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Guía de Viaje a Israel

Guía de Viaje a Israel

Velocidad

Introducción

Israel es una de las naciones más fascinantes, complejas y espiritualmente significativas del planeta. Ubicada en el extremo oriental del mar Mediterráneo, en la encrucijada de Asia, África y Europa, esta tierra ha sido escenario de los eventos más importantes de la historia humana durante más de cinco mil años. Es la cuna de tres de las religiones más influyentes del mundo: el judaísmo, el cristianismo y el islam, y cada rincón de su territorio guarda vestigios de civilizaciones que moldearon el curso de la humanidad. Pero Israel no es solamente un destino de peregrinación religiosa o de turismo histórico: es también una nación moderna y vibrante, un centro tecnológico de primer nivel mundial, un paraíso gastronómico de fusiones sorprendentes, un destino de playas y aventura en el desierto, y un lugar donde la modernidad convive cotidianamente con milenios de historia.

Para el viajero hispanohablante, Israel representa una experiencia única e irrepetible. Pocas naciones en el mundo condensan tanta historia, tanta diversidad cultural, tanta riqueza arqueológica y tanta belleza natural en un territorio tan reducido. El país tiene una superficie comparable a la de la comunidad española de Cataluña, y sin embargo, en ese espacio caben las maravillas de Jerusalén la eterna, la cosmopolita Tel Aviv, las aguas saladas del Mar Muerto, los cráteres volcánicos del Néguev, las cascadas de Galilea y los arrecifes de coral del Mar Rojo. Viajar a Israel es embarcarse en un viaje que trasciende el tiempo y el espacio, que desafía las concepciones del viajero y que invariablemente transforma a quien lo visita.

Esta guía de viaje está concebida para acompañar al viajero hispanohablante en cada etapa de su recorrido por Israel. Desde los preparativos previos a la llegada hasta los últimos consejos para aprovechar cada visita, esta guía cubre en profundidad todos los aspectos fundamentales del viaje: los destinos imprescindibles, la gastronomía local, la historia y la cultura, las actividades al aire libre, los festivales y la vida cultural, las compras, el turismo responsable y toda la información práctica necesaria para moverse con comodidad y seguridad por el país. Ya sea que el viajero venga en peregrinación religiosa, en busca de aventura, de historia, de playas, de gastronomía o simplemente de experiencias vitales inolvidables, Israel tiene algo extraordinario que ofrecer a cada visitante.

La singularidad de Israel radica también en su carácter de nación profundamente multicultural. En sus calles conviven judíos asquenazíes y sefardíes, árabes israelíes musulmanes y cristianos, drusos, circasianos, beduinos, etíopes, rusos, etcétera. Esta diversidad se refleja en su gastronomía, en sus festivales, en su arquitectura y en su música. Caminar por el mercado de Majané Yehudá en Jerusalén o por el mercado Carmel de Tel Aviv es una experiencia sensorial que combina aromas de especias orientales con el sonido de decenas de idiomas y dialectos. Esa mezcla inimitable es el corazón de Israel y lo que hace que regresar a él, una y otra vez, sea siempre una aventura nueva.

Geografía y Clima

Israel ocupa una posición geográfica privilegiada en el corazón del Medio Oriente, haciendo frontera con el Líbano al norte, con Siria y Jordania al este, con Egipto al suroeste y con el mar Mediterráneo al oeste. Al sur, el país tiene una pequeña costa sobre el mar Rojo a través del puerto de Eilat, que le proporciona acceso a las rutas marítimas del océano Índico. El territorio incluye también los Altos del Golán, la Franja de Gaza y Cisjordania, aunque el estatus político de estas últimas zonas es objeto de disputa internacional. La superficie total del Estado de Israel, dentro de las líneas de armisticio de 1949, es de aproximadamente 20.770 kilómetros cuadrados.

La geografía israelí es de una variedad sorprendente para un país de tamaño tan reducido. En el norte, el macizo montañoso del Hermón, que en su pico máximo alcanza los 2.224 metros sobre el nivel del mar, ofrece paisajes alpinos con nieve en invierno. Los Altos del Golán son una meseta volcánica de gran fertilidad que domina el valle del río Jordán. La Galilea es una región de colinas onduladas, bosques de robles y olivos, y el hermoso Mar de Galilea, conocido también como el lago Kinneret o lago Tiberíades, que es el mayor lago de agua dulce del país y una fuente de recursos hídricos fundamental. La llanura costera mediterránea es una franja de tierra fértil que se extiende desde la frontera con el Líbano hasta el norte del Néguev, donde se encuentran las principales ciudades costeras como Tel Aviv, Haifa y Acre.

El centro del país está dominado por las colinas de Judea y Samaria, donde se encuentra Jerusalén a una altitud de aproximadamente 760 metros sobre el nivel del mar. Al este de estas colinas comienza el desierto de Judea, que desciende abruptamente hacia el valle del Jordán y el Mar Muerto, el punto más bajo de la superficie terrestre a 430 metros bajo el nivel del mar. El Mar Muerto, cuya concentración de sal es casi diez veces superior a la del océano, es uno de los fenómenos naturales más singulares del planeta. En el sur, el desierto del Néguev cubre más de la mitad del territorio israelí con sus áridos paisajes de barrancos, cráteres erosionales y cañones espectaculares.

El clima de Israel varía considerablemente de una región a otra. En términos generales, el país tiene un clima mediterráneo en la costa y en el norte, con veranos calurosos y secos e inviernos moderados y lluviosos. Las estaciones secas e húmedas son bien definidas: la lluvia cae casi exclusivamente entre octubre y abril, mientras que los meses de mayo a septiembre son prácticamente sin precipitaciones. En el sur, el desierto del Néguev y Eilat tienen un clima árido desértico, con temperaturas que en verano pueden superar los 45 grados centígrados. En el norte, los Altos del Golán y el macizo del Hermón tienen inviernos fríos con nevadas ocasionales. El Mar Muerto tiene un microclima propio, con temperaturas elevadas durante todo el año y una humedad que, paradójicamente, es muy baja a pesar de estar junto a una gran masa de agua.

La mejor época para visitar Israel en términos generales es la primavera, de marzo a mayo, cuando las temperaturas son suaves, los campos florecen con amapolas rojas y orquídeas silvestres, y el país celebra algunas de sus festividades más importantes. El otoño, de octubre a noviembre, es también una época excelente, con temperaturas agradables y cielos despejados. El verano puede ser muy caluroso, especialmente en el sur y en el Valle del Jordán, aunque la costa mediterránea disfruta de brisas marinas que hacen el calor más tolerable. El invierno es la mejor época para visitar el desierto del Néguev y Eilat, donde las temperaturas son frescas y agradables.

Jerusalén

Pocas ciudades en el mundo cargan con el peso espiritual e histórico de Jerusalén. Considerada ciudad sagrada por judíos, cristianos y musulmanes por igual, Jerusalén ha sido durante milenios el centro geográfico e imaginario de tres grandes tradiciones religiosas que juntas suman más de cuatro mil millones de creyentes en todo el mundo. Declarada capital de Israel por el Estado hebreo, aunque su estatus internacional es objeto de debates diplomáticos, Jerusalén es ante todo una ciudad viva, bulliciosa, contradictoria y absolutamente fascinante que no puede faltar en ningún itinerario israelí.

La Ciudad Vieja de Jerusalén

El corazón espiritual de Jerusalén es su Ciudad Vieja, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1981. Encerrada dentro de muros otomanos construidos por Solimán el Magnífico en el siglo XVI, la Ciudad Vieja tiene una superficie de apenas un kilómetro cuadrado pero concentra una densidad de lugares sagrados, históricos y arqueológicos absolutamente inigualable en el mundo. Se divide en cuatro barrios claramente diferenciados: el judío, el musulmán, el cristiano y el armenio, cada uno con su propio carácter, su propia arquitectura y sus propios puntos de interés.

El Barrio Judío es la parte más restaurada de la Ciudad Vieja, en gran parte reconstruida después de la reunificación de Jerusalén en 1967. Su joya arqueológica es el Cardo Máximo, la gran avenida columnada que los romanos construyeron en el siglo II de nuestra era y que ha sido parcialmente excavada y puesta en valor. La Sinagoga Hurva, destruida dos veces a lo largo de la historia y reconstruida por última vez en 2010, domina la plaza central del barrio con su majestuosa cúpula blanca. Desde cualquier punto del barrio judío se obtienen vistas privilegiadas hacia el Monte del Templo y el Muro Occidental.

El Barrio Musulmán es el más grande y poblado de los cuatro barrios de la Ciudad Vieja. Sus laberínticas calles están llenas de zocos fragantes, vendedores de especias, tejidos, artesanías y recuerdos religiosos. La Vía Dolorosa, la ruta que según la tradición cristiana recorrió Jesucristo cargando la cruz camino al Calvario, atraviesa el corazón del barrio musulmán. Las catorce estaciones del Vía Crucis están marcadas a lo largo de este recorrido de poco más de medio kilómetro, y cada viernes, la Custodia de Tierra Santa organiza una procesión que recorre este camino sagrado.

El Barrio Cristiano alberga el lugar más sagrado del cristianismo: la Iglesia del Santo Sepulcro, construida sobre el lugar donde según la tradición fue crucificado, sepultado y resucitó Jesucristo. La iglesia actual es el resultado de siglos de construcción, destrucción y reconstrucción, y está bajo la custodia compartida de seis confesiones cristianas: católica, griega ortodoxa, armenia apostólica, copta, siria y etíope. La piedra de la Unción, donde según la tradición fue ungido el cuerpo de Cristo, el Calvario, la roca del Gólgota, y la tumba vacía son los puntos más emocionantes de esta visita para los peregrinos cristianos de todo el mundo.

El Barrio Armenio es el más pequeño de los cuatro y también el menos visitado, pero tiene un encanto propio. La comunidad armenia de Jerusalén es una de las más antiguas comunidades armenias fuera de Armenia, y tiene presencia ininterrumpida en la ciudad desde el siglo IV. La Catedral de Santiago, con sus elaborados azulejos turcos y sus antiguas inscripciones, es la joya de este barrio.

El Muro Occidental

El Muro Occidental, conocido en hebreo como HaKotel HaMa'aravi y popularmente llamado el Muro de los Lamentos, es el lugar más sagrado del judaísmo al que los fieles pueden acceder. Se trata del único muro de contención que queda del Segundo Templo de Jerusalén, destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era. Ante este muro de piedras ciclópeas, judíos de todo el mundo acuden a rezar, a introducir sus plegarias escritas en los intersticios de las piedras y a llorar por la pérdida del Templo. La plaza frente al Muro Occidental se divide en dos secciones segregadas por sexos, la mayor para los hombres y la menor para las mujeres. Los visitantes no judíos pueden acceder libremente pero deben cubrirse la cabeza con una kipá que se proporciona gratuitamente en la entrada.

El Monte del Templo

Inmediatamente sobre el Muro Occidental se eleva el Monte del Templo, conocido en árabe como Haram al-Sharif o el Noble Santuario. Es simultáneamente el lugar más sagrado del judaísmo (donde estuvieron el Primer y el Segundo Templo) y el tercer lugar más sagrado del islam (donde según la tradición el Profeta Mahoma ascendió al cielo durante el Viaje Nocturno). La esplanada del Monte del Templo alberga dos de los monumentos islámicos más emblemáticos del mundo: la Mezquita de Al-Aqsa, una de las mezquitas más antiguas del islam construida en el siglo VII, y la Cúpula de la Roca, el deslumbrante mausoleo construido entre 685 y 691 bajo el califa Omeya Abd al-Malik sobre la roca desde la que, según la tradición islámica, ascendió Mahoma. Los intrincados mosaicos de azulejos azules y dorados de la Cúpula de la Roca la convierten en uno de los edificios más fotografiados y reconocibles del mundo. Los no musulmanes pueden acceder a la esplanada durante determinadas horas pero no pueden entrar en las mezquitas.

El Monte de los Olivos

Al este de la Ciudad Vieja, separado por el Valle de Cedrón, se alza el Monte de los Olivos, un lugar cargado de significado religioso para las tres grandes religiones. En su ladera se extiende el cementerio judío más antiguo y más sagrado del mundo, donde los judíos han sido enterrados durante más de tres mil años en la creencia de que desde allí serán los primeros en resucitar cuando llegue el Mesías. En la ladera occidental del monte se encuentra el Jardín de Getsemaní, donde según los evangelios Jesús oró la noche antes de su arresto. La Basílica de la Agonía o Iglesia de Todas las Naciones, construida en 1924 sobre los restos de iglesias anteriores, alberga la roca sobre la que según la tradición oró Jesús.

Yad Vashem

Ninguna visita a Jerusalén estaría completa sin una visita a Yad Vashem, el Memorial del Holocausto de Israel, el más importante del mundo dedicado a honrar la memoria de los seis millones de judíos asesinados por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Situado en el monte Herzl, en las afueras occidentales de Jerusalén, Yad Vashem comprende un museo histórico de diseño arquitectónico imponente, construido en parte bajo tierra y que conduce al visitante a través de los distintos capítulos del Holocausto con una combinación de objetos originales, testimonios de supervivientes y documentación histórica. También incluye el Jardín de los Justos entre las Naciones, donde se honra a los no judíos que arriesgaron su vida para salvar a judíos durante el Holocausto, y el Salón de los Nombres, donde se registran los nombres y detalles biográficos de casi cinco millones de víctimas identificadas. La visita a Yad Vashem es una experiencia profundamente emotiva e imprescindible para comprender la historia moderna de Israel y del pueblo judío.

El Museo de Israel

El Museo de Israel, fundado en 1965 y situado en los jardines de Givat Ram, es el mayor museo cultural de Israel y uno de los museos arqueológicos e históricos más importantes del Medio Oriente. Su atracción principal es el Santuario del Libro, un edificio de diseño único que imita la tapa de las vasijas de barro en las que se conservaron los Rollos del Mar Muerto, los manuscritos bíblicos más antiguos del mundo descubiertos en las cuevas de Qumrán entre 1947 y 1956. El museo alberga también una extraordinaria colección de arqueología de la Tierra de Israel que abarca desde la prehistoria hasta el período otomano, así como importantes colecciones de arte judío, arte europeo e impresionismo.

El Mercado de Majané Yehudá

El Shuk Majané Yehudá, conocido cariñosamente como el Shuk, es el mercado más famoso de Jerusalén y uno de los lugares más animados de toda la ciudad. Fundado a finales del siglo XIX, el mercado es hoy un laberinto de callejuelas cubiertas y al aire libre repleto de puestos de frutas y verduras, especias, dulces, carnicerías, pescaderías, panaderías, restaurantes y bares. Durante el día el mercado es un espectáculo de colores, aromas y ruidos que refleja la diversidad de la ciudad; por la noche, especialmente los jueves y los viernes antes del Shabat, el mercado se transforma en un animado barrio de vida nocturna con bares y restaurantes que permanecen abiertos hasta altas horas.

La Ciudad de David

Debajo del barrio judío de la Ciudad Vieja yace la Ciudad de David, el núcleo original de Jerusalén del que hablan las fuentes bíblicas. Las excavaciones arqueológicas en este lugar, que se remontan al siglo XIX, han sacado a la luz los restos de la ciudad de la época del rey David y el rey Salomón, así como de períodos posteriores. La atracción más impresionante de la Ciudad de David son los túneles de Ezequías, un sistema de tunelización subterránea de 533 metros de longitud excavado en la roca viva hace más de 2.700 años para llevar el agua desde el manantial de Guijón hasta el estanque de Siloé dentro de las murallas de la ciudad. Los visitantes pueden recorrer estos túneles con el agua hasta la rodilla, en una de las experiencias más singulares y memorables de todo Israel.

Mea Shearim

A pocos minutos a pie del centro de Jerusalén se encuentra Mea Shearim, uno de los barrios judíos ultraortodoxos más antiguos del mundo. Fundado en 1874, Mea Shearim es en cierto modo un viaje en el tiempo al mundo de los judíos ortodoxos de Europa del Este tal y como existía antes del Holocausto. Sus habitantes, los Haredim, visten con los trajes tradicionales de los siglos XVIII y XIX: los hombres con largos abrigos negros, sombreros de piel y tirabuzones, y las mujeres con vestidos modestos y pelucas. El barrio tiene sus propias reglas y costumbres y los visitantes deben respetar estrictamente las indicaciones sobre vestimenta modesta y comportamiento apropiado.

Tel Aviv y la Costa

Si Jerusalén es el alma espiritual de Israel, Tel Aviv es su corazón moderno y cosmopolita. Fundada en 1909 como barrio suburbano de Jaffa por un grupo de colonos judíos, Tel Aviv se convirtió en pocas décadas en la ciudad más grande y moderna de Israel, una metrópolis mediterránea vibrante que no descansa nunca. Conocida como la Ciudad que Nunca Duerme, Tel Aviv tiene una de las escenas de vida nocturna más activas del Medio Oriente, playas urbanas de arena dorada, un extraordinario patrimonio arquitectónico de vanguardia y una gastronomía que ha catapultado a la ciudad a los primeros puestos de los rankings culinarios internacionales.

La Ciudad Blanca de Tel Aviv

El centro histórico de Tel Aviv, conocido como la Ciudad Blanca, fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2003. Es el conjunto más grande del mundo de arquitectura Bauhaus y Estilo Internacional, con más de cuatro mil edificios construidos principalmente entre 1930 y 1950 por arquitectos judíos europeos que habían estudiado en la famosa escuela Bauhaus de Alemania antes de emigrar a Palestina huyendo del nazismo. Estos edificios, con sus balcones en voladizo, sus ventanas horizontales y sus fachadas blancas curvas, fueron diseñados para adaptarse al clima mediterráneo local, con porches en la planta baja para proteger del sol y ventanas orientadas para aprovechar las brisas marinas. El Bulevar Rothschild, la arteria principal de este barrio histórico, es un paseo sombreado que concentra algunos de los ejemplos más bellos de este estilo arquitectónico, así como varios museos, cafeterías y la sala de independencia donde David Ben-Gurión proclamó el Estado de Israel el 14 de mayo de 1948.

Barrios y Zonas de Tel Aviv

La calle Dizengoff es la gran arteria comercial del Tel Aviv moderno, con boutiques, cafeterías y restaurantes que atraen tanto a residentes como a turistas. La plaza Dizengoff, con su icónica fuente de fuego y agua, es un símbolo de la ciudad. El barrio de Florentin, en el sur de Tel Aviv, es el barrio más bohemio de la ciudad, conocido por sus murales callejeros, sus galerías de arte alternativo, sus bares de barrio y sus restaurantes económicos. El barrio de Neve Tzedek, fundado en 1887 y por tanto el barrio más antiguo de Tel Aviv, ha sido completamente rehabilitado y se ha convertido en uno de los barrios más elegantes y deseados de la ciudad, con boutiques de diseño, galerías de arte, restaurantes gourmet y el renombrado teatro Suzanne Dellal, centro de danza contemporánea.

Las Playas de Tel Aviv

Las playas de Tel Aviv son uno de los grandes atractivos de la ciudad. El paseo marítimo de más de 14 kilómetros que bordea la ciudad está flanqueado por una serie de playas urbanas perfectamente equipadas, con chiringuitos, canchas de voleibol y pelota, y servicios de alquiler de equipamiento deportivo. Las playas más populares son la playa Gordon y la playa Frishman, situadas en el centro del frente marítimo, pero también destacan la playa de Hilton, favorita de la comunidad gay de Tel Aviv, y la playa Alma, más tranquila y familiar. Los atardeceres sobre el Mediterráneo vistos desde el paseo marítimo de Tel Aviv son una de las experiencias más agradables que puede ofrecer la ciudad.

Jaffa

Adosada al sur de Tel Aviv pero diametralmente opuesta a ella en carácter y atmósfera, Jaffa es una de las ciudades portuarias más antiguas del mundo, mencionada en textos egipcios del siglo XV antes de nuestra era. La Ciudad Antigua de Jaffa, con sus callejuelas empedradas, sus galerías de arte, sus restaurantes de mariscos y su antiguo puerto pesquero, es hoy uno de los barrios más pintorescos e interesantes de la región metropolitana de Tel Aviv. El mercado de las pulgas de Jaffa, situado junto al puerto, es un laberinto de antigüedades, muebles, ropa vintage y objetos de segunda mano que los domingos se convierte en uno de los mercadillos más animados de Israel.

Haifa

A unos 90 kilómetros al norte de Tel Aviv, Haifa es la tercera ciudad de Israel y uno de los puertos más importantes del Mediterráneo oriental. Haifa tiene la reputación de ser la ciudad israelí más tolerante y coexistente, donde judíos, árabes y drusos conviven con relativa armonía. Su principal atracción turística son los Jardines Bahá'í, inscriptos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2008, un conjunto de diecinueve terrazas ajardinadas que descienden en cascada por las laderas del monte Carmelo hasta el centro histórico de la ciudad, creando uno de los panoramas más sorprendentes de todo Oriente Medio. El centro de estos jardines es el Santuario del Báb, el lugar sagrado más importante de la fe bahá'í después del Santuario de Bahá'u'lláh cerca de Acre. La Colonia Alemana, el barrio histórico situado a los pies de los jardines, es hoy un elegante paseo lleno de restaurantes y boutiques instaladas en casas de finales del siglo XIX construidas por los peregrinos Templarios alemanes que fundaron una colonia en Haifa en 1868.

Acre y Cesarea

Acre, o Akko en hebreo, es una ciudad antiquísima con más de cuatro mil años de historia ininterrumpida. Conquistada sucesivamente por fenicios, griegos, romanos, árabes, cruzados, mamelucos y otomanos, Acre es hoy conocida principalmente por su asombroso patrimonio cruzado, que fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2001. Las salas y los túneles subterráneos de los Caballeros Hospitalarios, el Khan al-Umdan (posada de las columnas), la mezquita de Al-Jazzar con su fascinante interior azulejado, y los zocos del mercado árabe de la ciudad vieja hacen de Acre una visita imprescindible para los amantes de la historia medieval. Además, la ciudad tiene una excelente reputación gastronómica: el mercado de pescado fresco junto al puerto y los restaurantes especializados en mariscos y pescados al estilo árabe-israelí son de los mejores del país.

Cesarea, a medio camino entre Tel Aviv y Haifa, es el emplazamiento de la antigua Caesarea Maritima, la gran ciudad portuaria que Herodes el Grande mandó construir en el siglo I antes de nuestra era en homenaje al emperador Augusto. Las ruinas de Cesarea son de una grandiosidad impresionante: el anfiteatro romano con capacidad para cuatro mil espectadores se utiliza hoy como sala de conciertos al aire libre, el hipódromo romano, el templo de Augusto, los palacios herodianos y, sobre todo, el acueducto de Cesarea, que se extiende a lo largo de kilómetros paralelo a la playa mediterránea, son algunos de los vestigios más imponentes de la arquitectura romana en toda la región.

Rosh Hanikra

En el extremo norte de la costa mediterránea israelí, a pocos kilómetros de la frontera con el Líbano, el macizo rocoso de Rosh HaNikra se precipita sobre el mar creando un espectacular sistema de grutas y cuevas excavadas por el mar en la roca blanca. Se puede acceder a las cuevas en funicular, y el sonido y el espectáculo del mar golpeando con fuerza en las cavernas es uno de los más impresionantes de toda la costa israelí.

Galilea y el Norte

La región de Galilea, en el norte de Israel, es un paisaje verde y fértil de colinas onduladas, viñedos, bosques de eucaliptos y olivares que contrasta vivamente con la aridez del centro y el sur del país. Para los peregrinos cristianos, Galilea es una de las regiones más sagradas del mundo, pues fue el escenario de la mayor parte del ministerio de Jesús de Nazaret. Para los amantes de la naturaleza y el senderismo, es también uno de los destinos más atractivos de Israel, con rutas de montaña, cascadas y una biodiversidad excepcional.

El Mar de Galilea y los Lugares Sagrados del Norte

El Mar de Galilea, conocido también como el lago Kinneret o lago Tiberíades, es el corazón geográfico y espiritual de la región. Con una superficie de 166 kilómetros cuadrados y una profundidad máxima de 43 metros, es el lago de agua dulce más bajo del mundo, situado a 209 metros bajo el nivel del mar, y la principal fuente de agua dulce de Israel. Sus orillas están salpicadas de lugares de profunda significación para el cristianismo. Cafarnaúm, en la orilla norte del lago, fue la base del ministerio de Jesús y el lugar donde según los Evangelios realizó numerosos milagros. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz los restos de la sinagoga del siglo I donde predicó y la supuesta casa de Pedro. En la orilla noroeste del lago, el Monte de las Bienaventuranzas es el lugar donde según la tradición Jesús pronunció el Sermón de la Montaña, y hoy una capilla franciscana de principios del siglo XX domina el promontorio desde el que se obtiene una panorámica extraordinaria del lago. En Tabgha, junto al lago, dos iglesias marcan el lugar de la multiplicación de los peces y los panes y el lugar donde el Resucitado apareció a sus discípulos para el desayuno junto al mar.

Nazaret

Nazaret, la ciudad donde Jesús pasó su infancia y juventud, es la ciudad árabe más grande de Israel y uno de los destinos de peregrinación cristiana más importantes del mundo. La Basílica de la Anunciación, construida en 1969 sobre los restos de iglesias anteriores que a su vez se levantaban sobre la supuesta casa de María, es el mayor templo católico de Oriente Medio. Sus enormes paneles de mosaico donados por países de todo el mundo, representando a la Virgen María en distintos estilos artísticos nacionales, son uno de los elementos artísticos más singulares de todo Israel. La ciudad vieja de Nazaret es también un destino interesante por sus zocos, sus restaurantes de cocina árabe y su animada vida de barrio.

Safed y la Cábala

Safed, o Tzfat en hebreo, es una pequeña ciudad enclavada en las colinas de la Alta Galilea que a lo largo de los siglos se ha convertido en el centro mundial del estudio de la Cábala, la mística tradición esotérica del judaísmo. En el siglo XVI, Safed fue el hogar de algunos de los mayores cabalistas de la historia, incluyendo al rabino Isaac Luria, conocido como el Arí, y al rabino Yosef Karo, autor del Shulján Aruj, el código de ley judía más influyente de la época moderna. El barrio artístico de Safed, con sus callejuelas empedradas de azul, sus galerías de arte, sus sinagogas históricas y sus yeshivot (academias de estudio talmúdico), tiene un ambiente de misticismo y recogimiento espiritual absolutamente único.

Los Altos del Golán y el Norte

Los Altos del Golán son una meseta volcánica de gran belleza paisajística, caracterizada por sus colinas verdes, sus cultivos de manzanas y cerezas, sus viñedos y sus impresionantes vistas sobre el lago Kinneret y la llanura del Hulá. El Parque Nacional de Banias protege las fuentes del río Banias, uno de los afluentes del Jordán, que brota a los pies del monte Hermón y crea una serie de cascadas y pozas de agua cristalina en un bosque de plátanos y álamos. La cascada de Banias, con sus 33 metros de caída, es la más grande de Israel. El Parque Nacional de Tel Dan protege las fuentes del río Dan, el más caudaloso de los afluentes del Jordán, y los restos arqueológicos de la antigua ciudad cananea e israelita de Dan, incluyendo la puerta de la ciudad más antigua del mundo conocida, que data del período Medio del Bronce, alrededor del año 1750 antes de nuestra era.

Bet Shean, en el límite sur del Valle de Jezreel, alberga uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Israel. Antiguo puesto romano en la intersección de las rutas entre Galilea y la Transjordania, Bet Shean fue una de las ciudades más prosperas del Imperio Romano en la región. Las excavaciones han sacado a la luz un teatro romano de gran tamaño, un cardo columnado, termas, templos y mosaicos que dan una idea de la magnificencia de la vida urbana romana en esta región. Meguido, conocida en el mundo cristiano como Armagedón por ser el lugar donde el Libro del Apocalipsis sitúa la batalla final del fin de los tiempos, es un tell arqueológico de 25 estratos de ocupación humana que abarca desde el Calcolítico hasta el período persa y que fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2005 como parte de los Tells Bíblicos de Israel.

El Mar Muerto y el Desierto de Judea

El Mar Muerto es uno de los fenómenos naturales más singulares del planeta y uno de los destinos turísticos más visitados de Israel. Situado en el punto más bajo de la superficie terrestre, a 430 metros bajo el nivel del mar, en el extremo sur del Valle del Jordán, el Mar Muerto es un lago salado cuya concentración de minerales es casi diez veces superior a la del océano. El alto contenido en sales minerales hace que el agua del Mar Muerto sea demasiado densa para que los peces y otras formas de vida marina sobrevivan en ella, de ahí su nombre. Sin embargo, esa misma densidad hace que los seres humanos floten en sus aguas sin ningún esfuerzo, lo que convierte el baño en el Mar Muerto en una de las experiencias más sorprendentes y divertidas que puede ofrecer Israel a sus visitantes.

Además del placer de flotar, las aguas y los lodos del Mar Muerto tienen reconocidas propiedades terapéuticas. Los fangos negros y ricos en minerales que se encuentran en las orillas del lago son utilizados desde la antigüedad para tratar afecciones de la piel como la psoriasis y el eccema, y los balnearios y spas del Mar Muerto son destinos internacionales de turismo de salud. La zona de Ein Bokek, en la orilla israelí del lago, concentra la mayor parte de los hoteles y complejos de balneario del Mar Muerto israelí.

Ein Gedi

A lo largo de la orilla occidental del Mar Muerto, varias reservas naturales protegen ecosistemas de gran valor en medio del árido desierto de Judea. La Reserva Natural de Ein Gedi es la más famosa de ellas, un oasis de exuberante vegetación donde varios manantiales de agua dulce permiten la vida de una biodiversidad extraordinaria. Dos gargantas fluviales, el Nahal David y el Nahal Arugot, ofrecen rutas de senderismo espectaculares entre cascadas, pozas naturales y formaciones rocosas del desierto. Íbices de montaña, damanes y zorros del desierto son algunas de las especies que pueden observarse con facilidad durante una caminata por Ein Gedi.

Masada

Masada es uno de los lugares más cargados de historia y simbolismo de todo Israel. Este imponente peñasco aislado en el desierto de Judea, a pocas decenas de kilómetros al sur del Mar Muerto, fue el escenario del último episodio de la Gran Revuelta Judía contra Roma. El rey Herodes el Grande mandó construir en la cima de Masada, entre el 37 y el 31 antes de nuestra era, un complejo palaciego de lujo absolutamente extraordinario dado el terreno inhóspito donde se levantaba: palacios de tres pisos agarrados a los acantilados, almacenes llenos de provisiones, cisternas de agua cavadas en la roca, baños romanos con caldarium, tepidarium y frigidarium, y murallas defensivas con torres que rodeaban todo el perímetro de la cima. Después de la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 de nuestra era, un grupo de 960 zelotes judíos se refugió en Masada y resistió el asedio del ejército romano durante tres años. Cuando las legiones romanas lograron construir una rampa de tierra hasta la cima y estaba claro que la fortaleza caería al día siguiente, los defensores de Masada decidieron colectivamente quitarse la vida antes que caer prisioneros. La frase Masada no caerá de nuevo se convirtió en un lema de la determinación del Estado de Israel. Masada fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2001.

Qumrán y los Rollos del Mar Muerto

Las cuevas de Qumrán, en el extremo noroeste del Mar Muerto, son el lugar donde en 1947 un pastor beduino descubrió por accidente los Rollos del Mar Muerto, los manuscritos bíblicos y religiosos más antiguos que se conocen. Los rollos, escritos entre el siglo III antes de nuestra era y el siglo I de nuestra era por una comunidad judía esenia que vivía en el cercano asentamiento de Qumrán, incluyen fragmentos de todos los libros del Antiguo Testamento excepto el libro de Ester, así como textos religiosos propios de la comunidad. El descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto fue uno de los eventos arqueológicos más importantes del siglo XX, y los rollos son hoy la colección de manuscritos del mundo antiguo más importante de la historia. El Parque Nacional de Qumrán permite visitar los restos del asentamiento esenio y algunas de las cuevas donde se encontraron los manuscritos.

Jericó y el Wadi Qelt

Jericó, situada en el fondo del Valle del Jordán a unos 27 kilómetros al noreste de Jerusalén, tiene el honor de ser considerada la ciudad habitada de forma ininterrumpida más antigua del mundo, con evidencias de asentamiento humano que se remontan a más de diez mil años. El Tell es-Sultan, el montículo arqueológico que corresponde a la Jericó bíblica cuyas murallas cayeron al sonido de las trompetas de Josué según el libro del Génesis, ha sido excavado de forma sistemática desde el siglo XIX y ha revelado capas de ocupación humana de una antigüedad fascinante. El Monasterio griego ortodoxo de la Tentación, construido precariamente en los acantilados del Monte de la Cuarentena donde según la tradición Jesús ayunó durante cuarenta días, es accesible en teleférico desde la ciudad.

El Wadi Qelt es una de las gargantas más espectaculares del desierto de Judea, un profundo cañón de roca caliza que desciende desde las colinas de Judea hasta la llanura del Jordán. A lo largo de su cauce, varias fuentes de agua dulce alimentan una vegetación de juncos y tamariscos que contrasta dramáticamente con el paisaje árido circundante. En las paredes verticales de la garganta se agarra literalmente el Monasterio de San Jorge, un convento griego ortodoxo del siglo VI que es uno de los monasterios más antiguos y más pintorescos del mundo cristiano. El acceso a pie a través del Wadi Qelt es una de las caminatas más espectaculares de toda Israel.

El Desierto del Néguev

El desierto del Néguev ocupa más de la mitad del territorio del Estado de Israel con sus 12.000 kilómetros cuadrados de paisajes áridos, barrancos erosionales, cráteres volcánicos y mesetas de piedra caliza. Lejos de ser un desierto monótono, el Néguev ofrece una variedad de paisajes sorprendente, desde las dunas de arena del sur hasta los escarpados cañones del noroeste, pasando por los espectaculares makhteshim, los cráteres erosionales únicos en el mundo.

El Makhtesh Ramon

El Makhtesh Ramon, o Cráter Ramon, es la formación geológica más impresionante de Israel y uno de los makhteshim más grandes del mundo. Con 40 kilómetros de largo, 8 kilómetros de ancho y hasta 500 metros de profundidad, el Makhtesh Ramon no es un cráter de origen volcánico ni meteorítico, sino el resultado de millones de años de erosión que han vaciado el interior de un anticlinal de roca caliza, dejando al descubierto capas geológicas de hasta 200 millones de años de antigüedad. Desde el borde del cráter, especialmente desde el mirador de Mitzpe Ramon, el pueblo situado en el borde norte del cráter, la vista es absolutamente espectacular: colores que van del beige al rojo, del morado al negro, formaciones rocosas caprichosas y un silencio absoluto que solo rompe el viento. El interior del cráter alberga una biodiversidad sorprendente, con leopardos de Arabia, íbices nubios, zorros, víboras y un número extraordinario de aves rapaces.

Avdat y las Ciudades Nabateas

Avdat, la ciudad nabatea inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2005 junto con otras ciudades de la Ruta del Incienso, es el yacimiento arqueológico más importante del desierto del Néguev. Los nabateos fueron un pueblo árabe que desde el siglo IV antes de nuestra era hasta el siglo II de nuestra era controló las rutas comerciales del incienso y las especias que unían Arabia del Sur con el Mediterráneo. Avdat fue una de las principales ciudades de parada en la Ruta del Incienso, y sus ruinas incluyen templos nabateos, un barrio residencial helenístico-romano, una gran iglesia bizantina y, sobre todo, un sofisticado sistema de aprovechamiento del agua de lluvia basado en terrazas agrícolas, cisternas y canales que permitía a los nabateos cultivar en pleno desierto. El Parque Timna, en el extremo sur del Néguev, protege los restos de las minas de cobre más antiguas del mundo, explotadas por el faraónico Imperio Egipcio hace más de 6.000 años.

Eilat

En el extremo sur del Néguev, donde el desierto se encuentra con el Mar Rojo, se encuentra Eilat, la ciudad turística por excelencia de Israel. Con más de 300 días de sol al año y temperaturas siempre cálidas, Eilat es el principal destino de turismo de sol y playa de los israelíes durante el invierno, cuando el resto del país sufre el frío mediterráneo. Su principal atractivo son las aguas cálidas y transparentes del golfo de Aqaba, donde un arrecife de coral en excelente estado de conservación ofrece algunas de las mejores oportunidades de buceo y snorkel del Mediterráneo y del Mar Rojo. El Centro Submarino de Eilat permite observar el arrecife a través de ventanas sumergidas sin mojarse. Eilat también tiene un vibrante ambiente de vida nocturna, buenos restaurantes de cocina internacional y una serie de actividades acuáticas que van desde el parasailing hasta el kayak.

Sde Boker y la Tumba de Ben Gurión

En el centro del desierto del Néguev, a 50 kilómetros al sur de Beersheba, el kibutz de Sde Boker es el lugar que David Ben-Gurión, el fundador y primer Primer Ministro del Estado de Israel, eligió para retirarse cuando abandonó el gobierno en 1953. Su casa en Sde Boker, conservada tal y como estaba cuando la habitaba, y sobre todo la tumba donde descansa junto a su esposa Paula, en un promontorio con vistas al espectacular cañón de Zin, son destinos de peregrinación laica para los israelíes y de interés histórico para los visitantes extranjeros.

Los Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO En Israel

Israel alberga un número sorprendentemente elevado de sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO en relación con su tamaño, lo que es un reflejo de la extraordinaria densidad histórica, arqueológica y natural del país. A continuación se detallan todos los sitios inscritos.

La Ciudad Vieja de Jerusalén y sus Murallas fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1981 por Jordania (en cuyo nombre se presentó la candidatura, ya que la ciudad estaba bajo administración jordana antes de 1967). Es uno de los sitios con mayor concentración de monumentos religiosos e históricos de importancia universal del planeta.

Masada fue inscrita en el año 2001. Este fortín herodiáno y el relato de la resistencia de los zelotes judíos frente al asedio romano tienen un valor universal excepcional tanto desde el punto de vista histórico como desde el de la identidad del pueblo judío.

La Ciudad Blanca de Tel Aviv, arquitectura moderna del Movimiento Moderno, fue inscrita en 2003. El conjunto de más de cuatro mil edificios de arquitectura Bauhaus y Estilo Internacional es el conjunto de arquitectura modernista más importante del mundo fuera de Europa.

Los Lugares Sagrados Bahá'í en Haifa y en la Galilea Occidental fueron inscritos en 2008. Los Jardines Colgantes del Monte Carmelo en Haifa y el Santuario de Bahá'u'lláh en Bahji, cerca de Acre, son los lugares más sagrados de la fe bahá'í.

Las Ciudades Bíblicas Tells Megiddo, Hazor y Beer Sheba fueron inscritas en 2005. Estos tres tells arqueológicos representan la diversidad de la civilización israelita del primer milenio antes de nuestra era y conservan los restos de ciudades mencionadas en las Escrituras Hebreas.

Las Rutas del Incienso, Ciudades del Desierto en el Néguev, incluyendo las ciudades de Haluza, Mamshit, Avdat y Shivta, fueron inscritas también en 2005. Estas cuatro ciudades nabateas, con sus sistemas de aprovechamiento del agua, sus residencias e iglesias, ilustran el desarrollo del comercio de especias y de la colonización agrícola del desierto que los nabateos llevaron a cabo durante los últimos siglos antes de nuestra era y los primeros siglos de nuestra era.

La Ciudad de Acre fue inscrita en 2001. Esta ciudad portuaria conserva los restos mejor preservados de una ciudad de los Cruzados medievales del mundo, incluyendo el sistema de edificaciones subterráneas de los Caballeros Hospitalarios.

Las Cuevas de Nahal Me'arot y Wadi el-Mughara, en el monte Carmelo, fueron inscritas en 2012. Estas cuevas contienen la evidencia más importante en el mundo de la transición evolutiva de los Neandertales al Homo Sapiens y de los cazadores-recolectores a los agricultores sedentarios.

El Sitio de Natividad y la Ruta de Peregrinación en Belén, aunque situado en territorio palestino, es parte del contexto patrimonial compartido de la región. Sin embargo, dentro del territorio israelí propiamente dicho, las ocho inscripciones mencionadas cubren un amplio espectro de valores históricos, culturales, religiosos y naturales.

Gastronomía Israelí

La gastronomía israelí es una de las más vibrantes, creativas e internacionalmente reconocidas de todo el Medio Oriente. La cocina israelí moderna es el resultado de la confluencia de tradiciones culinarias de las comunidades judías de todo el mundo que inmigraron a Israel desde Europa del Este (asquenazíes), del norte de África y el Medio Oriente (mizrajíes y sefardíes), del Yemen, de Etiopía, de Irak, de Irán y de decenas de otros países, mezcladas con la tradición culinaria árabe palestina de la región y enriquecidas por los productos frescos del Mediterráneo. El resultado es una cocina ecléctica, sabrosa y diversa que ha conquistado los paladares de medio mundo.

El hummus es sin duda el plato más representativo de la gastronomía israelí y árabe de la región. Preparado con garbanzos cocidos triturados, tahini (pasta de sésamo), jugo de limón, ajo y aceite de oliva, el hummus israelí-árabe es un manjar que en Israel se come a cualquier hora del día y que ha generado una auténtica cultura culinaria propia. Cada ciudad, cada barrio y cada cocinero tiene su receta secreta, y las hummusiyas, los restaurantes especializados en hummus, son instituciones locales con fieles seguidores. El hummus de Akko, con su consistencia y su sabor únicos, goza de una reputación especial.

El falafel, las croquetas crujientes de garbanzos o habas fritas, son otro de los pilares de la gastronomía callejera israelí. Se sirven típicamente en pan pita o laffa (un pan árabe más grande y esponjoso) con una generosa selección de acompañamientos: ensalada israelí picada (tomate y pepino con aceite de oliva), pepinillos encurtidos, berenjenas fritas, chutneys varios y un chorrito de tahini. El shawarma es otra preparación emblemática: carne de pavo o pollo (y a veces cordero) asada lentamente en un espeto vertical y servida en pita o laffa con acompañamientos similares.

El sabich es un sándwich de origen iraquí-judío que combina berenjena frita, huevo duro, hummus, ensalada israelí, encurtidos, mango en conserva (amba) y tahini en un pan pita. Es uno de los bocadillos más deliciosos y saciantes de la cocina de calle israelí y tiene sus mejores exponentes en los mercados y los puestos callejeros de Tel Aviv.

La shakshuka es un plato de origen tunecino-libio que los judíos magrebíes llevaron a Israel y que se ha convertido en uno de los desayunos y brunchs más populares del país. Consiste en huevos pochados directamente en una salsa de tomate, pimientos y especias, servidos directamente en la sartén de hierro fundido en que se preparan. La shakshuka puede ser roja, verde (con espinacas y hierbas), o de muchas otras variedades según los ingredientes añadidos.

La gastronomía israelí también incluye las burekas, pasteles de masa filo rellenos de queso, espinacas o patata de origen balcánico-judío; la parrillada mixta de Jerusalén, una generosa selección de carnes a la brasa que incluye desde pechugas de pollo hasta higadillos y bazos y que se sirve en restaurantes especializados conocidos como mangalot; y el knafeh, el pastel de queso bañado en jarabe de azúcar con capa crujiente de fideos de sémola dorados que es el dulce más famoso de la cocina árabe de la región. La halva, la pasta de sésamo dulce compacta en múltiples sabores, es otra especialidad dulce de origen árabe que los israelíes han adoptado completamente como propia.

El desayuno israelí es mundialmente famoso por su abundancia y variedad. Un desayuno israelí típico, servido en hoteles y restaurantes de todo el país, incluye una selección de quesos frescos y curados, yogures, huevos de todas las formas, ensalada israelí, frutas frescas, hummus, pan recién horneado, jugos de frutas y una amplia variedad de acompañamientos. Esta tradición del desayuno elaborado tiene su origen en la cultura de los kibutzim, las comunidades agrícolas colectivas donde el desayuno era la comida más importante del día para los trabajadores del campo.

Las leyes dietéticas kashrut, que rigen la cocina judía ortodoxa y que prescriben, entre otras cosas, la separación estricta de la carne y los lácteos y la prohibición de consumir cerdo y marisco, han tenido una influencia determinante en la gastronomía israelí. Los restaurantes kosher, que respetan estas leyes, son muy abundantes en Israel, especialmente en Jerusalén, y ofrecen cocina de alta calidad dentro de los parámetros de las normas dietéticas judías. Los restaurantes de cocina árabe e internacional no están sujetos a estas restricciones.

La viticultura israelí ha experimentado un renacimiento extraordinario en las últimas décadas. La región vinícola de Galilea, especialmente los Altos del Golán, produce hoy vinos de calidad internacional que han ganado premios y reconocimiento en competencias internacionales. Las Bodegas de los Altos del Golán, fundadas en 1983, fueron las pioneras de este renacimiento vinícola y hoy producen una amplia gama de vinos tintos y blancos de variedades internacionales adaptadas al terroir volcánico de la meseta. También destacan las bodegas de la región de Judea, de la Galilea Alta y del Néguev, donde productores artesanales experimentan con variedades antiguas como el Marawi, el Dabouki y otras variedades levantinas rescatadas del olvido.

Arte, Cultura E Historia

La historia de Israel y de la Tierra de Israel es de una profundidad y una complejidad que pocas regiones del mundo pueden igualar. Habitada de forma ininterrumpida durante más de diez mil años, esta tierra ha visto el surgimiento y la caída de civilizaciones, el nacimiento de grandes religiones, la redacción de los textos sagrados que forman la base espiritual de la civilización occidental, y en el siglo XX, la extraordinaria epopeya del renacimiento de una nación después de siglos de dispersión y la tragedia del Holocausto.

Los cananeos fueron los primeros habitantes de la tierra que las fuentes bíblicas denominan Canaán, y su civilización floreció durante el segundo milenio antes de nuestra era. Según el relato bíblico, los israelitas, doce tribus descendientes de los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, llegaron a Canaán desde Egipto bajo el liderazgo de Moisés y Josué alrededor del siglo XIII antes de nuestra era. Los reinos israelitas alcanzaron su mayor esplendor bajo los reinados de David y Salomón en el siglo X antes de nuestra era. El rey David unificó las tribus israelitas y conquistó Jerusalén, que se convirtió en la capital del reino y el centro del culto al Dios único. Su hijo Salomón construyó el Primer Templo de Jerusalén, el gran santuario nacional del pueblo israelita.

Tras la muerte de Salomón, el reino se dividió en dos: el reino de Israel al norte y el reino de Judá al sur. El reino de Israel fue conquistado por el Imperio Asirio en el 722 antes de nuestra era, y sus diez tribus fueron deportadas y se dispersaron por el mundo antiguo. El reino de Judá sobrevivió hasta el 586 antes de nuestra era, cuando el rey babilónico Nabucodonosor conquistó Jerusalén, destruyó el Primer Templo y deportó a la mayor parte de la población judía a Babilonia. Este período del exilio babilónico fue un momento crucial en la historia judía, durante el cual las tradiciones orales y escritas del pueblo israelita fueron sistematizadas y las bases del judaísmo rabínico fueron sentadas.

La conquista de Babilonia por el persa Ciro el Grande en el 539 antes de nuestra era permitió el retorno de los judíos a su tierra y la reconstrucción del Templo de Jerusalén. El período helenístico comenzó con la conquista de Alejandro Magno en el 332 antes de nuestra era y fue seguido por el dominio de los Seléucidas y la revuelta de los Macabeos, que en el 164 antes de nuestra era liberaron el Templo de la profanación helenística y establecieron el reino asmoneo, el último reino judío independiente antes de la conquista romana.

El dominio romano de la Tierra de Israel, que comenzó con la conquista de Pompeyo en el 63 antes de nuestra era y se prolongó durante varios siglos, fue un período de gran efervescencia religiosa y política. Fue en este período cuando vivió y fue crucificado Jesús de Nazaret, cuya muerte y supuesta resurrección dieron origen al movimiento cristiano. El rey Herodes el Grande, que gobernó como rey cliente de Roma entre el 37 y el 4 antes de nuestra era, fue el mayor constructor de la Tierra de Israel, responsable de la monumentalización del Templo de Jerusalén, la construcción de Cesarea Marítima, la fortaleza de Masada y decenas de otras obras de arquitectura impresionantes. La Gran Revuelta Judía del 66 al 73 de nuestra era terminó con la destrucción del Segundo Templo por las legiones de Tito en el año 70 y el éxodo masivo de la población judía de Judea, el comienzo de la Gran Diáspora.

La conquista árabe de la tierra de Israel en el 638 de nuestra era bajo el califa Omar inició el período islámico, durante el cual la región fue conocida como Jund Filastin (provincia de Palestina) dentro del califato islámico. Las Cruzadas, las guerras religiosas lanzadas por la Europa cristiana medieval con el objetivo de recuperar los Lugares Santos del control musulmán, ocuparon la tierra de Israel intermitentemente entre el 1099 y el 1291, dejando un rico legado arquitectónico visible especialmente en Acre, Cesarea y el Krak de los Caballeros. El dominio otomano, que comenzó en 1517 y se prolongó hasta 1918, fue en general un período de relativa estabilidad aunque también de estancamiento económico y demográfico.

El movimiento sionista, fundado por el periodista austro-húngaro Theodor Herzl en el congreso de Basilea de 1897, propugnaba el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina como solución al antisemitismo endémico de Europa. La Declaración Balfour de 1917, en la que el Gobierno Británico declaró su apoyo a la creación de un hogar nacional judío en Palestina, fue un hito fundamental en la historia del sionismo. Las oleadas de inmigración judía a Palestina durante las primeras décadas del siglo XX transformaron profundamente el paisaje demográfico, económico y cultural del país. El Holocausto, el genocidio sistemático de seis millones de judíos europeos por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial, aceleró el impulso de la inmigración judía a Palestina y reforzó la urgencia de establecer un Estado judío soberano.

El 14 de mayo de 1948, en el Salón de la Independencia de Tel Aviv, David Ben-Gurión proclamó el establecimiento del Estado de Israel. Al día siguiente, los ejércitos de Egipto, Jordania, Siria, Iraq y Líbano invadieron el recién creado Estado, dando inicio a la Guerra árabe-israelí de 1948, conocida en Israel como la Guerra de Independencia y en árabe como la Nakba (la Catástrofe). Israel salió victorioso de esta guerra, pero a un coste terrible: cientos de miles de palestinos árabe huyeron o fueron expulsados de sus hogares. La Guerra de los Seis Días de junio de 1967, en la que Israel derrotó a Egipto, Jordania y Siria en seis días, resultó en la conquista israelí de Cisjordania, Gaza, el Sinaí y los Altos del Golán, y la unificación de Jerusalén bajo soberanía israelí. La Guerra de Yom Kipur de octubre de 1973 fue el ataque árabe de mayor envergadura contra Israel desde la Guerra de Independencia y casi resultó en la derrota de las fuerzas israelíes antes de que estas lograran una contraofensiva exitosa. Los Acuerdos de Oslo de 1993, firmados en la Casa Blanca entre el Primer Ministro israelí Yitzhak Rabin y el líder palestino Yaser Arafat, establecieron un marco de negociación para la paz entre israelíes y palestinos que sin embargo no logró llevar a una solución definitiva del conflicto.

Israel se ha destacado también como un país de extraordinaria innovación tecnológica, ganándose el apodo de Start-Up Nation. Con la mayor concentración per cápita de empresas tecnológicas de arranque del mundo, Israel ha generado innovaciones que han cambiado la vida cotidiana de cientos de millones de personas en todo el planeta. Waze, el sistema de navegación GPS colaborativa, fue desarrollado en Israel antes de ser adquirido por Google. Mobileye, la empresa pionera en sistemas de visión artificial para vehículos autónomos, fue fundada en Israel. ReWalk, el exoesqueleto robótico que permite caminar a personas con parálisis, es otra innovación israelí. Estos logros son el resultado de una cultura nacional que valora extraordinariamente la educación, la innovación, la toma de riesgos y el pensamiento lateral.

El renacimiento del idioma hebreo es uno de los logros culturales más extraordinarios del mundo moderno. El hebreo moderno o israelí es el único caso conocido en la historia de una lengua que estaba muerta como idioma vernáculo durante casi dos mil años (subsistiendo solo como lengua litúrgica y de estudio) y fue revivida exitosamente como lengua cotidiana de una comunidad. El principal artífice de este renacimiento fue Eliezer Ben-Yehuda, un inmigrante lituano que llegó a Palestina en 1881 con la firme convicción de que el pueblo judío necesitaba una lengua viva común para construir una nación moderna. Ben-Yehuda compiló el primer diccionario completo del hebreo moderno y fue el primero en criar a su hijo con el hebreo como único idioma del hogar.

La comunidad drusa de Israel, que representa aproximadamente el 1,6% de la población total, es una minoría árabe de religión monoteísta propia que guarda lealtad al Estado de Israel y cuyos hombres sirven en el ejército israelí. Los drusos habitan principalmente en el norte de Israel, en los Altos del Golán, y en el monte Carmelo. El movimiento kibbutz, las comunidades agrícolas colectivas fundadas por los primeros pioneros sionistas a principios del siglo XX, fue un experimento social único que combinó el socialismo utópico con el sionismo pionero. Los kibutzim transformaron el paisaje rural de Israel, secaron pantanos, cultivaron desiertos y establecieron las bases agrícolas y industriales del futuro Estado.

Actividades Al Aire Libre y Naturaleza

Israel ofrece una diversidad de actividades al aire libre sorprendente para un país de su tamaño. Desde el esquí en las pistas del monte Hermón hasta el buceo en los arrecifes de coral del Mar Rojo, pasando por el senderismo en el desierto del Néguev o la observación de aves en el Valle del Jordán, los amantes de la naturaleza y la aventura encontrarán en Israel un paraíso de opciones.

El Sendero Nacional de Israel es una de las rutas de senderismo más largas e interesantes de Oriente Medio. Con una longitud total de 1.050 kilómetros, el sendero recorre el país de norte a sur desde Dan, en el extremo norte, hasta Eilat, en el extremo sur, atravesando una extraordinaria variedad de paisajes: bosques de Galilea, colinas de Judea, desierto del Néguev y cañones del Aravá. El sendero está bien señalizado con tres rayas blancas, azules y anaranjadas y equipado con una red de puntos de descanso y abastecimiento. Completar el sendero íntegro requiere entre cuarenta y cincuenta días de marcha, aunque muchos senderistas optan por recorrer solo secciones del mismo.

Israel es uno de los mejores destinos de observación de aves del mundo gracias a su posición geográfica en la intersección de tres continentes, en la ruta migratoria que siguen cada primavera y otoño más de 500 millones de aves entre África y Europa y Asia. El Valle del Hula, en el norte del país, es uno de los lugares de observación de aves más espectaculares del mundo: cada invierno, decenas de miles de grullas comunes hacen escala en las aguas poco profundas y los campos de cultivo del valle durante su migración desde Europa del Este hacia África. Las cigüeñas blancas, las águilas pescadoras, los pelícanos, las espátulas y cientos de otras especies hacen del Valle del Hula un paraíso para los ornitólogos. El lago Agamon Hula es el centro de la infraestructura de observación de aves del valle.

El buceo y el snorkel en el Mar Rojo desde Eilat ofrecen algunas de las mejores experiencias de observación de vida marina del Medio Oriente. El arrecife de coral de Eilat, aunque más pequeño que otros arrecifes del Mar Rojo, está en excelente estado de conservación gracias a los esfuerzos de las autoridades israelíes y alberga una biodiversidad extraordinaria: cientos de especies de peces tropicales de colores, tortugas marinas, rayas, morenas y una gran variedad de corales duros y blandos. Varias empresas de buceo ofrecen inmersiones guiadas para todos los niveles y alquiler de equipamiento.

La flotación en el Mar Muerto es quizás la experiencia más insólita y divertida que puede vivirse en Israel. La extrema salinidad del agua del lago (aproximadamente el 34% de sales minerales disueltas) hace que el cuerpo humano flote sin ningún esfuerzo, incluso en posición completamente vertical. Los tratamientos de barro negro del Mar Muerto, ricos en minerales como el magnesio, el calcio, el potasio y el bromuro, son famosos por sus propiedades beneficiosas para la piel y están disponibles en todas las playas y balnearios del Mar Muerto.

El kayak en el Mar de Galilea, el rappel en las gargantas del desierto de Judea, las excursiones en jeep por los Altos del Golán, los paseos en camello por el desierto del Néguev, el ciclismo por las ciclovías de Tel Aviv y el senderismo en los cañones de Banias y Ein Gedi completan una oferta de actividades al aire libre que satisfacen a los viajeros más exigentes. El Monte Hermón, en el extremo norte del país junto a la frontera siria y libanesa, tiene una pequeña estación de esquí que opera durante los meses de diciembre a marzo cuando hay suficiente nieve.

Información Práctica de Viaje

Planificar un viaje a Israel requiere atender a varios aspectos específicos del país que son diferentes de la mayoría de los destinos turísticos convencionales. Esta sección proporciona la información práctica esencial para que el viaje se desarrolle con comodidad y sin contratiempos.

El principal punto de entrada aéreo a Israel es el Aeropuerto Internacional Ben Gurión, situado a unos 20 kilómetros al sureste de Tel Aviv y a unos 50 kilómetros al oeste de Jerusalén. Es uno de los aeropuertos más modernos y mejor organizados de Oriente Medio, con conexiones directas a todas las principales ciudades del mundo. Eilat tiene su propio aeropuerto internacional, el Aeropuerto Internacional Ovda Ramon, situado a 18 kilómetros al norte de la ciudad, que opera principalmente vuelos chárter europeos durante la temporada turística.

El transporte interno en Israel está bien desarrollado. La red de autobuses Egged es la más extensa del país y conecta prácticamente todas las ciudades y pueblos israelíes. La red ferroviaria de Israel Rail conecta Tel Aviv con Jerusalén (el tren del Carmen es un moderno servicio de alta frecuencia que recorre los 57 kilómetros entre las dos ciudades en unos 30 minutos), con Haifa, Acre y otras ciudades costeras. Los taxis y el servicio de transporte compartido son opciones adicionales. El alquiler de coches es la forma más flexible de moverse por el país y de acceder a zonas rurales y sitios arqueológicos remotos.

En cuanto a la mejor época para visitar, la primavera, de marzo a mayo, es generalmente la más recomendada. Las temperaturas son suaves en todo el país (entre 15 y 25 grados en la mayoría de las regiones), los campos están en flor y las condiciones son ideales para el senderismo y las visitas a los sitios al aire libre. El otoño, de octubre a noviembre, es también excelente. El verano puede ser muy caluroso, especialmente en el interior y en el sur, aunque la costa mediterránea es agradable. El invierno es frío y lluvioso en el norte y en el centro pero es la mejor época para visitar Eilat y el desierto del Néguev.

Los ciudadanos de la mayoría de los países occidentales, incluyendo España y los países de América Latina, pueden entrar a Israel sin visado para estancias turísticas de hasta 90 días. El pasaporte debe tener una validez de al menos seis meses más allá de la fecha de entrada prevista. Conviene saber que Israel no estampa el pasaporte a los viajeros que lo solicitan explícitamente, lo que evita complicaciones para entrar en algunos países árabes que no reconocen a Israel.

La moneda oficial de Israel es el Nuevo Séquel Israelí, cuyo código internacional es ILS. Los cajeros automáticos (ATM) están disponibles en todas las ciudades y en muchos sitios turísticos. Las tarjetas de crédito son ampliamente aceptadas. Los precios en Israel son generalmente más altos que en la mayoría de los países de Europa del Sur, aunque existe una amplia gama de opciones de alojamiento y restauración para todos los presupuestos.

Los idiomas oficiales de Israel son el hebreo y el árabe. El inglés es ampliamente hablado y comprendido en las ciudades y en los circuitos turísticos. El ruso es el tercer idioma más hablado del país, reflejo de la gran inmigración de judíos de la ex-Unión Soviética. En muchos mercados y barrios árabes, el árabe es el idioma predominante.

El Shabat, el día de descanso judío que transcurre desde el viernes al atardecer hasta el sábado por la noche, tiene un impacto significativo en la vida práctica de los visitantes. Durante el Shabat, la mayoría de los negocios y restaurantes judíos cierran, el transporte público en ciudades como Jerusalén deja de funcionar y la vida pública en las ciudades judías se ralentiza considerablemente. Sin embargo, Tel Aviv, con su carácter más secular, permanece relativamente activa durante el Shabat, y los barrios árabes de todas las ciudades también permanecen abiertos.

En cuanto al alojamiento, Israel ofrece una gran variedad de opciones. Los hoteles de playa de Tel Aviv, con algunas de las mejores opciones de la cadena hotelera internacional, son ideales para los que buscan comodidad y acceso a las playas. Los riads históricos de Jerusalén, situados dentro o junto a la Ciudad Vieja, ofrecen una experiencia atmosférica única. Las posadas de kibutz son una opción rural genuina que permite conocer de cerca la vida comunitaria israelí. Los campamentos de desierto del Néguev ofrecen la experiencia de dormir bajo el cielo estrellado del desierto en tiendas beduinas.

Los números de emergencia esenciales en Israel son el 100 para la policía, el 101 para la ambulancia (Magen David Adom, la Cruz Roja israelí) y el 102 para los bomberos.

Festivales y Eventos

El calendario festivo israelí es una de las manifestaciones más ricas y fascinantes de la cultura del país. La coexistencia de las tradiciones festivas judías, islámicas, cristianas y de otros grupos religiosos y étnicos crea un calendario de celebraciones de una variedad y una intensidad únicas.

Las Altas Festividades Judías son el período más solemne del año judío. Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, que suele caer en septiembre u octubre, es una festividad familiar de introspección y renovación. Yom Kipur, el Día del Perdón, que llega diez días después de Rosh Hashaná, es el día más sagrado del calendario judío, un día de ayuno y oración durante el cual Israel se paraliza completamente: no hay coches en las calles, no hay vuelos, no hay medios de comunicación. La vista de las autopistas de Tel Aviv completamente vacías durante Yom Kipur, con niños en bicicleta por las calzadas normalmente congestionadas, es una de las imágenes más singulares de Israel. Sucot, la Fiesta de los Tabernáculos, que viene una semana después de Yom Kipur, es una festividad alegre durante la cual los judíos observantes construyen cabañas cubiertas de ramas en los balcones y los jardines y comen y duermen en ellas durante ocho días en recuerdo de los cuarenta años de peregrinación por el desierto. Pésaj, la Pascua Judía, que cae en primavera, celebra el Éxodo del pueblo israelita de Egipto y es, junto con Rosh Hashaná, la festividad familiar más importante del año judío.

Janucá, la Fiesta de las Luces, que se celebra en diciembre, conmemora la rededucación del Templo de Jerusalén por los Macabeos en el 164 antes de nuestra era. Durante ocho días se encienden los candelabros de nueve brazos (janukiyot) en las ventanas y en las plazas públicas, y se consumen alimentos fritos en aceite como los sufganiyot (buñuelos de mermelada) y los latkes (tortitas de patata). Purim, que se celebra en febrero o marzo, es la festividad más alegre y carnavalesca del calendario judío, con disfraces, fiestas y el ruido de los matracas en las sinagogas al escuchar la meguilá (rollo del libro de Ester). Lag BaOmer, a finales de abril o principios de mayo, es una festividad semipopular durante la cual se encienden hogueras por todo el país y se celebra especialmente en la tumba del rabino Shimon Bar Yochai en Merón, cerca de Safed, con peregrinaciones masivas.

El Festival de Cine de Jerusalén, que se celebra cada verano en el cineteatro Jersusalem, es uno de los festivales de cine más importantes del Medio Oriente, con proyecciones al aire libre frente al cineteatro que atraen a miles de espectadores cada noche. El Orgullo de Tel Aviv, celebrado cada año en junio, es uno de los mayores desfiles del orgullo LGBTQ+ de Asia y del Medio Oriente, con decenas de miles de participantes locales e internacionales y un ambiente de celebración y tolerancia que contrasta con la situación de los derechos LGBTQ+ en el resto de la región. El Festival de la Noche Blanca de Tel Aviv, inspirado en la Nuit Blanche parisina, es una noche de arte, cultura y animación en la que galerías, museos, teatros y espacios públicos abren sus puertas gratuitamente durante toda la noche.

El Festival Internacional del Oud de Jerusalem, dedicado al laúd árabe y a la música oriental en general, es uno de los eventos musicales más importantes de la región. El Festival Folclórico Jacob's Ladder, que se celebra cada primavera en las orillas del Mar de Galilea, es el principal festival de música folk del país. El Festival de Luces de Jerusalén es un evento espectacular que se celebra cada verano durante el cual la Ciudad Vieja se convierte en un escenario de instalaciones de luz y proyecciones de video mapping sobre los muros y los edificios históricos. El Festival de Jazz de Eilat, con su combinación de jazz internacional, jazz israelí y cadencia festiva en el ambiente subtropical del Mar Rojo, es otro evento de referencia en el calendario cultural israelí.

Compras

Israel ofrece una experiencia de compras que combina lo artesanal tradicional con lo moderno y sofisticado. Los mejores destinos de compras del país combinan los bazares históricos y los mercados tradicionales con las boutiques de diseño y los centros comerciales modernos.

El bazar de la Ciudad Vieja de Jerusalén es el más famoso y más antiguo mercado de Israel. Sus laberínticas callejuelas están repletas de tiendas que venden todo tipo de artículos, desde los más religiosos y devocionales hasta los puramente decorativos. La cerámica armenia, con sus característicos colores azules y blancos en diseños florales y geométricos, es una de las artesanías más representativas de Jerusalén. Las tallas en madera de olivo de Belén (accesible desde Jerusalén) son otra artesanía tradicional de la región. La judaica, los objetos artesanales de uso religioso judío como menorot (candelabros), mezuzot (pequeños estuches con pergaminos sagrados), kippot (bonetes) bordados y libros de oración, es también abundante en el bazar. Las especias, las esencias y los cosméticos del Mar Muerto son productos muy populares entre los turistas. La cadena Ahava, fundada en el kibutz Ein Gedi junto al Mar Muerto, produce una línea completa de cosméticos y cremas de belleza a base de minerales del Mar Muerto que son conocidos internacionalmente.

El mercado de las pulgas de Jaffa es el paraíso de los buscadores de antigüedades, con muebles, objetos de decoración, ropa vintage, libros viejos y todo tipo de curiosidades. El mercado Najlat Binyamin de Tel Aviv, que se celebra los martes y los viernes, es un mercado de artesanía donde decenas de artesanos locales venden sus creaciones. El mercado Majané Yehudá de Jerusalén es un lugar excelente para comprar especias, halva, aceite de oliva, vinos israelíes y otros productos alimentarios de calidad.

Israel es uno de los mayores centros del comercio de diamantes del mundo, y la Bolsa de Diamantes de Ramat Gan, junto a Tel Aviv, es una de las más importantes del planeta. El vino de los Altos del Golán, el aceite de oliva de Galilea, la halva de Jaffa (la halva de sésamo en múltiples sabores, producida por las dos familias rivales que mantienen la tradición desde hace generaciones), las bolsas y tejidos de los mercados drusos del norte, y las joyas de plata trabajadas en el estilo yemenita que los plateros del barrio judío yemenita de Nahalat Binyamin producen son otros objetos de compra singulares y de calidad.

Turismo Responsable

Viajar a Israel con conciencia y responsabilidad supone prestar atención a varios aspectos específicos de un destino que tiene una complejidad cultural, religiosa y política única en el mundo.

En cuanto a la etiqueta en los lugares sagrados, el Monte del Templo en Jerusalén es un lugar de extrema sensibilidad para las tres grandes religiones abrahámicas. Los visitantes no musulmanes deben observar un código de vestimenta que exige cubrir hombros, brazos y piernas, y deben abstenerse de cualquier manifestación de culto no islámico dentro del recinto, ya que las autoridades jordanas y del Waqf islámico que administran el recinto lo prohíben expresamente. En el Muro Occidental, los hombres deben cubrirse la cabeza con una kipá y vestir modestamente; las mujeres deben acceder a la sección de mujeres y vestir con modestia. En las iglesias y las mezquitas en general es obligatorio vestir de forma modesta y quitarse los zapatos antes de entrar en las mezquitas.

El Shabat impone una sensibilidad especial a los visitantes que se alojan en Jerusalén o en otras ciudades de mayoría judía ortodoxa. Evitar actividades que resulten disruptivas en los barrios ortodoxos durante el Shabat (como conducir vehículos de motor en Mea Shearim) es una forma de respeto hacia los residentes locales. Al mismo tiempo, no está prohibido para los turistas no judíos realizar sus actividades habituales durante el Shabat.

El conflicto israelí-palestino es la realidad política que más directamente afecta a la experiencia del viajero en Israel. Viajar con conciencia sobre este conflicto implica estar informado sobre la situación actual (que puede cambiar rápidamente), respetar los controles de seguridad con paciencia y comprensión, abstenerse de tomar fotos en zonas militares y de instalaciones sensibles, y tratar con respeto y ecuanimidad a personas de todas las comunidades, tanto israelíes como palestinas.

El Mar Muerto está encogiéndose de forma alarmante. El nivel del lago ha bajado más de 30 metros en los últimos cincuenta años debido principalmente a la sobreexplotación del agua del río Jordán, su principal afluente. Las piscinas de evaporación de las plantas de extracción de potasio en el extremo sur del lago también contribuyen a su reducción. El visitante que nada en el Mar Muerto hoy lo hace en una realidad medioambiental frágil y en peligro. Usar los cosméticos del Mar Muerto con moderación es una pequeña forma de responsabilidad personal.

El arrecife de coral de Eilat está amenazado por la contaminación térmica y química del mar, el anclaje de barcos turísticos y la sobrepesca. Las regulaciones locales exigen que los buceadores no toquen los corales y que usen protectores solares biodegradables. El turismo sostenible en el desierto del Néguev implica respetar las normas de los parques nacionales, no encender hogueras fuera de las zonas designadas y no arrancar plantas silvestres.

La conservación del agua en un país de clima árido con graves problemas de escasez hídrica es una responsabilidad que también incumbe a los turistas. Usar el agua con moderación en los alojamientos, preferir duchas cortas a baños de tina y evitar el despilfarro de agua son comportamientos que se agradecen en un país donde el agua es un recurso extremadamente precioso.

Conclusión

Israel es un destino de viaje que desafía las expectativas, amplía los horizontes y transforma la visión del mundo. Ningún otro lugar del planeta concentra tanta historia, tanta diversidad cultural, tanta belleza natural y tanto dinamismo contemporáneo en un territorio tan reducido. En una semana de viaje intenso es posible flotar en el Mar Muerto por la mañana, visitar las ruinas de Masada al mediodía, rezar o simplemente meditar ante el Muro Occidental de Jerusalén al atardecer y cenar una shakshuka en un mercado de Tel Aviv por la noche. En ese mismo viaje se puede ver el sol nacer sobre el desierto del Néguev desde el borde del Cráter Ramon, bucear en los arrecifes de coral del Mar Rojo en Eilat, saborear el hummus más cremoso del mundo en un zoco de Akko y escuchar música de cámara bajo las estrellas en el anfiteatro romano de Cesarea.

Israel es también un destino que invita a la reflexión profunda sobre la condición humana: sobre la fe y la razón, sobre el conflicto y la convivencia, sobre la memoria histórica y la aspiración al futuro. La densidad de significados que cada piedra de Jerusalén carga, la resiliencia y la creatividad de una sociedad que ha construido una nación moderna en medio de un conflicto permanente, la extraordinaria diversidad de sus habitantes, que provienen de todos los rincones del mundo y hablan decenas de idiomas, hacen de Israel una experiencia que pocas otras naciones pueden igualar en intensidad y riqueza.

Para el viajero hispanohablante, Israel ofrece además el atractivo adicional de las conexiones históricas y culturales entre el mundo sefardí y la cultura hispánica. Los judíos sefardíes, expulsados de España en 1492, preservaron durante cinco siglos en el exilio la lengua y la cultura judeo-española en sus comunidades del Mediterráneo, los Balcanes y el norte de África. En Israel, la comunidad sefardí y su lengua, el ladino o judeo-español, siguen vivos, y en los mercados de Jerusalén y Tel Aviv es posible a veces escuchar palabras de un español arcaico mezclado con hebreo y árabe que es el eco viviente de aquella expulsión de hace más de cinco siglos.

Viajar a Israel es, en definitiva, emprender un viaje al corazón mismo de la historia y de la contemporaneidad, al cruce de caminos donde tres grandes religiones se encuentran y a veces chocan, donde el desierto eterno convive con la tecnología más avanzada del mundo, donde la cocina más sabrosa del Mediterráneo se sirve al lado de milenarios vestigios arqueológicos. Es un viaje que, una vez realizado, deja una huella imborrable en el espíritu del viajero y le hace comprender el mundo con una perspectiva nueva y más rica. Israel espera al viajero hispanohablante con la hospitalidad de su gente, la riqueza de su cultura y la maravilla de sus paisajes.

Explorar Más Allá de los Circuitos Habituales

Israel tiene una faceta menos conocida pero extraordinariamente interesante que los viajeros más aventureros y curiosos pueden descubrir al adentrarse más allá de los circuitos turísticos convencionales. El país alberga una serie de destinos secundarios que, sin ser tan famosos como Jerusalén o Tel Aviv, ofrecen experiencias auténticas e inolvidables.

La ciudad de Beersheba, la capital del Néguev, es una ciudad en pleno desarrollo moderno que alberga la Universidad Ben-Gurión del Néguev, una de las universidades israelíes más importantes, y tiene un casco histórico otomano de interés. Su mercado de los jueves, frecuentado históricamente por beduinos de toda la región, fue durante décadas el mayor mercado beduino del Medio Oriente, aunque hoy el mercado tradicional se ha trasladado a las afueras. El Museo de Israel del Néguev en Beersheba tiene excelentes colecciones arqueológicas de la región.

Beit Shearim, en la Galilea Occidental, es un conjunto de catacumbas judías del período romano tardío (siglos II al IV) que fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2015. Las catacumbas albergan los sarcófagos de algunos de los más importantes sabios rabínicos de la historia, incluyendo el propio Rabí Judá el Príncipe, el compilador de la Mishná. Las elaboradas decoraciones esculpidas de los sarcófagos y de los dinteles de las cuevas funerarias hacen de Beit Shearim un yacimiento arqueológico de primer nivel internacional.

La región de la Sefela, la zona de colinas y valles de transición entre la llanura costera y las colinas de Judea, alberga varios parques nacionales de gran interés. El Parque Nacional de Bet Guvrin y Maresha fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2014. Este yacimiento arqueológico comprende miles de cuevas excavadas en la roca blanda de la región durante los períodos fenicio, helenístico, romano y bizantino, con cavernas funerarias, cisternas, palomares, lagares y baños que ofrecen una visión fascinante de la vida cotidiana de las civilizaciones que habitaron la región durante dos milenios. Los visitantes pueden recorrer algunas de las cuevas, incluyendo un impresionante palomar con capacidad para varios miles de palomas excavado en el siglo II antes de nuestra era.

El Parque Nacional de Banias, en los Altos del Golán, no solo tiene la famosa cascada sino también el yacimiento arqueológico de Cesarea de Filipo, la ciudad donde según el Evangelio de Marcos Jesús preguntó a sus discípulos quién decían los hombres que era él, recibiendo la célebre respuesta de Pedro: Tú eres el Cristo. Las excavaciones han sacado a la luz los restos del templo de Pan que dio nombre al lugar (Panias en griego, luego transformado en Banias en árabe), el complejo palaciego de Herodes Filipo y las murallas de la ciudad antigua.

Arquitectura y Urbanismo En Israel

La arquitectura de Israel es un testimonio visual de la historia extraordinariamente compleja del país y de la confluencia de culturas, religiones e ideologías que han dado forma a esta nación. Desde las ciudades cananeas de los tells arqueológicos hasta los rascacielos de cristal de Tel Aviv, pasando por las sinagogas del período romano tardío, las iglesias cruzadas medievales, las mezquitas otomanas y los pioneros edificios del Movimiento Moderno, la arquitectura israelí es de una diversidad y de una riqueza únicas.

La arquitectura del período del Mandato Británico (1920-1948) dejó un legado notable de edificios coloniales en Tel Aviv, Jerusalén y Haifa. La estación central de trenes de Haifa, construida en 1902, es un ejemplo elegante de la arquitectura colonial tardovictoriana. El edificio de la Institución Edison en Tel Aviv, construido en los años veinte, combina elementos del eclecticismo arquitectónico europeo con detalles orientalistas.

El movimiento kibbutz generó su propia arquitectura vernácula, funcional y colectivista, que puede observarse en los kibutzim históricos como Ein Harod, Ein Hamifratz o Degania Alef. Los comedores colectivos, los alojamientos de los miembros, los jardines de infancia y las instalaciones agrícolas de estos kibutzim fundacionales son hoy monumentos de la historia social de Israel y algunos de ellos han sido restaurados y puestos en valor como patrimonio cultural.

La arquitectura israelí contemporánea está viviendo un período de notable efervescencia creativa. Arquitectos israelíes como Moshe Safdie (el diseñador de Yad Vashem y de la nueva terminal de cruceros de Haifa, entre muchas otras obras), Zvi Hecker, Daniel Libeskind (que aunque opera principalmente en el exterior tiene raíces israelíes) y Ada Karmi-Melamede han realizado contribuciones significativas a la arquitectura mundial. El nuevo complejo de Yad Vashem diseñado por Moshe Safdie y abierto en 2005 es considerado uno de los edificios más impresionantes y emocionalmente poderosos del mundo.

Música y Vida Nocturna En Israel

Israel tiene una escena musical y una vida nocturna de una vitalidad y una diversidad que sorprenden a muchos visitantes. La música israelí es el resultado de la confluencia de tradiciones musicales de todas las comunidades que componen la sociedad israelí: la música mizrají (oriental), influida por los maqam árabes y turcos, la música folclórica asquenazí de Europa del Este, la música yemenita, la música etíope, la música pop occidental y la música electrónica de vanguardia conviven en un panorama musical extraordinariamente rico.

Tel Aviv es reconocida internacionalmente como una de las capitales de la música electrónica y de la vida nocturna del mundo. Sus clubs y discotecas, especialmente en los barrios del sur y en el área del puerto, atraen a DJs de fama mundial y mantienen un ritmo frenético de jueves a sábado (el fin de semana israelí). Clubs como Haoman 17, que fue durante años uno de los clubes más famosos del mundo, o el más reciente Alphabet han contribuido a la reputación de Tel Aviv como destino de turismo de vida nocturna. La escena de música en directo de Tel Aviv, con salas como el Barby, el Zappa o el Teatro de la Ópera del Centro de Artes Escénicas, es también muy activa, con conciertos de artistas israelíes e internacionales prácticamente cada noche.

La Orquesta Filarmónica de Israel, fundada en 1936 por el violinista Bronisław Huberman con los músicos judíos expulsados de las orquestas europeas por el nazismo, es una de las orquestas más respetadas del mundo. Su sala principal es el Centro de Artes Escénicas de Tel Aviv, y sus temporadas de conciertos son un punto de referencia de la vida cultural israelí. El Festival de Música de Cámara de Eilat, el Festival de Música Sacra de Jerusalén y el Festival de Música Folclórica de Karmiel son otros eventos musicales de referencia en el calendario cultural israelí.

En Jerusalén, la vida nocturna es más tranquila que en Tel Aviv pero no menos interesante. Los bares y los restaurantes del mercado de Majané Yehudá, especialmente activos los jueves por la noche, concentran una animada escena de bares, restaurantes informales y puestos de comida callejera que combina a la perfección con el ambiente del mercado. La zona del centro de la ciudad, alrededor de la calle Ben Yehuda y la plaza del Centro, tiene también varios bares y locales de música en directo.

Religiones y Espiritualidad En Israel

Israel es el único país del mundo donde las tres grandes religiones abrahámicas tienen presencia simultánea y donde sus lugares más sagrados están concentrados en un territorio tan reducido. Esta coexistencia, no siempre pacífica, de tradiciones religiosas profundas y antiguas es una de las características más singulares de Israel y una de las razones por las que atrae a millones de peregrinos y visitantes espirituales de todo el mundo cada año.

El judaísmo, la religión más antigua de las tres, tiene en Israel no solo su tierra natal histórica sino también el principal centro de su vida religiosa y cultural contemporánea. Israel alberga las más importantes academias de estudio talmúdico (yeshivot) del mundo, los principales centros de decisión legal rabínica y una extraordinaria diversidad de corrientes y movimientos dentro del judaísmo: desde el ultraortodoxismo haredi hasta el judaísmo secular; desde el movimiento reformista hasta el conservador y el ortodoxo moderno; desde el movimiento sionista-religioso hasta el judaísmo reconstuccionista. Esta diversidad interna del judaísmo israelí es uno de los aspectos más fascinantes y a veces más conflictivos de la sociedad israelí.

El christianismo, la segunda religión monoteísta en orden cronológico, tiene en Israel la tierra donde vivió y predicó Jesucristo. Las principales comunidades cristianas de Israel incluyen a los griegos ortodoxos (la comunidad más numerosa), los franciscanos (custodios de la mayor parte de los lugares sagrados de acceso a los peregrinos católicos), los católicos de rito latino, los armenios apostólicos, los coptos, los etíopes, los sirios y los anglicanos. La coexistencia a veces tensa de estas distintas confesiones en la custodia de los lugares sagrados compartidos, como la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, es un reflejo de siglos de historia de relaciones interconfesionales complejas.

El islam es la religión mayoritaria entre la población árabe de Israel, que constituye aproximadamente el 20% de la ciudadanía israelí. El Haram al-Sharif de Jerusalén con la Mezquita de Al-Aqsa es el tercer lugar más sagrado del islam, después de La Meca y Medina, y atrae a millones de peregrinos musulmanes cada año. El Ramadán, el mes de ayuno y oración islámico, transforma la vida de los barrios árabes de Israel durante sus treinta días, con noches de celebración y comida comunitaria después del romper el ayuno al atardecer.

La fe bahá'í, aunque no originaria de Israel, tiene su centro mundial precisamente en Israel, con los Santuarios de los Báb y de Bahá'u'lláh respectivamente en Haifa y cerca de Acre. Los bahá'ís del mundo entero peregrinan a estos santuarios que fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2008.

Arte Contemporáneo En Israel

La escena artística contemporánea israelí es una de las más activas y reconocidas internacionalmente de la región. Los artistas israelíes están presentes en las principales ferias y bienales de arte contemporáneo del mundo, y sus obras se encuentran en las colecciones de los museos más importantes del planeta.

El Pabellón de Israel en la Bienal de Venecia, que Israel participa desde 1952, ha presentado a lo largo de los años a artistas de la talla de Moshe Gershuni, Michal Rovner, Sigalit Landau y Yael Bartana, cuyas obras han generado un considerable debate y reconocimiento internacionales. El Museo de Arte de Tel Aviv (TAMA), el museo de arte más importante de Israel, tiene una colección permanente de arte israelí e internacional de primer nivel, con especial énfasis en el impresionismo y el arte moderno europeo, y organiza exposiciones temporales de arte contemporáneo de alta calidad. El museo de Arte de Ein Harod, en la Galilea, es uno de los museos más antiguos de Israel y tiene una colección de arte israelí histórico y contemporáneo de gran valor.

La fotografía israelí ha producido artistas de reconocimiento internacional. Micha Bar-Am, el fotógrafo que fue el fotógrafo oficial del ejército israelí durante la Guerra de los Seis Días, y Boris Carmi, que documentó las comunidades de inmigrantes judíos de los primeros años del Estado, son referentes históricos de la fotografía documental israelí. Entre los artistas contemporáneos, Adi Nes con sus reinterpretaciones de escenas bíblicas y militares y Miki Kratsman con sus documentales del conflicto palestino-israelí son dos de los fotógrafos más internacionalmente reconocidos.

Literatura Israelí

La literatura en hebreo moderno tiene poco más de un siglo de historia pero ha producido varias obras de nivel mundial. Shmuel Yosef Agnon, el único escritor en hebreo que ha recibido el Premio Nobel de Literatura (en 1966, compartido con la poeta alemana Nelly Sachs), es la figura cumbre de la literatura hebrea del siglo XX. Sus novelas, como La novia prometida, Solo como ayer y Huésped para la noche, explocan con una prosa elaborada y simbólica la vida de los judíos de Europa del Este y el mundo de la inmigración a Palestina.

La generación de escritores israelíes nacida en la segunda mitad del siglo XX ha producido autores de fama internacional cuyas obras han sido traducidas a docenas de idiomas. Amos Oz, cuyos libros como Mi Michael, Una historia de amor y oscuridad y Quizás algo en Israel expresan con hondura literaria la realidad cotidiana de la sociedad israelí, sus dilemas, sus contradicciones y sus búsquedas de identidad, fue durante décadas el escritor israelí más leído en el mundo. David Grossman, cuyas novelas como Véase: Amor, El libro de la gramática interior y A un ciervo en la oscuridad exploran la relación de Israel con el Holocausto, con el conflicto palestino y con la condición humana en general, es hoy probablemente el novelista israelí más importante. A.B. Yehoshua y Meir Shalev son otros dos nombres fundamentales de la narrativa israelí contemporánea.

La Ciencia y la Tecnología En Israel

Israel tiene la mayor concentración per cápita de científicos, ingenieros y doctores del mundo, y ha producido en décadas recientes una serie de innovaciones tecnológicas y científicas de impacto global. El sector tecnológico israelí, concentrado principalmente en el corredor Tel Aviv-Herzliya conocido como el Silicon Wadi, es uno de los ecosistemas de innovación más densos y productivos del mundo.

En el campo de las ciencias médicas y biológicas, Israel ha producido varios ganadores del Premio Nobel, incluyendo a Ada Yonath (química, 2009) por su investigación sobre la estructura de los ribosomas, a Avram Hershko y Aaron Ciechanover (química, 2004) por su descubrimiento del sistema de degradación proteica mediada por ubiquitina, y al economista Robert J. Aumann (economía, 2005) por su trabajo sobre la teoría de los juegos. En el campo de la tecnología, las innovaciones israelíes incluyen el desarrollo del USB flash drive (la memoria USB), el procesador Intel Core (desarrollado principalmente en el centro de Intel en Haifa), el sistema de irrigación por goteo (desarrollado en el kibutz Hatzerim en los años 60 y que ha revolucionado la agricultura en zonas áridas de todo el mundo), el sistema de hierro antiaéreo Iron Dome, y decenas de otras innovaciones que han cambiado la vida cotidiana de millones de personas en todo el mundo.

Viajar En Familia a Israel

Israel es un destino excelente para viajar con familia, con una infraestructura turística bien desarrollada y una amplia variedad de actividades apropiadas para niños de todas las edades. La flotación en el Mar Muerto es una experiencia que divierte enormemente a los niños. Los túneles de Ezequías en la Ciudad de David son una aventura subterránea que los más jóvenes disfrutan especialmente. El acuario de Eilat y el Centro Submarino de Eilat con sus ventanas al arrecife son destinos ideales para niños interesados en la vida marina.

El Museo de la Naturaleza de la Universidad Hebrea en Jerusalén, el Museo de Israel con su modelo a escala del Jerusalén del Segundo Templo y su Santuario del Libro, el Museo de la Diáspora en Tel Aviv (también conocido como el ANU Museum of the Jewish People), el Museo del Comienzo del Estado en Tel Aviv (el Salón de la Independencia), y el parque acuático de Eilat son solo algunas de las decenas de opciones que hacen de Israel un destino ideal para las familias. Las excursiones a los kibutzim, donde los niños pueden ver de cerca la vida agrícola y comunitaria, son también muy populares entre las familias con niños.

Turismo de Bienestar y Spa En Israel

Israel, y en particular la región del Mar Muerto, es uno de los destinos mundiales de turismo de bienestar y spa de mayor renombre. Los complejos hoteleros de Ein Bokek, en la orilla israelí del Mar Muerto, ofrecen algunos de los mejores tratamientos de talasoterapia y spa del Mediterráneo oriental, con tratamientos que combinan las propiedades terapéuticas de las aguas y los lodos del Mar Muerto con los métodos más modernos de la medicina de bienestar.

La psoriasis, el eccema y otras afecciones crónicas de la piel responden especialmente bien a la combinación de la luz solar del Mar Muerto (filtrada por la densa capa de atmósfera que hay por encima y la evaporación del lago, lo que significa que los rayos UVB cancerígenos están reducidos) con los tratamientos de barro y los baños en las aguas mineralizadas del lago. Muchos dermatólogos europeos recomiendan tratamientos de varias semanas en el Mar Muerto para pacientes con psoriasis severa. Los hoteles de Ein Bokek ofrecen paquetes específicos para estos tratamientos en colaboración con médicos especialistas.

Las termas y los spas de los hoteles de las orillas del Mar de Galilea, los retiros espirituales en los monasterios y hospicios de la región de Galilea, y los programas de yoga y meditación en los kibbutzim del norte son otras opciones para los viajeros interesados en el turismo de bienestar en Israel.