
Guía de Viaje a Malta
Introducción
Malta es un archipiélago de extraordinaria riqueza histórica, cultural y natural ubicado en el corazón del mar Mediterráneo. Con apenas 316 kilómetros cuadrados de superficie total, este pequeño estado insular alberga una concentración de patrimonio humano que rivaliza con naciones muchas veces más grandes. En Malta, la historia no es simplemente algo que se estudia en los libros: se palpa en cada piedra de caliza dorada, en cada templo milenario, en cada fortaleza que se recorta contra el azul intenso del Mediterráneo.
Lo que hace a Malta verdaderamente única es la profundidad y variedad de sus capas históricas. Aquí se encuentran algunos de los templos prehistóricos más antiguos del mundo, estructuras que fueron construidas antes de que existieran las pirámides de Egipto o el Stonehenge inglés. Sobre esos cimientos neolíticos se superpusieron siglos de dominación fenicia, cartaginesa, romana, árabe, normanda, aragonesa, hospitalaria, francesa y británica, dejando cada una su impronta en la arquitectura, la lengua, la gastronomía y las tradiciones del pueblo maltés.
El viajero que llega a Malta descubre un lugar donde el apóstol San Pablo naufragó en el año 60 d.C. y donde los Caballeros de San Juan resistieron en 1565 uno de los asedios militares más célebres de la historia. Es una nación donde el idioma oficial, el maltés, es el único idioma semítico escrito en alfabeto latino, testimonio de la ocupación árabe medieval. Es también el lugar donde Caravaggio pintó algunas de sus obras maestras durante su exilio voluntario y donde James Bond aprendió a bucear en las profundidades cristalinas de Gozo.
Pero Malta no es solamente un museo a cielo abierto. Es un destino vibrante y contemporáneo, con una escena gastronómica en ebullición, una vida nocturna reconocida en toda Europa, festivales internacionales de música y artes, y una hospitalidad cálida y genuina que los malteses ofrecen con orgullo a sus visitantes. La capital, La Valeta, fue designada Capital Europea de la Cultura en 2018, un reconocimiento merecido para una ciudad que lleva siglos siendo un crucero de civilizaciones.
El archipiélago maltés está compuesto por tres islas habitadas: Malta, la mayor y más poblada; Gozo, más tranquila y rural, con su propio carácter distintivo; y Comino, casi deshabitada y célebre por su laguna de aguas turquesas. Junto a ellas, varias islas e islotes deshabitados completan el mosaico geográfico de este pequeño gran país.
Esta guía está concebida para acompañar al viajero en un recorrido exhaustivo por todos los aspectos de Malta: sus monumentos y sitios arqueológicos, su gastronomía y sus tradiciones, sus playas y sus posibilidades de buceo, sus festivales y su vida cultural, y toda la información práctica necesaria para organizar una visita memorable. Porque Malta, una vez visitada, raramente se olvida.
Geografía y Clima
El archipiélago maltés se sitúa en el centro del mar Mediterráneo, a aproximadamente 93 kilómetros al sur de Sicilia y a 290 kilómetros al norte de la costa africana de Libia. Esta posición geográfica privilegiada, en el cruce de las rutas marítimas entre el Mediterráneo occidental y oriental, explica en gran medida la importancia estratégica que Malta ha tenido a lo largo de toda su historia.
El archipiélago está formado por tres islas principales habitadas y varias formaciones menores. La isla de Malta, con 246 kilómetros cuadrados, es la más grande y alberga a la mayoría de la población, actualmente estimada en torno a 520.000 habitantes, lo que convierte a Malta en uno de los países más densamente poblados del mundo. La isla de Gozo, con 67 kilómetros cuadrados, tiene una población de alrededor de 37.000 personas y mantiene un ritmo de vida más tranquilo y rural. La isla de Comino, con apenas 3,5 kilómetros cuadrados, tiene solo unos pocos residentes permanentes y es famosa mundialmente por su Laguna Azul.
El relieve de Malta es predominantemente llano o ligeramente ondulado, sin montañas propiamente dichas. El punto más elevado del archipiélago son los Acantilados de Dingli, en el extremo occidental de la isla principal, que alcanzan los 253 metros sobre el nivel del mar. Desde estos acantilados se obtienen vistas espectaculares del Mediterráneo y, en días despejados, se puede divisar la silueta del islote de Filfla. El paisaje maltés está marcado por terrazas agrícolas que descienden hacia el mar, valles secos llamados wied que en invierno pueden llenarse de agua, y una costa sumamente irregular con bahías profundas, calas rocosas y playas de arena.
La geología de Malta está dominada por la piedra caliza, un material que ha dado forma tanto al paisaje como a la arquitectura del archipiélago. Existen dos tipos principales de piedra caliza en Malta: la piedra caliza superior, más dura y resistente, utilizada en la construcción de muros y edificios; y la piedra caliza inferior, más blanda y porosa, que confiere a los edificios de La Valeta ese característico color dorado que los hace brillar bajo el sol mediterráneo.
El clima de Malta es típicamente mediterráneo, con veranos calurosos y secos e inviernos templados y lluviosos. Las temperaturas en verano alcanzan habitualmente los 35 grados centígrados e incluso pueden superar los 40 grados en los episodios de viento del sur africano conocido como Xlokk, el equivalente maltés del siroco. En invierno, las temperaturas raramente bajan de los 10 grados centígrados, haciendo de Malta un destino agradable incluso en los meses más fríos. La temperatura del mar varía entre los 14-15 grados centígrados en invierno y los 27-28 grados en agosto, siendo ideal para el baño desde mayo hasta noviembre.
Las precipitaciones en Malta son escasas y concentradas en el período de octubre a marzo. La media anual de lluvia es de apenas unos 550 milímetros, lo que convierte al archipiélago en uno de los lugares más secos de Europa. Esta escasez de agua ha sido históricamente uno de los grandes desafíos para la supervivencia en las islas, y hoy en día Malta depende en gran medida de la desalinización del agua marina para abastecer a su población.
Los vientos son un elemento importante del clima maltés. El Majjistral es un viento del noroeste que trae consigo temperaturas más frescas y es especialmente agradable en verano. El Xlokk, procedente del sur, puede elevar las temperaturas de forma notable y traer polvo del Sahara que colorea el cielo de un tono anaranjado. El Grigal, viento del noreste, puede ser especialmente fuerte en invierno y generar olas considerables en el mar.
La Valeta — La Capital
La Valeta es una de las capitales más pequeñas del mundo en términos de superficie, con apenas 0,61 kilómetros cuadrados, pero ninguna otra ciudad concentra en tan poco espacio una riqueza histórica, artística y arquitectónica comparable. Fundada en 1566 por el Gran Maestre Jean de Valette, el héroe de la Gran Asedio de Malta del año anterior, La Valeta fue concebida desde sus cimientos como una ciudad fortaleza, una demostración de poder y determinación frente a cualquier amenaza futura del Imperio otomano.
La Valeta fue la primera ciudad de la historia planificada de acuerdo con principios humanistas del Renacimiento, con calles trazadas en cuadrícula para permitir la circulación del aire del mar y facilitar la defensa militar. El arquitecto Francesco Laparelli, discípulo de Miguel Ángel, diseñó el trazado original de la ciudad, que fue posteriormente completado por el arquitecto maltés Gerolamo Cassar, responsable de la mayoría de los edificios más significativos de la época.
En 1980, La Valeta fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como conjunto histórico, siendo reconocida como uno de los núcleos históricos más concentrados del mundo. En 2018, la ciudad fue designada Capital Europea de la Cultura, un acontecimiento que aceleró una ya notable revitalización cultural y gastronómica que ha transformado la ciudad en los últimos años.
La Concatedral de San Juan es el monumento más impresionante de La Valeta y uno de los más extraordinarios de todo el Mediterráneo. Construida entre 1573 y 1578 por el arquitecto Gerolamo Cassar, su exterior es deliberadamente austero y militar, acorde con el espíritu de la Orden de los Hospitalarios. Pero el interior revela una exuberancia barroca que deja sin aliento al visitante: el suelo está completamente cubierto por más de 400 lápidas de mármol policromado que marcan las sepulturas de Caballeros; las bóvedas están decoradas con pinturas de Mattia Preti que narran la vida de San Juan Bautista; y cada uno de los ocho brazos laterales de la catedral corresponde a una de las Lenguas o naciones de la Orden, cada una decorada con un estilo diferente pero igualmente suntuoso.
El tesoro más preciado de la Concatedral es sin duda La Decapitación de San Juan Bautista, pintada por Caravaggio en 1608. Con sus casi cuatro metros de altura por más de cinco metros de anchura, es la obra de mayores dimensiones que pintó el maestro lombardo, y también la única que firmó, haciéndolo de forma significativa con su propio nombre sobre el reguero de sangre del Bautista. El cuadro, junto a otra obra de Caravaggio, San Jerónimo escribiendo, se exhibe en el Oratorio de la catedral y puede contemplarse de cerca, lo que permite apreciar los detalles de su técnica revolucionaria, ese juego dramático de luces y sombras llamado tenebrismo que Caravaggio perfeccionó como ningún otro artista de su época.
El Palacio del Gran Maestre, situado en el corazón de La Valeta, es el edificio más representativo del poder de la Orden de los Caballeros de San Juan en Malta. Construido también por Gerolamo Cassar entre 1571 y 1580, sirvió como residencia oficial de los Grandes Maestres durante más de dos siglos. Tras la llegada de los británicos, se convirtió en la residencia del Gobernador y hoy alberga las oficinas del Presidente de la República de Malta y el Parlamento de Malta. La Sala de los Tapices, una magnífica serie de corredores decorados con tapices flamencos del siglo XVIII que representan batallas navales y escenas exóticas, es visitable y constituye una de las experiencias más elegantes de La Valeta.
El Museo Nacional de Arqueología de La Valeta, instalado en el antiguo Auberge de Provence, uno de los edificios que servían de alojamiento a los Caballeros según su origen nacional, alberga una de las colecciones prehistóricas más importantes de Europa. Las piezas más célebres son las figuritas prehistóricas encontradas en los templos megalíticos, en particular La Dama Durmiente del Hipogeo de Hal Saflieni, una pequeña estatuilla de terracota de mujer recostada que data de hace unos cuatro milenios y constituye una de las esculturas más enigmáticas del mundo prehistórico.
Los Jardines de Upper Barrakka son el mirador más célebre de La Valeta y uno de los más espectaculares del Mediterráneo. Situados en los antiguos baluartes defensivos que dan al Gran Puerto, los jardines ofrecen una vista panorámica incomparable sobre las aguas del puerto, con Las Tres Ciudades al fondo y la constante actividad de cruceros y embarcaciones menores que cruzan las aguas. A mediodía y a las cuatro de la tarde, el visitante puede asistir al ceremonial disparo del cañón de la Batería Saluting, una tradición que data del período en que los malteses debían saludar a los barcos que entraban en el puerto.
La calle Strait, conocida popularmente como The Gut (Las Tripas), fue durante siglos la calle más famosa y más infame de Malta, el corazón de la vida nocturna y de los burdeles que atendían a los marineros de la flota británica. Hoy en día, The Gut ha sido completamente rehabilitada y convertida en una animada calle de bares, restaurantes y locales de música en vivo que conserva algo del espíritu bohemio del pasado sin sus aspectos más oscuros. Es el mejor lugar de La Valeta para tomar una copa al atardecer o disfrutar de una noche de fiesta.
El Teatro Manoel, construido en 1731 por orden del Gran Maestre António Manoel de Vilhena, es uno de los teatros más antiguos de Europa en funcionamiento continuo. Con su elegante interior de forma de herradura decorado en tonos azules y dorados, es sede de las principales producciones de ópera, teatro y danza de Malta. Asistir a una representación en el Teatro Manoel es una de las experiencias culturales más refinadas que puede ofrecer La Valeta.
Las Tres Ciudades, situadas al otro lado del Gran Puerto frente a La Valeta, son Vittoriosa (también llamada Birgu), Senglea (l-Isla) y Cospicua (Bormla). Estas tres ciudades amuralladas preexistían a La Valeta y fueron el primer asentamiento de los Caballeros al llegar a Malta. Vittoriosa es la más visitada, con el imponente Fort St. Angelo presidiendo la entrada al puerto y un casco histórico lleno de palacios de los Caballeros, iglesias barrocas y callejuelas medievales que se pueden explorar con gran tranquilidad, pues estos barrios reciben muchos menos turistas que La Valeta. El Fort St. Angelo fue el cuartel general de los Caballeros durante el Gran Asedio de 1565 y hoy está parcialmente restaurado y abierto al público.
El Gran Puerto de Malta es una de las bahías naturales más profundas y mejor protegidas del Mediterráneo, y ha sido durante milenios un ancladero fundamental en las rutas del comercio mediterráneo. En la Segunda Guerra Mundial, el Gran Puerto fue el escenario de algunos de los episodios más dramáticos y heroicos del conflicto, cuando los convoyes aliados intentaban abastecer a Malta bajo un diluvio de bombas alemanas e italianas. Hoy en día, el puerto está constantemente animado por cruceros, transbordadores, barcos de pesca y todo tipo de embarcaciones que le dan una vida permanente.
Los Templos Prehistóricos — Maravilla Megalítica
Si hay un aspecto de Malta que deja verdaderamente asombrado al visitante, es la existencia de una serie de templos megalíticos que no solo están entre los más antiguos del mundo, sino que desafían la comprensión de lo que eran capaces de hacer los seres humanos en la prehistoria. Los templos megalíticos de Malta, construidos entre el 3600 y el 2500 antes de Cristo, son las estructuras autoportantes más antiguas del mundo conocidas hasta la fecha, superando en antigüedad a las pirámides de Giza y al Stonehenge británico por al menos un milenio.
El conjunto de templos megalíticos de Malta fue inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1980, siendo reconocido como uno de los testimonios más extraordinarios del genio humano prehistórico. Estos monumentos fueron construidos por una civilización que los arqueólogos denominan como la Fase de los Templos, una cultura que floreció en el archipiélago maltés de forma completamente independiente y que dejó de existir de manera abrupta alrededor del 2500 a.C., sin que todavía se conozcan con certeza las razones de su desaparición.
Los templos de Ħaġar Qim y Mnajdra, situados en el extremo sur de Malta con el Mediterráneo como telón de fondo, son los mejor conservados y más accesibles de los templos malteses. Ħaġar Qim, cuyo nombre en maltés significa Piedras Erectas o Piedras de Adoración, es un complejo de varios templos que alcanza su máximo desarrollo entre el 3600 y el 3200 a.C. Una de sus piedras más sorprendentes es el bloque de piedra caliza más grande jamás encontrado en un templo prehistórico, con más de seis metros de longitud. Las dimensiones de estas estructuras son especialmente impresionantes cuando se considera que fueron construidas sin el uso de la rueda, sin animales de tiro y sin herramientas de metal.
Mnajdra, a escasos cientos de metros de Ħaġar Qim, es quizás el conjunto más fascinante desde el punto de vista astronómico. Los tres templos de Mnajdra están orientados de forma que en los equinoccios de primavera y otoño, los primeros rayos del sol naciente penetran exactamente por la entrada principal e iluminan el corredor central del templo. En los solsticios de verano e invierno, la luz solar ilumina las esquinas opuestas de la entrada. Esta precisión astronómica demuestra que los constructores de Mnajdra tenían un conocimiento sofisticado de los movimientos celestes y que el calendario agrícola y ritual estaba intrínsecamente ligado a la arquitectura de sus templos sagrados. Desde 2009, tanto Ħaġar Qim como Mnajdra están protegidos por estructuras de cubierta que los preservan del daño causado por la lluvia ácida y la erosión.
Los Templos de Tarxien, situados en la ciudad de Tarxien en la zona central de Malta, fueron construidos entre el 3150 y el 2500 a.C. y son notables por la calidad y variedad de su decoración en relieve. Los muros de algunos de los templos están ornamentados con espirales, animales y motivos geométricos grabados en la piedra con una habilidad y detalle notables. El templo del sur de Tarxien contenía originalmente una estatua de una figura femenina de proporciones monumentales; solo se conserva la parte inferior de la falda, pero las estimaciones sugieren que la estatua completa debía medir más de dos metros de altura, lo que la convertiría en la estatua prehistórica más grande del Mediterráneo.
Los Templos de Ggantija, en la isla de Gozo, son los más antiguos de todo el conjunto maltés, construidos alrededor del 3600 a.C. El nombre Ggantija significa literalmente Torre de los Gigantes en maltés, pues durante siglos la tradición popular atribuyó su construcción a una raza de gigantes. Los dos templos de Ggantija, parcialmente excavados en el siglo XIX, conservan sus muros exteriores hasta una altura de más de seis metros en algunos puntos, lo que da una idea de la impresionante escala que debieron alcanzar cuando estaban completos.
El Hipogeo de Ħal Saflieni es quizás el monumento prehistórico más extraordinario no ya de Malta, sino de todo el mundo mediterráneo. Se trata de un hipogeo, es decir, una estructura subterránea, excavada en la roca caliza a lo largo de más de un milenio, entre el 4000 y el 2500 a.C. aproximadamente. El complejo ocupa unos 500 metros cuadrados y está compuesto por tres niveles a diferentes profundidades, llegando el más profundo a unos doce metros bajo la superficie actual.
El Hipogeo fue utilizado simultáneamente como lugar de culto y como osario colectivo: cuando fue excavado arqueológicamente a principios del siglo XX, se encontraron los restos de más de 7.000 individuos, junto con una extraordinaria colección de objetos votivos, amuletos, figuritas y vasijas cerámicas. La forma en que se dispusieron los restos y la naturaleza de los objetos encontrados sugieren que el Hipogeo fue un lugar de culto a los muertos y quizás de comunicación con el mundo de los antepasados.
Lo más asombroso del Hipogeo desde el punto de vista arquitectónico es que las salas del segundo nivel, las más elaboradas, están decoradas con pilastras, dinteles y nichos tallados en la roca que imitan fielmente la arquitectura de los templos megalíticos de la superficie. La Sala Oracle, un recinto de planta ovalada, tiene una característica acústica extraordinaria: las voces masculinas graves resuenan en toda la estructura de una manera que no tiene parecido con ningún otro espacio conocido, lo que sugiere que se utilizaba para rituales en los que la resonancia vocal tenía un papel central.
La pieza más famosa encontrada en el Hipogeo es La Dama Durmiente, una pequeña figurita de terracota de unos doce centímetros que representa a una figura acostada en actitud de reposo o sueño. La precisión anatómica y la sensación de serenidad que transmite esta pequeña obra maestra prehistórica la han convertido en uno de los objetos más estudiados y admirados de la arqueología mediterránea. El original se conserva en el Museo Nacional de Arqueología de La Valeta, aunque en el Hipogeo puede verse una réplica.
El acceso al Hipogeo está estrictamente controlado para proteger el delicado equilibrio de temperatura y humedad que preserva las pinturas murales y la integridad del monumento. Solo 80 visitantes al día pueden entrar, divididos en grupos de diez personas cada media hora. Las entradas deben reservarse con antelación, a veces meses antes, especialmente en temporada alta. El precio de la entrada es significativamente más elevado que el de otros monumentos malteses, pero la experiencia de descender al corazón de este misterioso santuario subterráneo justifica plenamente cualquier esfuerzo.
Los Cart Ruts, o surcos de carros, son otra de las grandes enigmas prehistóricas de Malta. En numerosos puntos de la isla, especialmente en el sitio conocido como Clapham Junction cerca de Dingli, se pueden ver surcos paralelos grabados en la roca caliza que siguen trayectorias a veces erráticas, subiéndose y bajándose por pendientes, atravesando barrancos e incluso adentrándo hacia el mar en algunos puntos. Durante décadas se asumió que estos surcos eran huellas dejadas por carros, pero la investigación más reciente sugiere que podrían haber sido creados por trineos de madera utilizados para transportar las enormes piedras de los templos, y que podrían ser contemporáneos con la cultura de los templos.
Mdina y Rabat
Mdina, conocida poéticamente como la Ciudad Silenciosa, es uno de los lugares más evocadores no solo de Malta, sino de todo el Mediterráneo. Esta ciudad amurallada, encaramada sobre una colina en el centro de la isla de Malta, fue la capital del archipiélago durante siglos antes de que los Caballeros de San Juan eligieran La Valeta como sede de su poder. Hoy en día, con apenas 300 habitantes permanentes, Mdina es una de las ciudades habitadas más pequeñas del mundo y uno de los destinos más extraordinarios para el viajero que busca sumergirse en una atmósfera medieval auténtica.
La ciudad fue fundada por los árabes entre los siglos IX y XI como Medina, cuya raíz árabe significa simplemente ciudad. Los árabes construyeron las murallas que todavía hoy definen el perímetro de la ciudad, aunque estas han sido reforzadas y modificadas a lo largo de los siglos posteriores. Cuando los Caballeros de San Juan trasladaron su capital a La Valeta en el siglo XVI, Mdina perdió su relevancia política pero conservó su carácter aristocrático: los nobles malteses mantuvieron sus palacios dentro de los muros y la ciudad se convirtió en una especie de refugio de la aristocracia local.
Visitar Mdina supone adentrarse en un laberinto de callejuelas estrechas flanqueadas por palacios barrocos y medievales de fachadas sobrias y esplendorosas. El sonido que predomina no es el del tráfico, prohibido salvo para los residentes y los vehículos de emergencia, sino el de los propios pasos del visitante sobre los adoquines y el ocasional doblar de campanas de las numerosas iglesias y capillas. Al atardecer, cuando la mayoría de los grupos de turistas han regresado a La Valeta o a sus hoteles de playa, Mdina recobra esa quietud espectral que le ha valido su sobrenombre de Ciudad Silenciosa.
La Catedral de San Pablo de Mdina es el principal edificio religioso de la ciudad y sede del Arzobispo de Malta. La catedral actual fue construida en estilo barroco después de que el terremoto de 1693 destruyera gran parte de la ciudad medieval, aunque según la tradición, el templo se levanta sobre el sitio donde vivió el gobernador romano Publio, que acogió a San Pablo durante su estancia en Malta. El interior de la catedral es un magnífico ejemplo del barroco maltés, con el suelo completamente cubierto de lápidas sepulcrales de obispos y nobles, y una serie de pinturas y frescos de gran calidad. El Museo de la Catedral, instalado en el antiguo Palacio del Arcediano, alberga una impresionante colección de grabados de Durero, plata litúrgica y vestimentas sacerdotales.
El Palazzo Falson, también conocido como el Palazzo Norman, es uno de los edificios civiles medievales mejor conservados de Malta. Data de los siglos XIII y XIV y alberga hoy un museo que presenta las colecciones de arte, armería, platería, numismática y objetos de arte decorativo que acumuló su último propietario privado, el marinero y artista Olof Gollcher. Una visita al Palazzo Falson permite hacerse una idea de lo que era la vida en el interior de un palacio noble maltés a lo largo de los siglos.
Rabat, la ciudad que se extiende al pie de los muros de Mdina, guarda tesoros propios de gran interés. Las Catacumbas de San Pablo son un laberinto de galerías y cámaras funerarias excavadas en la roca caliza durante los primeros siglos del cristianismo. Se extienden bajo el suelo de Rabat en una red de túneles que alcanza una longitud de varios kilómetros, aunque solo una parte está abierta al público. Las catacumbas albergan tumbas de diferentes tipos y niveles de elaboración, desde simples nichos en la roca hasta cámaras familiares con mesas triculinarias donde se celebraban banquetes funerarios en honor a los difuntos.
Las Catacumbas de Santa Ágata, cercanas a las de San Pablo, son más pequeñas pero igualmente fascinantes, y destacan por la presencia de algunos frescos medievales que conservan sus colores con sorprendente frescura. La Domus Romana de Rabat es otro tesoro que no debe perderse: se trata de los restos de una villa romana del siglo I a.C., con mosaicos de extraordinaria calidad que representan escenas de la naturaleza y la vida cotidiana romana.
En Rabat puede degustarse uno de los platos más emblemáticos de la gastronomía callejera maltesa: los pastizzi, unos pequeños pastelillos de hojaldre con relleno de ricotta cremosa o de guisantes condimentados. Las mejores pastizzerias de Rabat, algunas de las cuales llevan décadas en el mismo local, venden estos manjares recién salidos del horno por apenas unos céntimos, y constituyen el snack perfecto para reponer fuerzas después de una mañana explorando catacumbas y catedrales.
La Isla de Gozo
Gozo, llamada Ghawdex en maltés, es la segunda isla del archipiélago maltés y un mundo completamente diferente al de la isla principal. Aunque está separada de Malta por apenas cinco kilómetros de agua y el transbordador tarda apenas 25 minutos en cruzar ese estrecho, Gozo da la sensación de ser un lugar apartado del mundo moderno, un rincón mediterráneo donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo.
Gozo es una isla más fértil, más verde y más rural que Malta, con un paisaje de colinas suaves cubiertas de campos agrícolas en terrazas, aldeas construidas en piedra caliza dorada y vistas al mar que se abren de improviso al doblar cada esquina. Sus habitantes, los gozitanos, son conocidos incluso entre los propios malteses por su carácter especialmente amigable, hospitalario y orgulloso de su identidad particular.
Victoria, conocida como Ir-Rabat en maltés, es la capital de Gozo con apenas 6.000 habitantes y el centro de la vida de la isla. El corazón de Victoria es la Ciudadela, una ciudad amurallada medieval que corona el cerro más prominente de la ciudad. La Ciudadela fue completamente restaurada y fue inscrita junto con otras ciudades amuralladas maltesas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Desde sus murallas se obtiene una vista panorámica de toda la isla de Gozo que permite comprender de un vistazo la geografía y el paisaje de esta pequeña perla mediterránea.
Dentro de la Ciudadela se encuentra la Catedral de la Asunción, construida en estilo barroco a finales del siglo XVII sobre las ruinas de un templo romano. Lo más extraordinario de esta catedral es su techo: en lugar de una cúpula real, el techo plano está decorado con una pintura en trampantojo que crea la ilusión perfecta de una cúpula de grandes dimensiones. La habilidad del pintor maltés Antonio Manuele, que ejecutó este trampantojo en 1739, es tan extraordinaria que incluso los visitantes que conocen el secreto tienen dificultades para no sentirse engañados por la ilusión óptica.
La Basílica de Ta' Pinu es el santuario más sagrado de Gozo y uno de los más venerados de todo Malta. La basílica actual, de imponente estilo neorrománico con dos campanarios, fue construida entre 1920 y 1931 en el lugar donde una campesina llamada Carmela Grima afirmó haber escuchado en 1883 una voz misteriosa que le solicitaba la recitación de una oración ante la imagen de la Virgen en la pequeña capilla que existía en ese lugar. Desde entonces, innumerables devotos han peregrinado hasta Ta' Pinu y las paredes de la basílica están cubiertas de exvotos, fotografías, vestiduras y objetos donados en acción de gracias por milagros atribuidos a la intercesión de la Virgen. Es un lugar de atmósfera profundamente espiritual que vale la pena visitar incluso para quien no comparte la fe católica.
La Ventana Azul, un arco de piedra caliza que se proyectaba espectacularmente sobre el mar en el área de Dwejra, fue durante décadas uno de los monumentos naturales más fotografiados de Malta y escenario de numerosas películas y series de televisión, entre ellas la primera temporada de Juego de Tronos, donde el arco sirvió como decorado para la boda de Daenerys Targaryen. Sin embargo, en marzo de 2017, después de días de temporal especialmente violento, el arco colapsó en el mar, un evento que conmocionó no solo a los malteses sino a todo el mundo que conocía y amaba ese paisaje icónico. Aunque la Ventana Azul ya no existe, el área de Dwejra sigue siendo extraordinariamente bella y visitada.
La Bahía de Dwejra ofrece todavía otros atractivos naturales de primer orden. El Mar Interior es una laguna de aguas tranquilas comunicada con el mar abierto a través de un túnel en la roca, y puede recorrerse en pequeñas barcas de remo para disfrutar de una experiencia única. El Blue Hole de Dwejra es uno de los mejores lugares de buceo no solo de Gozo sino de todo el Mediterráneo: se trata de un pozo vertical en la roca que desciende unos 15 metros antes de abrirse al mar a través de un arco submarino. La visibilidad, la variedad de vida marina y la espectacularidad de las formaciones rocosas hacen de este site un destino de peregrinación para buceadores de todo el mundo.
La Bahía Xlendi es un pequeño pueblo pesquero cuyas casas de colores se apretujan en los flancos de un valle que desemboca en el mar formando una pequeña cala de aguas azules. Xlendi tiene una atmósfera tranquila y auténtica que la distingue de los centros turísticos más concurridos, con buenos restaurantes de mariscos y pescado fresco a pie de playa.
La Bahía de Ramla es la playa más espectacular de Gozo y una de las más bellas del archipiélago maltés. Su arena es de un color rojizo-anaranjado intenso, consecuencia de la composición mineral de las dunas y el lecho marino, y contrasta de forma bellísima con el azul intenso del agua. Las dunas de Ramla albergan también vestigios arqueológicos: bajo la arena se conservan restos de una villa romana y de estructuras prehistóricas más antiguas. En pleno verano la playa puede estar bastante concurrida, pero al principio y al final de la temporada es posible disfrutarla con toda la tranquilidad que merece.
Las salinas de Gozo son un paisaje cultural e industrial de extraordinario interés. Situadas en la costa norte de la isla, en el área de Xwejni, estas salinas han sido explotadas de forma prácticamente ininterrumpida desde la época de los árabes. Los paneles de roca caliza excavados y divididos en pequeñas cubetas donde se evapora el agua del mar constituyen un paisaje de geometría y colorido únicos, especialmente fotografiable al atardecer cuando la luz rasante convierte las salinas en un espejo fragmentado de colores cálidos.
Las casas de campo gozitanas, llamadas farmhouses en inglés aunque el término maltés sería tal, son un tipo de alojamiento rural que en los últimos años se ha convertido en una de las opciones más populares para los viajeros que desean experimentar Gozo con calma y profundidad. Estas antiguas casas de labranza, construidas enteramente en piedra caliza dorada, han sido reformadas y equipadas con todas las comodidades modernas mientras conservan su carácter arquitectónico tradicional. Muchas disponen de piscina privada, terraza con vistas al campo y todo lo necesario para una estancia de descanso y disfrute.
Comino y la Laguna Azul
Comino, la más pequeña de las tres islas habitadas del archipiélago maltés, es casi un territorio mítico para los amantes del mar y la naturaleza. Con apenas 3,5 kilómetros cuadrados de superficie árida y rocosa, prácticamente sin vegetación arbórea y sin apenas infraestructuras, Comino acoge en temporada alta a decenas de miles de visitantes que acuden en barco desde Malta y Gozo atraídos por la fama de su principal tesoro: la Laguna Azul.
La Laguna Azul es una pequeña bahía formada entre la costa de Comino y el islote de Cominotto, con aguas de un color turquesa de una intensidad y transparencia que resultan casi irreales. El contraste entre el azul profundo del Mediterráneo abierto y ese turquesa luminoso de la laguna, con el fondo de arena blanca visible a través de varios metros de agua cristalina, crea una imagen de postal que ha circulado por todo el mundo y que no decepciona cuando se contempla en persona. Sin embargo, hay que ser honesto: en los meses de julio y agosto, la Laguna Azul puede estar tan abarrotada de barcos anclados, lanchas de motor y bañistas que la experiencia dista mucho de ser idílica.
La mejor manera de disfrutar la Laguna Azul es visitarla en temporada media, especialmente en mayo, junio, septiembre o principios de octubre, cuando el agua conserva una temperatura agradable pero la afluencia turística es mucho menor. También es recomendable llegar lo más temprano posible, antes de que lleguen los barcos turísticos que parten de La Valeta y Sliema, y explorar las orillas más apartadas de la laguna a nado o en kayak.
Para los buceadores y practicantes del esnórquel, Comino ofrece además de la Laguna Azul otras zonas de gran interés. La Crystal Lagoon, menos conocida que la Laguna Azul pero igualmente bellísima, es una pequeña cala de aguas cristalinas en la costa sur de Comino que suele estar mucho menos concurrida. Las formaciones rocosas submarinas que rodean la isla albergan una rica vida marina: pulpos, morenas, espáridos, sargos y multitud de otras especies se pueden observar con facilidad incluso desde la superficie con máscara y tubo.
La única estructura significativa de la isla es la Torre de Santa Margarita, también llamada Torre de Comino, una torre de vigilancia del siglo XVII construida por los Caballeros de San Juan para vigilar el estrecho canal entre Malta y Gozo. La torre ha sido restaurada y aunque no es visitable en su interior, es un elemento pintoresco del paisaje de la isla que sirve de referencia visual desde el mar.
La Gruta Azul, situada no en Comino sino en la costa sur de Malta cerca de la localidad de Wied iz-Zurrieq, merece ser mencionada en este contexto porque suele visitarse en combinación con Comino en los circuitos en barco. La Gruta Azul es en realidad un conjunto de cuevas marinas cuyas paredes y techo están impregnados de algas fosforescentes que, iluminadas por la luz que penetra desde el mar, crean un espectáculo de colores azules, malvas y verdes de una belleza fantasmagórica. Las cuevas solo son accesibles en barca, y los barqueros locales son expertos en maniobrar sus pequeñas embarcaciones entre las formaciones rocosas para que los pasajeros puedan admirar el espectáculo.
Los Caballeros de San Juan y la Historia Maltesa
La historia de Malta es una de las más ricas y apasionantes del Mediterráneo, un relato que se remonta a milenios antes de Cristo y que incluye algunos de los episodios más dramáticos de la historia universal. Para comprender Malta es imprescindible conocer, aunque sea a grandes rasgos, los principales capítulos de esta historia extraordinaria.
Los primeros habitantes documentados de Malta llegaron probablemente desde Sicilia alrededor del 5900 a.C., durante el período Neolítico. Estos primeros colonos encontraron unas islas prácticamente vacías y desarrollaron en ellas una civilización original y sofisticada, la llamada Fase de los Templos, que alcanzó su apogeo entre el 3600 y el 2500 a.C. y de la que los templos megalíticos son el legado más impresionante. Esta civilización desapareció misteriosamente alrededor del 2500 a.C., posiblemente como consecuencia de la sobreexplotación de los recursos naturales, una epidemia, una sequía prolongada o una combinación de todos estos factores.
Tras un período de oscuridad arqueológica, Malta fue colonizada por los fenicios a partir del siglo IX a.C. Los fenicios, ese pueblo de navegantes y comerciantes procedentes del actual Líbano, encontraron en las profundas bahías naturales de Malta un ancladero perfecto en el corazón de sus rutas comerciales mediterráneas. A los fenicios siguieron los cartagineses y posteriormente los romanos, que conquistaron Malta en el año 218 a.C. durante la Segunda Guerra Púnica.
El acontecimiento más significativo del período romano en Malta fue el naufragio del apóstol San Pablo en las costas de la isla en el año 60 d.C. El naufragio de San Pablo está narrado en detalle en el libro de los Hechos de los Apóstoles y su autenticidad histórica es ampliamente aceptada. Según el relato bíblico, San Pablo pasó tres meses en Malta, durante los cuales curó al padre del gobernador romano de la isla y convirtió al cristianismo a numerosos malteses. La tradición sitúa el naufragio en la bahía de San Pablo, al norte de la isla, y atribuye a este episodio la conversión de Malta al cristianismo, convirtiéndola en una de las primeras naciones del mundo en adoptar la fe cristiana.
Los árabes conquistaron Malta alrededor del año 870 d.C. y dominaron el archipiélago durante más de dos siglos. La huella árabe en Malta es profunda y permanente, especialmente en el idioma: el maltés moderno es esencialmente un dialecto árabe del norte de África que ha incorporado a lo largo de los siglos numerosas palabras del siciliano, el italiano y el inglés. Muchos topónimos malteses tienen origen árabe: Marsaxlokk significa Puerto del Sur en árabe, Mdina deriva de Medina, y así en incontables casos.
En 1090, el conde normando Roger I de Sicilia conquistó Malta y expulsó a los árabes, reintegrando el archipiélago en la órbita cristiana. Los normandos fueron seguidos por la dinastía Hohenstaufen, la casa de Anjou y finalmente la Corona de Aragón, bajo cuya dominación Malta permaneció desde 1282 hasta la llegada de los Caballeros de San Juan.
Los Caballeros Hospitalarios de San Juan, también llamados los Caballeros de Rodas pues esa había sido su sede anterior, llegaron a Malta en 1530. El Emperador Carlos V cedió las islas de Malta, Gozo y Trípoli a la Orden de los Caballeros a cambio del pago simbólico de un halcón maltés al año, una transacción que iba a tener consecuencias históricas de alcance mundial. Los Caballeros, una orden militar y hospitalaria fundada en Tierra Santa durante las Cruzadas, transformaron radicalmente Malta en los siguientes siglos, convirtiéndola en una fortaleza militar de primer orden y en un centro de cultura y arte.
El momento más glorioso, y más dramático, de la presencia de los Caballeros en Malta fue el Gran Asedio de 1565. Solimán el Magnífico, el poderoso sultán del Imperio otomano que había expulsado a los Caballeros de Rodas en 1522, envió contra Malta una flota de más de 200 barcos con un ejército de entre 30.000 y 40.000 hombres. Frente a ellos, los Caballeros y los malteses solo disponían de unos 6.000 combatientes. El asedio comenzó el 18 de mayo de 1565 y duró más de cuatro meses, con batallas encarnizadas que dejaron la isla sembrada de cadáveres. Los turcos conquistaron el Fort St. Elmo al precio de miles de bajas, pero no pudieron tomar los otros fortines defensivos. El 7 de septiembre, con la llegada de los refuerzos sicilianos, el ejército otomano se retiró definitivamente. El Gran Asedio fue presentado por la Cristiandad como una victoria providencial y convirtió a los Caballeros, y en particular a su Gran Maestre Jean de Valette, en héroes de toda Europa.
Tras la victoria del Gran Asedio, los Caballeros procedieron inmediatamente a construir una nueva capital amurallada en la península que cerraba el Gran Puerto por el norte. Esta nueva ciudad recibió el nombre de Valletta en honor a Jean de Valette, que puso la primera piedra antes de morir en 1568. En los dos siglos siguientes, los Caballeros gobernaron Malta como un principado soberano, construyeron los palacios, iglesias, hospitales y obras de infraestructura que todavía hoy definen el paisaje de La Valeta, y convirtieron la isla en un importante centro cultural y artístico que atrajo a artistas de la talla de Caravaggio.
Napoleón Bonaparte puso fin abruptamente a la presencia de los Caballeros en Malta en junio de 1798, cuando su flota se detuvo en Malta durante la expedición a Egipto y exigió ser abastecida de suministros. Ante la negativa de los Caballeros, Napoleón ordenó el desembarco de sus tropas y los Caballeros, envejecidos, divididos y en parte corrompidos, capitularon sin apenas resistencia. Los franceses permanecieron en Malta apenas dos años, tiempo durante el cual provocaron la indignación de la población maltesa con sus saqueos de iglesias y sus políticas anticlericales. Los malteses se rebelaron contra los franceses y pidieron ayuda a los británicos, que bloquearon los puertos de la isla durante dos años hasta que los franceses se rindieron en 1800.
Los británicos, a quienes los malteses habían pedido ayuda y que tenían toda la intención de no devolver tan estratégica posición en el Mediterráneo, establecieron un protectorado sobre Malta que se formalizó en 1814 con el Tratado de París. Bajo la dominación británica, que duraría hasta 1964, Malta se convirtió en la principal base naval de la Royal Navy en el Mediterráneo y el inglés se introdujo como segundo idioma oficial junto al maltés.
El episodio más dramático del período británico fue sin duda el papel de Malta en la Segunda Guerra Mundial. Por su posición estratégica en el centro del Mediterráneo, Malta fue un objetivo militar de primera importancia para las potencias del Eje. Entre 1940 y 1942, la isla sufrió uno de los bombardeos más intensos de toda la guerra: en un año, entre 1941 y 1942, cayeron sobre Malta más bombas que sobre Londres en toda la Batalla de Inglaterra. La resistencia de la población maltesa ante este asedio aéreo fue extraordinaria: los habitantes construyeron refugios en las catacumbas y cuevas de la isla, racionaron los alimentos hasta límites extremos y mantuvieron la moral mientras los abastecimientos escaseaban dramáticamente.
En reconocimiento a esta resistencia heroica, el rey Jorge VI de Gran Bretaña concedió colectivamente a Malta en abril de 1942 la Cruz de Jorge, la máxima distinción civil del Reino Unido, en la famosa carta en que escribió que Le concedo a ustedes, la Isla de Malta, su Pueblo Heroico, la Cruz de Jorge como testimonio del heroísmo y la devoción que serán famosos en la Historia. Esta Cruz de Jorge figura todavía hoy en la bandera de Malta, el único caso en que una distinción militar extranjera aparece en la bandera de un estado soberano.
Malta obtuvo la independencia del Reino Unido el 21 de septiembre de 1964, convirtiéndose en un estado soberano dentro de la Commonwealth británica. En 1974 se proclamó República. En 2004 Malta se adhirió a la Unión Europea y en 2008 adoptó el euro como moneda.
El idioma maltés merece una mención especial en cualquier recorrido por la historia de Malta. El maltés, o Malti, es el único idioma semítico que se escribe habitualmente en alfabeto latino. Su estructura básica y gran parte de su vocabulario provienen del árabe magrebí que hablaban los colonizadores árabes de Malta en los siglos IX-XI. Sin embargo, a lo largo de los siglos, el maltés ha incorporado una enorme cantidad de préstamos del siciliano, el italiano y el inglés, de manera que el resultado es un idioma absolutamente único en el mundo. Hoy, el maltés es lengua oficial de Malta y, desde la adhesión a la Unión Europea, también una de las lenguas oficiales de la UE.
Todos los Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO En Malta
Malta es un país de tamaño modesto pero con una concentración de Patrimonio Mundial de la UNESCO verdaderamente excepcional. En total, son tres los sitios malteses incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, cada uno representativo de un período diferente y extraordinario de la historia humana en el archipiélago.
Templos Megalíticos de Malta (1980, Ampliado En 1992)
El primer sitio maltés inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO fue el conjunto de Templos Megalíticos de Malta, inscrito inicialmente en 1980 con los templos de Ggantija en Gozo, y ampliado en 1992 para incluir otros cinco sitios: Ħaġar Qim, Mnajdra, Skorba, Ta' Hagrat y Tarxien.
Los Templos Megalíticos de Malta son reconocidos por la UNESCO como algunos de los testimonios más sobresalientes del genio humano prehistórico en el mundo. Construidos entre el 3600 y el 2500 a.C., son las estructuras religiosas autoportantes más antiguas conocidas en el mundo, anteriores a las pirámides de Egipto y al Stonehenge en más de mil años. Los seis sitios inscritos representan diferentes períodos y estilos dentro de la evolución arquitectónica de la cultura de los templos malteses.
Ggantija, en Gozo, con su fecha de construcción en torno al 3600 a.C., es el templo más antiguo del conjunto y el que conserva los muros exteriores a mayor altura. Los dos templos de Ggantija, norte y sur, están dispuestos uno junto al otro dentro de un recinto común delimitado por un muro perimetral de grandes bloques de piedra caliza coralina.
Ħaġar Qim y Mnajdra, en la costa sur de Malta, son los mejor conocidos por los visitantes y los que ofrecen la experiencia arqueológica más completa, gracias también a los museos interpretativos construidos en sus inmediaciones. Ħaġar Qim destaca por la monumentalidad de algunos de sus bloques y por la complejidad de su planta; Mnajdra, por la precisión de su orientación astronómica.
Tarxien, en el área metropolitana de La Valeta, es el conjunto más complejo desde el punto de vista arquitectónico y el que ha proporcionado la mayor cantidad de hallazgos arqueológicos, incluyendo la parte inferior de la gran estatua femenina y los muros decorados con espirales y figuras de animales.
Skorba y Ta' Hagrat son dos sitios de menor escala pero de gran importancia para el estudio de las fases más tempranas del desarrollo de la cultura de los templos, con vestigios que se remontan a períodos anteriores incluso a la construcción de los primeros templos propiamente dichos.
Ciudad Histórica de la Valeta (1980)
La ciudad histórica de La Valeta fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1980, el mismo año que los templos megalíticos. El Comité del Patrimonio Mundial la describió como una de las zonas históricas más pequeñas pero más densas en términos de histórico, artístico, arquitectónico y cultural del mundo.
Los criterios por los que La Valeta fue inscrita incluyen su valor como ejemplo excepcional de planificación urbana humanista del Renacimiento, su extraordinaria concentración de monumentos, iglesias, palacios, auberges y edificios públicos de los siglos XVI al XVIII, y su importancia como lugar de intercambio de influencias artísticas y culturales en el Mediterráneo durante el período en que fue sede de la Orden de los Caballeros de San Juan.
El casco histórico de La Valeta, protegido por su perímetro de murallas prácticamente intactas, concentra en apenas 55 hectáreas más de 320 monumentos catalogados, lo que la convierte en la capital con mayor densidad monumental de Europa. Entre los edificios más significativos se cuentan la Concatedral de San Juan, el Palacio del Gran Maestre, las Auberges de los Caballeros, el Hospital Sacra Infermeria, el Teatro Manoel, las iglesias barrocas de numerosas parroquias, y los jardines de Barrakka.
Hipogeo de Ħal Saflieni (1980)
El Hipogeo de Ħal Saflieni fue el tercer sitio maltés inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1980, convirtiéndose así en uno de los primeros sitios del mundo en recibir esta distinción en la primera ronda de inscripciones de 1978-1980. El Comité del Patrimonio Mundial describió el Hipogeo como un documento único sobre la vida y la muerte de una civilización prehistórica.
El Hipogeo, como se ha descrito anteriormente, es un complejo subterráneo único en el mundo que combina las funciones de santuario y osario, abarcando un período de uso de aproximadamente 1.500 años entre el 4000 y el 2500 a.C. La conservación excepcional de sus pinturas murales de color rojo ocre, la precisión arquitectónica de sus cámaras talladas en la roca y la extraordinaria riqueza de sus hallazgos arqueológicos lo convierten en un monumento de valor universal incalculable.
Hal Saflieni y la Ciudadela de Gozo (Ampliación Reciente)
Gozo y sus ciudades amuralladas, en particular la Ciudadela de Victoria, han sido incluidas en inscripciones más recientes o están en proceso de evaluación para ser incluidas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte de un expediente más amplio sobre las ciudades amuralladas mediterráneas.
Gastronomía Maltesa y Cultura Culinaria
La cocina maltesa es un reflejo vivo de la historia del archipiélago: un cruce de sabores mediterráneos que incorpora influencias árabes, sicilianas, españolas, italianas, provenzales e inglesas, combinadas con ingredientes locales de gran calidad y tradiciones culinarias ancestrales. En los últimos años, la gastronomía maltesa ha experimentado un notable renacimiento, con una nueva generación de chefs que reinterpretan con creatividad y orgullo los platos tradicionales.
Los pastizzi son sin duda el alimento más icónico de Malta y el mejor embajador de su cocina callejera. Estos pequeños pastelillos de hojaldre, de forma romboidal o circular, se rellenan de ricotta cremosa mezclada con huevos y perejil, o alternativamente de puré de guisantes condimentado con curry. Los pastizzi se comen calientes, recién salidos del horno, y se venden en las pastizzerias, pequeños establecimientos que en Malta forman parte del paisaje urbano como las panaderías en Francia. El precio unitario es de apenas unos céntimos, lo que los convierte en el snack más democrático y accesible de la gastronomía maltesa.
La ftira es el pan tradicional maltés, un pan plano de forma circular con una corteza crujiente y un interior esponjoso, perfecto para ser partido y rellenado con una combinación de ingredientes que varía según los gustos pero que típicamente incluye atum (atún), kappar (alcaparras), basal (cebolla) y kunserva (pasta de tomate). La ftira maltesa fue inscrita en 2021 en la Lista del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO como expresión de la cultura alimentaria e identidad de Malta, un reconocimiento que los malteses recibieron con gran orgullo.
El fenek, es decir el conejo, es considerado el plato nacional de Malta y constituye uno de los pilares de la cocina festiva maltesa. Los malteses tienen una relación histórica y emocional especial con el conejo: durante el período de dominación de los Caballeros, la caza estaba reservada exclusivamente a la nobleza, y los campesinos malteses respondieron criando conejos en sus casas para poder consumir carne. Hoy en día, el fenek se prepara de múltiples maneras: moqli (frito), stuffat (estofado en salsa de vino tinto), bit-tewm u l-inbid (con ajo y vino), o formando parte de una de las preparaciones más elaboradas de la cocina maltesa. El mejor lugar para comer fenek es uno de los muchos restaurants de pueblo que sirven menús de domingo centrados en este plato.
El lampuki o dorada (Coryphaena hippurus) es el pescado más apreciado de la cocina maltesa, de temporada entre agosto y noviembre, cuando llega a las costas del archipiélago en su migración otoñal. El lampuki se prepara típicamente al horno con alcaparras y hierbas aromáticas, o forma parte de la Torta tal-Lampuki, un pastel salado de hojaldre relleno de dorada desmenuzada con espinacas, aceituna y alcaparras que es una de las delicias más genuinas de la temporada.
Los bragioli, también conocidos como beef olives o involtini, son uno de los platos de carne más tradicionales de la cocina maltesa, especialmente popular en las ocasiones festivas. Consisten en láminas finas de ternera rellenas de una farsa de pan, huevos, beicon y perejil, enrolladas y cocinadas lentamente en una salsa de vino tinto y tomate. El resultado es un plato de sabor intenso y textura melosa que representa la tradición de cocina de aprovechamiento y de cocción lenta tan característica de la cocina mediterránea.
La bigilla es una pasta de habas secas condimentada con ajo, aceite de oliva, perejil y pimienta que se sirve como acompañamiento o dip con pan crujiente. Es uno de los alimentos más antiguos de la dieta maltesa y tiene sus raíces en la cocina rural de subsistencia. Hoy en día se encuentra en los mercados de productos locales y en muchos restaurantes como parte de un antipasto o plato de picoteo.
El gbejniet es el queso tradicional maltés, elaborado con leche de oveja o de cabra. Se produce en pequeños redondeles que se consumen frescos, curados al sol y a la sal, o secos y condimentados con pimienta negra. El gbejniet es un ingrediente versátil que aparece en numerosas preparaciones de la cocina maltesa, desde ensaladas hasta pastas y aperitivos. El de Gozo tiene fama especial, pues la leche de las cabras y ovejas que pastan en los campos de Gozo tiene un sabor particular que se transmite al queso.
El ross il-forn es uno de los platos de pasta horneada más característicos de la cocina maltesa de fiesta y de domingo. Consiste esencialmente en macarrones mezclados con carne picada, salsa de tomate, huevos y queso, horneados en el horno hasta formar una tarta compacta que se sirve cortada en porciones. Es un plato reconfortante y sustancioso que refleja la influencia siciliana en la cocina maltesa.
L'imqarrun, o mqarrun il-forn, es la versión maltesa de una pasta al horno similar al ross il-forn pero preparada con macarrones de mayor tamaño y variaciones en la composición del relleno. En las familias maltesas, el imqarrun es el plato del domingo por excelencia y es un platillo de gran tradición gastronómica.
En cuanto a las bebidas, Malta tiene su propia tradición de producción de bebidas tanto alcohólicas como no alcohólicas. La Kinnie es el refresco local más popular y una de las bebidas más maltesas que existen: elaborada con naranjas amargas y una mezcla de hierbas aromáticas que incluye la wormwood, tiene un sabor amargo y refrescante muy particular que o se adora o se odia, pero que es en todo caso indisociable de la experiencia de visitar Malta. La Kinnie se consume sola o mezclada con alcohol, y su lata naranja con el logo en tipografía retro es omnipresente en los bares y tiendas de la isla.
El Cisk Lager es la cerveza nacional de Malta, producida por la Farsons Brewery desde 1928. La Farsons es una institución en Malta y además del Cisk produce otras cervezas, incluidas variedades sin gluten y de importación. El Cisk es una cerveza lager de sabor suave y precio asequible que se consume masivamente en los bares y restaurantes malteses y que ha logrado crear una verdadera identidad de marca a nivel nacional.
Malta también produce vinos de calidad creciente, fruto de la renovación del sector vitivinícola que se ha producido en las últimas décadas. Las dos principales bodegas maltesas son Meridiana y Marsovin. Meridiana, fundada en 1985 con participación italiana, produce vinos de alta gama tanto de variedades autóctonas como internacionales y sus caldos han recibido reconocimientos internacionales. Marsovin, más antigua y de mayor volumen de producción, cubre todos los segmentos del mercado. Las variedades de uva autóctonas maltesas más importantes son la Gellewza tinta y la Ghirghentina blanca, y los vinos elaborados con estas variedades son quizás los que mejor expresan el terroir particular del archipiélago.
Arte, Cultura y Tradiciones
La herencia cultural de Malta es de una riqueza desproporcionada para el tamaño del país, resultado de siglos de posición en el cruce de civilizaciones mediterráneas. El arte, las tradiciones populares y las expresiones culturales de Malta forman un tapiz complejo y fascinante que el viajero interesado puede explorar a múltiples niveles.
Michelangelo Merisi da Caravaggio llegó a Malta en 1607 huyendo de la justicia papal después de matar a un hombre en una riña en Roma. Paradójicamente, este exilio forzado produjo algunas de las obras más extraordinarias de su carrera. En Malta, Caravaggio fue bien recibido por los Caballeros, que apreciaron su talento y le encargaron obras importantes para la Concatedral de San Juan. La Decapitación de San Juan Bautista y San Jerónimo escribiendo, ambas conservadas en la catedral, son las únicas obras de Caravaggio que permanecen en el lugar para el que fueron creadas, lo que les confiere un valor histórico y emocional adicional. En 1608, Caravaggio fue admitido en la Orden de los Caballeros de San Juan como caballero, un honor extraordinario para un pintor, pero pocos meses después fue encarcelado por razones que no están claras, escapó de la prisión y huyó de Malta. El período maltés fue, no obstante, un momento crucial en su evolución artística.
El encaje bizzilla es una de las artesanías tradicionales más características de Malta, especialmente de Gozo. Este encaje de aguja, elaborado con palillos sobre una almohadilla de trabajo, requiere de habilidad y paciencia extraordinarias y puede tardar meses en completarse para una pieza de cierta complejidad. Los motivos tradicionales del bizzilla incluyen flores, figuras geométricas y animales, y las piezas más elaboradas pueden alcanzar precios considerables en el mercado de artesanía. Hoy en día, el bizzilla está atravesando una fase de renovación, con diseñadoras jóvenes que reinterpretan los motivos tradicionales en claves contemporáneas.
La filigrana de plata es otra artesanía maltesa de gran tradición. Los artesanos malteses de la plata trabajan con alambre de plata finísimo que trenzan, enroscan y sueldan para crear joyas y objetos decorativos de gran delicadeza. La Cruz de Malta, un símbolo de ocho puntas asociado a los Caballeros Hospitalarios, es el motivo más popular de la joyería de filigrana maltesa y uno de los souvenirs más buscados por los visitantes.
El soplado de vidrio es una tradición artesanal que en Malta se concentra en el Artisan Village de Ta' Qali. Los maestros sopladores de vidrio crean piezas decorativas y utilitarias de gran calidad utilizando técnicas tradicionales que han cambiado poco en siglos. El vidrio de Mdina, como se conoce comercialmente aunque la producción se realiza en Ta' Qali, es conocido por sus tonos cálidos de ámbar, turquesa y verde inspirados en los colores de la naturaleza maltesa.
La festa, o fiesta patronal de cada pueblo, es quizás la expresión más viva y auténtica de la cultura popular maltesa. Cada uno de los numerosos pueblos y barrios de Malta y Gozo celebra una vez al año la fiesta en honor a su santo patrón, un acontecimiento que moviliza a toda la comunidad durante semanas y que alcanza su culmen en el fin de semana de la festa propiamente dicha, cuando fuegos artificiales, procesiones, música de bandas y decoración de calles y fachadas transforman el pueblo en un espectáculo de colores, sonidos y emociones. La rivalidad entre barrios vecinos en torno a la belleza de sus fuegos artificiales o la elaboración de sus decoraciones es un elemento fundamental de la dinámica social de la festa. La temporada de festas se extiende de junio a septiembre, con la mayor concentración en julio y agosto.
El Carnaval de Malta es una celebración de raíces medievales que en los últimos años ha recuperado vitalidad y espectacularidad. El Carnaval principal se celebra en La Valeta durante los días previos al Miércoles de Ceniza, con desfiles de carrozas alegóricas, concursos de disfraces y celebraciones en las calles. El Carnaval de Nadur, en Gozo, tiene un carácter completamente diferente: es un carnaval nocturno de ambiente misterioso y a veces perturbador, con participantes disfrazados de formas inquietantes que recorren las calles oscuras del pueblo.
Las procesiones de Semana Santa en Malta son entre las más elaboradas y emocionantes del mundo católico mediterráneo. En casi todos los pueblos de Malta y Gozo se celebran procesiones el Viernes Santo que llevan por las calles figuras de grandes dimensiones representando escenas de la Pasión, con una solemnidad y una participación popular que reflejan la profundidad de la fe católica en el archipiélago. La de Rabat y la de La Valeta son especialmente conocidas.
El perro maltés, aunque hoy es una raza reconocida internacionalmente y criada en todo el mundo, tiene su origen precisamente en Malta, donde ha existido como perro de compañía durante más de dos mil años. Pequeño, de pelo largo y blanco inmaculado y carácter vivaz y afectuoso, el maltés era ya conocido y apreciado en la antigua Roma y en la Grecia clásica.
Malta ha sido utilizada como escenario para numerosas producciones cinematográficas y televisivas a lo largo de los años. Los motivos son evidentes: un clima soleado casi todo el año, una arquitectura histórica impresionante y costas de extraordinaria belleza. Entre las producciones más conocidas rodadas en Malta se cuentan el film de Popeye de Robert Altman en 1980, Troya de Wolfgang Petersen en 2004, varias entregas de la saga de James Coburn, y especialmente la primera temporada de la serie de televisión Juego de Tronos, para la que Malta proporcionó algunos de los escenarios más icónicos, incluyendo las calles de La Valeta (que hicieron de la ciudad de Desembarco del Rey), los acantilados de Azure Window en Gozo y otros exteriores. La posterior popularidad de la serie ha generado un turismo temático considerable.
Buceo y Deportes Acuáticos
Malta es considerada por los expertos como uno de los mejores destinos de buceo de Europa, y hay buenas razones para ello. Las aguas del archipiélago maltés gozan de una claridad y visibilidad excepcionales, que en condiciones óptimas puede alcanzar los 30-40 metros. La temperatura del agua, que oscila entre los 14 y los 28 grados centígrados según la estación, permite bucear cómodamente durante gran parte del año. Y la variedad de los sites de buceo, que incluye desde arrecifes rocosos hasta cuevas submarinas, paredes verticales, arcos naturales y naufragios históricos, satisface las preferencias de los buceadores más exigentes.
El Blue Hole de Dwejra, en Gozo, es probablemente el site de buceo más famoso de Malta y uno de los más célebres del Mediterráneo. Se trata de un pozo vertical de unos 10 metros de diámetro y unos 15 metros de profundidad que se abre en la roca cerca del lugar donde estuvo la Ventana Azul. En el fondo del pozo, una abertura en la roca lleva hacia el exterior del arrecife a través de un arco o chimney que los buceadores atraviesan para salir al mar abierto. Las paredes del Blue Hole están tapizadas de corales, esponjas y anémonas de todos los colores, y la vida marina que se concentra en este site incluye meros, morenas, peces limón y en ocasiones tortugas marinas.
El naufragio del Um El Faroud es el naufragio más popular de Malta y uno de los mejores del Mediterráneo. Este petrolero de bandera libia se hundió en 1995 a poca distancia de la costa sur de Malta, en aguas de entre 19 y 30 metros de profundidad. El barco, de 110 metros de eslora, ha sido colonizado en los últimos años por una rica fauna marina que incluye peces san pedro, morenas gigantes, meros, barracudas y en ocasiones mantas. Las estructuras internas del barco pueden explorarse con relativa facilidad gracias a las amplias aberturas en el casco.
La zona de Qawra/St. Paul's Bay ofrece varios sites de buceo de gran interés, incluyendo el Rozi, un remolcador deliberadamente hundido a 36 metros en 1991 para crear un arrecife artificial, y el naufragio del P29, una patrullera de la marina maltesa hundida en 2007. El P29 descansa a unos 36 metros de profundidad y es conocido como uno de los naufragios más accesibles y mejor conservados de Malta.
El HMS Maori es un destructor de la Royal Navy que fue hundido durante un ataque aéreo italiano en el Gran Puerto de La Valeta en 1942. Hoy descansa en aguas de entre 3 y 17 metros de profundidad, lo que lo hace accesible incluso para buceadores principiantes y practicantes del esnórquel. La historia del barco le confiere un valor emocional especial, ya que fue uno de los navíos que participó en el hundimiento del Bismarck alemán.
Las cuevas y cavernas submarinas de Malta ofrecen experiencias de buceo de gran espectacularidad. La Cueva de Santa Margarita, en la costa norte de Gozo, es una caverna de grandes dimensiones cuya entrada está a 6 metros de profundidad y que se abre en su interior hasta alcanzar una cámara de aire donde se puede respirar y donde la luz exterior crea efectos de color azul intenso en el agua. La Cueva de Crocodile Rock, en la costa de Malta, y las numerosas grutas marinas de Comino son otros destinos de gran atractivo para los buceadores.
Además del buceo, las aguas maltesas son escenario de numerosos otros deportes y actividades acuáticas. El kayak marítimo es una actividad en auge que permite explorar la línea costera de Malta, Gozo y Comino de una manera lenta, silenciosa y ecológicamente responsable, accediendo a calas y cuevas que solo son accesibles desde el mar. La vela está muy arraigada en Malta, con varios clubes náuticos activos y una larga tradición de regatas. El polo acuático es uno de los deportes más populares de Malta en verano, con una liga nacional activa y varios equipos que participan en competiciones europeas.
Actividades Al Aire Libre y Playas
A pesar de su pequeño tamaño, Malta ofrece una variedad sorprendente de actividades al aire libre y una selección de playas para todos los gustos. La naturaleza del archipiélago, con su combinación de acantilados espectaculares, valles de vegetación mediterránea y costas de piedra caliza y arena, proporciona el escenario para innumerables actividades.
La Golden Bay, en la costa noroeste de Malta, es la playa más famosa de la isla principal y la más visitada durante el verano. Su arena dorada y fina, sus aguas turquesas y los servicios disponibles (alquiler de hamacas y sombrillas, restaurantes, deportes acuáticos) la convierten en la opción preferida de las familias. La playa está dominada por el hotel Radisson Blu que ocupa el promontorio situado en el extremo norte, y en temporada alta puede estar bastante concurrida.
La Mellieha Bay o Ghadira, en el extremo norte de Malta, es la playa de mayor extensión del archipiélago y la más adecuada para los bañistas con niños pequeños, gracias a que sus aguas son muy poco profundas durante decenas de metros desde la orilla. La playa está equipada con todos los servicios y está fácilmente accesible en transporte público.
Ghajn Tuffieha, a poca distancia de Golden Bay, es una playa de menor tamaño y más salvaje, accesible solo a través de un camino de escaleras talladas en la roca que descienden por el acantilado. Este acceso relativamente difícil la mantiene menos concurrida que Golden Bay y le confiere un carácter más auténtico y tranquilo. El paisaje que la rodea, con sus dunas de arena rojiza y los acantilados de arcilla que se elevan a ambos lados, es de una belleza especial.
La Ramla Bay de Gozo ya ha sido descrita en la sección dedicada a la isla. Su arena roja, su entorno de dunas y vegetación mediterránea, y las relativamente escasas muchedumbres la convierten en una de las mejores playas del archipiélago.
St. Peter's Pool, en la costa sur de Malta cerca de Marsaxlokk, es de hecho una piscina natural de roca, una zona de baño formada por una depresión en los acantilados de piedra caliza donde el agua del mar penetra y queda protegida del oleaje. Aunque no tiene arena, sus aguas cristalinas y el entorno de roca aplanada que hace de plataforma de sol la convierten en uno de los lugares de baño más apreciados de Malta.
Las Líneas Victoria son una serie de defensas militares construidas por los británicos en el siglo XIX que cruzan la isla de Malta de costa a costa. Aunque fueron creadas con fines militares, hoy en día estas líneas defensivas, con sus bastiones, troneras y explanadas, ofrecen un interesante recorrido a pie o en bicicleta que proporciona vistas panorámicas de gran parte de la isla.
Los Acantilados de Dingli, en el extremo occidental de Malta, son el punto más elevado del archipiélago y uno de los paisajes más dramáticos y menos turistificados. Desde el borde de los acantilados, que caen a pico sobre el mar desde una altura de hasta 253 metros, se obtienen vistas espectaculares del Mediterráneo y del islote deshabitado de Filfla, una pequeña masa rocosa que sirvió durante décadas como campo de prácticas de artillería de la marina británica.
El senderismo encuentra en Malta terrenos variados y atractivos. El trayecto a lo largo de los Acantilados de Dingli, la ruta circular de la costa norte alrededor de Marfa Ridge y Mellieha, y los caminos rurales de Gozo son opciones populares para los caminantes. La densidad de monumentos, capillas rurales y paisajes de interés hace que cualquier excursión a pie en Malta sea un recorrido culturalmente estimulante además de físicamente satisfactorio. En primavera, cuando la vegetación está verde y florecida, las excursiones por el campo maltés alcanzan su mayor atractivo.
El ciclismo en Malta presenta el reto de las carreteras a veces estrechas y del intenso tráfico de la isla principal, pero ofrece también la recompensa de paisajes extraordinarios y la posibilidad de llegar a rincones que son inaccesibles en coche. Gozo es especialmente adecuado para el ciclismo, con carreteras más tranquilas, señalización específica para ciclistas y la posibilidad de circunnavegar toda la isla en un día.
Información Práctica de Viaje
El Aeropuerto Internacional de Malta, con código IATA MLA, está situado en Luqa, a aproximadamente 8 kilómetros de La Valeta. Es el único aeropuerto del archipiélago y conecta Malta con prácticamente todas las capitales europeas y con numerosos destinos del Mediterráneo y del Oriente Medio a través de vuelos directos. La aerolínea de bandera es Air Malta, aunque en los últimos años ha tenido dificultades financieras. Las principales aerolíneas de bajo coste europeas operan rutas frecuentes a Malta desde numerosas ciudades.
El ferry entre Malta y Gozo es el medio de transporte principal entre las dos islas y es utilizado a diario por miles de trabajadores y residentes además de los turistas. El servicio está operado por la empresa Gozo Channel Line y parte del puerto de Cirkewwa, en el extremo norte de Malta, hasta el puerto de Mgarr en Gozo. La travesía dura aproximadamente 25 minutos y los ferries salen regularmente durante todo el día y buena parte de la noche. Los precios son muy razonables y el billete para vehículos incluye a todos los pasajeros. También existe un servicio rápido de catamarán entre el Grand Harbour de La Valeta y Gozo.
El sistema de transporte público de Malta está operado por Malta Public Transport y se basa en una red de autobuses que cubre todo el archipiélago. La tarjeta inteligente Tallinja permite realizar viajes a tarifas reducidas y es muy conveniente para los visitantes que planean usar regularmente el transporte público. Sin embargo, el tráfico de Malta, especialmente en la zona metropolitana de La Valeta, puede ser muy denso y los tiempos de viaje en autobús pueden ser considerablemente más largos que los estimados en el mapa. Los taxis están disponibles en los aeropuertos y en los principales puntos turísticos.
La mejor época para visitar Malta es sin duda la primavera, especialmente los meses de abril, mayo y principios de junio, cuando el clima es cálido pero no agobiante, el campo está verde y florido, el mar comienza a calentarse para el baño y los sitios turísticos están menos concurridos. El otoño, especialmente septiembre y octubre, ofrece condiciones similares y es ideal para los buceadores ya que el mar alcanza su temperatura máxima en agosto y la mantiene durante septiembre. El verano de julio y agosto es la temporada alta por excelencia, con temperaturas que pueden superar los 40 grados y aglomeraciones en los principales sitios turísticos, especialmente la Laguna Azul.
El inglés es el segundo idioma oficial de Malta y es hablado con fluidez por prácticamente toda la población, lo que hace de Malta uno de los países del Mediterráneo más cómodos para los viajeros anglófonos. El italiano también es ampliamente comprendido gracias a la cercanía con Sicilia y a décadas de televisión italiana. El español no es habitual entre la población maltesa en general, aunque en el sector turístico hay cada vez más personal que lo habla.
La moneda de Malta es el euro desde 2008. Malta forma parte del espacio Schengen, por lo que los ciudadanos de los estados miembros de la Unión Europea no necesitan pasaporte para entrar, aunque sí es obligatorio llevar el documento nacional de identidad. Los ciudadanos de numerosos países no europeos pueden entrar a Malta sin visado para estancias de hasta 90 días.
Malta es uno de los países más seguros de Europa para el viajero. La tasa de criminalidad es muy baja y los incidentes que afectan a turistas son raros. Sin embargo, como en cualquier destino turístico, es aconsejable tomar precauciones básicas contra los carteristas en las zonas más concurridas. En caso de emergencia, el número único europeo es el 112 y opera en todo el archipiélago.
El alojamiento en Malta cubre todos los segmentos del mercado. Para una experiencia auténticamente maltesa, la mejor opción son los palacios históricos reconvertidos en hoteles boutique de La Valeta, que permiten dormir en edificios del siglo XVII con techos de casetón pintados y patios interiores con naranjos. En Gozo, las farmhouses o casas de campo rurales reconvertidas en alojamientos turísticos son la elección más popular entre quienes buscan tranquilidad y autenticidad. Para estancias más económicas o más familiares, los hoteles de playa en la zona norte de Malta, alrededor de St. Paul's Bay y Mellieha, ofrecen buena relación calidad-precio.
Malta es un destino reconocidamente amigable para la comunidad LGBTQ+. El país ha dado pasos significativos en materia de derechos LGBTQ+: el matrimonio entre personas del mismo sexo fue legalizado en 2017 y Malta ocupa consistentemente los primeros puestos en los ranking europeos de respeto a los derechos de las personas LGBTQ+. La comunidad local es activa y visible, especialmente en La Valeta, y el Malta Pride se celebra cada año con una participación creciente.
Festivales y Eventos
El calendario de festivales y eventos de Malta es sorprendentemente rico para un país de su tamaño, con celebraciones que combinan la profunda raíz religiosa y cultural del archipiélago con una apertura creciente a eventos de proyección internacional.
El Carnaval de Malta, celebrado en los días previos al Miércoles de Ceniza, es una de las celebraciones más antiguas y coloridas del país. La tradición del Carnaval en Malta se remonta al período de los Caballeros de San Juan, que lo instauraron en el siglo XVI como periodo de festejo antes de la austeridad cuaresmal. El Carnaval principal se celebra en La Valeta con desfiles de carrozas alegóricas decoradas con gran elaboración y concursos de disfraces en los que participan grupos de todas las localidades del archipiélago. El Carnaval de Nadur, en Gozo, tiene un carácter completamente diferente y nocturno, con participantes enmascarados de formas a veces inquietantes que crean una atmósfera única.
La Semana Santa en Malta es uno de los momentos del año en que la profunda fe católica del pueblo maltés se manifiesta de forma más visible y emocionante. Las procesiones del Viernes Santo, que se celebran en prácticamente todos los pueblos de Malta y Gozo, son las más elaboradas y concurridas. Las figuras procesionales, llamadas vara, son grandes esculturas de madera talladas y pintadas que representan escenas de la Pasión de Cristo. Algunas de estas figuras tienen siglos de antigüedad y son consideradas verdaderas obras de arte. Las procesiones de Rabat, La Valeta, Zejtun y Qormi son especialmente conocidas.
Las festas de aldea o fiestas patronales, que ya han sido descritas en la sección de Arte y Tradiciones, se celebran de junio a septiembre en prácticamente todos los pueblos de Malta y Gozo, convirtiendo el verano en una sucesión casi ininterrumpida de celebraciones. Cada festa es única y refleja el carácter y la historia de cada comunidad, pero todas comparten los elementos comunes de las bandas musicales, los fuegos artificiales, la procesión de la figura del santo patrón, la decoración de calles y fachadas con luces y estatuas, y el ambiente festivo de toda la comunidad reunida.
El Festival Internacional de Fuegos Artificiales de Malta, celebrado en abril en el Gran Puerto de La Valeta, es uno de los más espectaculares de Europa. Equipos de pirotecnia de diferentes países compiten en la elaboración de espectáculos de fuegos artificiales lanzados desde barcazas en el centro del Gran Puerto, creando un espectáculo de color, sonido y luz con el magnífico telón de fondo de las murallas iluminadas de La Valeta y Las Tres Ciudades.
El Festival Internacional de las Artes de Malta, conocido como Teatru Malta Arts Festival, es uno de los eventos culturales más importantes del año. Celebrado en verano, incluye representaciones de teatro, danza, música y artes visuales en espacios tanto convencionales como no convencionales de La Valeta y otras localidades.
El Isle of MTV Malta es uno de los conciertos gratuitos más grandes de Europa, celebrado en junio en el Grand Harbour de La Valeta. Cada año atrae a entre 50.000 y 70.000 espectadores de toda Europa que acuden a ver actuar a algunas de las estrellas más populares del pop internacional. El marco del Gran Puerto de La Valeta, con las murallas iluminadas como telón de fondo, lo convierte en uno de los eventos musicales más espectaculares del continente.
El Festival de Jazz de Malta, celebrado en verano, es un evento de creciente proyección internacional que atrae a músicos de primera línea y a un público fiel de aficionados al jazz de toda Europa.
La Notte Bianca, la Noche Blanca de La Valeta, se celebra en octubre y es una noche durante la cual todos los museos, galerías, palacios, iglesias y espacios culturales de la capital permanecen abiertos y gratuitos hasta bien entrada la madrugada. La Notte Bianca es también el escenario de conciertos, espectáculos de teatro y danza callejera, instalaciones de arte y una animación excepcional en todas las calles y plazas de La Valeta.
La Navidad en Malta tiene su propio sabor mediterráneo, con belenes elaborados en todas las iglesias y localidades y con las calles de La Valeta, St. Julian's y otros centros urbanos decorados con luces y adornos festivos. El evento más pintoresco es el Belen o Belén de Marsaxlokk, donde cada año se instala un gran belén viviente con animales reales en el puerto pesquero.
Compras
Malta ofrece al viajero una selección de artesanías y productos locales de calidad que hacen excelentes recuerdos del viaje. Más allá de los omnipresentes souvenirs de plástico que se encuentran en las tiendas orientadas al turismo de masas, existe toda una categoría de productos genuinamente malteses que merecen la pena.
El encaje bizzilla es quizás el souvenir más genuino y artístico que puede llevarse de Malta. Las piezas de encaje tradicionales, desde manteles hasta pañuelos, tapetes y joyas, están disponibles en las tiendas de artesanía de La Valeta, Mdina y especialmente en Gozo. Los precios reflejan el enorme trabajo manual que requiere cada pieza: un mantel de tamaño mediano puede costar varias centenas de euros y representa decenas o incluso centenas de horas de trabajo.
La filigrana de plata, con sus joyas en forma de Cruz de Malta, anillos, pendientes y broches de delicados arabescos de hilo de plata, está disponible en las joyerías de La Valeta y en el Artisan Village de Ta' Qali. Es importante distinguir la filigrana elaborada artesanalmente en Malta de las imitaciones importadas; las piezas auténticas llevan el sello del artesano y suelen ser significativamente más caras.
El vidrio de Mdina, con sus cálidos tonos mediterráneos de turquesa, ámbar, verde y rojo, está disponible en las tiendas del Artisan Village de Ta' Qali, donde es posible ver a los artesanos trabajar en vivo. Los jarrones, cuencos, figuras decorativas y bibelots de vidrio soplado son recuerdos muy populares entre los visitantes.
La Cruz de Malta es el símbolo más reconocible del archipiélago y está disponible en todo tipo de materiales, calidades y precios, desde llaveros de plástico hasta joyas de plata con incrustaciones de esmalte y piedras semipreciosas. La cruz de ocho puntas tiene sus raíces en los cruciformes de los Caballeros Hospitalarios y es uno de los símbolos heráldicos más reconocibles del mundo.
Los productos alimentarios locales son otra categoría de souvenirs muy apreciados. La miel de Malta, especialmente la producida con la flor del tomillo silvestre, tiene un sabor característico y aromático muy apreciado por los gourmets. La mermelada de higos, elaborada con higos locales, es una delicia que raramente se encuentra fuera del archipiélago. El aceite de oliva producido en Malta, aunque en cantidad limitada, es de calidad excelente. Los vinos locales de Meridiana y Marsovin, disponibles en las bodegas o en los supermercados, son un recuerdo líquido de los sabores de Malta.
La Kinnie y el Cisk Lager, en sus versiones de lata o botella, son igualmente populares como souvenirs culinarios y están disponibles en cualquier supermercado a precios muy asequibles.
La cerámica pintada de motivos mediterráneos, con sus colores vivos y sus diseños de pescados, flores y motivos geométricos, es otro souvenir popular que se encuentra en numerosas tiendas de artesanía.
El Ta' Qali Artisan Village, situado en el centro de Malta en lo que fue un aeródromo de la Segunda Guerra Mundial, es el mejor lugar para encontrar en un solo espacio la mayor variedad de artesanías maltesas genuinas. Las tiendas del pueblo artesanal ofrecen vidrio, cerámica, cuero, platería y otros productos elaborados in situ, y es posible ver trabajar a los artesanos, lo que añade valor a la experiencia de compra.
Turismo Responsable
Malta es un destino que en los últimos años ha tomado conciencia de los desafíos que plantea el turismo masivo a su patrimonio, su medio ambiente y su calidad de vida. El viajero consciente puede contribuir a la sostenibilidad del turismo en Malta tomando algunas decisiones informadas.
La conservación de los templos prehistóricos es uno de los mayores desafíos para las autoridades maltesas. Las estructuras de cubierta instaladas sobre Ħaġar Qim y Mnajdra en 2009 son una respuesta a la erosión causada por la lluvia ácida y los cambios térmicos. Los visitantes deben respetar las restricciones de acceso y no tocar los bloques de piedra, cuyos residuos de sal y grasa de las manos aceleran el deterioro.
La masificación de la Laguna Azul en los meses de julio y agosto es uno de los problemas más visibles del turismo en Malta. En los días de mayor afluencia, cientos de barcos se apiñan en las aguas de la laguna creando una contaminación acústica y química que daña el ecosistema marino. Visitar la laguna en temporada baja o elegir medios de transporte alternativos como el kayak en lugar de las lanchas de motor contribuye a reducir el impacto.
El buceo responsable es esencial para preservar el extraordinario patrimonio natural subacuático de Malta. Los buceadores no deben tocar, perseguir ni extraer ningún elemento vivo o material arqueológico del fondo marino. Los naufragios históricos, como el HMS Maori o el Um El Faroud, son patrimonio histórico y su extracción de piezas es ilegal y punible.
La conservación del agua es un tema especialmente sensible en Malta, uno de los países con menor disponibilidad de agua per cápita de Europa. Los hoteles y alojamientos turísticos han implementado medidas de ahorro de agua, pero el turista puede contribuir limitando el consumo de agua durante su estancia.
Gozo como alternativa más tranquila a Malta representa en sí misma una forma de turismo más sostenible. Al distribuir el flujo de visitantes entre las dos islas principales, se reduce la presión sobre los sitios más congestionados de Malta y se generan ingresos económicos en una isla que necesita diversificar su economía más allá de la agricultura.
El viaje en temporada baja, de noviembre a marzo, permite disfrutar de Malta con mucha más tranquilidad y autenticidad, con temperaturas agradables para la exploración histórica y cultural, precios más bajos en alojamiento y transporte, y la posibilidad de relacionarse con los malteses de una manera más genuina y menos mediada por las dinámicas del turismo masivo.
Conclusión
Malta es un destino que desafía las categorías habituales del turismo mediterráneo. No es simplemente un destino de sol y playa, aunque sus aguas azules y su clima soleado sean de los mejores del Mediterráneo. No es exclusivamente un destino cultural, aunque su concentración de patrimonio histórico y artístico sea excepcional. No es solo un destino de aventura, aunque el buceo, el kayak y el senderismo ofrezcan experiencias de primer nivel. Malta es todas estas cosas a la vez, y más.
Lo que hace a Malta verdaderamente especial es la sensación de estar en un lugar donde la historia no es algo externo y museificado, sino algo vivido y cotidiano. Los malteses hablan un idioma que es hijo del árabe y del siciliano. Comen pastizzi en pastizzerias que llevan décadas en el mismo local. Celebran la fiesta de su santo patrón con una devoción y un entusiasmo que no tiene nada de ceremonial o de turístico. Viven en un archipiélago donde los templos prehistóricos conviven con bloques de apartamentos modernos, donde los palacios de los Caballeros albergan ministerios del gobierno, donde el Gran Puerto que vio llegar a San Pablo, a los Caballeros y a la flota de Napoleón es hoy un animado terminal de cruceros.
El viajero que llega a Malta con el tiempo y la disposición necesarios para explorar más allá de los circuitos habituales descubrirá un lugar de una complejidad y una riqueza que pocas destinaciones del mundo pueden igualar. Descubrirá que detrás de la primera y obvia capa de turismo masivo existe un país con una identidad cultural propia, fuerte y orgullosa, con una gastronomía en reinvención constante, con artistas y artesanos que trabajan con materiales y técnicas centenarias en un diálogo permanente con la contemporaneidad.
Malta invita a dejarse sorprender. A bajar por los escalones que llevan al Hipogeo y quedarse sin aliento ante el silencio subterráneo de cuatro milenios. A sentarse en una mesa del puerto de Marsaxlokk al atardecer y comer el pescado más fresco del mundo mientras las barcas de colores se mecen en el agua. A contemplar La Decapitación de San Juan Bautista de Caravaggio en la penumbra del oratorio de la Concatedral y entender por qué ese cuadro, pintado hace más de cuatro siglos por un hombre que huía de la justicia, sigue siendo una de las obras más poderosas jamás creadas.
Malta es pequeña en tamaño pero grande en todo lo demás. Y ese contraste entre lo pequeño y lo grande, entre la escala humana y la ambición monumental, entre el pasado y el presente, es quizás lo que la hace tan difícil de olvidar.
Historia Política y Constitucional Moderna
La historia política de Malta desde la independencia en 1964 es la de una joven democracia que ha sabido construir instituciones sólidas y avanzar de manera constante en el camino del desarrollo económico y social. Malta es hoy en día una república parlamentaria con un sistema bipartidista bien establecido, con el Partido Laborista y el Partido Nacionalista alternándose en el gobierno desde la independencia.
La Constitución de Malta, adoptada en el momento de la independencia y modificada sustancialmente en 1974 con la proclamación de la República, establece un sistema de gobierno basado en los principios de democracia, estado de derecho y respeto a los derechos fundamentales de la persona. El Presidente de la República es el Jefe del Estado y es elegido por el Parlamento; el Primer Ministro es el Jefe del Gobierno y lidera el gabinete. El Parlamento de Malta, con sus 67 escaños, se reúne en el imponente edificio del Parlamento diseñado por el arquitecto italiano Renzo Piano, inaugurado en 2015 en el borde de las murallas de La Valeta.
La adhesión a la Unión Europea en mayo de 2004, junto con otros nueve países en la mayor ampliación de la historia de la UE, fue el resultado de un proceso político que dividió a la sociedad maltesa durante años. El referéndum celebrado en marzo de 2003 aprobó la adhesión con el 53,6% de los votos a favor. La integración europea ha tenido un impacto transformador en la economía y la sociedad maltesa, facilitando la libre circulación de personas y capitales, atrayendo inversiones extranjeras y abriendo nuevos mercados para los productos y servicios malteses.
La economía de Malta ha experimentado una transformación radical en los últimos tres décadas. De depender históricamente de la actividad de la base naval británica y de una industria textil y manufacturera de bajo valor añadido, Malta ha logrado desarrollar un sector de servicios financieros internacionales, una industria del juego en línea que la convierte en uno de los mayores centros mundiales de este sector, un turismo de calidad creciente, y más recientemente un sector de tecnologías de la información y la comunicación en rápido crecimiento.
El sector de servicios financieros representa hoy en día una parte significativa del PIB maltés y emplea a miles de personas. Malta ha desarrollado un marco regulatorio considerado sólido y transparente, y su pertenencia a la Unión Europea lo hace especialmente atractivo para empresas financieras que desean operar dentro del mercado único europeo. La sede de numerosos fondos de inversión, compañías de seguros y bancos internacionales está registrada en Malta.
La industria del juego en línea o gaming es quizás el sector más sorprendente del modelo económico maltés. Malta fue uno de los primeros países del mundo en regular el juego en línea, estableciendo en 2004 el marco legal que ha convertido a la isla en el hogar de más de 300 operadoras de juego en línea y en la capital mundial de facto de este sector. La Malta Gaming Authority es reconocida internacionalmente como uno de los reguladores más rigurosos y creíbles del sector.
El turismo representa alrededor del 15-20% del PIB maltés y da empleo directa o indirectamente a una proporción significativa de la población activa. El número de turistas que visitan Malta cada año supera el 1,5 millones en los últimos años, una cifra enorme para un país con apenas 520.000 habitantes. El gobierno maltés ha adoptado una estrategia de turismo de calidad que busca atraer a visitantes con mayor poder adquisitivo, interesados en el patrimonio cultural y las experiencias auténticas, en lugar de seguir incrementando indefinidamente los volúmenes.
Arquitectura y Urbanismo
La arquitectura de Malta es uno de los aspectos más fascinantes del archipiélago y merece una atención detenida por parte del visitante interesado. El paisaje construido de Malta es una estratificación extraordinaria de estilos, períodos y influencias que refleja fielmente la historia plural del archipiélago.
La piedra caliza de Globigerina, de color amarillo dorado, es el material constructor por excelencia de Malta y le confiere al paisaje urbano del archipiélago su característico color cálido y luminoso. Esta piedra, extraída de las canteras que todavía operan en Malta y Gozo, ha sido utilizada desde la prehistoria para la construcción de los templos megalíticos y sigue siendo el material preferido para la restauración de edificios históricos. Bajo la acción de la lluvia y el tiempo, la piedra caliza de Globigerina adquiere un pátina de color miel que es uno de los aspectos más queridos del paisaje maltés.
La arquitectura árabe, de la que apenas quedan vestigios directos en Malta dada la magnitud de las transformaciones posteriores, dejó sin embargo una huella permanente en la trama urbana de algunas ciudades y en elementos decorativos que perduran en los edificios posteriores. El trazado laberíntico de algunos barrios históricos de Mdina y de las antiguas medinas de muchos pueblos malteses recuerda la morfología de las ciudades árabes.
La arquitectura normanda y medieval puede admirarse en Mdina, con el Palazzo Falson como el mejor ejemplo de arquitectura civil medieval de Malta. El estilo normando se caracteriza por arcos de medio punto, muros gruesos y una austera elegancia que contrasta con la exuberancia del barroco posterior.
El barroco es sin duda el estilo dominante en el paisaje construido de Malta y el que mejor define la imagen arquitectónica del archipiélago. Introducido por los Caballeros de San Juan a lo largo de los siglos XVI y XVII, el barroco maltés tiene características propias que lo distinguen del barroco romano, napolitano o siciliano: una mayor sobriedad en la ornamentación exterior, una preferencia por las fachadas de piedra caliza sin pintar, y una suntuosidad concentrada en los interiores. Gerolamo Cassar fue el primer gran arquitecto del barroco maltés, responsable de los principales edificios de La Valeta incluyendo la Concatedral de San Juan y las Auberges de los Caballeros. Lorenzo Gafà, activo en el siglo XVII, es el segundo gran nombre de la arquitectura barroca maltesa, responsable de las catedrales de Mdina y de Gozo.
Las Auberges de los Caballeros, los palacios que servían de residencia colectiva a los Caballeros organizados por sus naciones de origen (las Lenguas), son algunos de los edificios más elegantes de La Valeta. Aunque muchos han sido adaptados a nuevos usos (museos, ministerios, el casino), sus fachadas articuladas en piedra caliza con pilastras, ventanas enmarcadas y portales monumentales constituyen ejemplos notables del barroco tardío.
Los casali o pueblos rurales de Malta y Gozo presentan una arquitectura vernácula que evoluciona a partir de los mismos materiales y técnicas constructivas que la arquitectura culta, pero con una espontaneidad y una funcionalidad que la hacen igualmente atractiva. Las casas tradicionales maltesas tienen fachadas de dos o tres plantas articuladas por balcones cerrados de madera pintada (los gallariji o erkien), que son un elemento característico y bellísimo del paisaje urbano de muchos pueblos. Estos balcones de madera pintada, típicamente en tonos marrón oscuro o verde, son uno de los elementos más fotogrageables de la arquitectura popular maltesa.

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