
La Unificación de Italia y el Risorgimento
Introduccion
Pocos episodios en la historia de la Europa moderna tienen tanta intensidad dramática, riqueza intelectual o complejidad política como la unificación de Italia. Conocido en italiano como el Risorgimento — una palabra que significa "resurgimiento" o "resurrección" — este proceso, que se prolongó durante décadas, transformó una península dividida durante largo tiempo en reinos en competencia, ducados y territorios pontificios en un único Estado nacional soberano. El proceso se desarrolló a lo largo de aproximadamente medio siglo, desde el acuerdo posnapoleónico de 1815 hasta la toma de Roma en 1870, e involucró a un notable elenco de personajes históricos: idealistas y realistas, monarcas y republicanos, soldados y estadistas, poetas y patriotas. El Risorgimento es, ante todo, una historia de visiones enfrentadas sobre lo que era Italia y lo que podía llegar a ser, y sobre las formas caóticas, violentas y frecuentemente decepcionantes en que el idealismo histórico se enfrenta a las duras verdades del poder.
Para los estudiantes de Historia Europea de AP, la unificación de Italia es un estudio de caso fundamental en la dinámica del nacionalismo del siglo XIX. Ilustra la interacción entre la ideología liberal, el nacionalismo romántico, la Realpolitik y la diplomacia entre grandes potencias. Muestra cómo los movimientos nacionalistas dependen no solo del entusiasmo popular sino de la fuerza militar, el cálculo diplomático y la explotación de las rivalidades internacionales. Demuestra la brecha entre los ideales proclamados por los movimientos nacionalistas y las realidades de los estados que crean. Y proporciona una comparación indispensable con la unificación casi simultánea de Alemania bajo Bismarck, una comparación que revela tanto los patrones comunes como las características distintivas de la construcción nacional del siglo XIX.
Este artículo abarca el arco completo de la unificación italiana con profundidad exhaustiva: el acuerdo posterior a 1815 que fragmentó la península; los primeros movimientos nacionalistas de los Carbonarios y la Joven Italia de Mazzini; las revoluciones fracasadas de 1848; la estrategia piamontesa bajo el Conde Cavour; las guerras de 1859 y la revolución diplomática que siguió; la extraordinaria Expedición de los Mil de Garibaldi en 1860; la proclamación del Reino de Italia en 1861; las posteriores adquisiciones de Venecia (1866) y Roma (1870); los profundos problemas que aquejaron al nuevo Estado — la Cuestión Meridional, la Cuestión Romana, el problema del analfabetismo masivo y la pobreza; y el legado a largo plazo del Risorgimento para Italia y para la historia europea.
La Situacion Italiana Despues de 1815
El Congreso de Viena y la Reconstruccion de Italia
Cuando los estadistas de Europa se reunieron en Viena en 1814 y 1815 para reconstruir el orden político destrozado por las guerras revolucionarias y napoleónicas, Italia ocupó un lugar central en sus deliberaciones. La península había sido profundamente transformada por dos décadas de dominación francesa. Napoleón había reorganizado la mayor parte del norte y el centro de Italia en el Reino de Italia (bajo su hijastro Eugenio de Beauharnais como virrey) y el Reino de Nápoles (bajo su cuñado Joaquín Murat), mientras anexionaba directamente a Francia la franja costera del noroeste. Estas reorganizaciones administrativas habían traído consigo el Código Napoleónico, la abolición del feudalismo, la supresión de muchos monasterios y órdenes religiosas, la reorganización de los impuestos y la construcción de nuevas carreteras e infraestructura administrativa. También habían estimulado, de manera crucial, un incipiente sentimiento nacional italiano entre las élites educadas que, por primera vez, administraban un territorio unificado bajo leyes coherentes.
Los estadistas en Viena — sobre todo Metternich por Austria, Castlereagh por Gran Bretaña, Talleyrand por Francia y el Zar Alejandro I de Rusia — no estaban interesados en las aspiraciones nacionales italianas. Su preocupación primordial era restaurar las monarquías legítimas, crear un equilibrio de poder estable e impedir cualquier repetición de los trastornos revolucionarios que habían atormentado a Europa desde 1789. El principio de legitimidad, defendido por Metternich, significaba restablecer las dinastías que habían gobernado antes de que Napoleón lo perturbara todo. El resultado para Italia fue un acuerdo que devolvió a la península a la fragmentación, aunque con importantes rasgos nuevos que reflejaban la dominación austriaca.
El acuerdo de 1815 dividió la península italiana en los siguientes estados principales:
El Reino de Piamonte-Cerdeña (también llamado Reino de Cerdeña) fue restaurado a la Casa de Saboya, una de las dinastías más antiguas de Europa, con capital en Turín. El Congreso amplió en realidad este reino añadiéndole la antigua República de Génova, absorbida contra la voluntad de su población. Piamonte-Cerdeña ocupaba el rincón noroccidental de la península y la isla de Cerdeña. Era el único estado italiano importante gobernado por una dinastía italiana autóctona — un hecho que resultaría de inmensa importancia en el futuro. Los reyes de Saboya eran conservadores y católicos, mantenían un ejército con sólidas tradiciones, y el reino tenía la base económica del valle del Po para apoyar el desarrollo futuro.
El Reino de Lombardía-Venecia fue una entidad enteramente nueva, creada por el Congreso como tierra de la Corona austriaca directamente bajo la administración de los Habsburgo. Lombardía, incluida la gran ciudad de Milán, era la región económicamente más desarrollada de la península, con florecientes industrias textiles, fincas agrícolas y una sofisticada burguesía urbana. Venecia, incluyendo Venecia, Padua, Verona y Vicenza, había formado parte de la antigua República de Venecia hasta que Napoleón la disolvió en 1797 y la cedió a Austria en el Tratado de Campo Formio. Ahora ambas regiones eran administradas por gobernadores generales austriacos con sede en Milán y Venecia, sus poblaciones locales sometidas al derecho imperial habsburgo, la censura y la poderosa policía secreta austriaca.
El Ducado de Parma fue asignado a María Luisa, la esposa habsburgo de Napoleón (y por tanto sobrina del Emperador Francisco I de Austria), como posesión personal durante su vida. Gobernó lo que había sido un ducado borbónico con funcionarios austriacos y apoyo militar austriaco, y el territorio revertiría a la línea Borbón-Parma tras su muerte en 1847.
El Ducado de Módena fue restaurado al Archiduque Francisco de Austria-Este, un miembro de la familia Habsburgo, cuyos descendientes lo gobernarían hasta 1860. Módena era un estado conservador y clerical con estrechos lazos con Viena.
El Gran Ducado de Toscana fue entregado al Gran Duque Fernando III, otro miembro de la familia Habsburgo (la rama de Lorena que había gobernado Toscana desde 1737), y permanecería bajo influencia austro-húngara durante las siguientes décadas. Toscana era en ciertos aspectos el más culturalmente sofisticado de los estados italianos, sede de Florencia y su extraordinario patrimonio artístico, y su gobierno, aunque conservador, era generalmente más moderado que la dominación directa de Austria en Lombardía-Venecia.
Los Estados Pontificios se extendían por una amplia franja del centro de Italia desde Roma hacia el norte a través de Umbría y las Marcas hasta la Romaña (la zona alrededor de Bolonia, Ferrara y Rávena). Restaurados al Papa Pío VII por el Congreso, estos territorios eran gobernados por la jerarquía clerical de la Iglesia Católica, con cardenales que actuaban como administradores y el Papa ejerciendo tanto la soberanía espiritual como la temporal. Los Estados Pontificios eran notoriamente mal gobernados — retrasados económicamente, con malos caminos y altos impuestos, administrados por sacerdotes sin aptitud particular para la gobernanza secular. Los italianos liberales despreciaban el poder temporal pontificio como un obstáculo tanto para el progreso económico como para la unidad nacional.
El Reino de las Dos Sicilias (a veces llamado Reino de Nápoles) comprendía la parte meridional de la península italiana desde el límite de los Estados Pontificios hacia el sur, más la isla de Sicilia. Fue restaurado a la dinastía Borbón — el Rey Fernando I — que anteriormente había sido obligado a huir a Sicilia cuando Napoleón instaló a su hermano en el trono napolitano. Las Dos Sicilias era el mayor estado italiano por población y el más económicamente atrasado, dominado por grandes latifundios, un campesinado en su mayor parte analfabeto, una nobleza celosa de sus privilegios feudales y una cultura de corte en Nápoles que era simultáneamente extravagante e ineficiente.
Metternich y la Dominacion Austriaca
El Príncipe Klemens von Metternich, ministro de exteriores de Austria desde 1809 y canciller de estado desde 1821 hasta 1848, fue la figura dominante del orden europeo posnapoleónico. Su sistema — el Concierto de Europa, con sus consultas regulares entre grandes potencias y su compromiso de suprimir los movimientos revolucionarios — descansaba en el supuesto de que el nacionalismo y el liberalismo eran las grandes amenazas para la estabilidad europea. En Italia, la dominación austriaca se expresó no solo a través de la administración directa de Lombardía-Venecia y la presencia de parientes Habsburgo en los tronos ducales, sino a través de una serie de acuerdos de tratados que daban a Austria el derecho a intervenir militarmente en otros estados italianos para suprimir los disturbios revolucionarios.
Fue Metternich quien notoriamente desestimó Italia como meramente "una expresión geográfica" (eine geographische Bezeichnung), con lo que quería decir que Italia no tenía ninguna realidad política — era simplemente una etiqueta aplicada a una diversa colección de estados con diferentes gobernantes, diferentes leyes, diferentes economías y diferentes tradiciones, y que la idea de convertir esta colección en una nación era un absurdo. Esta desestimación era en parte una creencia genuina y en parte un arma política: al negar la realidad política de Italia, Metternich deslegitimó de antemano todos los movimientos nacionalistas.
El Legado Napoleonico
A pesar de los esfuerzos del Congreso de Viena por restaurar el orden prerrevolucionario, el período napoleónico había dejado huellas indelebles en la sociedad italiana y la conciencia italiana que no podían borrarse completamente. Napoleón había sido, entre otras cosas, un corso que hablaba italiano antes que francés, y su reorganización de la península italiana había creado inadvertidamente la misma conciencia nacional que finalmente desafiaría y superaría el acuerdo que su derrota había producido.
El legado napoleónico más importante fue administrativo y legal. El Código Napoleónico — un cuerpo racional y sistemático de derecho civil que reemplazó el caótico enredo de costumbres feudales, derecho eclesiástico y estatutos locales que anteriormente gobernaban la vida cotidiana — había sido introducido en todo el Reino de Italia y el Reino de Nápoles. Estableció la igualdad ante la ley, la abolición de los privilegios feudales, la protección de los derechos de propiedad y un marco legal uniforme. Muchos italianos educados habían servido en el aparato administrativo de Napoleón y habían experimentado, por primera vez, las ventajas prácticas de leyes uniformes y administración racional en un territorio extenso. Incluso después de 1815, el Código Napoleónico se conservó en forma modificada en varios estados italianos, especialmente en Piamonte.
El movimiento romántico italiano del período posterior a 1815 se nutrió de estas experiencias para construir una visión de la identidad nacional italiana arraigada en un pasado glorioso — el Imperio Romano, el Renacimiento, Dante y Petrarca — y un futuro potencialmente glorioso. Este nacionalismo romántico, nutrido por el legado napoleónico e inflamado por las frustraciones del acuerdo de la Restauración, proporcionó el combustible emocional para el Risorgimento.
Los Primeros Movimientos Nacionalistas (1815-1848)
Los Carbonarios
El vehículo más importante para el nacionalismo y el liberalismo italianos tempranos fue la Carbonería (literalmente "quemadores de carbón"), una sociedad secreta cuyos orígenes se hallaban en el Reino de Nápoles en los primeros años del siglo XIX. Los Carbonarios se habían desarrollado a partir de tradiciones masónicas anteriores y adoptaron un elaborado sistema de células secretas (vendite, literalmente "ventas" o logias), rituales de iniciación, lenguaje codificado y organización jerárquica que daba a los miembros un sentido de fraternidad y conspiración mientras protegía a la organización de la infiltración. Su simbolismo se basaba en la imagen de la carbonería — el iniciado era el "aprendiz", iniciado en los misterios de la logia — pero sus objetivos reales eran completamente políticos: gobierno constitucional, independencia nacional de la dominación extranjera (principalmente austriaca) y libertades civiles liberales.
Los Carbonarios se extendieron rápidamente por el sur de Italia y luego hacia los Estados Pontificios, Piamonte y más allá. A principios de la década de 1820, la organización tenía decenas de miles de miembros en toda la península, provenientes principalmente de las clases medias educadas, oficiales militares, abogados, médicos, comerciantes y nobles menores que habían estado expuestos al servicio administrativo napoleónico o a las ideas de la Revolución Francesa.
Las Revoluciones de 1820-1821
La primera gran prueba de la Carbonería de acción revolucionaria llegó en 1820-1821 en dos de los estados italianos más importantes: Nápoles y Piamonte.
En Nápoles, la revolución de julio de 1820 comenzó entre oficiales militares que eran miembros de la Carbonería y que se habían inspirado en la contemporánea revolución constitucional en España. Los oficiales napolitanos exigieron que el Rey Fernando I otorgara una constitución — específicamente la constitución española de 1812, que era vista en todo el mundo mediterráneo como el modelo constitucional liberal. Fernando, ante la mutinería de las tropas y el entusiasmo popular, capituló y juró defender la constitución.
Pero la reacción llegó rápidamente. En el Congreso de Laibach (enero de 1821), las grandes potencias — Austria, Prusia y Rusia — autorizaron a Austria a intervenir militarmente para restaurar la autoridad absoluta de Fernando. Las tropas austriacas marcharon hacia el sur, el ejército constitucional napolitano fue derrotado en Rieti en marzo de 1821, y a finales de marzo las fuerzas austriacas habían restaurado el poder absoluto de Fernando. El gobierno constitucional se derrumbó, sus líderes huyeron al exilio y siguió una feroz represión.
En Piamonte, la revolución de marzo de 1821 siguió un patrón similar. Los oficiales liberales y los miembros de la Carbonería, inspirados por el ejemplo napolitano, forzaron una crisis constitucional. El anciano Rey Victor Manuel I abdicó antes que otorgar una constitución. Las fuerzas austriacas sofocaron el movimiento constitucional piamontés con la misma eficiencia que habían demostrado en Nápoles.
Giuseppe Mazzini y la Joven Italia
La figura que más dramáticamente transformó el nacionalismo italiano desde el mundo conspirativo de la Carbonería en un movimiento ideológico de masas fue Giuseppe Mazzini. Mazzini es una de las figuras más notables en la historia del nacionalismo europeo — un profeta, un organizador, un polemista y un visionario cuyas ideas dieron forma no solo al Risorgimento sino a la tradición más amplia del nacionalismo democrático europeo a lo largo del siglo XIX.
Mazzini nació el 22 de junio de 1805 en Génova, entonces bajo dominio francés, hijo de un médico y profesor universitario genovés. Estudió derecho en la Universidad de Génova, graduándose en 1827, y durante sus años de estudiante se involucró en la Carbonería. En 1830, tras la Revolución de Julio en Francia, fue arrestado como sospechoso de la Carbonería y encarcelado durante varios meses en la fortaleza de Savona.
Liberado de prisión, Mazzini fue ordenado a salir de Piamonte. Eligió el exilio en Marsella, Francia, donde en 1831 fundó La Giovine Italia (La Joven Italia). La organización era radicalmente diferente de la Carbonería. Publicaba un diario (también llamado La Giovine Italia) que declaraba abiertamente sus objetivos: la unificación de Italia como una única república independiente y democrática. Su lema era "Dios y el Pueblo" (Dio e Popolo), combinando un nacionalismo cuasi-religioso con un populismo democrático. Su adhesión estaba abierta a todos los italianos menores de cuarenta años que suscribieran sus principios.
El nacionalismo de Mazzini era de un carácter romántico distintivo. Creía que las naciones eran comunidades orgánicas creadas por Dios, cada una con una misión especial en el plan providencial de la historia. La misión de Italia era liderar el camino hacia una Europa de naciones libres y democráticas. La unificación de Italia no era solo un objetivo político sino un imperativo moral y espiritual.
Mazzini vivió en Londres durante la mayor parte del período de 1837 a su muerte en 1872, en condiciones de famosa pobreza personal. Subsistía principalmente de préstamos de amigos y admiradores, usaba ropa raída, fumaba sin cesar, vivía en habitaciones alquiladas y dedicaba cada hora del día a su correspondencia, su escritura y su organización. Su ascetismo personal — su disposición a sacrificar completamente la comodidad material por su causa política — contribuyó enormemente a su autoridad moral.
El Papel de la Cultura Romantica En el Risorgimento
El Risorgimento no fue solo un movimiento político y militar; fue también profundamente cultural. La literatura, la música y la filosofía románticas de principios del siglo XIX desempeñaron un papel crucial en la creación y mantenimiento de una conciencia nacional italiana entre los italianos educados.
Giacomo Leopardi (1798-1837), ampliamente considerado uno de los mayores poetas italianos de cualquier época, dio al Risorgimento algunas de sus expresiones más poderosas de anhelo patriótico. Su poesía — sobre todo "All'Italia" (A Italia, 1818) — expresó un apasionado dolor por la degradación de Italia y un anhelo por la antigua grandeza romana.
Alessandro Manzoni (1785-1873) contribuyó al Risorgimento de una manera diferente con su gran novela I Promessi Sposi (Los Novios, primera publicación 1827). Ambientada en la Lombardía del siglo XVII bajo dominación española, la novela usó el escenario histórico como una transparente alegoría de la situación contemporánea del dominio extranjero (ahora austriaco) sobre Italia.
Ninguna figura hizo más por despertar las emociones nacionales italianas a través del arte que Giuseppe Verdi (1813-1901), el mayor compositor de ópera italiana del siglo XIX. Su ópera temprana Nabucco (1842), ambientada en la antigua Babilonia con el pueblo judío como esclavos del rey Nabucodonosor, contiene el famoso coro "Va, pensiero, sull'ali dorate" (Vuela, pensamiento, con alas doradas), en el que los judíos esclavizados lamentan su cautividad y anhelan su tierra natal. El público italiano reconoció inmediatamente la alegoría — los judíos esclavizados eran Italia, los babilonios eran los austriacos — y "Va, pensiero" se convirtió, en efecto, en el himno nacional no oficial de Italia décadas antes de que existiera una nación italiana que tuviera himno.
Los censores austriacos insistían en cambios en los libretos para eliminar referencias políticas explícitas, pero no podían suprimir completamente la atmósfera nacionalista que rodeaba la obra de Verdi. En este período, los italianos jugaban alegremente con el nombre de Verdi: "Viva VERDI" también podía significar "Viva Vittorio Emanuele Re D'Italia" — Viva Víctor Manuel Rey de Italia.
Las Revoluciones de 1848 En Italia
El Contexto Europeo
El año 1848 ha sido llamado la "primavera de los pueblos", una notable conjunción de levantamientos revolucionarios que barrió Europa desde París hasta Viena, Budapest y Berlín. Las revoluciones fueron impulsadas por una combinación de factores: una grave crisis económica (los "años cuarenta del hambre" de escasez de alimentos, plaga de la patata y recesión industrial), las frustraciones políticas de los liberales que habían pasado tres décadas presionando por un gobierno constitucional sin conseguir nada, y la creciente excitación de los movimientos nacionalistas en todo el continente.
La Revuelta Siciliana y el Otorgamiento de Constituciones
El año revolucionario italiano comenzó en realidad antes de la revolución parisina, cuando Sicilia se rebeló contra el dominio borbónico en enero de 1848, exigiendo la restauración de la constitución siciliana de 1812. Dentro de semanas, los otros gobernantes italianos — el Papa, el Gran Duque de Toscana y el Rey Carlos Alberto de Piamonte-Cerdeña — también habían otorgado constituciones. La constitución de Carlos Alberto — el Estatuto Albertino — fue particularmente significativa, porque perduraría mientras las otras constituciones fueron pronto rescindidas. El Estatuto Albertino se convirtió en la ley fundamental de Piamonte y eventualmente del Reino de Italia.
Los Cinco Dias de Milan (18-22 de Marzo de 1848)
El episodio más heroico de 1848 en Italia fue el levantamiento en Milán — las Cinque Giornate (Cinco Días). El levantamiento comenzó el 18 de marzo de 1848, desencadenado por las noticias de la revolución en la propia Viena (donde Metternich había sido obligado a dimitir y huir el 13 de marzo). En pocas horas, toda la ciudad estaba en revuelta.
El comandante austriaco en el norte de Italia, el anciano pero brillante Mariscal de Campo Johann Josef Radetzky von Radetz, comandaba aproximadamente 14,000 tropas. Contra él se levantó toda la población de la ciudad — estimada en alrededor de 170,000 personas, con quizás 10,000 o más luchando activamente en las calles.
Lo que siguió durante cinco días fue uno de los levantamientos urbanos más notables de la historia europea. Los milaneses construyeron barricadas de extraordinaria ingeniosidad y tenacidad — muebles arrojados desde ventanas, carros volcados, adoquines arrancados de las calles, iglesias atrincheradas. Lucharon con lo que tenían: armas de fuego, cuchillos, lanzas improvisadas, agua hirviendo y aceite escalfante vertidos desde ventanas y tejados, piedras arrojadas desde balcones.
Radetzky, reconociendo que luchar en las densas calles urbanas le estaba costando muchas bajas a sus tropas, tomó la extraordinaria decisión de retirar sus fuerzas de la ciudad el 22 de marzo. Los milaneses habían expulsado a un ejército austriaco a través de cinco días de combate callejero.
La Republica Veneciana
En Venecia, la revolución de marzo de 1848 tomó una forma diferente. Daniele Manin, un abogado veneciano de ascendencia judía que había sido encarcelado por los austriacos por actividades políticas, lideró un levantamiento popular que desarmó la guarnición austriaca y el 22 de marzo proclamó la restauración de la antigua República de San Marcos.
La Primera Guerra de Independencia Italiana
Arrastrado por la excitación revolucionaria, el Rey Carlos Alberto de Piamonte tomó la fatídica decisión de ir a la guerra contra Austria. El 23 de marzo de 1848, Piamonte declaró la guerra. La campaña comenzó prometedoramente, pero la batalla de Custoza (23-25 de julio de 1848) fue una aplastante victoria austriaca. El ejército piamontés, mal mandado y superado en maniobras, fue rechazado en desorden. Carlos Alberto aceptó un armisticio y se retiró a Piamonte. Tras la posterior batalla de Novara (23 de marzo de 1849), Carlos Alberto abdicó en favor de su hijo, que se convirtió en el Rey Víctor Manuel II.
La Republica Romana
El episodio más dramático de las revoluciones de 1848 en Italia fue el establecimiento y defensa de la República Romana. El 9 de febrero de 1849, la República Romana fue proclamada, aboliendo el poder temporal del papado. La nueva república estableció un triunvirato como ejecutivo, con Giuseppe Mazzini como figura dominante.
Giuseppe Garibaldi llegó a Roma en febrero de 1849 para ayudar a organizar la defensa militar de la república. Cuando las tropas francesas llegaron fuera de Roma en abril de 1849 para restaurar al Papa, los voluntarios de camisa roja de Garibaldi las rechazaron en una serie de compromisos que asombraron a los franceses. Pero los franceses regresaron en fuerza, con tropas profesionales y artillería. El 3 de julio de 1849, tropas francesas entraron en la ciudad. La República había caído.
Las Lecciones de 1848
El fracaso de las revoluciones de 1848 en Italia enseñó lecciones cruciales que darían forma a la estrategia posterior del Risorgimento. El programa mazziniano de insurrección popular había sido probado y había fracasado, repetidamente. El entusiasmo popular sin organización militar, sin apoyo externo, sin armas adecuadas y sin liderazgo unificado no podía superar a los ejércitos austriacos entrenados.
El camino a seguir, como concluyeron los nacionalistas más pragmáticos, requería un enfoque diferente: la fuerza militar de una gran potencia europea, la habilidad diplomática para maniobrar a esa gran potencia hacia una posición anti-austriaca, y el liderazgo del único estado italiano que tenía tanto un ejército como un gobierno constitucional en funcionamiento — el Reino de Piamonte-Cerdeña.
Cavour y el Liderazgo Piamontés
La Biografia de Cavour
El Conde Camillo Benso di Cavour es, junto a Bismarck, el mayor practicante de la Realpolitik en la historia del arte de gobernar europeo del siglo XIX. Nacido en Turín el 10 de agosto de 1810, Cavour provenía de una familia aristocrática piamontesa que había servido durante mucho tiempo a la Casa de Saboya. Cavour se convirtió en Primer Ministro de Piamonte-Cerdeña en noviembre de 1852, cargo que ocuparía, con una breve interrupción, hasta su muerte en 1861.
Su convicción fundamental era que Piamonte debía modernizar su economía, consolidar su gobierno constitucional y adquirir proyección internacional — solo entonces podría aspirar a liderar la unificación de Italia. Negoció acuerdos de libre comercio con Francia, Gran Bretaña y otras potencias europeas, y supervisó una espectacular expansión de la red ferroviaria — las líneas de tren del Piamonte se expandieron de 8 kilómetros en 1848 a más de 800 kilómetros en 1859.
La estrategia política de Cavour para la unificación italiana se basaba en un entendimiento fundamental que lo distinguía de Mazzini: Italia no podía unificarse sola. El obstáculo fundamental era el poder militar austriaco, y a los austriacos solo podía expulsarlos del norte de Italia una gran potencia militar europea. El candidato más probable era Francia, bajo Napoleón III.
La Guerra de Crimea y el Congreso de Paris
La oportunidad de demostrar la seriedad de Piamonte llegó con la Guerra de Crimea (1853-1856). Cavour negoció una alianza con Francia y Gran Bretaña en enero de 1855 y envió un contingente piamontés de aproximadamente 15,000 tropas a Crimea. La fuerza expedicionaria piamontesa se desempeñó bien en la Batalla del río Chernaya (agosto de 1855). Cuando el Congreso de Paz de París se reunió a principios de 1856, Piamonte estuvo allí como participante — la primera vez que un estado italiano se sentaba como igual en un importante congreso europeo.
El Acuerdo de Plombieres y la Guerra de 1859
La Reunion Secreta En Plombieres
El decisivo avance diplomático llegó en el verano de 1858. Cavour viajó secretamente a la ciudad balnearia de Plombières-les-Bains en los montes Vosgos del este de Francia, donde Napoleón III tomaba las aguas. Los días 20 y 21 de julio de 1858, los dos hombres tuvieron una extraordinaria conversación privada — solo ellos dos, sin ayudantes y sin registro escrito más allá de una carta que Cavour envió al Rey Víctor Manuel II después — en la que elaboraron el marco para una alianza contra Austria.
Los términos del acuerdo de Plombières fueron los siguientes. Francia acudiría en ayuda de Piamonte si Austria podía ser provocada para atacar a Piamonte primero. Italia, tras la esperada derrota austriaca, sería reorganizada en una federación de cuatro estados. Francia recibiría Saboya y Niza como recompensa por la asistencia militar.
Las Batallas de Magenta y Solferino
El ejército francés, de aproximadamente 120,000 hombres, se trasladó al norte de Italia con notable rapidez, transportado en gran parte por ferrocarril. La primera gran batalla fue la Batalla de Magenta (4 de junio de 1859), una victoria francesa. Las bajas austriacas fueron aproximadamente 10,000; las bajas francesas alrededor de 4,000.
La batalla decisiva llegó el 24 de junio de 1859, en la Batalla de Solferino — una de las batallas más grandes y terribles de la historia europea desde Waterloo. La batalla se libró a lo largo de un frente de aproximadamente quince millas entre los ríos Chiese y Mincio. De un lado, aproximadamente 130,000 tropas austriacas bajo el propio Emperador Francisco José I. Del otro, aproximadamente 150,000 tropas franco-piamontesas. La batalla produjo aproximadamente 40,000 bajas en un solo día.
Entre los testigos del aftermath de Solferino se encontraba un joven empresario suizo llamado Henri Dunant (1828-1910). Lo que Dunant vio en los días posteriores a la batalla — los miles de hombres heridos tendidos sin atención en los campos y aldeas alrededor de Solferino — le afectó profunda y permanentemente. Organizó la población civil local de Castiglione delle Stiviere para proporcionar atención de emergencia a los heridos sin distinción de nacionalidad, con el famoso lema "tutti fratelli" (todos son hermanos). Cuando regresó a Ginebra, escribió un relato desgarrador de lo que había presenciado, publicado en 1862 como "Un Recuerdo de Solferino". El libro inspiró directamente la fundación del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en 1863 y la negociación de la primera Convención de Ginebra en 1864. Dunant recibiría el primer Premio Nobel de la Paz en 1901.
El súbito armisticio de Napoleón III (Villafranca, 11 de julio de 1859) asombró y enfureció a Cavour. Bajo los términos de Villafranca, Austria cedería Lombardía a Francia (que luego la transferiría a Piamonte), pero retendría Venecia. Cavour, desesperado, dimitió furioso.
Los Plebiscitos y la Italia Central
Las revoluciones que habían estallado en los estados de la Italia central en la primavera de 1859 resultaron más duraderas de lo que nadie había anticipado. Los gobiernos provisionales en Toscana, Parma, Módena y la Romaña se negaron a aceptar los términos de Villafranca que habrían restaurado a sus gobernantes exiliados.
En los meses que siguieron a Villafranca, Cavour regresó al poder (enero de 1860) y negoció con Napoleón III una solución de compromiso. La solución fue una serie de plebiscitos en marzo de 1860 en Toscana, Parma, Módena y la Romaña, que produjeron votos abrumadoramente afirmativos para la anexión a Piamonte. A cambio de aceptar la anexión de los estados centrales, Napoleón III recibió su compensación acordada: Niza y Saboya fueron transferidas a Francia.
Garibaldi y la Expedicion de los Mil (1860)
La Biografia de Garibaldi
Giuseppe Garibaldi es quizás la figura más romántica y heroica de todo el Risorgimento. Nacido el 4 de julio de 1807 en Niza (entonces ciudad del Reino de Cerdeña), Garibaldi provenía de una familia de marineros costeros. Se hizo a la mar de joven y obtuvo su licencia de capitán, navegando por el Mediterráneo. Sus años en Sudamérica (1836-1848) fueron extraordinarios: luchó en las guerras de independencia de Brasil y Uruguay, organizó la Legión Italiana en Uruguay, que estableció la camisa roja como su uniforme, y se casó con Anita Ribeiro da Silva.
La Expedicion Comienza
Los voluntarios se reunieron en Quarto, una pequeña playa cerca de Génova. Sumaban aproximadamente 1,089 hombres — una notable muestra transversal del nacionalismo italiano: profesionales y estudiantes, artesanos y obreros, veteranos militares de 1848 y jóvenes que experimentaban su primera campaña. En la noche del 5 al 6 de mayo de 1860, los voluntarios embarcaron en dos navíos, el Piemonte y el Lombardo, y partieron de Quarto.
La Conquista de Sicilia
La Expedición de los Mil desembarcó en Marsala, puerto en el extremo occidental de Sicilia, el 11 de mayo de 1860. Garibaldi proclamó inmediatamente dictador de Sicilia en nombre del Rey Víctor Manuel Rey de Italia.
La primera batalla significativa se libró en Calatafimi el 15 de mayo de 1860. Los voluntarios de Garibaldi, superados en número y en armamento, atacaron una fuerza borbónica que sostenía una ladera aterrazada. En un momento de crisis, cuando uno de sus oficiales instó a la retirada, se dice que Garibaldi respondió "Qui si fa l'Italia o si muore" (Aquí se hace Italia o se muere). Los voluntarios tomaron la posición.
Desde Calatafimi, Garibaldi avanzó sobre Palermo, la capital siciliana. Garibaldi entró en Palermo el 27 de mayo de 1860. La ciudad estalló inmediatamente en revuelta popular. La guarnición borbónica acordó evacuar el 6 de junio. La caída de Palermo electrizó a Italia y a Europa.
La Marcha Por la Peninsula
El 18 de agosto de 1860, Garibaldi cruzó el Estrecho de Mesina con sus fuerzas — ahora aumentadas hasta quizás 20,000 hombres por voluntarios sicilianos y del continente italiano — y desembarcó en Calabria. El ejército borbónico simplemente se desintegró ante el avance de Garibaldi.
El Rey Francisco II de las Dos Sicilias abandonó Nápoles el 6 de septiembre de 1860. Al día siguiente, el 7 de septiembre de 1860, Garibaldi entró en Nápoles en tren — llegando casi solo, en avance de sus fuerzas principales, a una ciudad de 500,000 personas que lo recibió con entusiasmo histérico.
El Encuentro En Teano
El 26 de octubre de 1860, Garibaldi y Víctor Manuel se encontraron en Teano, una pequeña ciudad cerca de la antigua ciudad romana de Capua. Garibaldi, que podría haber usado su éxito militar para exigir condiciones políticas, eligió en cambio subordinar sus propias ambiciones a la causa de la unidad italiana bajo la monarquía. Cabalgó hacia adelante para encontrarse con el rey, lo saludó como "el primer Rey de Italia", y comenzó a transferir el control del sur de Italia al Estado piamontés. En pocas semanas, embarcó en un barco en Nápoles y regresó a su isla de Caprera, llevando consigo, famosamente, solo una bolsa de semillas de maíz y una provisión de pasta.
El Reino de Italia (1861)
La Proclamacion
El 17 de marzo de 1861, el primer Parlamento italiano proclamó el Reino de Italia. Víctor Manuel II fue declarado Rey de Italia "por la gracia de Dios y la voluntad de la nación". La capital del nuevo reino era Turín, aunque más tarde se trasladaría a Florencia (1865) y finalmente a Roma (1871).
La proclamación del Reino de Italia fue la obra de la vida de Cavour, y vivió apenas lo suficiente para verla completada. El 6 de junio de 1861, menos de tres meses después de la proclamación, el Conde Cavour murió en Turín a la edad de cincuenta años.
Completando la Unificacion: Venecia y Roma
La Adquisicion de Venecia (1866)
La adquisición de Venecia requirió otra guerra. La oportunidad llegó en 1866, cuando Prusia bajo Bismarck se preparaba para ir a la guerra contra Austria. Italia declararía la guerra a Austria si estallaba la guerra en tres meses, y Prusia no haría la paz hasta que Italia hubiera recibido Venecia.
La guerra austro-prusiana comenzó en junio de 1866. El ejército italiano fue gravemente derrotado en la Segunda Batalla de Custoza (24 de junio de 1866). La marina italiana sufrió una derrota catastrófica en la Batalla de Lissa (20 de julio de 1866). Sin embargo, Italia aún recibió Venecia — porque Prusia había ganado una aplastante victoria sobre Austria en la Batalla de Königgrätz (3 de julio de 1866). Los venecianos confirmaron su preferencia por el gobierno italiano mediante plebiscito en octubre de 1866.
La Cuestion Romana y la Toma de Roma
El Papa — Pío IX — todavía gobernaba Roma y sus alrededores como soberano temporal, mantenida su autoridad por una guarnición francesa que Napoleón III se negaba a retirar. La resolución llegó repentinamente e inesperadamente en 1870. La Guerra Franco-Prusiana, que comenzó en julio de 1870, llevó al rápido colapso del poder francés. El 20 de septiembre de 1870, las tropas italianas al mando del General Raffaele Cadorna abrieron una brecha en la muralla Aureliana en Porta Pia y entraron en Roma.
El Papa Pío IX se negó a reconocer la legitimidad de la acción del Estado italiano. Se negó a aceptar la Ley de Garantías (1871) y se declaró "prisionero del Vaticano". La "Cuestión Romana" no se resolvería hasta el Tratado de Letrán de febrero de 1929, negociado entre el gobierno fascista de Mussolini y el Papa Pío XI.
Los Problemas de la Unificacion Italiana
La Cuestion Meridional (questione Meridionale)
La proclamación del Reino de Italia en 1861 no creó una nación unificada en ningún sentido social o económico profundo. Creó un estado unificado, pero lo impuso sobre una sociedad extraordinariamente diversa y profundamente desigual. En ningún lugar esto fue más dramáticamente aparente que en la brecha entre el norte y el sur — la Questione Meridionale, o Cuestión Meridional, que seguiría siendo el problema doméstico definitorio de Italia desde 1861 hasta nuestros días.
El sur que se incorporó al nuevo Estado italiano en 1860-1861 era, prácticamente por todos los indicadores medibles, vastamente más atrasado que el norte. El Reino de las Dos Sicilias no había tenido prácticamente ninguna industria moderna. El sistema agrícola estaba dominado por los latifundios — grandes fincas, a menudo propiedad de aristócratas o de la Iglesia, trabajadas por campesinos desesperadamente pobres que vivían en condiciones de dependencia casi feudal.
La tasa de analfabetismo en el sur en el momento de la unificación era extremadamente baja. En toda Italia en 1861, aproximadamente el 78 por ciento de la población era analfabeta — pero las tasas en el sur eran aún más altas. En Calabria, Basilicata y partes de Sicilia, el analfabetismo se aproximaba al 90 por ciento de la población adulta.
El Bandolerismo: la Resistencia Armada del Sur
La respuesta del campesinado meridional al nuevo orden no fue pasiva. Dentro de meses de la proclamación del Reino de Italia, gran parte del sur rural estaba en un estado de insurgencia armada casi total — lo que los contemporáneos llamaban brigantaggio (bandolerismo). Los bandoleros no eran simplemente criminales ordinarios; eran, en muchos casos, ex soldados borbónicos y sus oficiales que se negaban a aceptar la derrota del antiguo régimen, campesinos que habían esperado que la revolución les trajera tierra y en cambio se encontraban pagando mayores impuestos a un gobierno distante que nunca habían elegido.
El gobierno italiano desplegó aproximadamente 100,000 tropas en el sur para luchar contra las bandas de bandoleros — más soldados de los que se habían utilizado en todas las guerras de unificación combinadas. La campaña militar se llevó a cabo con considerable brutalidad: ejecuciones sumarias de bandoleros capturados y supuestos colaboradores eran comunes.
La Iglesia y el Non Expedit
El conflicto entre el Estado italiano y la Iglesia Católica creó otro profundo problema para la nueva nación. El Non Expedit — la instrucción papal de que los católicos no debían participar en la política nacional italiana — creó una gran población de ciudadanos que fueron efectivamente retirados de la participación cívica.
El Trasformismo y la Cultura Politica
La cultura política de la Italia liberal estaba dominada por lo que los contemporáneos llamaban trasformismo — un sistema de gestión parlamentaria en el que los gobiernos mantenían el poder no a través de mayorías programáticas de principios sino mediante la cooptación sistemática de los opositores. Los miembros del parlamento eran inducidos a apoyar al gobierno a través de la distribución del patronazgo, obras públicas en sus circunscripciones y nombramientos para puestos del servicio civil.
La Emigracion: la Gran Huida
La brecha entre la promesa del Risorgimento y la realidad de la vida en la Italia liberal fue ilustrada más gráficamente por la gran emigración de finales del siglo XIX y principios del XX. Entre aproximadamente 1880 y 1930, más de trece millones de italianos emigraron — la mayor emigración de cualquier nación europea en la era moderna. La mayoría eran italianos del sur: sicilianos, calabreses, napolitanos, habitantes de Basilicata y Abruzos, huyendo de condiciones de pobreza, falta de tierra y desesperanza que el estado unificado no había hecho nada por resolver.
Antonio Gramsci y la Critica del Risorgimento
La crítica intelectual más penetrante del Risorgimento y su legado provino de Antonio Gramsci (1891-1937), el intelectual marxista sardo que fue encarcelado por el gobierno fascista de Mussolini en 1926. Gramsci argumentó que la unificación italiana no fue una revolución nacional genuina sino lo que llamó una "revolución pasiva" — un proceso por el que las clases dominantes (la burguesía norteña y la monarquía piamontesa) transformaron la estructura política de Italia sin transformar genuinamente sus fundamentos sociales y económicos.
El Legado del Risorgimento
El Risorgimento Como Modelo de Nacionalismo
El Risorgimento ocupa un lugar central en la historia del nacionalismo europeo como modelo de cómo los movimientos nacionalistas pueden lograr la unificación estatal a través de una combinación de entusiasmo popular, habilidad diplomática y fuerza militar. Es, junto con la unificación alemana bajo Bismarck, el caso de estudio paradigmático de la construcción del estado-nación del siglo XIX.
La comparación con la unificación alemana es particularmente instructiva para los estudiantes de Historia Europea AP. Ambas unificaciones ocurrieron en el mismo período (finales de la década de 1850 hasta principios de la de 1870); ambas involucraron a un estado de tamaño mediano dominante (Piamonte/Prusia) que usó la guerra y la diplomacia para absorber territorios vecinos; ambas se lograron a través de la Realpolitik en lugar de las revoluciones populares idealistas que la generación anterior de nacionalistas había intentado.
El Idealismo Mazziniano Versus el Realismo Cavouriano
La tensión entre el nacionalismo democrático romántico de Mazzini y la Realpolitik liberal pragmática de Cavour es uno de los ejes temáticos fundamentales del Risorgimento. La historia, en el caso italiano, pareció vindicar a Cavour — el unificado Reino de Italia fue creado no a través de la revolución popular mazziniana sino a través de los ejércitos piamonteses, la asistencia militar francesa y la explotación calculada de las rivalidades entre grandes potencias.
Sin embargo, la historia es más compleja que una simple victoria del realismo sobre el idealismo. La tradición mazziniana había realizado el trabajo cultural e intelectual esencial de crear la conciencia nacional italiana. La energía emocional del Risorgimento — los voluntarios que se unieron a Garibaldi, los milaneses que lucharon contra los austriacos con agua hirviendo y adoquines, los sicilianos que dieron la bienvenida a los Mil — se nutrió del idealismo mazziniano incluso cuando el resultado político fue moldeado por el realismo cavouriano.
El Legado Para la Primera Guerra Mundial y el Fascismo
El legado del Risorgimento para la Italia del siglo XX fue profundamente ambivalente. La "victoria mutilada" (vittoria mutilata) de la Primera Guerra Mundial — la sensación de que Italia no había recibido en la Conferencia de Paz de París de 1919 las recompensas territoriales que se le habían prometido cuando se unió a las potencias aliadas en 1915 — fue experimentada por los nacionalistas italianos como la traición definitiva de la promesa del Risorgimento.
Fue de esta atmósfera — la desilusión de los soldados desmovilizados, la crisis económica de los años de posguerra, los fracasos percibidos de la Italia liberal y la poderosa mitología de un Risorgimento incompleto y traicionado — de donde surgieron Mussolini y el fascismo italiano. Mussolini reclamó explícitamente el manto del Risorgimento, presentando el fascismo como la culminación de lo que 1861 había dejado sin terminar.
Figuras Clave del Risorgimento: Un Resumen
GIUSEPPE MAZZINI (1805-1872): El profeta del nacionalismo italiano. Nacido en Génova, fundador de la Joven Italia (1831), autor de algunos de los escritos políticos nacionalistas más poderosos de la historia europea. Pasó la mayor parte de su vida adulta en el exilio. Murió en Pisa en 1872 usando un nombre falso para evitar ser reconocido.
CONDE CAMILLO DI CAVOUR (1810-1861): El estadista de la unificación italiana. Nacido en Turín, Primer Ministro de Piamonte-Cerdeña desde 1852 hasta su muerte. El arquitecto de la estrategia diplomática y militar que hizo posible la unificación. Murió en Turín el 6 de junio de 1861, a los cincuenta años.
GIUSEPPE GARIBALDI (1807-1882): La espada de la unificación italiana. Nacido en Niza, marinero, mercenario, revolucionario y genio militar. Defendió la República Romana en 1849, conquistó Sicilia y Nápoles con la Expedición de los Mil en 1860 y entregó sus conquistas al Rey en Teano. Murió en Caprera el 2 de junio de 1882.
REY VICTOR MANUEL II (1820-1878): El primer Rey de Italia. Rey de Piamonte-Cerdeña desde 1849, Rey de Italia desde 1861. Murió en Roma el 9 de enero de 1878.
GIUSEPPE VERDI (1813-1901): La voz musical del Risorgimento. Sus óperas proporcionaron el lenguaje emocional del sentimiento nacional italiano.
Cronologia del Risorgimento
1815: El Congreso de Viena restaura el orden prenapoleónico en Italia bajo la dominación austriaca. 1820-1821: Revoluciones de la Carbonería en Nápoles y Piamonte, ambas aplastadas. 1831: Mazzini funda La Giovine Italia (La Joven Italia) en Marsella. 1842: Se estrena el Nabucco de Verdi en Milán. 1848 (enero): Comienza la revuelta siciliana contra el dominio borbónico. 1848 (marzo 18-22): Los Cinco Días de Milán; retirada de Radetzky. 1848 (marzo 23): Piamonte declara la guerra a Austria. 1849 (febrero 9): Se proclama la República Romana con Mazzini como triunviro. 1849 (marzo 23): Batalla de Novara; Carlos Alberto abdica en favor de Víctor Manuel II. 1849 (julio 3): Tropas francesas toman Roma; cae la República Romana. 1852 (noviembre): Cavour se convierte en Primer Ministro de Piamonte-Cerdeña. 1855-1856: Piamonte participa en la Guerra de Crimea. 1858 (julio 20-21): Reunión de Plombières entre Cavour y Napoleón III. 1859 (junio 4): Batalla de Magenta — victoria franco-piamontesa. 1859 (junio 24): Batalla de Solferino — 40,000 bajas; el testimonio de Henry Dunant conduce a la fundación de la Cruz Roja. 1859 (julio 11): Armisticio de Villafranca; Cavour dimite furioso. 1860 (marzo): Plebiscitos en Toscana, Parma, Módena, Romaña votan por la anexión. 1860 (mayo 5-6): Garibaldi y la Expedición de los Mil navegan desde Quarto. 1860 (mayo 11): Desembarco en Marsala, Sicilia. 1860 (mayo 15): Batalla de Calatafimi. 1860 (septiembre 7): Garibaldi entra en Nápoles. 1860 (octubre 26): Encuentro de Garibaldi y Víctor Manuel en Teano. 1861 (marzo 17): Proclamación del Reino de Italia. 1861 (junio 6): Muerte de Cavour. 1866: Guerra austro-prusiana; Italia recibe Venecia a pesar de las derrotas militares. 1870 (septiembre 20): Las tropas italianas toman Roma. 1929: El Tratado de Letrán resuelve la Cuestión Romana.
El Risorgimento En la Memoria Colectiva Italiana
La Memoria Oficial y la Celebracion Nacional
La memoria del Risorgimento en la Italia post-unificacion fue desde el principio una memoria altamente politizada y selectivamente construida. El Estado italiano necesitaba una mitologia fundacional — heroes, momentos fundacionales, narrativas de sacrificio y redencion — que justificara su existencia y dotara de sentido a los enormes sacrificios que la unificacion habia exigido. El resultado fue una memoria oficial del Risorgimento que enfatizaba el heroismo de los grandes hombres y los momentos dramaticos — los Cinco Dias de Milan, la Expedicion de los Mil, el encuentro de Teano — mientras relegaba a un segundo plano o ignoraba por completo los aspectos mas problemáticos: el bandolerismo, la represion del sur, la Cuestion Meridional, el conflicto con la Iglesia.
Las fechas conmemorativas del Risorgimento se convirtieron en ocasiones de celebracion nacional. El 17 de marzo — aniversario de la proclamacion del Reino de Italia en 1861 — fue declarado dia festivo nacional. La Via XX Settembre, que en muchas ciudades italianas recuerda el 20 de septiembre de 1870, la fecha de la toma de Roma, y la Via Venti Settembre recuerdan en cada ciudad importante la jornada en que las tropas italianas rompieron la muralla Aureliana en Porta Pia.
El Risorgimento y el Fascismo: la Memoria Manipulada
El movimiento fascista de Mussolini apropio el legado del Risorgimento con una habilidad extraordinaria. Mussolini se presento como el completador del Risorgimento — el hombre que habia terminado lo que Garibaldi habia comenzado y que Cavour habia diseñado. El fascismo reclamo la tradicion del Risorgimento tanto en su version mazziniana (la vision de la grandeza nacional, la misión de Italia en el mundo) como en su version militarista (el culto al heroe guerrero, la voluntad de usar la fuerza en defensa del honor nacional).
Esta apropiacion fascista del Risorgimento creó una profunda ambivalencia en la memoria italiana de posguerra. Despues de la derrota de 1945, muchos intelectuales italianos tendieron a distanciarse criticamente del Risorgimento precisamente porque el fascismo lo habia utilizado tan extensamente. El Risorgimento parecia contaminado por su asociacion con la dictadura. Fue necesario el trabajo de historiadores de varias generaciones — empezando por la reconsideracion marxista de Gramsci y continuando con el trabajo de Rosario Romeo, Denis Mack Smith, y otros — para recuperar una vision mas equilibrada y matizada del Risorgimento, reconociendo tanto sus logros genuinos como sus limitaciones y fracasos.
El Debate Historiografico Sobre el Risorgimento
La historiografia del Risorgimento es tan rica y controvertida como el propio proceso historico que describe. Los historiadores han debatido durante mas de un siglo sobre cuestiones fundamentales: fue el Risorgimento un movimiento de masas autentico o una revolucion de las elites impuesta sobre una poblacion mayoritariamente inerte? Fue Cavour un estadista de vision genuina o simplemente un oportunista que se apropio del trabajo de otros? Fue la unificacion un beneficio neto para los italianos del sur o una nueva forma de dominacion colonial del norte sobre el sur?
Estos debates no son meramente academicos. Tienen consecuencias para la comprension de la Italia contemporanea — el persistente problema de la Cuestion Meridional, el exito de movimientos como la Liga Norte que cuestionan la unidad italiana desde posiciones diametralmente opuestas a las del Risorgimento, y la permanente dificultad de construir una identidad nacional italiana que sea genuinamente compartida por todos los ciudadanos del pais.
Los Predecesores Intelectuales del Risorgimento
Vincenzo Cuoco y el Analisis de la Revolucion Napolitana
Entre los pensadores que prepararon intelectualmente el camino para el Risorgimento, uno de los mas importantes y sistematicamente ignorados es Vincenzo Cuoco (1770-1823), jurista y escritor calabres cuya obra "Saggio storico sulla rivoluzione napoletana del 1799" (Ensayo historico sobre la revolucion napolitana de 1799, 1801) constituyo una de las primeras reflexiones serias sobre el fracaso de la revolucion italiana y las condiciones necesarias para el exito de cualquier movimiento nacional futuro.
Cuoco habia participado en la efimera Republica Partenopea de 1799 — el intento jacobino de establecer una republica liberal en Napoles con apoyo frances — y habia observado de primera mano su brutal aplastamiento por las fuerzas del cardenal Ruffo y los lazzaroni napolitanos que apoyaban al Rey Fernando. La leccion que Cuoco extrajodo de esta experiencia fue amarga pero fundamental: la revolucion habia fracasado no principalmente por la fuerza militar de sus enemigos sino porque era una "revolucion pasiva" — importada de Francia, impuesta desde arriba por intelectuales que no comprendian ni se preocupaban por las necesidades reales del pueblo al que pretendian liberar.
El analisis de Cuoco tuvo una influencia enorme sobre la siguiente generacion de pensadores y activistas italianos. Mazzini lo leyo y absorvio sus lecciones: cualquier movimiento nacional genuino tenia que arraigar en la cultura, las tradiciones y las aspiraciones reales del pueblo italiano, no en abstracciones importadas del extranjero. Antonio Gramsci, ochenta anos despues, usaria el mismo concepto de "revolucion pasiva" para analizar las limitaciones del propio Risorgimento.
Vincenzo Gioberti y el Neoguelfismo
Entre las propuestas para la unificacion italiana que se debatieron en las decadas anteriores a 1848, ninguna fue tan intelectualmente elaborada — ni tan profundamente influyente antes de ser descartada por los acontecimeintos — como el programa del sacerdote y filosofo piamontés Vincenzo Gioberti (1801-1852). Gioberti elaboro lo que se llamo el programa "neoguolfo" o "primacista": la idea de que Italia podia y debia unificarse bajo el liderazgo moral del Papa, en una federacion de estados italianos presidida por el pontifice.
En su obra principal "Del primato morale e civile degli Italiani" (Del primado moral y civil de los italianos, 1843), Gioberti argumento que la mision historica de Italia — su "primado" sobre las otras naciones — descansaba en su singular herencia espiritual y cultural como sede del catolicismo romano. La unificacion italiana, argumentaba, no debia realizarse a costa de la Iglesia sino con la colaboracion activa del papado. Un papa reformista — un papa que comprendiera la identidad espiritual y nacional italiana — podia presidir la confederacion de estados italianos y hacer de Italia una nacion sin violencia ni revolucion.
El programa de Gioberti fue enormemente popular entre los italianos moderados y religiosos en la decada de 1840. Cuando el nuevo papa Pio IX, elegido en 1846, promulgo una serie de reformas moderadas — amnistia para los presos politicos, prensa relativamente libre, la posibilidad de un cuerpo consultivo laico en los Estados Pontificios — el entusiasmo fue generalizado. Parecia que el papa liberal que Gioberti habia imaginado habia llegado de verdad. Sin embargo, el terror que Pio IX experimento durante las revoluciones de 1848 — cuando una multitud asesino a su ministro Pellegrino Rossi en los escalones del parlamento pontificio y el propio papa tuvo que huir disfrazado a Gaeta — lo transformo en un adversario implacable del liberalismo y el nacionalismo. El programa neoguelfo murio con las ilusiones de 1848.
Cesare Balbo y el Programa Piamontés
Cesare Balbo (1789-1853), amigo y colega de Cavour, represento otra corriente del pensamiento sobre la unificacion italiana que merece atencion. En su obra "Delle Speranze d'Italia" (De las Esperanzas de Italia, 1844), Balbo elaboro el argumento de que la liberacion italiana del dominio austriaco solo era posible a traves de la accion diplomatica y militar del Estado piamontés, y que dependia de una reordenacion mas amplia de los asuntos europeos. Especificamente, Balbo sostuvo que Austria podria ser tentada a abandonar sus posesiones italianas si se le compensara con ganancias territoriales en los Balcanes, a expensas del declinante Imperio Otomano.
Este programa era notablemente profético. Aunque la formula concreta de Balbo — ganancias en los Balcanes a cambio de la retirada de Italia — no se realizo exactamente, su intuicion fundamental — que la cuestion italiana estaba insolublemente ligada a las rivalidades entre grandes potencias europeas y que solo podia resolverse a traves de la diplomacia y la fuerza militar, no a traves de la insurreccion popular — fue la base del programa de Cavour una decada despues.
El Arte y la Arquitectura del Risorgimento
El Monumento a Victor Manuel Ii: la Arquitectura del Estado Nacion
El impulso de materializar el Risorgimento en piedra y marmol encontro su expresion mas monumental en el Vittoriano, el enorme complejo memorial construido en Roma entre 1885 y 1935 para honrar a Victor Manuel II y conmemorar el cincuentenario de la unificacion italiana. El edificio — llamado por los romanos con apodos ironicos como "la maquina de escribir" o "la tarta de bodas" por la blancura y monumentalidad de su marmol travertino — es uno de los edificios mas grandes y mas polémicos de Roma.
El Vittoriano fue diseñado por el arquitecto Giuseppe Sacconi y encargo a toda una generacion de escultores y artistas italianos su decoracion, que incluye la estatua ecuestre de bronce de Victor Manuel II, las alegorfias de las ciudades italianas, y el Altar de la Patria donde desde 1921 descansa el Soldado Desconocido italiano de la Primera Guerra Mundial. Su construccion requirio la demolicion de una parte significativa del barrio medieval del Campidoglio, lo que genero controversia y criticas desde el principio.
El Vittoriano ilustra un problema mas amplio del estado-nacion italiano: la necesidad de crear una mitologia nacional, un pantion de heroes, un arte oficial que expresara los valores y la continuidad de la nueva nacion. Esta necesidad llevo a la creacion de museos nacionales del Risorgimento en Turin, Milan, y Roma, al encargo de estatuas ecuestres de Garibaldi, Mazzini, Cavour y Victor Manuel en las plazas principales de las ciudades italianas, y a un programa sistematico de denominacion de calles, plazas y edificios publicos con los nombres de los heroes y las batallas del Risorgimento.
El Risorgimento En la Literatura Italiana Posterior
El Risorgimento genero una literatura conmemorativa, critica y reflexiva que continuo desarrollandose mucho despues de que el proceso de unificacion habia concluido. Entre las obras literarias mas importantes que se ocuparon del tema se encuentra "I Vicere" (Los virreyes, 1894) del escritor siciliano Federico De Roberto, una novela que sigue a la aristocratica familia Uzeda durante el periodo de la unificacion y que ofrece una vision desengañada — incluso cinica — de como la unificacion cambio los nombres de las cosas sin cambiar las realidades del poder en Sicilia.
Aun mas famosa es "Il Gattopardo" (El Gatopardo, 1958) del Principe Tomasi di Lampedusa, publicada postumamente, que es probablemente la novela mas importante jamas escrita sobre el Risorgimento y sus consecuencias. A traves de la figura del Principe Fabrizio Salina, un aristrocrata siciliano que observa con lucidez y melancolia el proceso de la unificacion, Lampedusa explora la paradoja fundamental del cambio politico en el sur: "Si queremos que todo siga igual, necesitamos que todo cambie." La frase — el "transformismo" elevado a principio universal — captura la vision pesimista pero aguda que muchos italianos del sur llegaron a tener sobre el Risorgimento.
La Comparacion Con la Unificacion Alemana
La comparacion entre el Risorgimento y la unificacion alemana es uno de los ejercicios de historia comparada mas productivos en el estudio del siglo XIX europeo. Ambas unificaciones ocurrieron en el mismo periodo (1859-1870); ambas involucraron a un estado de tamaño mediano dominante (Piamonte y Prusia) que uso la guerra y la diplomacia para absorber territorios vecinos; y ambas se realizaron bajo la guia de un estadista de extraordinaria habilidad (Cavour y Bismarck).
Sin embargo, las diferencias son tan reveladoras como las similitudes. La unificacion alemana fue conducida por Prusia, un estado prusianamente militarizado con la maquinaria militar mas poderosa de Europa continental. La unificacion italiana fue conducida por Piamonte, un estado de tamaño mediano cuya fuerza militar era limitada y que dependia crucialmente del apoyo frances. La unificacion alemana, una vez completada en 1871, creo el estado mas poderoso del continente europeo. La unificacion italiana creo un estado que, pese a sus dimensiones y su poblacion, permanecio relativamente debil en terminos militares, industriales y financieros durante decadas.
Bismarck logro la unificacion alemana en tres guerras rapidas y decisivas (contra Dinamarca en 1864, contra Austria en 1866, contra Francia en 1870-1871) sin ningun aliado importante; Cavour necesito la alianza con Napoleon III para la guerra de 1859, y la unificacion italiana dependio en ultima instancia del colapso del poder frances en 1870 para permitir la toma de Roma. Esto refleja la realidad mas profunda: Prusia tenia los recursos para hacer la unificacion por si sola; Piamonte no los tenia.
La Italia Despues de la Unificacion: Construccion de Un Estado Moderno
La Administracion Publica y el Debate Sobre la Centralizacion
Cuando el Reino de Italia fue proclamado en 1861, sus lideres se enfrentaron inmediatamente a una pregunta fundamental y profundamente divisiva: como debia organizarse administrativamente el nuevo Estado. Habia dos modelos en disputa. El primero era el modelo centralista, que extenderia la estructura administrativa piamontesa — basada en el sistema prefectoral frances de Napoleon — a toda la peninsula, con prefectos nombrados por el gobierno central y con poderes amplios en cada provincia. El segundo era el modelo descentralizador o autonomista, favorecido por los republicanos y muchos del sur, que daria a las regiones y municipios una amplia autonomia para gobernar sus propios asuntos.
El modelo centralista triunfo, principalmente porque Cavour y sus sucesores teman que la descentralizacion debilitaria la cohesion del nuevo Estado en sus anos mas vulnerables. La ley Rattazzi de 1859, que habia reorganizado la administracion del Piamonte, fue extendida a toda Italia con ligeras modificaciones. El resultado fue un aparato administrativo muy centralizado: los prefectos, nombrados por el Ministerio del Interior en Roma, tenian autoridad sobre las fuerzas de policia locales, los presupuestos provinciales, y una amplia gama de asuntos locales. Los ayuntamientos tenian poderes limitados y estaban sometidos a supervision prefectoral constante.
Este centralismo exacerbo las tensiones norte-sur. Los administradores piamonteses enviados al sur para gobernar con el nuevo sistema — muchos de los cuales no hablaban el dialecto local, desconocian las costumbres y los problemas locales, y veian el sur como un territorio atrasado que necesitaba ser disciplinado antes que comprendido — fueron recibidos con hostilidad generalizada. La imposicion del sistema legal piamontés (basado en el codigo civil frances) a regiones con tradiciones juridicas completamente diferentes creo confusion y resentimiento. La extension de los impuestos piamonteses a regiones que bajo el gobierno borbonico habian tenido una carga fiscal comparativamente mas baja enfurecio al campesinado meridional.
El Problema del Analfabetismo y la Educacion Publica
Quizas el problema mas grave que enfrentaba el nuevo Estado italiano en 1861 era el nivel catastrofico de analfabetismo. Aproximadamente el 78 por ciento de la poblacion italiana era analfabeta en el momento de la unificacion. En el sur, las tasas eran todavia mas altas. En Basilicata, Calabria y Sicilia, solo el 5 a 10 por ciento de la poblacion adulta podia leer y escribir con competencia.
El analfabetismo masivo era no solo un problema economico sino politico: era imposible hablar de ciudadanos capaces de participar en el gobierno constitucional cuando la gran mayoria de la poblacion no podia leer las leyes bajo las cuales vivia, las papeletas bajo las cuales votaba (en el reducido electorado de la Italia liberal, donde el sufragio estaba restringido por la propiedad y la alfabetizacion), o los periodicos en que se debatian los asuntos publicos.
La ley Casati de 1859, inicialmente promulgada para el Piamonte y luego extendida al resto de Italia, creo el marco para un sistema nacional de educacion publica. Establecio la escolarizacion obligatoria para los ninos de seis a ocho anos, creo escuelas normales para la formacion de maestros, y establecio tres anos de escolarizacion gratuita en las escuelas elementales publicas. En la practica, la implementacion fue enormemente desigual: en el norte, las escuelas ya existian, habia una tradicion de instruccion, y el mandato de escolarizacion obligatoria podia aplicarse con cierta efectividad. En el sur, no habia edificios escolares suficientes, no habia maestros formados en numero suficiente, y las familias campesinas necesitaban a los ninos para el trabajo agricola y no podian permitirse prescindir de su labor durante el ano escolar.
El Idioma Italiano y la Cuestion Linguistica
El problema del analfabetismo se veia complicado por otra realidad: incluso muchos italianos que podian leer y escribir no podian necesariamente comunicarse en italiano estandar. La peninsula italiana a mediados del siglo XIX era un mosaico de dialectos mutuamente ininteligibles. Un veneciano no podia entender facilmente a un siciliano; un milanes tenia dificultades para comprender el dialecto napolitano; un toscano y un piamontés podian tener problemas para comunicarse verbalmente.
El italiano estandar que se ensenaba en las escuelas y que era la lengua oficial del gobierno era una lengua literaria basada en la tradicion toscana — la lengua de Dante, Petrarca y Boccaccio, depurada y codificada por siglos de tradicion literaria. Era una lengua que la mayoria de los italianos leia (los alfabetizados) pero que pocos hablaban en su vida cotidiana. El escritor piamontés Massimo d'Azeglio capturo la situacion con una frase que se ha hecho famosa: "Hemos hecho Italia; ahora tenemos que hacer a los italianos."
El Sistema Financiero y la Deuda Publica
El nuevo Estado italiano heredo la deuda publica de todos los Estados que habia absorbido y a ella anadi los costos de las guerras de unificacion — una carga financiera formidable. La deuda publica italiana en 1861 era de aproximadamente 2,450 millones de liras — una suma enorme para una economia predominantemente agricola con una base impositiva estrecha. Los gobiernos post-unificacion se vieron obligados a mantener altos impuestos para pagar el servicio de la deuda, lo que agravaba la presion sobre la poblacion rural, especialmente en el sur.
Las politicas de libre comercio impuestas por Piamonte al resto de Italia — que abrian los mercados italianos a la competencia extranjera que Piamonte podia manejar pero el atrasado sur no — aceleraron la destruccion de las artesanias y las industrias locales del Mezzogiorno. La abolicion de las barreras aduaneras entre los antiguos estados italianos beneficio a las regiones mas desarrolladas y productivas del norte, que podian competir en el mercado nacional, mientras danaba a las regiones del sur, cuya produccion artesanal no podia competir con la produccion industrial del norte.
La Primera Guerra Mundial y el Risorgimento Incompleto
Italia entro en la Primera Guerra Mundial en 1915 del lado de las potencias aliadas bajo el Tratado de Londres, por el que se le prometieron extensas ganancias territoriales: Trieste, Istria, Dalmacia, posesiones coloniales en Africa y el Pacifico. Cuando termino la guerra, en la Conferencia de Paz de Paris de 1919, Italia no recibio la mayoria de lo que se le habia prometido — particularmente Dalmacia, que fue asignada a la nueva Yugoslavia.
La sensacion de traicion — la "vittoria mutilata" o victoria mutilada — fue intensificada por el hecho de que los territorios de lengua italiana que habian quedado fuera de las fronteras del nuevo Reino de Italia en 1866 y 1870 — Trieste, Istria, Trento — finalmente fueron incorporados en 1918-1919. Desde el punto de vista estricto del programa del Risorgimento — unir a todos los italianos en un solo Estado — la Primera Guerra Mundial completo lo que el Risorgimento habia dejado inacabado. Pero las expectativas infladas por las promesas del Tratado de Londres, la vision de una "Gran Italia" que se extendia por el Adriatico hasta Dalmacia, hicieron que incluso estas ganancias parecieran insuficientes a los nacionalistas italianos mas extremos.
Mazzini En el Exilio: la Vida Cotidiana de Un Revolucionario
Para comprender plenamente la figura de Mazzini, es necesario examinar no solo sus ideas sino las condiciones concretas de su vida en el exilio. Mazzini vivio en Londres — con breves e ilegales retornos a Italia durante los momentos de crisis revolucionaria — durante la mayor parte de sus anos adultos. Subsistia en condiciones de pobreza que muchos contemporaneos encontraban impresionantes en su austeridad: vivia en habitaciones alquiladas en areas modestas de Londres, usaba ropa raida y reparada, comia frugalmente, y gastaba en tabaco — su unico vicio confeso — casi mas de lo que se permitia gastar en comida.
Su correspondencia era prodigiosa: Mazzini escribia docenas de cartas cada dia, en ingles, frances, italiano y otros idiomas, a politicos, periodistas, activistas y simples simpatizantes en toda Europa y America. A traves de esta correspondencia mantenia las redes que eran la infraestructura de su movimiento — organizando conspiraciones, recaudando fondos, coordinando publicaciones, animando a los desalentados y disciplinando a los indisciplinados. Cuando un grupo de policia britanica descubrio que la correspondencia de Mazzini era interceptada y sus cartas abiertas por los servicios de inteligencia del gobierno britanico a peticion de Austria, el escandalo fue considerable — la opinion publica britanica considero que la intercepcion de la correspondencia de un hombre en su propio exilio era una violacion intolerable de las libertades civiles inglesas.
La vida personal de Mazzini fue de un ascetismo que rayaba en la santidad laica. Nunca se caso — su amor de juventud, Giuditta Sidoli, se separo de el cuando la presion de la familia y las autoridades se hizo insoportable — y tenia relaciones de profunda amistad espiritual con varias mujeres inglesas, particularmente con la familia Ashurst, que lo apoyo material y emocionalmente durante decadas de exilio. Murio en Pisa en marzo de 1872, usando un nombre falso para evitar ser reconocido por las autoridades, con menos de cincuenta libras a su nombre.
Garibaldi En Caprera: el Heroe Retirado
La isla de Caprera, frente a la costa septentrional de Cerdena, fue el retiro que Garibaldi eligio para los anos de paz entre sus expediciones. Compro la isla a un compatriota en la decada de 1850 y la convirtio en una granja de trabajo — cultivando la tierra con sus propias manos, criando ganado, cultivando arboles frutales. La eleccion de Caprera era un acto deliberadamente simbolico: el guerrero que podia haber elegido la gloria, los cargos publicos y las riquezas, se retiraba en cambio a una isla remota para vivir del trabajo de sus manos.
Los visitantes que llegaban a Caprera — y eran muchos, peregrinos de toda Europa y America que querian ver al heroe en su retiro — encontraban a un hombre que confirmaba plenamente la leyenda: simplicity absoluta de vida, hospitality generosa con los escasos medios disponibles, desinteres total por el dinero y el lujo, y un vigor fisico notable para su edad. Garibaldi cultivaba su propio huerto, reparaba sus propias herramientas, cuidaba personalmente a sus animales. El contraste con la pompa de las cortes y los salones en que otros protagonistas del Risorgimento se movian era absoluto y deliberado.
La Expedicion de los Mil: los Individuos Detras del Mito
La Expedicion de los Mil ha sido frecuentemente tratada como una unidad monolitica — "los Mil" — pero era en realidad un grupo de individuos extraordinariamente diversos. Entre ellos habia veteranos de 1848 que habian luchado en Milan, en Roma, en Venecia; jovenes de buenas familias que se unian por romanticismo politico; obreros y artesanos que creian genuinamente en la causa democratica; aventureros y soldados de fortuna que se unian por la excitacion del combate; y un significativo contingente de extranjeros — ingleses, hungaros, polacos, franceses — para quienes Garibaldi encarnaba la causa universal de la libertad de los pueblos.
Entre los Mil estaban los dos hijos de Alessandro Manzoni, el autor de I Promessi Sposi. Estaba Nino Bixio, el temperamental segundo al mando de Garibaldi, un marinero genovés de caracter violento pero leal. Estaba Francesco Crispi, el abogado siciliano que habia organizado parte de la logistica del desembarco y que años mas tarde se convertira en Primer Ministro de Italia. El grupo contenia tambien a Giovanni Corvaja, el medico jefe de la expedicion, y a varios periodistas que cubrian la campana para los periodicos europeos y que se habian unido para poder seguir los eventos de cerca.
Cavour y la Prensa: la Opinion Publica Como Arma Politica
Cavour fue uno de los primeros estadistas europeos en comprender sistematicamente el papel de la prensa y la opinion publica como instrumentos del arte de gobernar. Desde sus primeros anos como propietario y director del periodico liberal Il Risorgimento (fundado en Turin en 1847), Cavour habia cultivado relaciones con periodistas y editores en toda Europa. Como Primer Ministro, usaba habilmente a corresponsales amistosos en Paris, Londres y Berlin para filtrar informacion favorable a los objetivos piamonteses, para influir en la cobertura de los asuntos italianos, y para moldear la opinion publica europea en una direccion favorable a Piamonte.
El juego diplomatico alrededor de la crisis de 1859 fue tambien una batalla de opinion publica. Cavour necesitaba que Austria fuera percibida como el agresor — que hubiera cometido el ultimatum que excusaria la intervencion francesa — para que los terminos de Plombieres funcionaran. Cuando el ultimatum austriaco llego efectivamente en abril de 1859, Cavour lo recibio con lo que un contemporaneo describio como una alegria apenas disimulada. Los periodicos piamonteses lo presentaron como la confirmacion de que Austria era la potencia agresiva y Piamonte la victima inocente — exactamente la narracion que necesitaba el apoyo publico frances e ingles.
Antonio Rosmini y el Catolicismo Liberal
No todos los pensadores y figuras religiosas italianas del periodo se opusieron uniformemente al Risorgimento. El filosofo y sacerdote Antonio Rosmini (1797-1855) represento un intento de reconciliar el catolicismo con las reformas liberales que muchos italianos educados consideraban necesarias. Su obra "Las Cinco Plagas de la Iglesia Santa" (1848), que criticaba las deficiencias institucionales de la Iglesia Catolica — incluyendo la excesiva intervencion clerical en la politica, la distancia entre el clero y los fieles, y los problemas de la formacion sacerdotal — fue colocada en el Indice de Libros Prohibidos en 1849.
Rosmini representaba la vertiente del pensamiento catolico italiano que creia posible una Italia unificada que mantuviera una relacion armoniosa con una Iglesia reformada. Esta corriente — el catolicismo liberal o el "guelfo liberal" — fue aplastada entre los extremos del intransigentismo ultramontano de Pio IX y el anticlericalismo militante de los liberales laicos.
Las Dimensiones Internacionales del Risorgimento
El Apoyo Britanico y las Cartas de Gladstone
El Risorgimento no fue un fenomeno exclusivamente italiano; tuvo dimensiones internacionales profundas que lo convirtieron en la causa liberal por excelencia de mediados del siglo XIX en toda Europa y America del Norte. La simpatia britanica por la causa italiana fue particularmente intensa y sostenida, alimentada tanto por el liberalismo politico como por el protestantismo anti-papal que caracterizaba a grandes sectores de la opinion publica britanica.
El momento mas influyente en la formacion de la opinion publica britanica sobre Italia ocurrio en 1851, cuando William Ewart Gladstone — todavia un conservador peel en ese momento, aunque en transicion hacia el liberalismo — visito Napoles e inspecciono las carceles del Reino de las Dos Sicilias. Lo que vio lo impresiono profundamente: presos politicos mantenidos en condiciones atroces, procesos judiciales de una injusticia flagrante, y un sistema de gobierno basado en la represion sistematica de toda oposicion politica. A su regreso a Gran Bretana, Gladstone publico dos cartas abiertas al Conde de Aberdeen, el lider del Partido Conservador, describiendo lo que habia presenciado. La frase que Gladstone uso para caracterizar el gobierno borbonico en Napoles — "la negacion de Dios erigida en sistema de gobierno" — se convirtio en la mas famosa denuncia del despotismo italiano del siglo XIX, citada y reimpresa en toda Europa y America.
Las cartas de Gladstone tuvieron un efecto enorme. Pusieron al gobierno borbonico napolitano a la defensiva diplomatica, generaron simpatia generalizada hacia los prisioneros politicos italianos, y reforzaron la percepcion — ya consolidada entre los liberales britanicos — de que el orden de la Restauracion en Italia era fundamentalmente ilegitimo. Cuando la Expedicion de los Mil de Garibaldi partio hacia Sicilia en 1860, la prensa britanica la cubrio con simpatia entusiastas, y los observadores britanicos en Sicilia y Napoles enviaron relatos que apoyaban la causa garibaldina.
La Visita de Garibaldi a Londres En 1864
El acontecimiento que demostro de manera mas dramatica la intensidad de la simpatia britanica popular por el Risorgimento fue la visita de Giuseppe Garibaldi a Londres en abril de 1864. Garibaldi llego a Southampton el 3 de abril de 1864, y lo que siguio fue una de las recepciones populares mas extraordinarias en la historia britanica. Las multitudes en Southampton fueron inmensas. El tren que lo llevo a Londres se detuvo en cada estacion del camino, donde las multitudes se habian reunido para aclamarlo. Cuando llego a la estacion Nine Elms en Londres, se calcula que entre trescientas mil y quinientas mil personas habian salido a las calles para aclamar al heroe italiano.
Los aristocratas liberales compitieron por tenerlo como huesped. La clase obrera de las ciudades industriales britanicas lo veneraba como un campeon de la libertad popular. Las mujeres le arrojaban flores; los hombres tendian sus abrigos sobre el barro para que su carruaje pasara por encima. El gobierno britanico — liderado por Lord Palmerston — estaba en realidad algo incomodo con el alboroto, consciente de las sensibilidades diplomaticas con Austria y el Vaticano, y ejercio presion bastidores para acortar la visita. Garibaldi, cuya salud era fragil y quien estaba siendo abordado por una avalancha de invitaciones que habrian requerido meses para cumplir, finalmente partio antes de lo esperado.
La Politica Compleja de Napoleon III
La figura que mas directamente moldo el destino militar y diplomatico del Risorgimento fue el Emperador de los Franceses, Napoleon III. Su relacion con la causa italiana fue extraordinariamente compleja — una mezcla de simpatia genuina por el nacionalismo italiano, ambicion territorial calculada, miedo al clericalismo ultramontano, y prudencia estrategica que lo llevo a abandonar a sus aliados italianos en momentos criticos.
Napoleon III habia sido en su juventud un simpatizante de los Carbonarios — en sus anos de exilio y aventura habia estado envuelto en conspiraciones italianistas — y habia conservado una cierta afinidad con el ideal del renacimiento nacional italiano. Pero como Emperador de los Franceses, estaba obligado a equilibrar multiples consideraciones: los sentimientos de los catolicos franceses que esperaban que protegiera al Papa, los intereses estrategicos de Francia en evitar el surgimiento de una Italia unificada demasiado fuerte en su frontera sur, y el calculo de que una guerra contra Austria en Italia podria permitirle remodelar el mapa europeo en beneficio de Francia.
Su acuerdo de Plombieres con Cavour en 1858 fue un clasico ejercicio de la diplomacia napoleonica: habia promesas sinceras pero calculadamente vagas, y la compensacion territorial (Saboya y Niza) asegurada de antemano. Cuando Napoleon III interrumpio inesperadamente la guerra de 1859 firmando el armisticio de Villafranca, la consternacion italiana fue enorme. Pero Napoleon habia calculado que una Austria derrotada pero no destruida, combinada con una Italia del norte bajo influencia francesa, servia mejor a los intereses franceses que una Italia unificada por completo bajo liderazgo piamontés.
Las Simpatias Americanas y los Anos de Garibaldi En Nueva York
En America del Norte, el Risorgimento encontro una acogida entusiastas entre la opinion liberal, particularmente en los circulos protestantes y entre los italoamericanos que mantuvieron fuertes vinculos emocionales con su patria de origen. Mazzini era ampliamente admirado en los Estados Unidos como un campeon de la democracia republicana, y sus escritos circulaban entre los intelectuales y reformadores norteamericanos. La causa italiana se representaba frecuentemente en la prensa norteamericana como una lucha de la libertad y el autogobierno democratico contra la tirania monarquica y clerical.
La conexion americana con el Risorgimento era tambien personal y biografica. Giuseppe Garibaldi paso un periodo significativo en el exilio en Nueva York entre 1850 y 1853. Tras la caida de la Republica Romana en julio de 1849 y su heroica retirada desde Roma a traves de la peninsula perseguido por los austriacos y otros ejercitos, Garibaldi finalmente escapo a America del Norte. En Nueva York, trabajo como fabricante de velas en Staten Island, una experiencia que contrastaba de manera extraordinaria con su reciente papel como defensor de la Republica Romana y su celebridad europea. Los italoamericanos de Nueva York lo conocieron y admiraron durante este periodo, y cuando Garibaldi retorno a Italia y lanzo su Expedicion de los Mil en 1860, el entusiasmo entre las comunidades italoamericanas fue electrizante.
El barrio del Lower East Side de Manhattan, que albergaba una gran comunidad de inmigrantes italianos y europeos, produjo varios voluntarios que cruzaron el Atlantico para unirse a la causa garibaldina. La prensa americana cubrio la Expedicion de los Mil con simpatia intensa, y la personalidad de Garibaldi — su valor fisico, su generosidad, su sencillez personal — encajaba perfectamente en el molde romantico americano del heroe democratico. Cuando se proclamo el Reino de Italia en 1861, la comunidad italoamericana celebro con banquetes y discursos en todas las ciudades con poblaciones italianas significativas.
La Experiencia de la Guerra: Soldados y Voluntarios En el Risorgimento
El Ejercito Piamontés y Su Modernizacion
Las guerras del Risorgimento no fueron solo episodios de heroismo romantico; fueron conflictos militares serios que pusieron a prueba la organizacion, la logistica y la capacidad de combate de los estados italianos. El ejercito piamontés, que porto el peso principal de las campanas de 1848-1849, 1859 y 1866, experimento una notable transformacion entre las derrotas vergonzosas de 1848-1849 y las campanas relativamente mas efectivas de 1859.
La reorganizacion del ejercito piamontés fue parte integral de la modernizacion mas amplia del Estado piamontés bajo Cavour. Se introdujeron reformas en el reclutamiento, el entrenamiento, la dotacion de equipos y la logistica. El arma de infanteria fue reequipada con fusiles mas modernos. La artilleria se expandio y mejoro. El Cuerpo de Ingenieros Militares desarrollo capacidades para la construccion de puentes y fortines de campo. Se fundaron nuevas academias militares para profesionalizar el cuerpo de oficiales. La Guerra de Crimea (1855-1856), donde el contingente piamontés de aproximadamente 15,000 hombres combatio junto a Francia y Gran Bretana, fue inestimable como experiencia de entrenamiento en combate real y como oportunidad de observar las practicas militares de los ejercitos europeos mas avanzados.
El Papel del Ferrocarril En la Guerra
Uno de los aspectos mas significativos y modernos de las campanas del Risorgimento fue el uso del ferrocarril como instrumento militar. El ejercito frances que acudio en apoyo de Piamonte en 1859 fue transportado en parte por ferrocarril — la primera vez en la historia que las fuerzas de una gran potencia europea eran desplegadas en campana a tal escala mediante el transporte ferroviario. La velocidad con que el ejercito frances pudo concentrarse en el norte de Italia sorprendio a los austriacos y contribuyo materialmente a las victorias de Magenta y Solferino. Para Cavour, que habia supervisado personalmente la expansion de la red ferroviaria piamontesa de 8 kilometros en 1848 a mas de 800 kilometros en 1859, el ferrocarril era tanto una herramienta de modernizacion economica como una ventaja militar estrategica.
Los garibaldinos tambien hicieron uso del ferrocarril en sus campanas. Durante la Expedicion de los Mil y la posterior marcha por la peninsula, Garibaldi y sus fuerzas usaron las lineas ferroviarias disponibles para acelerar sus movimientos cuando era posible. La entrada de Garibaldi en Napoles el 7 de septiembre de 1860 — llegando casi solo, en avance de sus fuerzas principales, en un tren regular — fue en si misma un acto teatralmente audaz que hizo pleno uso del nuevo medio de transporte.
Los Garibaldinos: el Ejercito de Voluntarios
Si el ejercito piamontés representaba la fuerza militar del Estado moderno, la fuerza de Garibaldi representaba algo radicalmente diferente: el ejercito voluntario del entusiasmo popular. Los Garibaldinos — los voluntarios que siguieron a Garibaldi en sus expediciones — eran un fenomeno militar y social notable. Provenian de todos los estratos sociales: estudiantes universitarios que dejaban sus estudios, artesanos que abandonaban sus talleres, profesionales que dejaban sus despachos, vaqueros gaucho de Sudamerica que habian aprendido a montar y pelear con Garibaldi en Uruguay y Brasil. Lo que los unia no era la disciplina militar convencional sino la devocion personal a Garibaldi y la creencia en la causa de la Italia unida.
Las Camisas Rojas
La camisa roja que se convirtio en el emblema de los garibaldinos tenia un origen practico antes que simbolico. Cuando Garibaldi organizaba la Legion Italiana en Uruguay durante su exilio sudamericano, le habian ofrecido una gran cantidad de camisas rojas que estaban disponibles a precio barato — se decia que habian sido originalmente destinadas a los mataderos de Montevideo, donde el rojo ocultaria las manchas de sangre. Garibaldi las distribuyo entre su legion, y el uniforme se mantuvo cuando la legion regreso a Italia para las campanas de 1848-1849. La camisa roja se convirtio en el simbolo visual de los voluntarios garibaldinos — una distincion entre ellos y los soldados regulares piamonteses con sus uniformes azules, y entre ellos y todos los otros ejercitos de Europa.
La Campana de Sicilia: Logistica y Realizacion
La campana siciliana de 1860 fue uno de los logros militares mas notables del siglo XIX, no solo por su audacia sino por los desafios practicos que supero. Los Mil desembarcaron en Marsala con un armamento que era inadecuado para enfrentarse a un ejercito regular: la mayoria llevaba fusiles anticuados, algunos no tenian armas de fuego en absoluto, y la artilleria era minima. Enfrentaban un ejercito borbonico de varios miles de soldados bien armados con artilleria.
La ventaja de Garibaldi no era militar en el sentido convencional sino politica y psicologica. La poblacion siciliana estaba profundamente desafecta del gobierno borbonico tras decadas de mal gobierno, impuestos onerosos y brutal represion de las revueltas de 1848. Los campesinos sicilianos y los sullen lazzaroni urbanos no amaban necesariamente la causa de la Italia unida — muchos tenian concepciones propias de lo que significaba la liberacion — pero odiaban a los Borbones lo suficiente como para apoyar a cualquiera que los desafiara. La combinacion de la llegada de Garibaldi con el levantamiento popular siciliano cre una fuerza que el ejercito borbonico, desmoralizado y sin liderazgo efectivo, no pudo resistir.
Las Mujeres En el Risorgimento
El Papel Generalmente Ignorado de las Mujeres
La historia convencional del Risorgimento ha sido en gran medida una historia de hombres — Mazzini, Cavour, Garibaldi, Victor Manuel II, los soldados y los diplomaticos. Pero las mujeres desempenaron papeles significativos en el movimiento, tanto en los salones de la alta sociedad donde se forjaron las alianzas politicas como en el campo de batalla, y la historia del Risorgimento no esta completa sin tenerlas en cuenta.
Anita Garibaldi: la Heroina de Dos Continentes
Ana Maria de Jesus Ribeiro, conocida universalmente como Anita Garibaldi, fue la companera de vida y camarada de armas de Giuseppe Garibaldi durante algunos de los anos mas turbulentos de su vida. Nacida en 1821 en Morrinhos, en la provincia de Santa Catarina, Brasil, Anita era hija de una familia de modestos ganaderos. Se caso a los quince anos con un zapatero local, Manuel Duarte de Aguiar, pero la vida rural y domestica no se adecuaba a su temperamento. Cuando Garibaldi llego a la region durante las guerras de independencia del Rio Grande do Sul en 1839, Anita — segun la leyenda — ya habia cabalgado hasta el barco de Garibaldi para unirse a la lucha antes de que él hubiera siquiera llegado a tierra.
La relacion entre Anita y Garibaldi fue una de las grandes historias de amor de la historia del siglo XIX, pero tambien una sociedad de combatientes iguales. Anita no era simplemente la companera del caudillo; era una amazona entrenada que combatio en las batallas de la guerra civil brasilena y la guerra de independencia uruguaya. En la batalla naval de Laguna en 1840, Anita navegaba en el barco insignia de Garibaldi cuando fue capturada por las fuerzas imperiales brasilenas. Escapo, busco a sus hijos en medio de una batalla que todavia se estaba librando, y encontro el camino de regreso a Garibaldi. Garibaldi dijo de ella que era su "heroina del Nuevo Mundo."
Anita siguio a Garibaldi a Europa en 1848 cuando regreso a Italia para participar en las revoluciones. En la defensa de la Republica Romana en 1849, Anita — aunque embarazada de varios meses — cabalgo con las fuerzas de Garibaldi durante la heroica y agotadora retirada desde Roma a traves del Apenino. Fue durante esta retirada, en agosto de 1849, que Anita murio — al parecer de fiebre y agotamiento combinados con las complicaciones de su embarazo — en una granja cerca de Comacchio, en la Romagna, mientras Garibaldi trataba desesperadamente de llevarla a la seguridad. Tenia veintiocho anos. Garibaldi la lloro el resto de su larga vida. El gobierno italiano mas tarde erigira una estatua ecuestre de Anita — representandola no como esposa domestica sino como guerrera a caballo, con una pistola en una mano y un bebe en el brazo — en el Gianicolo de Roma, cerca de donde habian combatido juntos.
Cristina DI Belgioioso: Aristocrata y Revolucionaria
La Princesa Cristina di Belgioioso (1808-1871) fue una de las figuras mas fascinantes e improbables del Risorgimento. Aristocrata lombarda de nacimiento y por matrimonio — su padre fue conde y su marido principe — era tambien una activa conspiratriz contra el dominio austriaco, una brillante salon en Paris y Milan, una periodista y escritora por derecho propio, y una organizadora de la defensa de la Republica Romana en 1849.
Cristina habia escapado a Paris en la decada de 1820, tras el fracaso de las conspiraciones de la Carboneria en las que su familia estaba implicada, y establecio en Paris uno de los salones mas brillantes de Europa, frecuentado por Balzac, Victor Hugo, Heine, Bellini, Liszt y Chopin. Usaba su posicion social y sus amplias conexiones para promover activamente la causa italiana — publicando un periodico italiano en Paris, manteniendo correspondencia con Mazzini, y usando su riqueza para financiar actividades patrioticas.
En 1848, Cristina organizo y financi un barco que transporto a un grupo de voluntarios de Napoles a Milan durante los Cinco Dias. Durante la Republica Romana de 1849, organizo el sistema de hospitales militares de Roma, supervisando personalmente la atencion a los heridos de las batallas contra las fuerzas francesas. La experiencia la marco profundamente, y escribio sobre ella con detalle vivido en sus memorias.
Jessie White Mario: la Corresponsal Inglesa
Jessie White Mario (1832-1906) era una ingles que se convirtio en una de las mas devota defensoras extranjeras del Risorgimento. Periodista por vocacion en una epoca en que el periodismo femenino era todavia muy inusual, Jessie White Mario cubrio las campanas de Garibaldi como corresponsal — una de las pocas mujeres periodistas en cualquier guerra del siglo XIX. Se caso con Alberto Mario, un republicano italiano, y se convirtio al Catolicismo para facilitar el matrimonio — un sacrificio personal que ilustra la profundidad de su compromiso con la causa italiana.
Mazzini y Su Vision de las Mujeres En el Risorgimento
Giuseppe Mazzini tenia opiniones mas avanzadas sobre el papel de las mujeres que la mayoria de sus contemporaneos, aunque sus opiniones no llegaban a lo que los feministas modernos reconocerian como igualdad de genero. Mazzini creia que las mujeres tenian un papel especial y espiritual en el Risorgimento — no como combatientes sino como educadoras y formadoras de la conciencia nacional de la siguiente generacion. En sus escritos sobre la familia y la educacion, Mazzini argumentaba que las madres italianas eran las primeras maestras del sentimiento nacional, responsables de infundir en sus hijos el amor por la patria y el compromiso con los ideales de libertad e igualdad.
La Cuestion Meridional: Dimensiones Mas Profundas
El Sistema de los Latifundia y Sus Consecuencias
Para comprender la profundidad de la brecha norte-sur en Italia, es necesario examinar con detalle la estructura economica y social del Mezzogiorno antes y despues de la unificacion. El elemento central de esta estructura era el latifundio — la gran hacienda, generalmente de muchos cientos o miles de hectareas, propiedad de grandes terratenientes aristocraticos o eclesiasticos y trabajada por campesinos jornaleros en condiciones de extrema dependencia economica.
El sistema del latifundio en el sur de Italia habia sus raices en la conquista normanda del siglo XI y habia sido perpetuado y reforzado por las sucesivas dominaciones extranjeras — normanda, suava, angevina, aragonesa, espanola, borbo-nica. Los grandes terratenientes — los latifundistas — generalmente no vivian en sus propiedades sino en las ciudades, dejando la gestion cotidiana en manos de intermediarios (gabelotti) que arrendaban las tierras a los campesinos en terminos que dejaban a estos con apenas lo suficiente para subsistir. Los campesinos vivian en aldeas miseras, muchas veces a horas de camino de las tierras que trabajaban, hacinados en viviendas de una sola habitacion sin agua corriente, sin saneamiento, y en muchos casos compartiendo el espacio con los animales domesticos durante los meses de invierno.
Las Cargas Fiscales del Nuevo Estado
Si las condiciones previas a la unificacion eran ya devastadoras para el campesinado meridional, el nuevo Estado italiano anadio nuevas cargas que cayeron de manera desproporcionada sobre los pobres del sur. El gobierno piamontés — que se convirtio en el gobierno del nuevo Reino de Italia — extendio el sistema fiscal piamontés al resto de la peninsula. Este sistema incluia una tasa personal, impuestos sobre la tierra, aranceles aduaneros sobre mercancias importadas, y — la mas odiada — una tasa sobre el consumo del tabaco y la sal.
La sal era un producto de primera necesidad para la conservacion de alimentos — en las calurosas y humidas condiciones del Mezzogiorno, sin refrigeracion, la sal era indispensable para conservar la carne y el pescado. El impuesto sobre la sal golpeo a los mas pobres de manera desproporcionada, ya que la sal representaba una parte mayor del presupuesto familiar de los pobres que de los ricos. El impuesto sobre el tabaco era igualmente odiado — el tabaco era uno de los pocos placeres accesibles al campesino empobrecido.
La Camorra y la Mafia: Poderes Paralelos
Una de las consecuencias del fracaso del Estado en proporcionar orden, justicia y servicios a las poblaciones meridionales fue el florecimiento de organizaciones criminales que llenaron el vacio del poder estatal. En Napoles y sus alrededores, la Camorra — una organizacion criminal con raices en el siglo XVIII — se habia consolidado como un poder paralelo que exigia tributo a los comerciantes, controlaba los mercados, administraba una especie de justicia alternativa, y proporcionaba "proteccion" — a menudo frente a sus propias amenazas — a quienes no podian recurrir a la policia oficial. La Camorra penetraba en la policia, en la magistratura, en la politica local — convirtiendose en una parte integrante e irremovible del tejido social napolitano.
En Sicilia, el fenmeno analogo era la Mafia — una palabra cuyo origen exacto sigue siendo debatido, pero que en la segunda mitad del siglo XIX designaba una red de grupos de poder locales (cosche) que controlaban los mercados agricolas, mediaban los conflictos entre terratenientes y arrendatarios, y — como la Camorra — proporcionaban una forma alternativa de orden en ausencia del Estado. La Mafia siciliana se desarrollo en parte en respuesta a las condiciones del sistema del latifundio: los gabelotti — los intermediarios que arrendaban las tierras de los latifundistas a los campesinos — frecuentemente tenian vinculaciones con la Mafia, y la Mafia ofrecia a los terratenientes absentistas el orden y el control de la mano de obra que el Estado no podia o no queria proporcionar.
Las Epidemias de Colera y la Salud Publica
El sur de Italia en el siglo XIX era tambien una region devastada periodicamente por epidemias de colera de una virulencia que el norte, con mejores sistemas de agua y saneamiento, raramente experimentaba. El colera llego a la peninsula italiana en oleadas repetidas a lo largo del siglo: en 1835-1837, en 1848-1849, en 1854-1855, en 1865-1867, y de nuevo en 1884-1887. Las ciudades del sur — Napoles, Palermo, Bari — sufrieron las peores tasas de mortalidad.
La Emigracion: las Little Italys de America
La contrapartida a la pobreza, la opresion fiscal, la violencia de las bandas y las epidemias fue la emigracion masiva. Entre 1880 y 1930, mas de cuatro millones de sicilianos y varios millones mas de calabreses, campanos, napolitanos y otros meridionales abandonaron sus tierras para buscar una vida mejor en America. La mayor parte de esta emigracion fue hacia los Estados Unidos, aunque Argentina, Brasil, y otros paises latinoamericanos tambien absorbieron contingentes importantes.
Los emigrantes italianos llegaron a Nueva York y otras ciudades norteamericanas con practicamente nada: algo de dinero prestado para el pasaje, ropa en un baul, quizas un poco de comida del viaje. Se establecieron en barrios densos y superpoblados de las ciudades industriales — el Lower East Side de Manhattan, el North End de Boston, el barrio italiano de New Orleans, el norte de Philadelphia. Estos barrios — que en ingles llamaban las "Little Italys" o Pequenas Italias — reprodujeron tanto como era posible la vida social de las aldeas meridionales de origen.
Las Little Italys eran mundos en si mismos: con sus tiendas de alimentacion que vendian queso pecorino, salami y aceitunas; sus panaderias que producian el pan de trigo duro de Sicilia; sus tabernas donde los hombres se reunian para jugar a las cartas y beber vino tinto; sus asociaciones de paisanos (los oriundi del mismo pueblo siciliano, calabrés o napolitano que se habian establecido en el mismo barrio americano); sus iglesias catolicas italianas donde el cura predicaba en dialecto.
La emigracion fue ambivalente en su impacto sobre el Risorgimento y su legado. Por un lado, representaba el fracaso mas grafico del nuevo Estado italiano en proporcionar oportunidades economicas y vida digna a sus ciudadanos del sur. Por el otro, los emigrantes enviaban remesas regulares a sus familias en Italia — los "dollars de America" que, paradojicamente, contribuyeron a estabilizar la economia de regiones que el Estado italiano era incapaz de desarrollar. Y muchos emigrantes, establecidos en America y participando en la vida politica norteamericana, se convirtieron en ardientes patriotas italianos — contribuyendo con dinero y con voluntarios a las causas nacionales italianas, incluyendo la campana libia de 1911-1912 y, mas ominosa mente, el movimiento fascista de los anos veinte.
El Risorgimento y la Religion
Las Respuestas Catolicas Al Nacionalismo Italiano
La relacion entre el Risorgimento y la Iglesia Catolica fue una de las mas complicadas y consecuentes de todo el proceso de unificacion italiana. Para muchos italianos, la fe catolica era la dimension mas profunda de su identidad — mas profunda que cualquier lealtad regional, mas profunda ciertamente que la abstracta identidad "italiana" que el Risorgimento trataba de forjar. El conflicto entre el nuevo Estado laico italiano y la Iglesia no era simplemente un conflicto entre instituciones; era un conflicto que dividi a las familias, creo lealtades contradictorias, y planteo a los italianos ordinarios preguntas dolorosas sobre donde descansaban sus fidelidades ultimas.
El Papa que enfrento la mayor parte de este conflicto fue Pio IX (Giovanni Maria Mastai-Ferretti, 1792-1878), cuyo pontificado de treinta y dos anos — el mas largo en la historia papal — abarcio exactamente el periodo del Risorgimento desde sus fases tempranas hasta la toma de Roma en 1870 y mas alla. La trayectoria de Pio IX es una de las mas dramaticas y tragicas de la historia religiosa del siglo XIX: comenzo siendo saludado por los liberales italianos como un posible papa liberal que podria simpatizar con la causa de la reforma italiana, y termino siendo el adversario mas intransigente del liberalismo y el nacionalismo modernos.
El Syllabus de Errores de 1864
El documento mas importante que Pio IX emitio contra el liberalismo moderno fue el Syllabus Errorum (Silabus de Errores), publicado en diciembre de 1864 como apendice a la enciclica Quanta Cura. El Silabus era una lista de ochenta proposiciones que la Iglesia Catolica condenaba como errores — es decir, falsedades que los catolicos no podian sostener. Entre las proposiciones condenadas estaban algunas de las ideas mas centrales del pensamiento liberal europeo del siglo XIX.
La proposicion final del Silabus — la numero ochenta — era la mas famosa y la mas provocadora: condenaba la idea de que "el Romano Pontifice puede y debe reconciliarse y llegar a un acuerdo con el progreso, el liberalismo y la civilizacion reciente." Esta condena fue interpretada — y correctamente — como un rechazo frontal de toda la trayectoria del pensamiento politico liberal europeo.
La reaccion al Silabus en Europa y America fue intensa. Los gobiernos liberales — incluyendo el frances — prohibieron su publicacion en sus territories. Los liberales de toda Europa lo vieron como la confirmacion de lo que siempre habian sospechado: que la Iglesia Catolica era irredimiblemente enemiga del progreso moderno. Para los italianos liberales, el Silabus fue un catalizador: demostro que no habia posibilidad de reconciliacion entre la Italia liberal y la Roma papal, y reforzó la conviction de que el poder temporal del papado — los Estados Pontificios — tenia que ser abolido si Italia queria progresar.
El Concilio Vaticano I y la Infalibilidad Papal
El ultimo gran acto doctrinal del pontificado de Pio IX fue el Concilio Ecumenico Vaticano I (1869-1870), el primer concilio ecumenico de la Iglesia Catolica en tres siglos. El concilio se reunio en San Pedro de Roma en diciembre de 1869, con mas de seiscientos obispos de todo el mundo. Su objetivo principal, desde la perspectiva de Pio IX y de los ultramontanos que lo apoyaban, era definir dogmaticamente la infalibilidad papal — la doctrina de que cuando el Papa habla ex cathedra (desde el trono, en su capacidad oficial de maestro de la Iglesia) sobre cuestiones de fe y moral, su ensenanza es infalible y no puede contener error.
La doctrina de la infalibilidad papal era profundamente controvertida incluso dentro de la Iglesia. Muchos obispos, conocidos como "inopportunistas", no cuestionaban la doctrina en si misma pero argumentaban que su definicion formal en ese momento seria politically desastrosa — exacerbaria las tensiones con los gobiernos liberales, dificultaria las relaciones ecumenicas, y alienaria a los intelectuales que la Iglesia necesitaba mantener en su seno. Los obispos de Alemania, Austria y muchos obispos franceses estaban entre los mas criticos.
El concilio definio la infalibilidad papal el 18 de julio de 1870 con 533 votos a favor y 2 en contra (otros 76 obispos habian abandonado Roma antes de la votacion final para evitar tener que votar contra el Papa). Dos meses mas tarde, el 20 de septiembre de 1870, las tropas italianas tomaron Roma. El concilio fue suspenso — sin ser nunca formalmente clausurado — y no se reanudo hasta el Concilio Vaticano II noventa anos despues.
El Non Expedit y Sus Consecuencias Para la Vida Civica Italiana
La directriz papal conocida como Non Expedit — cuyo significado literal en latin es "no es apropiado" o "no es conveniente" — fue una de las consecuencias mas profundas y duraderas del conflicto entre el Estado italiano y la Iglesia. Emitida originalmente en 1868, reafirmada y ampliada despues de 1870, la directriz instrui a los catolicos italianos a no participar en las elecciones nacionales del nuevo Estado italiano — ni como candidatos ni como votantes.
El impacto del Non Expedit sobre la vida politica italiana fue enorme. En un pais donde la inmensa mayoria de la poblacion era nominalmente Catolica, la instruccion de abstenerse de participar en la politica nacional significaba que un partido politico basado en la identidad y los valores Catolicos — la Democracia Cristiana o algo similar — no podia formarse para participar en el sistema parlamentario. El resultado fue una vida politica dominada por facciones laicas — liberales, radicales, republicanos, y mas tarde socialistas — que representaban a una parte de la poblacion que era socialmente y culturalmente atipica con respecto a la Italia rural y devota.
El Anticlericalismo de Cavour
Cavour habia desarrollado sus ideas religiosas y politicas en parte bajo la influencia del liberalismo protestante y del anticlericalismo que era comun entre las clases educadas del Piamonte de su epoca. Su formula — "libera Chiesa in libero Stato" (Iglesia libre en Estado libre) — era en principio una formulacion de separacion entre Iglesia y Estado: la Iglesia seria libre de gobernar sus propios asuntos espirituales, y el Estado seria libre de gobernar los asuntos civiles sin interferencia eclesiastica.
En practica, la politica eclesiastica del gobierno piamontés bajo Cavour fue marcadamente hostil a los privilegios institucionales de la Iglesia. La legislacion piamontesa de los anos 1850 suprimio muchas ordenes religiosas y convento, secularizo los cementerios, introdujo el matrimonio civil, y abolio la jurisdiccion de los tribunales eclesiasticos sobre asuntos civiles. Cuando Piamonte extendio su dominacion al resto de Italia tras la unificacion, estas politicas se extendieron tambien, creando una amarga resistencia entre el clero y las poblaciones devota.
Los Valdenses: Una Minoria Protestante En Italia Unificada
Los Valdenses — la antigua comunidad protestante de los Alpes del Piamonte, descendientes del movimiento valdense medieval de Pedro de Valdo — son un capitulo poco conocido pero significativo de la historia del Risorgimento. La comunidad valdense, concentrada en los valles alpinos del Piamonte occidental, habia sobrevivido siglos de persecucion por parte de las autoridades catolicas piamontesas. En 1848, el Rey Carlos Alberto les otorgo la plena emancipacion civil y religiosa — un primer paso en la politica de tolerancia religiosa que Cavour continuaria.
Los Valdenses se convirtieron en entusiastas defensores del Risorgimento y de la Italia unificada. Para ellos, el Estado laico italiano que Cavour construia representaba la promesa de una Italia en que la tolerancia religiosa estaria garantizada y los privilegios especiales del catolicismo romano serian reducidos. Los Valdenses enviaron voluntarios a los ejercitos del Risorgimento, contribuyeron financieramente a la causa, y celebraron la unificacion italiana con un fervor que contrastaba notablemente con la hostilidad del clero catolico.
Los Jesuitas y la Oposicion Al Risorgimento
La Compania de Jesus — los Jesuitas — era la orden religiosa que mas se identificaba con la oposicion intransigente al liberalismo y al nacionalismo italiano. La revista Civilta Cattolica, fundada por los Jesuitas en 1850 y que ha continuado publicandose hasta el presente, se convirtio en el vehiculo mas influyente del pensamiento Catolico anti-liberal en Italia. Sus articulos atacaban sistematicamente el liberalismo, el parlamentarismo, la prensa libre, y la emancipacion de los judios — posiciones que reflejaban el pensamiento de Pio IX en su periodo post-1848.
Los Jesuitas habian sido expulsados del Piamonte en 1848, y con la unificacion italiana sus propiedades en toda la peninsula fueron suprimidas o confiscadas. La hostilidad entre los liberales italianos y la Compania de Jesus era profunda y mutua, y los Jesuitas retribuyeron con una produccion intelectual sistematica que resistio el Risorgimento como una obra del poder anticristiano.
Fuentes
www.countryreports.org www.treccani.it www.jstor.org www.loc.gov www.museocentraledelrisorgimento.it history.state.gov www.europarl.europa.eu www.cambridge.org www.icrc.org
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