
Guía de Viaje Al Reino Unido
Introducción
El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte es uno de los destinos de viaje más fascinantes y multifacéticos del mundo. Situado en el noroeste de Europa, este archipiélago de naciones diversas combina una historia milenaria con una modernidad vibrante, ofreciendo a los viajeros una experiencia única que abarca desde los imponentes castillos medievales de Escocia hasta las animadas calles de Londres, desde los verdes valles del País de Gales hasta las dramáticas costas de Irlanda del Norte. El Reino Unido ha sido durante siglos un crisol de culturas, ideas y movimientos que han transformado el mundo entero: desde la Revolución Industrial que cambió la economía global hasta los movimientos artísticos y musicales que definieron el siglo veinte.
Visitar el Reino Unido es emprender un viaje a través del tiempo. En un solo día es posible contemplar monumentos prehistóricos como Stonehenge, pasear por calles romanas, admirar catedrales medievales de incomparable belleza, recorrer palacios reales que aún albergan a la monarquía y disfrutar de una vibrante escena cultural contemporánea. La isla de Gran Bretaña, que incluye Inglaterra, Escocia y Gales, junto con Irlanda del Norte en la isla de Irlanda, forma una nación compleja y rica en contrastes donde cada región conserva su identidad propia, sus tradiciones, su gastronomía y en algunos casos su propio idioma.
Para el viajero hispanohablante, el Reino Unido ofrece una ventana extraordinaria a una civilización que ha dejado una huella imborrable en el mundo de habla española: desde la literatura de Shakespeare, Dickens y Austen hasta la música de los Beatles y los Rolling Stones, desde la arquitectura colonial que se puede observar en ciudades de todo el mundo hasta los sistemas jurídicos y parlamentarios que sirvieron de modelo a muchas naciones. Conocer el Reino Unido es entender mejor cómo se conformó el mundo moderno y por qué la lengua inglesa se convirtió en el idioma de comunicación global.
Esta guía de viaje completa está diseñada para acompañar al viajero en cada paso de su aventura por las cuatro naciones del Reino Unido. Desde las orientaciones prácticas más esenciales hasta las recomendaciones culturales más profundas, encontrará aquí todo lo necesario para planificar y disfrutar al máximo de uno de los destinos más enriquecedores del planeta. Ya sea que viaje solo, en pareja, en familia o en grupo, el Reino Unido tiene algo extraordinario que ofrecerle.
Geografía y Clima
El Reino Unido ocupa una superficie total de aproximadamente 243.000 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en una nación de tamaño mediano dentro del contexto europeo, pero de una diversidad geográfica sorprendente para su extensión. La isla principal, Gran Bretaña, es la más grande de las Islas Británicas y la novena isla más grande del mundo. Al oeste y al norte se encuentra Irlanda del Norte, que comparte la isla de Irlanda con la República de Irlanda.
La geografía del Reino Unido está marcada por el contraste entre el sur relativamente llano de Inglaterra y el norte y oeste más montañoso de Escocia, Gales e Irlanda del Norte. Los Highlands escoceses constituyen la región montañosa más extensa de la isla, con el Ben Nevis alcanzando los 1.345 metros sobre el nivel del mar como el punto más alto de las Islas Británicas. Los montes Penninos, conocidos como la columna vertebral de Inglaterra, discurren de norte a sur a través del centro del país, mientras que Gales es mayoritariamente montañosa, con el Snowdonia al norte y las Brecon Beacons al sur.
La costa del Reino Unido es extraordinariamente variada y extensa, con más de 17.800 kilómetros de litoral. Las costas blancas de Dover en el sureste de Inglaterra ofrecen un espectáculo dramático de acantilados calizos sobre el Canal de la Mancha. La Costa Jurásica en el sur de Inglaterra, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, expone 185 millones de años de historia geológica en sus acantilados y playas. En el noroeste de Escocia, los fiordos conocidos como sea lochs penetran profundamente en la tierra, creando paisajes de una belleza sobrecogedora. Las Islas Orcadas y las Shetland en el extremo norte de Escocia tienen un carácter más nórdico que británico, con sus colinas desnudas azotadas por el viento y sus impresionantes acantilados costeros.
En cuanto al clima, el Reino Unido tiene una reputación bien merecida por su tiempo variable e impredecible. El país disfruta de un clima oceánico templado, moderado por la corriente del Atlántico Norte, que evita los extremos de temperatura que se registran a latitudes similares en el continente europeo. Las temperaturas rara vez bajan de menos cinco grados centígrados en invierno o superan los treinta grados en verano, aunque los veranos cada vez más cálidos como resultado del cambio climático están desafiando estas normas históricas.
La lluvia es un elemento constante del paisaje climático británico, aunque varía enormemente de una región a otra. El oeste del país, expuesto a los vientos atlánticos, recibe precipitaciones mucho más abundantes que el este. El lago Windermere en el Lake District, por ejemplo, puede recibir más de 2.000 milímetros de lluvia al año, mientras que algunas zonas del este de Anglia apenas superan los 500 milímetros. Londres tiene una precipitación media anual de unos 600 milímetros, similar a la de ciudades como Roma o Madrid, pero distribuida de manera mucho más uniforme a lo largo del año.
La mejor época para visitar el Reino Unido es generalmente entre mayo y septiembre, cuando los días son más largos, las temperaturas más agradables y la vida al aire libre más vibrante. El verano inglés, aunque breve y nunca garantizado, puede ser delicioso, con largas veladas de luz hasta las diez de la noche en el solsticio de junio. La primavera, cuando los jardines estallan en flor y los campos se vuelven de un verde intenso, es también una época magnífica para visitar el país. El otoño ofrece paisajes de colores dorados y rojizos, especialmente espectaculares en los bosques de Escocia y los Highlands. El invierno, aunque frío y oscuro, tiene su propio encanto con los mercados navideños, los pubs acogedores y la posibilidad de ver las tierras altas escocesas cubiertas de nieve.
Londres — La Capital
Londres es una de las ciudades más fascinantes, complejas y vitales del mundo. Con más de nueve millones de habitantes en su área metropolitana, es la ciudad más poblada del Reino Unido y una de las mayores metrópolis de Europa. A lo largo de más de dos milenios de historia continuada, Londres ha sido capital romana, sede medieval de reyes y reinas, corazón del mayor imperio que el mundo haya conocido y hoy es una de las ciudades globales más importantes del siglo veintiuno, un centro financiero, cultural y creativo de primer orden mundial.
Lo que hace a Londres verdaderamente excepcional para el viajero es la extraordinaria densidad de monumentos, museos, teatros, mercados, parques y barrios con personalidad propia que se concentran en un espacio geográfico relativamente compacto. Es posible pasar en una sola semana contemplando masterpieces del arte mundial, recorriendo sitios históricos de importancia universal, disfrutando de gastronomía de todas las cocinas del planeta y experimentando una escena cultural contemporánea sin parangón, y aun así sentir que no se ha arañado más que la superficie de lo que la ciudad tiene que ofrecer.
La Torre de Londres, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es quizás el monumento más cargado de historia de toda la ciudad. Fundada por Guillermo el Conquistador en 1066 tras la conquista normanda de Inglaterra, este complejo de edificios ha sido a lo largo de los siglos fortaleza real, palacio, prisión, arsenal, lugar de ejecuciones y hoy museo. Sus muros de piedra blanca han presenciado algunos de los momentos más dramáticos de la historia inglesa: aquí fueron decapitados Ana Bolena y Catalina Howard, esposas de Enrique VIII; aquí estuvo prisionero Walter Raleigh durante trece años; aquí fueron asesinados los misteriosos Príncipes en la Torre. Los Beefeaters, los guardianes ceremoniales de la Torre vestidos con su icónico uniforme Tudor, dan visitas guiadas llenas de historias apasionantes. Y en el interior se custodian las Joyas de la Corona, una colección de insignias reales de un valor incalculable que incluye el Koh-i-Noor y el Mayor Diamante en Estrella del Mundo, el Cullinan I.
El Puente de la Torre, frecuentemente confundido con el Puente de Londres, es uno de los iconos visuales más reconocibles del mundo. Construido entre 1886 y 1894 en estilo neogótico victoriano, este puente basculante sobre el río Támesis continúa abriendo sus dos tramos levadizos para dejar pasar a los barcos más grandes. La experiencia de cruzarlo a pie, con vistas al río y a la Torre de Londres, es imprescindible, y en su interior se puede visitar una exposición que narra la historia de su construcción y funcionamiento. Las pasarelas de cristal en la parte superior ofrecen vistas vertiginosas hacia el río y los puentes adyacentes.
El Palacio de Buckingham es la residencia oficial y el principal lugar de trabajo de la monarquía británica en Londres. Cuando la bandera real ondea sobre el palacio, significa que el Rey o la Reina se encuentran en el interior. La ceremonia del Cambio de Guardia, que tiene lugar frente al palacio normalmente a las once de la mañana, es uno de los espectáculos más populares de Londres, con soldados en sus inconfundibles uniformes rojos y sombreros de piel de oso negro protagonizando un ritual que combina precisión militar y tradición centenaria. Durante los meses de verano, cuando la familia real está en Balmoral, las salas de estado del palacio se abren al público, ofreciendo una visión de unos interiores de deslumbrante opulencia.
El Palacio de Westminster y el Big Ben, juntos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, constituyen el corazón político de la nación y uno de los conjuntos arquitectónicos más fotografiados del mundo. El actual edificio neogótico fue construido en el siglo diecinueve tras el incendio que destruyó el antiguo palacio en 1834, aunque conserva elementos medievales como la magnífica Westminster Hall, cuya techumbre de madera es una de las más antiguas e impresionantes de Europa. El Big Ben, el gran reloj cuya campana da nombre a la torre Elizabeth —aunque el nombre popular hace referencia a la campana y no a la torre— ha sido objeto de una extensa restauración y su carillón volvió a sonar con toda su majestuosidad tras años de silencio durante las obras.
La Abadía de Westminster, también Patrimonio de la UNESCO, es uno de los edificios religiosos más importantes del mundo anglosajón. Esta iglesia de estilo gótico inglés ha sido el lugar de coronación de los monarcas británicos desde Guillermo el Conquistador en 1066, y también el lugar de entierro de reyes, reinas y algunas de las personalidades más ilustres de la historia británica. Aquí descansan los restos de Isaac Newton, Charles Darwin, Geoffrey Chaucer, Charles Dickens y muchos otros, junto a numerosos monarcas. El Rincón de los Poetas es un tributo al genio literario de la nación. La arquitectura de la abadía, con su nave alta y estrecha, sus arbotantes y sus vidrieras medievales, es de una grandiosidad que impone silencio y recogimiento incluso en los visitantes menos religiosos.
La Catedral de San Pablo, obra maestra del arquitecto Christopher Wren, es la catedral protestante más grande del mundo en términos de volumen de espacio interior. Construida entre 1675 y 1710 tras el Gran Incendio de Londres que destruyó la catedral medieval, su cúpula, la segunda más grande del mundo después de la de San Pedro en Roma, domina el horizonte de la City londinense. En su interior se celebraron los funerales de estado del Duque de Wellington y Winston Churchill, y la boda del Príncipe Carlos y Lady Diana Spencer en 1981 fue seguida por setecientos cincuenta millones de personas en todo el mundo. El visitante puede subir a la Galería de los Susurros, famosa por sus propiedades acústicas, y continuar hasta la linterna exterior para disfrutar de vistas panorámicas sobre la ciudad.
Trafalgar Square, el corazón cívico y social de Londres, es una plaza de dimensiones generosas dominada por la Columna de Nelson, que se alza a más de cincuenta y un metros de altura en honor al almirante que murió en la batalla de Trafalgar en 1805 derrotando a la flota napoleónica. Las cuatro fuentes y los leones de bronce que rodean la columna son el telón de fondo de innumerables celebraciones públicas, desde el Año Nuevo hasta los eventos deportivos. En uno de sus laterales, la National Gallery es uno de los grandes museos de arte del mundo, con una colección de más de 2.300 pinturas que abarca desde el siglo trece hasta el diecinueve, incluyendo obras maestras de Leonardo, Rafael, Rembrandt, Vermeer, Velázquez, Turner y Van Gogh. La entrada es gratuita, lo que la convierte en uno de los mejores regalos que Londres hace a sus visitantes.
El Museo Británico, fundado en 1753, es el museo más visitado del Reino Unido y uno de los más importantes del mundo. Su colección de más de ocho millones de objetos abarca la historia de la humanidad desde la prehistoria hasta el presente, procedentes de todos los rincones del planeta. Entre sus tesoros más famosos se encuentran la Piedra de Rosetta, que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios; los frisos del Partenón, también conocidos como los Mármoles de Elgin, cuya repatriación a Grecia es objeto de debate internacional; las momias egipcias; los tesoros del barco funerario anglosajón de Sutton Hoo; y el Hombre de Lindow, una momia de pantano de la edad del hierro. El Gran Patio, cubierto por una espectacular cúpula de cristal y acero diseñada por Norman Foster, es uno de los espacios arquitectónicos más impresionantes de Europa.
La Tate Modern, alojada en la antigua central eléctrica de Bankside a orillas del Támesis, es el museo de arte moderno y contemporáneo más visitado del mundo. Su colección incluye obras de Dalí, Picasso, Warhol, Rothko, Pollock y prácticamente todos los grandes nombres del arte del siglo veinte y veintiuno. Las exposiciones temporales son siempre de una calidad excepcional, y la sala de turbinas, el enorme espacio central de la antigua central eléctrica, ha alojado instalaciones artísticas monumentales que han quedado para la historia del arte contemporáneo. El puente del Milenio, peatonal, conecta la Tate Modern con la Catedral de San Pablo al otro lado del río.
El Museo Victoria y Alberto, conocido universalmente como el V&A, es el museo más grande del mundo dedicado a las artes decorativas y el diseño. Fundado en 1852 con el espíritu victoriano de educar a la clase trabajadora a través del arte, alberga más de dos millones de objetos que abarcan cinco mil años de arte humano, desde escultura clásica y mobiliario hasta moda, tejidos, joyería, cerámica, vidrio, fotografía y objetos digitales. El Cast Courts, una sala que alberga moldes en escayola de monumentos escultóricos de todo el mundo, incluyendo la columna de Trajano y el portal de la Catedral de Santiago de Compostela, es uno de los espacios más extraordinarios del museo.
El Museo de Historia Natural es un templo del conocimiento científico y una obra maestra de la arquitectura victoriana. Su fachada de terracota romántica, diseñada por Alfred Waterhouse, alberga una de las colecciones de ciencias naturales más importantes del mundo, con más de ochenta millones de especímenes. El esqueleto de dinosaurio que preside el hall principal, un diplodocus que ahora ha sido sustituido por una ballena azul colgada del techo, es la imagen más icónica del museo. Las galerías de dinosaurios, minerales, oceanografía y evolución son de una calidad educativa y expositiva excepcional, y también de acceso gratuito.
Hyde Park es el más grande de los parques reales del centro de Londres y uno de los pulmones verdes más importantes de la ciudad. Con más de 142 hectáreas de praderas, bosques, lagos y jardines, Hyde Park es el lugar donde los londinenses van a correr, remar en el Serpentine, escuchar música en el bandstand o simplemente escapar del ruido urbano. El Speaker's Corner, en la esquina noreste del parque, es un lugar histórico de libre expresión donde cualquier persona puede subirse a hablar de cualquier tema frente a un público que puede ovacionar o interrumpir. El Kensington Palace, dentro del parque, fue la residencia de la princesa Diana de Gales y hoy alberga los apartamentos del Príncipe y la Princesa de Gales. Sus salas de estado están abiertas al público.
El barrio de Notting Hill, inmortalizado por la película homónima con Hugh Grant y Julia Roberts, es uno de los más pintorescos y codiciados de Londres. Sus casas georgianas y victorianas pintadas en colores pastel forman uno de los conjuntos residenciales más fotogénicos de la ciudad. El Mercado de Portobello Road, que se celebra principalmente los sábados, es el mercado de antigüedades más grande del mundo, con cientos de puestos vendiendo desde joyas victorianas hasta ropa vintage y objetos curiosos. El Carnaval de Notting Hill, celebrado cada agosto y el mayor festival callejero de Europa, transforma el barrio en una explosión de música caribeña, disfraces y gastronomía.
Covent Garden, la antigua plaza del mercado de flores, frutas y verduras que inspiró a George Bernard Shaw para escribir Pigmalión, es hoy uno de los centros de entretenimiento y compras más bulliciosos de Londres. Los artistas callejeros de todas las disciplinas actúan bajo los arcos de la plaza del mercado, mientras que las tiendas, restaurantes y bares llenan los sótanos y galerías del edificio. El Royal Opera House, que alberga la Royal Opera y el Royal Ballet, está a un paso de la plaza.
Borough Market, en el South Bank bajo los arcos del puente ferroviario de London Bridge, es el mercado gourmet más famoso de Londres y uno de los más antiguos del país, con referencias documentales que se remontan al año 1014. Entre sus puestos se encuentran productores artesanales de quesos, embutidos, panes, encurtidos, conservas, frutas exóticas, especias y platos preparados de cocinas de todo el mundo. Es el lugar preferido de los foodies londinenses para hacer la compra del fin de semana y picar algo excepcional mientras se pasea entre los puestos.
Oxford Street es el corazón comercial de Londres y una de las calles comerciales más transitadas de Europa, con más de trecientas tiendas y más de medio millón de visitantes diarios en temporada alta. Carnaby Street, perpendicular a Oxford Street, fue el epicentro de la moda del Swinging London de los años sesenta y hoy es una calle peatonal llena de tiendas independientes y restaurantes. Soho, el barrio más bohemio del centro de Londres, es un laberinto de callejuelas llenas de restaurantes internacionales, bares de jazz, teatros y locales nocturnos de todo tipo.
El South Bank, la ribera sur del Támesis, es uno de los corredores culturales más ricos de Europa. El London Eye, la noria de 135 metros de altura conocida también como el Ojo de Londres, ofrece vistas panorámicas incomparables sobre la ciudad desde sus cápsulas de cristal. El Southbank Centre, el complejo cultural más grande de Europa, alberga el Royal Festival Hall, la Hayward Gallery y el BFI Southbank. El callejón de los libros de segunda mano bajo el puente de Waterloo es un rincón encantador para los bibliófilos.
Greenwich, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el lugar donde el tiempo y el espacio se encuentran literalmente: el Meridiano de Greenwich, la longitud cero que divide el mundo en este y oeste, pasa por el Observatorio Real, desde cuya colina se contemplan unas vistas espectaculares sobre el Támesis y la ciudad. El Museo Marítimo Nacional, el más grande del mundo dedicado a la historia del mar, y el Old Royal Naval College, un conjunto palaciego de arquitectura barroca, completan un conjunto que tiene pocos rivales en Europa.
Hampton Court Palace, a unos veinticinco kilómetros al suroeste de Londres a orillas del Támesis, es el palacio más espectacular de los alrededores de la capital. Construido originalmente para el Cardenal Wolsey y luego apropiado por Enrique VIII, quien lo amplió y transformó en su residencia favorita, el palacio combina arquitectura Tudor y barroca en un conjunto de dimensiones reales. Sus jardines son extraordinarios, con el famoso laberinto de setos, los jardines tudor restaurados y los Great Vine, la vid más grande del mundo, plantada en 1769.
Los Jardines de Kew, también Patrimonio de la UNESCO, son los jardines botánicos reales más importantes del mundo. Con más de 130 hectáreas de jardines y una colección de más de 50.000 tipos de plantas procedentes de todos los rincones del planeta, Kew es simultáneamente un jardín de una belleza incomparable y un centro científico de referencia mundial en botánica. Los icónicos invernaderos victorianos de hierro y cristal —el Palm House y el Temperate House— son obras maestras de la ingeniería del siglo diecinueve.
El Globe de Shakespeare, la reconstrucción del teatro isabelino original donde el dramaturgo presentó la mayoría de sus obras, se alza a pocos metros del lugar donde estuvo el teatro original en Bankside. Con su estructura circular abierta al cielo, sus paredes con entramado de madera y sus espectadores de pie en el patio —los groundlings, como en tiempos de Shakespeare— el Globe ofrece una experiencia teatral única que conecta con la tradición elizabetana de manera vivida y auténtica. La temporada teatral transcurre de mayo a octubre.
Harrods, el gran almacén más famoso del mundo en el barrio de Knightsbridge, es mucho más que una tienda: es una institución, un destino turístico en sí mismo y un símbolo del lujo londinense. Sus halls de alimentos, con su decoración de azulejos estilo Belle Époque, sus mostradores de quesos, jamones, chocolates y vinos de todo el mundo, son de una opulencia casi irreal. Camden Market, en el norte de Londres, es el polo opuesto: un mercado de mercancías alternativas, ropa vintage, artesanía, comida de todo el mundo y música en vivo que refleja la tradición bohemia y multicultural de la ciudad.
Shoreditch, en el East End de Londres, es el barrio más hipster y creativo de la ciudad, con galerías de arte callejero, restaurantes de cocina experimental, bares de cócteles artesanales y tiendas de diseñadores emergentes. The Shard, el rascacielos de 310 metros de altura diseñado por el arquitecto Renzo Piano, es el edificio más alto de la Unión Europea y desde sus plataformas de observación se contemplan vistas de hasta sesenta y cinco kilómetros en días despejados. Canary Wharf, el distrito financiero construido sobre el antiguo complejo de muelles del East End, es una ciudad dentro de la ciudad, con torres de oficinas de más de cincuenta plantas y una red de centros comerciales subterráneos.
Inglaterra — Sur y Sureste
Más allá de Londres, el sur y sureste de Inglaterra ofrece una concentración extraordinaria de monumentos históricos, ciudades universitarias de renombre mundial, paisajes costeros espectaculares y algunos de los sitios arqueológicos más importantes de Europa.
Stonehenge, en la llanura de Salisbury en Wiltshire, es el monumento prehistórico más famoso del mundo y uno de los más enigmáticos. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con el paisaje circundante de Avebury, este círculo de megalitos de hasta ocho metros de altura y veinticinco toneladas de peso fue construido en varias fases entre aproximadamente 3000 y 1500 antes de Cristo. La precisión con la que las piedras fueron alineadas para marcar los solsticios de verano e invierno demuestra un conocimiento astronómico y una capacidad organizativa extraordinarios para una civilización sin escritura ni metales. Nadie sabe con certeza para qué fue construido —¿templo solar, lugar de curación, santuario funerario?— y esa ambigüedad es parte de su fascinación permanente. El moderno centro de visitantes, a distancia del monumento para preservar su impacto visual, ofrece una excelente introducción al contexto arqueológico del lugar.
Avebury, también Patrimonio de la UNESCO y muy próximo a Stonehenge, es en realidad un complejo megalítico mucho más extenso y en cierto sentido más impresionante. El círculo de Avebury es el mayor círculo de piedras del mundo, con noventa y ocho megalitos que rodean un pueblo que literalmente está construido dentro del monumento. La avenida de Beckhampton, formada por dos filas de piedras, conduce al círculo principal durante casi dos kilómetros. A diferencia de Stonehenge, en Avebury se puede caminar libremente entre las piedras y tocarlas, lo que ofrece una experiencia mucho más íntima con el pasado prehistórico.
Bath, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es posiblemente la ciudad histórica más bella de Inglaterra fuera de Londres. Fundada por los romanos como Aquae Sulis en torno a las únicas fuentes termales naturales de Gran Bretaña, Bath fue uno de los centros de la vida pública romana en Britania. Los Baños Romanos son el monumento más extraordinario de la ciudad: un complejo de piscinas termales, templos y salas de reunión construido hace casi dos mil años que aún conserva sus estructuras originales en un notable estado de conservación. El agua que emerge de la fuente sagrada a unos cuarenta y cinco grados centígrados y que fluye a través de los baños es la misma agua de lluvia que cayó hace entre dez mil y doce mil años y que ha percolado lentamente a través de las rocas calcáreas. En el siglo dieciocho, Bath se convirtió en el centro de la vida social de la aristocracia y la burguesía inglesa, y los arquitectos John Wood el Padre y John Wood el Hijo transformaron la ciudad con una arquitectura georgiana de una elegancia y coherencia sin paralelo en el país. El Royal Crescent, una fila de treinta casas adosadas dispuestas en media luna, y el Circus, un círculo de casas georgianas, son los ejemplos más logrados de este urbanismo ilustrado. Jane Austen vivió en Bath entre 1801 y 1806, y la ciudad aparece en dos de sus novelas, Northanger Abbey y Persuasion.
Oxford, la ciudad de las agujas soñadoras como la describió el poeta Matthew Arnold, es sede de la universidad más antigua del mundo anglosajón, con una historia que se remonta al siglo doce. La Universidad de Oxford no es un campus unificado sino una confederación de treinta y ocho colleges independientes, cada uno con sus propios edificios, jardines, capilla y comedor. Visitar Oxford es pasear por colegios medievales como el Merton, fundado en 1264, o el Balliol, de 1263, y sentir el peso de ocho siglos de erudición. La Biblioteca Bodleiana, una de las más antiguas y extensas del mundo, custodia más de doce millones de volúmenes. El Carfax, el cruce central de la ciudad, y la High Street son los ejes de una ciudad que ha formado a veintiocho primeros ministros británicos y numerosos presidentes de otros países. El río Cherwell y el Isis, el nombre local del Támesis a su paso por Oxford, invitan al remo y al picnic en verano.
Cambridge, la gran rival universitaria de Oxford, tiene un carácter diferente pero igualmente seductor. Mientras Oxford tiene un perfil urbano más medieval y compacto, Cambridge se extiende de manera más suave junto al río Cam, y el conjunto de los Backs —los jardines que se extienden detrás de los colleges hasta la orilla del río— es de una placidez casi perfecta. El King's College, fundado por Enrique VI en 1441, posee la capilla gótica más grandiosa de Inglaterra, con sus vidrieras renacentistas y su coro de niños de fama mundial. El Trinity College, fundado por Enrique VIII, es el college más grande de Oxford y Cambridge combinados, y ha producido treinta y dos ganadores del Premio Nobel. Hacer piragüismo en el Cam, impulsando la barca con una pértiga bajo los puentes de los colleges, es una de las experiencias más características de la vida estudiantil de Cambridge.
Canterbury, también Patrimonio de la UNESCO, es la sede del Arzobispo de Canterbury, el líder espiritual de la Comunión Anglicana y el eclesiástico más alto de la Iglesia de Inglaterra. La catedral, una de las más bellas del país, fue el destino de la peregrinación más famosa de la literatura medieval inglesa, inmortalizada en los Cuentos de Canterbury de Geoffrey Chaucer. Fue también el lugar del martirio del arzobispo Thomas Becket, asesinado en 1170 por cuatro caballeros del rey Enrique II, un crimen que convirtió a Canterbury en uno de los destinos de peregrinación más importantes de la Europa medieval.
El Castillo de Windsor, la residencia real más antigua del mundo que aún se usa como tal, es el castillo más grande del mundo habitado. A treinta y cinco kilómetros al oeste de Londres, este imponente complejo se alza sobre una colina sobre el río Támesis, visible desde kilómetros de distancia. El rey Jorge III lo convirtió en la residencia favorita de la familia real y la Reina Victoria pasó allí la mayor parte de su largo reinado. La Capilla de San Jorge, dentro del castillo, es una de las joyas de la arquitectura gótica tardía inglesa y el lugar de entierro de diez monarcas.
Brighton, en la costa de Sussex, es la ciudad costera más animada y cosmopolita de Inglaterra, un destino de escapada de fin de semana para los londinenses desde el siglo dieciocho, cuando el futuro rey Jorge IV construyó el extravagante Pabellón Real al estilo indo-gótico, una fantasía arquitectónica que mezcla minaretes, cúpulas y decoración de inspiración mogol con un interior de estilo chino. Brighton tiene una energía bohemia, gay-friendly y artística que la hace diferente a cualquier otra ciudad de la costa inglesa. Su paseo marítimo, las tiendas independientes de las callejuelas del Lanes y el North Laine y la bulliciosa vida nocturna la convierten en una ciudad que enamora a los que la visitan.
Los Acantilados Blancos de Dover son una de las imágenes más icónicas de Inglaterra. Estas paredes de caliza blanca de hasta ciento seis metros de altura se alzan sobre el Canal de la Mancha en el punto más cercano al continente europeo —solo treinta y tres kilómetros separan Dover de Calais— y han sido durante siglos la primera vista de Inglaterra para los que llegaban por mar y la última para los que la dejaban atrás. Un paseo por los senderos de la cumbre de los acantilados, con vistas al mar y al puerto del que zarpó la Armada inglesa, es una experiencia de belleza y carga histórica difícilmente olvidable.
La Costa Jurásica, Patrimonio de la UNESCO, se extiende a lo largo de ciento cincuenta y tres kilómetros desde Exmouth en Devon hasta Studland Bay en Dorset, exponiendo ciento ochenta y cinco millones de años de historia geológica en sus acantilados, cuevas y playas. Es uno de los mejores lugares del mundo para encontrar fósiles de ammonites, ictiosaurios, pliosaurios y dinosaurios, muchos de los cuales han sido descubiertos por coleccionistas aficionados. Lyme Regis y Charmouth son los mejores lugares para buscar fósiles en la playa, especialmente después de las tormentas de invierno.
Inglaterra — Norte y Midlands
Los Cotswolds son una región de colinas suaves y valles tranquilos en el corazón de Inglaterra, cuya belleza pastoral de pueblecitos de piedra color miel parece congelada en el tiempo. Construidos con la piedra caliza oolítica de color dorado típica de la región, pueblos como Bourton-on-the-Water, con su río Windrush que fluye bajo puentes de piedra por el centro del pueblo; Bibury, con sus cabañas de tejedores medievales en Arlington Row; y Burford, con su amplia calle principal flanqueada por casas de piedra y anticuarios, representan una idea de la campiña inglesa que parece salida de un cuadro. Los Cotswolds son también un paraíso para los amantes del senderismo, con una red de senderos que conecta los pueblos a través de campos y bosques.
Stratford-upon-Avon, en Warwickshire, es la ciudad natal de William Shakespeare, el escritor más influyente de la literatura en lengua inglesa y uno de los más grandes de toda la literatura universal. Nacido aquí en 1564, Shakespeare pasó su infancia en la casa de New Place y se casó con Anne Hathaway, cuya granja se conserva a las afueras de la ciudad. El Royal Shakespeare Theatre, a orillas del río Avon, es la sede de la Royal Shakespeare Company, la compañía teatral más respetada del mundo en la interpretación del dramaturgo, y asistir a una de sus producciones en Stratford es una experiencia que ningún amante del teatro debería perderse.
Birmingham, la segunda ciudad más grande del Reino Unido, tiene una historia industrial que la convierte en un lugar de peregrinación para los interesados en la Revolución Industrial. Su red de canales, más extensa que la de Venecia, es el legado de la edad de oro del transporte de mercancías en el siglo dieciocho y diecinueve, y hoy es un recurso turístico y recreativo de primer orden. Gas Street Basin y Brindleyplace, con sus bares, restaurantes y galerías de arte junto al canal, son los puntos más atractivos para el visitante. Cadbury World, en Bournville, es el museo del chocolate más visitado del Reino Unido, construido en la histórica fábrica de la familia cuáquera Cadbury.
Manchester es la ciudad que define el norte de Inglaterra tanto cultural como económicamente. Cuna del movimiento laboral y del partido laborista, de la Revolución Industrial y de la modernidad, Manchester también es la capital musical del norte, con un legado que va de los Smiths y los Stone Roses al britpop de Oasis y el dance electrónico del Madchester. Old Trafford, el estadio del Manchester United, el club de fútbol más popular del mundo, y el Etihad Stadium del Manchester City son lugares de peregrinación para los aficionados al deporte rey. El Museo de la Ciencia e Industria, alojado en la estación de tren más antigua del mundo, y el MediaCityUK, donde se han trasladado muchos de los estudios de la BBC y la ITV, son referencias culturales de primer orden.
Liverpool, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en la categoría de paisaje cultural mercantil, es una ciudad que ha transformado su pasado industrial en un destino cultural de primer orden. Fue el principal puerto de importación de algodón del Imperio Británico y el punto de partida de millones de emigrantes irlandeses y europeos hacia América durante el siglo diecinueve. Pero hoy Liverpool es sobre todo la ciudad natal de los Beatles, el grupo que cambió la música popular y la cultura global del siglo veinte. La Cavern Club, el local del Mathew Street donde los Beatles perfeccionaron su sonido en el inicio de los años sesenta, aún existe y acoge conciertos de música en vivo. Penny Lane y Strawberry Field, inmortalizadas en canciones del grupo, son puntos de peregrinación para fans de todo el mundo. El museo de los Beatles en el Albert Dock es uno de los museos más visitados del norte de Inglaterra. El Dique Albert, un conjunto de almacenes victorianos de hierro fundido y ladrillo a orillas del Mersey, fue el primer edificio de Gran Bretaña construido enteramente sin madera y hoy alberga museos, galerías, restaurantes y bares.
El País de las Brontë en torno al pueblo de Haworth, en el West Yorkshire, es uno de los lugares de peregrinación literaria más importantes del mundo. Las tres hermanas Brontë —Charlotte, Emily y Anne— vivieron y escribieron en la casa parroquial de Haworth, hoy convertida en museo, rodeadas de los páramos azotados por el viento que describieron en sus novelas. Cumbres Borrascosas de Emily Brontë, Jane Eyre de Charlotte y La Inquilina de Wildfell Hall de Anne son algunos de los grandes clásicos de la literatura inglesa del siglo diecinueve, y visitar los páramos donde se ambientan estas historias es una experiencia literalmente emocionante para los que las han leído.
York es una de las ciudades medievales mejor conservadas de Gran Bretaña. Sus murallas romanas y medievales, que se pueden recorrer a pie en su mayor parte, encierran un laberinto de calles medievales con casas de entramado de madera, de las que las Shambles es el ejemplo más fotogénico, con sus casas inclinadas sobre la estrecha calle. El Minster de York, la catedral gótica más grande del norte de Europa, es una obra maestra de ochocientos años de construcción, con las vidrieras medievales más extensas del mundo. El Viking Centre Jorvik recrea la vida cotidiana de la York vikinga con una fidelidad arqueológica y una tecnología expositiva notables.
El Lake District, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017 por su excepcional paisaje y su influencia en el movimiento romántico, es la región más bella de Inglaterra. Sus lagos cristalinos —Windermere, Coniston, Ullswater, Grasmere, Buttermere— rodeados de colinas y montañas, fueron el hogar del poeta William Wordsworth, cuya poesía influyó decisivamente en la forma en que los occidentales perciben y valoran la naturaleza. La casa de Wordsworth en Dove Cottage en Grasmere y el museo adyacente son una visita obligada para los amantes de la literatura romántica. La escritora Beatrix Potter creó al Conejo Pedro en estas colinas y su granja Hill Top en Near Sawrey se ha convertido en un museo muy visitado. El Lake District es también uno de los mejores lugares de Inglaterra para el senderismo, con rutas que van desde paseos tranquilos por la orilla de los lagos hasta ascensiones exigentes al Scafell Pike, el punto más alto de Inglaterra.
El Peak District, el primer Parque Nacional de Gran Bretaña, fundado en 1951, es una región de colinas y valles en el corazón de Inglaterra, entre las ciudades de Manchester, Sheffield, Derby y Nottingham. El Chatsworth House, la residencia del Duque de Devonshire, es uno de los grandes palacios de campo de Inglaterra, con una colección de arte excepcional y unos jardines diseñados por Capability Brown y Joseph Paxton que son de una grandiosidad memorable.
El Muro de Adriano, Patrimonio de la UNESCO, es la estructura romana más imponente del norte de Europa. Construido a partir del año 122 d.C. por orden del emperador Adriano para marcar y defender el límite norte del Imperio Romano en Britania, el muro discurre durante ciento diecisiete kilómetros de costa a costa, desde Wallsend en el Tyne hasta Bowness-on-Solway en el Solway Firth. Los tramos mejor conservados, especialmente en los alrededores de Housesteads y Vindolanda, ofrecen una visión fascinante de la vida en la frontera del mundo romano hace casi dos mil años.
La Catedral y el Castillo de Durham, también declarados Patrimonio de la UNESCO, forman uno de los conjuntos medievales más impresionantes de Gran Bretaña. La catedral normanda, construida entre 1093 y 1133 sobre una dramática peña rodeada por un meandro del río Wear, es considerada una de las cumbres del arte románico europeo. Su interior, con sus inmensas columnas talladas en zigzag y chevrones, su techumbre de piedra con bóvedas de crucería entre las más antiguas del mundo, y sus capillas normandas, es de una potencia arquitectónica abrumadora.
La Garganta de Ironbridge, Patrimonio de la UNESCO, es el lugar donde nació la Revolución Industrial. El puente de hierro sobre el río Severn, construido entre 1777 y 1779 por Abraham Darby III, fue la primera estructura de hierro fundido del mundo, un hito tecnológico que anunció la era industrial. El conjunto de museos del gorge, que incluye el Jackfield Tile Museum, el Coalport China Museum y el Blists Hill Victorian Town —un pueblo abierto que recrea la vida de la era industrial— es uno de los complejos museísticos más importantes y visitados del centro de Inglaterra.
El Palacio de Blenheim, Patrimonio de la UNESCO, en el pueblo de Woodstock en Oxfordshire, es la única residencia no real de Inglaterra que ostenta el título de palacio. Construido entre 1705 y 1722 como regalo del parlamento al Duque de Marlborough por su victoria sobre las tropas de Luis XIV en la batalla de Blenheim, el palacio es una obra maestra del estilo barroco inglés. Es también el lugar de nacimiento de Winston Churchill, nacido prematuramente allí en 1874, y cuenta con una habitación dedicada al gran estadista.
La Abadía de Fountains y el Jardín de Studley Royal, Patrimonio de la UNESCO, en Yorkshire del Norte, combinan las ruinas de una de las abadías cistercienses más grandes de Gran Bretaña, fundada en 1132, con los jardines georgianos más completos del país, diseñados en el siglo dieciocho. El conjunto, que incluye el Deer Park con sus ciervos en libertad, es de una belleza pastoral que tiene pocos rivales en el país. Saltaire, también Patrimonio de la UNESCO, es el pueblo modelo construido entre 1851 y 1876 por el industrial textil Titus Salt para sus trabajadores, un ejemplo temprano de urbanismo social con casa, escuela, hospital, iglesia y parque para sus empleados.
Escocia
Escocia es una nación de carácter inconfundible, con una cultura, una historia, un paisaje y en muchos aspectos una identidad radicalmente distintos a los de Inglaterra. Con sus castillos en lo alto de rocas inaccesibles, sus Highlands de una belleza salvaje, sus islas remotas con comunidades de tradición gaélica, su whisky incomparable y su poderosa tradición musical y literaria, Escocia es para muchos viajeros la parte más romántica y evocadora del Reino Unido.
Edimburgo, la capital escocesa, está considerada una de las ciudades más bellas de Europa. Su centro histórico, dividido entre la Ciudad Vieja medieval y la Ciudad Nueva georgiana del siglo dieciocho, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995. El Castillo de Edimburgo, que se alza sobre la roca volcánica del Castle Rock con vistas a toda la ciudad, ha sido la fortaleza más importante de Escocia desde al menos el siglo doce. En su interior se custodian las Joyas de Escocia —la Corona Real escocesa, el cetro y la espada de estado— y la Piedra del Destino, el bloque de arenisca sobre el que fueron coronados los reyes escoceses durante siglos y que fue devuelta a Escocia en 1996 tras haber sido retenida por los ingleses durante setecientos años. La Royal Mile, la calle que desciende desde el castillo hasta el Palacio de Holyroodhouse, la residencia real oficial en Escocia, atraviesa el corazón de la Ciudad Vieja entre un laberinto de closes y wynd, los callejones que se ramifican hacia ambos lados. Arthur's Seat, el pico volcánico extinto de 251 metros que domina el parque de Holyrood, ofrece desde su cima las vistas más completas sobre la ciudad.
El Festival Fringe de Edimburgo, celebrado cada agosto, es el mayor festival de artes escénicas del mundo. Durante tres semanas, más de tres mil espectáculos de teatro, comedia, danza, ópera, circo, música y performance ocupan más de trescientos escenarios distribuidos por toda la ciudad, desde grandes teatros hasta sótanos, coches de bomberos y cementerios. El Festival Fringe, junto con el Festival Internacional de Edimburgo, el Military Tattoo y varios festivales especializados, convierte a Edimburgo en agosto en la capital cultural del mundo, con más de dos millones de entradas vendidas en unas pocas semanas.
La Ruta del Whisky en Speyside, en el noreste de Escocia, es uno de los recorridos gastronómicos más famosos del mundo. La región de Speyside, entre los ríos Spey y Livet, concentra la mayor densidad de destilerías de whisky de malta del mundo, incluyendo nombres legendarios como Glenfiddich, The Macallan, Glenlivet, Balvenie y Cardhu. Un recorrido por estas destilerías, con sus maltas únicos resultado del agua local, la turba y la maduración en barricas de roble, es una educación sensorial sin igual. Además de Speyside, las otras grandes regiones del whisky escocés son Islay, en la isla homónima, con sus whiskies de carácter ahumado intenso como Laphroaig, Lagavulin y Ardbeg; los Highlands del Norte, con sus maltas de carácter robusto; y los Lowlands, con sus maltas más ligeros y delicados.
Las Highlands escocesas son uno de los paisajes más dramáticos y emotivos de Europa. Vastas extensiones de páramo de brezal morado, lagos oscuros, montañas de roca desnuda azotadas por el viento y cielos de una belleza cambiante que va del azul intenso al gris plomizo en cuestión de minutos: este es el paisaje que ha inspirado a pintores, escritores y músicos durante siglos. El Loch Ness, el lago más famoso del mundo no por su tamaño sino por su supuesto habitante, el Monstruo del Lago Ness apodado Nessie, es en realidad un lago de una belleza sobria e impresionante, rodeado de bosques y con el Castillo de Urquhart en ruinas a su orilla. El paso de Glencoe, escenario de la trágica masacre del clan MacDonald en 1692, es uno de los paisajes más dramáticos de Escocia, con sus paredes de montaña que se precipitan sobre el estrecho valle desde una altura de hasta mil metros. Los Cairngorms, el parque nacional más grande de Gran Bretaña, es el territorio de montaña más ártico de las Islas Británicas, hogar del gato montés escocés, el águila real, el urogallo y los únicos renos salvajes del país.
La Isla de Skye es la joya de las Hébridas Interiores, una isla de paisajes de una belleza sobrecogedora y frecuentemente sobrenatural. Las Cuillin, una cordillera de crestas de basalto negro que rasgan el cielo sobre el oeste de la isla, son el territorio de alta montaña más desafiante de Gran Bretaña. El Quiraing, en el norte de Skye, es un laberinto de pináculos, agujas y mesetas de basalto entre los más espectaculares de Europa. El Old Man of Storr, el pinnáculo más alto del Trotternish Ridge, es una de las formaciones rocosas más fotografiadas de Escocia. En los puertos de pesca de Portree y Dunvegan se puede degustar el marisco más fresco de Escocia, desde langostas y cigalas hasta cangrejos de distintas variedades.
Las Islas Orcadas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son un archipiélago de setenta islas en el extremo norte de Escocia, con un paisaje de colinas desnudas, acantilados costeros y cielos inmensos que tiene más en común con Escandinavia que con el resto del Reino Unido. El corazón del patrimonio arqueológico de las Orcadas es el Corazón Neolítico de Orkney, que incluye el Ring of Brodgar, un círculo de piedras de hace cinco mil años; Skara Brae, el pueblo neolítico mejor conservado de Europa, con sus casas de piedra con muebles también de piedra preservados por la arena durante milenios; Maeshowe, un túmulo funerario de perfecta construcción; y las Standing Stones of Stenness. Es un conjunto arqueológico de una importancia y una calidad de conservación excepcionales.
El Castillo de Stirling, a ochenta kilómetros al noroeste de Edimburgo, es la llave de Escocia, la fortaleza que durante siglos controlaba el paso entre las Lowlands y las Highlands. Aquí tuvo lugar la coronación de María, Reina de Escocia, cuando tenía nueve meses de edad, y aquí vivió la corte escocesa durante buena parte del período medieval y renacentista. Las batallas de Stirling Bridge (1297) y Bannockburn (1314), en los alrededores de la ciudad, fueron dos de las victorias más importantes de la guerra de independencia escocesa, la primera liderada por William Wallace y la segunda por Robert Bruce.
St Andrews, en Fife, es el lugar de nacimiento del golf moderno, un deporte que se practica en este rincón de Escocia desde al menos el siglo quince. El Old Course de St Andrews es el campo de golf más venerado del mundo, sede del Open Championship y destino de peregrinación para los aficionados a este deporte. La ciudad también es sede de la universidad más antigua de Escocia, fundada en 1413, y el príncipe Guillermo y Catalina Middleton se conocieron aquí durante sus años de estudiantes.
Balmoral Castle, en Royal Deeside en Aberdeenshire, es la residencia de verano privada de la familia real y fue comprada por el príncipe Alberto en 1852 como retiro vacacional para la Reina Victoria. Los alrededores de Balmoral, con sus bosques de pinos caledonianos, sus ríos de pesca de salmón y sus landas de caza de urogallo, representan la quintaesencia del idilio de las Highlands. El viaducto de Glenfinnan, en la línea del West Highland Railway, se hizo mundialmente famoso por aparecer en las películas de Harry Potter como el viaducto que cruza el Expreso de Hogwarts. El tren de vapor que recorre esta ruta desde Fort William hasta Mallaig, pasando por el viaducto, es una de las experiencias ferroviarias más espectaculares del mundo.
Glasgow, la mayor ciudad de Escocia, tiene una reputación que ha cambiado radicalmente en los últimos cuarenta años: de ciudad industrial en declive a destino cultural de primer orden. El Kelvingrove Art Gallery and Museum, un palacio rojo de estilo barroco español, alberga una de las mejores colecciones de arte de Europa fuera de las capitales, con obras de Rembrandt, Monet, Dalí y muchos otros, junto a colecciones excepcionales de historia natural. La arquitectura del diseñador Charles Rennie Mackintosh, quien creó un estilo art nouveau escocés de una personalidad única, se puede apreciar en la Escuela de Arte de Glasgow —aunque gravemente dañada por un incendio—, la Casa de un Amante del Arte y muchos otros edificios de la ciudad.
El patrimonio de Robert Burns, el poeta nacional de Escocia nacido en Alloway en 1759, se puede explorar a través del sendero de Burns que conecta lugares asociados con su vida y obra en Ayrshire. Auld Lang Syne, la canción más cantada en todo el mundo anglosajón para celebrar el Año Nuevo, es una de sus composiciones, y su día de celebración, el Burns Night el 25 de enero, es la fiesta nacional no oficial de Escocia. El Castillo de Culzean, una fortaleza georgiana neoclásica diseñada por Robert Adam en un acantilado sobre el Firth of Clyde, es uno de los castillos más espectaculares de Escocia.
Gales
Gales es la nación más pequeña y quizás menos conocida del Reino Unido entre los visitantes extranjeros, pero esconde algunos de los paisajes, monumentos históricos y experiencias culturales más extraordinarios de las Islas Británicas. Con su propio idioma —el galés, una de las lenguas celtas más vivas del mundo, hablada por unos setecientos mil personas— su propia literatura, su propia música y sus propias tradiciones, Gales tiene una identidad cultural de una riqueza y una profundidad que sorprende y deleita a los viajeros que se toman el tiempo de conocerla.
El Parque Nacional de Snowdonia, en el norte de Gales, es uno de los paisajes más dramáticos de las Islas Británicas. El Snowdon, con sus 1.085 metros de altura, es la montaña más alta de Gales e Inglaterra, y su cima se puede alcanzar tanto a pie por varios senderos de dificultad variable como en el tren de cremallera que llega hasta la cima. Las vistas desde la cumbre, cuando el tiempo lo permite, abarcan toda la costa norte de Gales, las islas de Anglesey y Man, y en días excepcionalmente claros incluso las montañas de Irlanda. Los lagos glaciares de Snowdonia, como el Glaslyn a los pies del Snowdon, son de una belleza melancólica que ha inspirado a poetas y pintores durante siglos.
Los castillos de Eduardo I en el norte de Gales forman uno de los conjuntos de arquitectura militar medieval más impresionantes de Europa, cuatro de los cuales —Conwy, Caernarfon, Beaumaris y Harlech— están declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El Castillo de Conwy, construido entre 1283 y 1287 junto a las murallas medievales de la villa de Conwy, es una fortaleza de ocho torres que domina el estuario del río Conwy con una presencia imponente. El Castillo de Caernarfon, donde el Príncipe de Gales es investido en una ceremonia que se televisó por primera vez en 1969 con el príncipe Carlos, es el más imponente de los cuatro, con sus torres poligonales y sus bandas de piedra de distintos colores. El Castillo de Beaumaris, en la isla de Anglesey, es considerado el castillo concéntrico más perfecto de la Edad Media, con sus defensas concéntricas de una simetría y una elegancia absolutas, aunque nunca fue terminado. El Castillo de Harlech, en lo alto de un peñasco sobre la bahía de Cardigan, fue escenario de un famoso asedio durante la Guerra de las Rosas que inspiró la canción militar Hombres de Harlech.
La Costa de Pembrokeshire, en el extremo suroeste de Gales, es el único parque nacional costero del Reino Unido y una de las costas más bellas de Europa. Sus acantilados de pizarra roja y basalto, sus calas de arena blanca, sus arcos de roca, sus cuevas marinas y sus islas colonizadas por puffins, gaviotas y focas grises ofrecen un panorama natural de una calidad excepcional. El Sendero de la Costa de Pembrokeshire, de unos trescientos kilómetros de longitud, es uno de los más bellos del Reino Unido.
Cardiff, la capital de Gales, es una ciudad que combina un centro histórico con importantes monumentos con una escena cultural contemporánea vibrante. El Castillo de Cardiff, en el corazón de la ciudad, tiene capas históricas que van de las murallas romanas a la torre normanda y a los suntuosos apartamentos neogóticos que los marqueses de Bute construyeron en el siglo diecinueve. Cardiff Bay, el antiguo puerto de la ciudad transformado en un distrito de ocio y cultura, es sede de la Senedd, el edificio del parlamento galés, y del Wales Millennium Centre, la casa de la ópera y las artes escénicas de Gales.
Las Brecon Beacons, el parque nacional del sur de Gales, es una región de colinas de arenisca roja, cascadas escondidas, cuevas de estalactitas y paisajes pastorales de una serenidad incomparable. El Parque Nacional Brecon Beacons fue designado Zona de Cielo Oscuro Internacional en 2013, lo que lo convierte en uno de los mejores lugares del Reino Unido para la observación de estrellas.
Dylan Thomas, el poeta galés más célebre del siglo veinte, vivió y escribió en Laugharne, en el estuario del Taf en el sur de Gales, y su caseta de escritura sobre el estuario y la casa que habitó con su familia, el Boathouse, son lugares de visita para los amantes de la literatura. Bajo el bosque de leche, su poema dramático para voces, es una de las obras más celebradas de la literatura en lengua inglesa del siglo veinte y está ambientada en una pequeña ciudad costera de Gales claramente inspirada en Laugharne.
El idioma galés, conocido en galés como Cymraeg, es uno de los rasgos culturales más distintivos de Gales y uno de los más sorprendentes para el visitante extranjero. Con sus consonantes impronunciables para un hispanohablante —la ll galesa, la ch aspirada, la rh vibrante— y su pronunciación completamente diferente a la del inglés, el galés suena como ningún otro idioma europeo. Todos los carteles de Gales son bilingües en inglés y galés, y en muchas partes del norte y el oeste del país el galés es el idioma de la vida cotidiana. La S4C, el canal de televisión en galés, y la Radio Cymru de la BBC son testimonios de la vitalidad de esta lengua.
Hay-on-Wye, un pequeño pueblo en la frontera entre Gales e Inglaterra, se ha convertido en la capital mundial del libro de segunda mano, con más de treinta librerías especializadas en un pueblo de apenas dos mil habitantes. El Festival de Literatura de Hay, celebrado cada mayo-junio, atrae a los escritores y lectores más importantes del mundo durante diez días de conferencias, lecturas y debates.
El Acueducto de Pontcysyllte, Patrimonio de la UNESCO, es una de las obras de ingeniería más extraordinarias del período de los canales. Construido entre 1795 y 1805 por Thomas Telford, este acueducto de hierro fundido lleva el canal de Llangollen a través del valle del Dee a una altura de treinta y ocho metros sobre el río en una estructura de trescientos siete metros de longitud. Cruzar el acueducto en una barca estrecha es una experiencia que combina la emoción y el vértigo con la admiración por el ingenio humano.
Irlanda del Norte
Irlanda del Norte, la más pequeña de las cuatro naciones del Reino Unido, con una población de poco más de un millón ochocientas mil personas, es también en muchos aspectos la más compleja, con una historia reciente marcada por el conflicto sectario conocido como los Troubles, el período de violencia política que entre 1968 y 1998 causó más de tres mil quinientas muertes. El Acuerdo de Viernes Santo de 1998, mediado con la participación de los gobiernos de Irlanda, el Reino Unido y los Estados Unidos, puso fin formalmente al conflicto y abrió un período de normalización y desarrollo turístico que ha transformado la región en uno de los destinos más interesantes e inesperados de las Islas Británicas.
Belfast, la capital, es hoy una ciudad vibrante y abierta que ha convertido su historia traumática en un activo turístico y educativo. El Titanic Belfast, inaugurado en 2012 y ganador del Premio al Mejor Destino Turístico del Mundo, es el museo más visitado de Irlanda y uno de los más innovadores de Europa. Construido en el distrito de Queen's Island, en el mismo astillero de Harland and Wolff donde fue construido el Titanic, el museo narra la historia de la construcción del barco y su trágico hundimiento con una tecnología expositiva de primer orden. El Barrio de la Catedral, con sus pubs, restaurantes, galerías y el restaurado Victoria Square, es el corazón del turismo en Belfast. Los murales del Falls Road y del Shankill Road, pintados por los bandos republicano y unionista respectivamente, son documentos visuales únicos del conflicto y de las aspiraciones políticas de las dos comunidades.
La Calzada del Gigante, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es el monumento natural más extraordinario de Irlanda del Norte y uno de los más fascinantes de Europa. Formada hace unos sesenta millones de años por la actividad volcánica, la calzada consiste en unos cuarenta mil prismas de basalto hexagonales que se extienden desde el fondo del acantilado hasta el mar, creando una plataforma que parece construida por manos humanas de escala sobrenatural. La leyenda dice que fue construida por el gigante Finn McCool para llegar a pie hasta Escocia. La costa circundante, con sus formaciones rocosas con nombres evocadores como el Órgano, la Chimenea del Gigante y el Anfiteatro, es de una espectacularidad que justifica completamente el viaje.
El Puente colgante de Carrick-a-Rede, que une el continente con una pequeña isla a través de un abismo de treinta metros sobre el mar, es una experiencia de vértigo controlado que los visitantes buscan expresamente. Originalmente construido por los pescadores de salmón para acceder a la isla, el puente actual es una atracción turística que combina la emoción con vistas magníficas de la costa de Antrim.
Las Dark Hedges, la avenida de hayas centenarias en el condado de Antrim que forma un túnel de ramas entrelazadas sobre la carretera, se convirtieron en un destino de peregrinación masiva después de aparecer en la serie de televisión Juego de Tronos, donde representan el Camino Real. Irlanda del Norte fue en general uno de los escenarios más utilizados en la serie, y varios circuitos turísticos recorren los lugares de rodaje.
La destilería Bushmills, fundada en 1608 y la destilería de whisky con licencia más antigua del mundo en funcionamiento, está a pocos kilómetros de la Calzada del Gigante y ofrece visitas guiadas que explican el proceso de producción del whisky irlandés y degustaciones de sus expresiones más famosas.
Derry, también conocida como Londonderry, es la segunda ciudad de Irlanda del Norte y la única ciudad amurallada de Europa occidental cuyos muros del siglo diecisiete se conservan intactos. Las murallas, de unos ocho metros de altura y de un kilómetro y medio de circunferencia, se pueden recorrer a pie en su totalidad con vistas sobre el centro histórico y el río Foyle. La ciudad fue escenario del Domingo Sangriento del 30 de enero de 1972, cuando soldados británicos dispararon sobre una manifestación civil matando a catorce personas, un evento que marcó un punto de inflexión en los Troubles. El Free Derry Museum es un testimonio honesto y conmovedor de esa historia.
Los Glens of Antrim, los nueve valles que descienden desde el Plateau de Antrim hasta el mar entre Larne y Ballycastle, son uno de los paisajes más verdes, suaves y hermosos de toda Irlanda, con pueblos de tradición gaélica, cascadas, bosques y vistas a la costa escocesa.
Los Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO En el Reino Unido
El Reino Unido posee una de las listas más largas y diversas de Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO de cualquier nación. Con treinta y cinco sitios inscritos —entre culturales, naturales y mixtos— el país es un ejemplo de la variedad y profundidad del patrimonio humano y natural que puede concentrarse en un espacio geográfico relativamente compacto.
La Torre de Londres (1988) fue construida por Guillermo el Conquistador y ha sido fortaleza real, palacio, prisión, arsenal y hoy es uno de los museos más visitados de Gran Bretaña. El Palacio de Westminster, la Abadía de Westminster y la Iglesia de Santa Margarita (1987) forman el corazón constitucional y espiritual de la nación, combinando arquitectura gótica medieval y victoriana de una calidad excepcional. El Sitio Prehistórico de Stonehenge, Avebury y sus alrededores (1986) incluyen los monumentos megalíticos más importantes del mundo anglosajón y algunos de los más significativos de Europa. La Ciudad de Bath (1987) es el ejemplo más completo de arquitectura romana y georgiana de Gran Bretaña. El Castillo y la Catedral de Durham (1986) son dos de los monumentos medievales más imponentes del norte de Europa.
Studley Royal Park incluida la Ruinas de la Abadía de Fountains (1986) es un conjunto excepcional de jardines paisajísticos georgianos y ruinas cistercienses. Los Castillos y Murallas del Rey Eduardo en Gwynedd (1986) incluyen los castillos de Conwy, Caernarfon, Beaumaris y Harlech, el anillo de hierro con que Eduardo I intentó someter Gales. El Centro Arqueológico y Astronómico de Ironbridge Gorge (1986) es el lugar donde nació la Revolución Industrial. El Blenheim Palace (1987) es la única residencia no real de Inglaterra con título de palacio y lugar de nacimiento de Winston Churchill. La Ciudad Vieja y la Ciudad Nueva de Edimburgo (1995) representan juntas ocho siglos de arquitectura escocesa desde el Medievo hasta la Ilustración.
El Corazón Neolítico de Orkney (1999) incluye Skara Brae, Maeshowe, el Ring of Brodgar y las Standing Stones of Stenness, un conjunto arqueológico de hace cinco mil años de excepcional conservación. Las Islas Henderson (1988) y el Atolón de Aldabra (1982), en el Pacífico e Índico respectivamente, son territorios británicos de ultramar inscritos por sus valores naturales. La Calzada del Gigante y la Costa de Antrim (1986) es el monumento natural más famoso de Irlanda del Norte, formado por millones de prismas de basalto hexagonales. Los Jardines Botánicos Reales de Kew (2003) son los jardines botánicos más importantes del mundo, con una colección de cincuenta mil tipos de plantas y sus icónicos invernaderos victorianos. El Sitio de los Dorset y East Devon (Costa Jurásica) (2001) expone ciento ochenta y cinco millones de años de historia geológica en sus ciento cincuenta kilómetros de litoral.
Saltaire (2001) es el pueblo modelo victoriano construido por Titus Salt para sus trabajadores textiles en Yorkshire. El Barrio Marítimo de Liverpool (2004) incluye el Dique Albert y el waterfront del Mersey, testimonio de la importancia de Liverpool en el comercio del Imperio Británico. El Viaducto de Pontcysyllte (2009) es la obra de ingeniería de canales más espectacular del período de la Revolución Industrial. El Paisaje Minero de Cornualles y del oeste de Devon (2006) preserva las estructuras de la industria del estaño y el cobre que impulsaron la Revolución Industrial. El Monte Darwin y la Isla Ascensión (inscripción pendiente), los Canales de la Era Industrial de Gran Bretaña (en proceso de nominación) y el Frontón de la Nueva Lanark (2001) el pueblo modelo de Robert Owen en Escocia, son otros sitios de gran valor.
New Lanark (2001), en el río Clyde de Escocia, es el pueblo industrial construido por el socialista utópico Robert Owen a finales del siglo dieciocho, un experimento social pionero donde los trabajadores de la fábrica de algodón tenían acceso a educación, sanidad y condiciones laborales muy superiores a las de la época. El Sitio Fumado de Derwent Valley Mills (2001) preserva el paisaje industrial del valle del Derwent en Derbyshire, donde se establecieron algunas de las primeras fábricas de hilo de algodón del mundo. El Distretto de los Lagos (Lake District) (2017) fue inscrito por su excepcional belleza paisajística y por la influencia del movimiento Romántico en la forma en que el mundo moderno valora la naturaleza. El Muro de Adriano (parte del Fronteras del Imperio Romano) (1987) es la estructura romana más imponente del norte de Europa.
La Ciudad de Greenwich (1997) incluye el Parque Real, el Observatorio, el Old Royal Naval College y el Meridiano que divide el mundo en este y oeste. El Palacio de Blenheim (1987) ya mencionado. La Avenida de los Atlantes de Saint Kilda (1986/2004) es el archipiélago más remoto de las Islas Británicas, en el Atlántico al oeste de las Hébridas Exteriores, habitado durante miles de años y evacuado definitivamente en 1930. Sus espectaculares acantilados albergan las mayores colonias de alcatraces del mundo. El Gorge de Ironbridge (1986) ya mencionado. Los Jardines de Kew (2003) ya mencionado.
El Sitio Arqueológico de Orkney (1999) ya mencionado. El Frontín de Stonehenge (1986) ya mencionado. Canterbury: Catedral de Cristo, Abadía de San Agustín e Iglesia de San Martín (1988) forman juntos la cuna del cristianismo en Inglaterra, desde donde el monje Agustín de Canterbury comenzó la evangelización de los anglosajones en el año 597. La Abadía de Bath (parte del conjunto de Bath) (1987) ya mencionada. La Gruta de Cheddar y la garganta homónima forman un paisaje kárstico de gran belleza en Somerset. El Acueducto de Pontcysyllte (2009) ya mencionado.
Gastronomía Británica y Cultura de los Pubs
La gastronomía británica tiene una reputación que no siempre ha sido justa, resultado de décadas de cocina industrial y austeridad de posguerra que desdibujaron una tradición culinaria mucho más rica y variada de lo que el estereotipo sugiere. Hoy, sin embargo, Londres es reconocida por los expertos gastronómicos como una de las tres o cuatro capitales culinarias del mundo, y la gastronomía británica en su conjunto ha experimentado una renaissance que ha devuelto el orgullo a la mesa del país.
El fish and chips es la comida más emblemática de Gran Bretaña, un plato que tiene sus raíces en la emigración judía sefardí al este de Londres —el pescado frito— y en la tradición irlandesa y belga de las patatas fritas. Un buen fish and chips —bacalao o platija rebozada en una tempura crujiente, con patatas fritas gruesas y suaves por dentro— comido en papel de periódico junto al mar en un pueblo de pescadores del norte de Inglaterra o Escocia es una de las experiencias gastronómicas más sencillas y satisfactorias que el país puede ofrecer. La mejor época para disfrutarlo es el verano, en un día con sol pero viento del mar.
El desayuno inglés completo, el full English breakfast, es el desayuno más famoso del mundo anglosajón y uno de los más sustanciosos de Europa. Huevos fritos, bacon ahumado, salchichas de cerdo, judías blancas en salsa de tomate, champiñones salteados, tomate a la plancha, morcilla negra y tostadas de pan blanco: servido todo junto en un plato enorme con una taza de té fuerte con leche, el full English es un desayuno capaz de alimentar una mañana entera de turismo activo. En Escocia, el desayuno completo incluye adicionalmente haggis, el pudding nacional de la nación, elaborado con corazón, hígado y pulmón de oveja picados con avena, cebolla y especias, cocido dentro del estómago del animal. En Gales, el laverbread —algas de mar cocidas con avena y bacon— es el elemento local más peculiar del desayuno galés.
El asado dominical, el Sunday roast, es quizás la comida más importante de la semana para muchos británicos, un ritual familiar o social que se celebra en casa o en el pub todos los domingos al mediodía. Un trozo generoso de carne asada —buey, cordero, cerdo o pollo, dependiendo de la preferencia— acompañado de patatas asadas crujientes, verduras de temporada, Yorkshire pudding y una generosa salsa de la carne, el gravy. Es un plato de una sencillez reconfortante que, bien ejecutado, puede ser verdaderamente sublime.
El shepherd's pie, con su cubierta de puré de patatas sobre una base de cordero picado con verduras y salsa oscura, el cottage pie con ternera en lugar de cordero, los bangers and mash —salchichas con puré de patatas y cebolla caramelizada— y el pastel de riñones y ternera son algunos de los platos tradicionales de la cocina de comfort británica que siguen siendo parte del menú cotidiano en pubs y hogares de todo el país. La empanada de Cornualles, el pasty cornuallés, con su relleno de ternera, patata, nabo y cebolla dentro de una masa doblada, es la comida del trabajador que fue durante siglos el almuerzo de los mineros del estaño de Cornualles.
El afternoon tea, el té de la tarde, es una tradición que fue inventada supuestamente por la Duquesa de Bedford a principios del siglo diecinueve para calmar el hambre entre el almuerzo y la cena, y se ha convertido en una experiencia gastronómica icónica que hoteles y salones de té de todo el país sirven con más o menos elaboración. La versión clásica incluye scones con clotted cream —una crema de nata muy espesa característica de Devon y Cornualles— y mermelada de fresa, sándwiches de pepino, queso crema y salmón ahumado, pastelitos y una selección de tés. El debate perenne sobre si la crema o la mermelada debe ir primero en el scone separa a los de Devon (crema primero) de los de Cornualles (mermelada primero) con una intensidad sorprendente.
La cultura del pub es uno de los pilares de la vida social británica y una institución con una historia de al menos cinco siglos. El pub inglés tradicional —con su barra de madera oscura, sus cómodas sillas tapizadas, su chimenea en invierno, su jardín trasero en verano— es un lugar de reunión que no tiene equivalente exacto en ninguna otra cultura. La cerveza de barril real, la real ale, elaborada según métodos tradicionales y servida a temperatura de bodega sin gas adicional, es la bebida del pub por excelencia, y las cervezas artesanales de las pequeñas cervecerías independientes han experimentado un renacimiento extraordinario en los últimos veinte años.
El whisky escocés, el Scotch, es uno de los productos más complejos y apreciados de la gastronomía mundial, con una variedad de estilos que refleja la diversidad de las regiones de producción. Los single malts de Speyside, con sus notas de fruta, vainilla y manzana de las barricas de jerez, son generalmente los más accesibles para los nuevos bebedores. Los whiskies de Islay, con su carácter ahumado y yodado resultado de la turba local que se usa para secar la malta, son los más intensos y polarizadores. Los whiskies de los Highlands van desde los ligeros y florales del este hasta los robustos y especiados del norte. La ginebra artesanal, impulsada por los destiladores de Londres y Edimburgo que utilizan botánicos locales como enebro, cilantro, pétalos de rosa o algas marinas, ha experimentado un boom espectacular en la última década.
La gastronomía multicultural de Londres refleja la historia imperial y la diversidad étnica de la ciudad. Brick Lane en el East End es la calle del curry por excelencia, con decenas de restaurantes de cocina bangladesí y del sur de Asia que sirven desde biryani y kormas hasta vindaloo y saag paneer en un ambiente bullicioso y muy asequible. El Balti Triangle de Birmingham, con sus restaurantes pakistaníes que sirven el curry en un wok de acero, es otro polo gastronómico de referencia.
Los restaurantes con estrellas Michelin del Reino Unido —con especial concentración en Londres, donde se superan los cincuenta restaurantes con alguna distinción— representan la cumbre de la gastronomía británica contemporánea. Chefs como Gordon Ramsay, Heston Blumenthal, Tom Kerridge y Clare Smyth han elevado la cocina británica a un nivel de reconocimiento internacional que habría resultado impensable hace apenas treinta años.
Arte, Cultura E Historia
La historia del Reino Unido comienza mucho antes de que existiera cualquier entidad política con ese nombre. Las primeras evidencias de presencia humana en las islas datan de hace más de ochocientas mil años, y los monumentos megalíticos del Neolítico y la Edad del Bronce, como Stonehenge y Avebury, demuestran la capacidad organizativa y el pensamiento simbólico de las poblaciones prehistóricas de las islas.
La conquista romana de Britania, iniciada por el Emperador Claudio en el año 43 d.C., supuso la integración de la mayor parte de la isla en el Imperio Romano durante casi cuatro siglos. Los romanos fundaron ciudades —Londinium, Aquae Sulis, Eboracum— construyeron calzadas, acueductos y baños, y llevaron a las islas el latín, el derecho romano y el comercio mediterráneo. La retirada de las legiones a principios del siglo quinto dejó un vacío que fue llenado por oleadas de invasores y colonizadores anglosajones procedentes del norte de Alemania y Dinamarca, que dieron nombre a Inglaterra y cuya lengua, el anglosajón, es el sustrato del inglés moderno.
La Conquista Normanda de 1066, cuando Guillermo el Conquistador derrotó al último rey anglosajón, Harold II, en la batalla de Hastings, es uno de los momentos más transformadores de la historia de las islas. La nobleza normanda impuso el francés como idioma de la corte y la administración, y su lengua se fundió con el anglosajón para crear el inglés medieval del que deriva el inglés moderno. La Conquista Normanda también trajo el sistema feudal en su forma más desarrollada, una arquitectura de castillos y catedrales de una grandiosidad sin precedentes en las islas, y una cultura cortesana de una sofisticación muy superior a la anglosajona.
La Magna Carta de 1215, arrancada al rey Juan sin Tierra por sus barones rebeldes, es uno de los documentos más importantes de la historia del constitucionalismo occidental. Aunque en su versión original fue un documento de privilegios feudales, sus principios —que el rey está sujeto a la ley, que nadie puede ser encarcelado sin juicio— sentaron las bases del derecho constitucional moderno. El parlamento inglés, que se fue desarrollando a lo largo del siglo trece y catorce, es el modelo histórico de los parlamentos representativos de todo el mundo.
La Época Tudor, con los reinados de Enrique VIII y su hija Isabel I en el centro, fue uno de los períodos más dramáticos y creativos de la historia inglesa. El cisma de Enrique VIII con la Iglesia de Roma, motivado por su deseo de anular su matrimonio con Catalina de Aragón, creó la Iglesia de Inglaterra y transformó para siempre la religión de las islas. Isabel I, la Reina Virgen, presidió un período de expansión marítima, prosperidad cultural y desarrollo literario y teatral de una intensidad sin precedentes, con Shakespeare, Marlowe, Spenser y Sydney escribiendo en los teatros y las cortes de Londres.
El Imperio Británico, en su máxima extensión a principios del siglo veinte, cubría más de la cuarta parte de la superficie de la Tierra y gobernaba a más de cuatrocientos millones de personas en todos los continentes. Fue el mayor imperio de la historia humana, y su legado —el idioma inglés como lengua de comunicación global, los sistemas jurídicos y administrativos derivados del derecho inglés, la Comunidad Británica de Naciones que agrupa a cincuenta y tres países— sigue siendo un factor determinante de la política y la cultura mundiales en el siglo veintiuno. El imperialismo británico también dejó un legado de explotación, esclavitud y dominación cultural cuya evaluación honesta es un proceso que la sociedad británica está llevando a cabo de manera creciente y a veces dolorosa.
La Revolución Industrial que comenzó en Gran Bretaña a mediados del siglo dieciocho fue el evento económico más transformador de la historia humana desde la revolución agrícola del Neolítico. Las innovaciones técnicas de James Watt con la máquina de vapor, de Richard Arkwright con el hiladero mecánico, de George Stephenson con la locomotora de vapor, y de los ingenieros de hierro de Ironbridge y Sheffield transformaron la producción de bienes, el transporte, la organización del trabajo y la estructura social de manera irreversible, primero en Gran Bretaña y luego en todo el mundo. Las ciudades industriales del norte de Inglaterra —Manchester, Birmingham, Leeds, Sheffield— son los monumentos vivientes de esa transformación.
La Era Victoriana, que abarca el reinado de la Reina Victoria entre 1837 y 1901, fue un período de prosperidad, innovación científica, expansión imperial y profundas transformaciones sociales. La teoría de la evolución de Charles Darwin, publicada en El origen de las especies en 1859, revolucionó la concepción del ser humano y su lugar en la naturaleza con consecuencias que se siguen sintiendo hoy. La literatura victoriana, con novelistas como Charles Dickens, George Eliot, Thomas Hardy y las hermanas Brontë, exploró las tensiones y contradicciones de una sociedad en rápida transformación con una profundidad psicológica y social sin precedentes.
La contribución del Reino Unido a la literatura universal es extraordinaria. William Shakespeare, nacido en Stratford-upon-Avon en 1564, creó treinta y siete obras de teatro que exploran con profundidad y genio inigualable prácticamente todos los aspectos de la condición humana. John Milton, con su épica El paraíso perdido, es el segundo gran poeta de la lengua inglesa. Jane Austen, con sus seis novelas de amor y matrimonio en la campiña inglesa, creó personajes y situaciones de una agudeza psicológica y un humor fino que siguen siendo contemporáneos doscientos años después. Charles Dickens inmortalizó las injusticias de la pobreza y la riqueza de la sociedad victoriana en novelas como Oliver Twist, David Copperfield y Grandes esperanzas. J.R.R. Tolkien inventó con El señor de los anillos un género literario y un mundo imaginario que sigue generando miles de lectores y seguidores en todo el planeta. J.K. Rowling transformó el hábito de lectura de millones de niños de todo el mundo con su saga de Harry Potter.
Los Beatles, nacidos en Liverpool en los primeros años de la década de los sesenta, no solo fueron el grupo de música popular más exitoso e influyente de la historia, sino que protagonizaron una transformación cultural de una amplitud que va mucho más allá de la música. La invasión británica que desencadenaron abrió las puertas de América a toda una generación de grupos de rock y pop británicos: los Rolling Stones, los Kinks, los Who, los Animals, Cream. David Bowie redefinió las fronteras del género y la identidad en el arte popular con una carrera de cuatro décadas de innovación constante. Led Zeppelin, Pink Floyd, Radiohead, Amy Winehouse: la lista de artistas británicos que han marcado la historia de la música popular es inagotable.
El West End de Londres es el segundo mayor centro de teatro comercial del mundo después de Broadway, con más de cuarenta teatros en un área de apenas unos pocos kilómetros cuadrados en el corazón del West End. Los musicales de larga duración —El fantasma de la ópera, El rey León, Hamilton, Mamma Mia— conviven con las producciones dramáticas de la Royal Shakespeare Company, el National Theatre y el Old Vic en una concentración de talento escénico que no tiene precedente en el mundo.
El cine británico ha dado al mundo algunas de las sagas más populares: las películas de James Bond, rodadas mayormente en los estudios Pinewood de Buckinghamshire y en locaciones de todo el mundo; las películas de Harry Potter, filmadas en los estudios Warner Bros de Leavesden y en locaciones reales de Gran Bretaña; y una tradición de cine de autor y comedia que va de Alfred Hitchcock y Carol Reed a Mike Leigh, Ken Loach y los directores de la nueva generación.
La BBC, la British Broadcasting Corporation, fundada en 1922 y financiada por el canon de televisión, es la mayor emisora de radio y televisión de servicio público del mundo y la que mayor influencia ha tenido en el desarrollo de los estándares periodísticos y de entretenimiento a nivel internacional. Sus producciones de drama, documental y entretenimiento, desde Doctor Who hasta Sherlock, desde Planeta Tierra hasta I, Claudius, son exportadas y admiradas en todo el mundo.
Actividades Al Aire Libre y Naturaleza
El Reino Unido ofrece a los amantes de las actividades al aire libre una variedad y una calidad de paisajes que sorprende a quienes imaginan el país como un lugar exclusivamente urbano e industrial. Quince Parques Nacionales, cuatro Áreas de Excepcional Belleza Natural y miles de kilómetros de senderos homologados cubren las regiones más bellas del país con una infraestructura de acceso excepcional.
El senderismo es la actividad al aire libre más popular del Reino Unido. El Pennine Way, el primer sendero de largo recorrido homologado del país, discurre cuatrocientos treinta kilómetros desde Edale en el Peak District hasta Kirk Yetholm en la frontera escocesa, atravesando los páramos del Yorkshire Dales y la salvaje soledad del Muro de Adriano. El Coast to Coast Walk, diseñado por el legendario escritor de guías de montaña Alfred Wainwright, cruza el norte de Inglaterra de costa a costa en trescientos kilómetros. El West Highland Way, en Escocia, discurre ciento cincuenta y dos kilómetros desde Milngavie, cerca de Glasgow, hasta Fort William a los pies del Ben Nevis, atravesando el dramático paisaje de los Highlands occidentales. El Sendero de Pembrokeshire en Gales, ya mencionado, es uno de los más bellos del país. El South West Coast Path, en el suroeste de Inglaterra, es el sendero más largo del país, con más de mil quilómetros recorriendo la costa de Minehead en Somerset hasta Poole en Dorset.
El surf en Newquay, en la costa norte de Cornualles, es un deporte con una larga historia en el Reino Unido, y Newquay es considerada la capital del surf del país. Las olas del Atlántico, especialmente en los meses de otoño e invierno, pueden alcanzar una calidad que atrae a surfistas de toda Europa. Las escuelas de surf de la ciudad ofrecen clases para todos los niveles, y el ambiente del pueblo es informal y relajado.
La vela es uno de los deportes más practicados en el Reino Unido, con una tradición marítima que se remonta a la era de los grandes exploradores y comerciantes. El Solent, el estrecho entre la costa de Hampshire y la isla de Wight, es uno de los centros más importantes de la vela deportiva de Europa, con Cowes Week, celebrada en agosto, siendo el festival de vela más antiguo y famoso del mundo. El kayak de mar en Escocia, especialmente en las Hébridas y a lo largo de la costa de Argyll, permite explorar un litoral de una complejidad y una belleza incomparables.
La observación de aves es una pasión nacional en el Reino Unido, un país con una diversidad ornitológica excepcional para su tamaño. Las Islas Farne en Northumberland son el lugar más accesible del mundo para observar frailecillos a distancia de pocos metros, ya que estos carismáticos pájaros con sus picos de colores anidan en madrigueras a pocos pasos de los visitantes. La Isla de Skomer en Gales alberga la mayor colonia de frailecillos del sur de Gran Bretaña. Las águilas reales de los Highlands escoceses, los ospreys del Speyside, los halcones peregrinos de las ciudades, los puffins de las Orcadas: el Reino Unido es un paraíso para los pajareros.
El golf tiene en el Reino Unido su cuna histórica y sus campos más venerados. El Old Course de St Andrews, en Escocia, es el campo donde se dice que el golf fue codificado por primera vez, con sus bunkers imposibles, sus fairways naturales y su decimooctavo hoyo frente a la ciudad. Royal Troon en Ayrshire, Muirfield en East Lothian, Royal Birkdale en Lancashire y Carnoustie en Angus son otros campos históricos donde se ha disputado el Open Championship, el torneo de golf más antiguo del mundo.
El críquet, el deporte más inglés de todos, se juega en aldeas y ciudades de toda Inglaterra durante los meses de verano, con partidas de cinco días en los grandes grounds de Lord's y The Oval en Londres, Headingley en Leeds y Old Trafford en Manchester. La rivalidad con Australia en los Ashes, la serie más antigua e importante del críquet internacional, es una de las grandes rivalidades deportivas del mundo. El rugby, en sus dos formas —Union y League— tiene sus cuarteles generales en el estadio de Twickenham en Londres para el union y en el norte de Inglaterra para el league. La Premier League de fútbol es la liga deportiva más seguida del mundo, con clubes como Manchester United, Liverpool, Chelsea, Arsenal y Manchester City atrayendo seguidores de todos los rincones del planeta.
Información Práctica de Viaje
Llegar al Reino Unido desde España y Latinoamérica es relativamente sencillo. El aeropuerto de Heathrow en Londres, con cinco terminales y más de ochenta millones de pasajeros anuales, es el más transitado de Europa y uno de los más grandes del mundo, con vuelos directos desde Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Ciudad de México, Lima, Bogotá y otras ciudades hispanohablantes. El aeropuerto de Gatwick, al sur de Londres, y el de Stansted, al noreste, son los otros aeropuertos internacionales de la capital. Manchester, Edimburgo y Birmingham también tienen aeropuertos internacionales con conexiones directas a varias ciudades europeas y algunas transatlánticas.
El tren es la mejor manera de moverse entre las ciudades del Reino Unido, especialmente en Inglaterra. La red de National Rail conecta todas las ciudades importantes con servicios frecuentes y relativamente rápidos. El trayecto de Londres a Manchester, por ejemplo, tarda unas dos horas; el de Londres a Edimburgo, unas cuatro horas y media. El Eurostar conecta Londres con París en dos horas y veinte minutos y con Bruselas en dos horas, haciendo posible combinar el Reino Unido con el continente europeo en un mismo viaje. Reservar los billetes de tren con antelación, especialmente para los viajes de largo recorrido, puede suponer un ahorro considerable respecto a las tarifas en ventanilla.
El metro de Londres, el Tube, es la red de metro más antigua del mundo —abrió en 1863— y la más extensa de Europa, con once líneas y casi trecientas estaciones que cubren la mayor parte del Gran Londres. La tarjeta Oyster, una tarjeta de transporte recargable que funciona en el Tube, en los autobuses y en los trenes de superficie de la zona de Londres, es la manera más económica y conveniente de moverse por la ciudad. Las tarifas son significativamente más altas que las de otros metros europeos, especialmente en las horas punta, pero el sistema es eficiente y muy bien señalizado.
En el Reino Unido se conduce por la izquierda, lo que supone una adaptación necesaria para los conductores continentales y latinoamericanos. Los coches tienen el volante en el lado derecho. El tráfico en Londres es muy denso y el aparcamiento muy caro, por lo que el coche no es el medio de transporte más recomendable para visitar la capital. Sin embargo, para explorar la campiña, los Parques Nacionales y las regiones más remotas de Escocia o Gales, el coche es prácticamente imprescindible.
La moneda del Reino Unido es la Libra Esterlina (GBP, símbolo £), que no es el euro aunque el Reino Unido formó parte de la Unión Europea hasta 2020. Un euro equivale aproximadamente a ochenta y cinco peniques en el momento de escribir esta guía, aunque el tipo de cambio varía constantemente. Los cajeros automáticos son abundantes en todas las ciudades y muchos aceptan tarjetas internacionales con comisiones moderadas. Las tarjetas de crédito y débito son aceptadas prácticamente en todas partes, incluyendo taxis, mercados y pequeños comercios.
Los idiomas oficiales del Reino Unido son el inglés, el galés en Gales y el gaélico escocés en partes de Escocia. En Irlanda del Norte, el irlandés tiene un estatus oficial. El inglés es el idioma de comunicación en todo el país, aunque los acentos regionales —el acento escocés, el acento galés, el geordie de Newcastle, el scouse de Liverpool, el brummie de Birmingham— pueden resultar difíciles de entender incluso para los angloparlantes de otros países.
En caso de emergencia, el número a marcar es el 999 (o el 112, que funciona en toda Europa). Este número conecta con los servicios de policía, bomberos y ambulancias. El sistema de salud pública, el NHS (National Health Service), presta atención médica de urgencia gratuita a todos los visitantes independientemente de su origen o seguro médico, aunque se recomienda encarecidamente contar con un seguro de viaje que cubra gastos médicos.
El alojamiento en el Reino Unido va desde los hostales de la YHA (Youth Hostels Association), presentes en todo el país incluyendo algunas localizaciones espectaculares como castillos o granjas en el Lake District, hasta los B&Bs (bed and breakfast) —el alojamiento más típicamente británico, con desayuno completo incluido en habitaciones de casas particulares— los hoteles de campo, los palacios convertidos en hotel y los grandes hoteles de lujo de las ciudades. Reservar con antelación es especialmente importante en verano y durante los grandes eventos y festivales.
La mejor época para visitar el Reino Unido en términos climáticos es de mayo a septiembre, con los meses de junio y julio ofreciendo los días más largos y generalmente más cálidos, aunque el tiempo siempre es variable e impredecible. La primavera (marzo-mayo) puede ser deliciosa, con los jardines en flor y menos turistas que en verano. El otoño (septiembre-noviembre) ofrece paisajes de colores dorados y temperaturas aún agradables. El invierno es frío, oscuro y húmedo en general, aunque tiene su encanto con los mercados navideños y la posibilidad de ver nieve en Escocia y los Highlands de Gales.
Festivales y Eventos
El calendario de festivales y eventos del Reino Unido es uno de los más ricos de Europa, con una diversidad que va de la ceremonia real más solemne al festival de música más ruidoso, de la competición deportiva más antigua del mundo al carnaval callejero más colorido de Europa.
El Festival Fringe de Edimburgo, celebrado cada agosto, es el mayor festival de artes escénicas del mundo y ya ha sido descrito con más detalle en la sección de Escocia. El Festival Internacional de Edimburgo, que se celebra simultáneamente con el Fringe, es el festival de artes clásicas —música, ópera, danza y teatro— más importante del mundo, con compañías y orquestas procedentes de todos los rincones del planeta. El Military Tattoo de Edimburgo, los espectáculos de bandas de música militar en las murallas del castillo de Edimburgo, es el evento de ceremonial militar más espectacular del mundo.
El Festival de Glastonbury, celebrado en junio en la finca de Worthy Farm en Somerset, es el mayor festival de música al aire libre del mundo, con más de doscientas mil personas asistiendo durante cinco días a actuaciones de los artistas de rock, pop, electrónica y world music más importantes del momento. El festival tiene una historia de más de cincuenta años y una capacidad de influencia en la cultura popular que va mucho más allá de la música.
El Carnaval de Notting Hill, celebrado en el último fin de semana de agosto en el barrio homónimo de Londres, es el mayor festival callejero de Europa y el mayor festival de música caribeña del mundo fuera del Caribe. Con sus carrozas decoradas, sus trajes de plumas y colores brillantes, su música de soca, calipso y steel drums y su ambiente de júbilo contagioso, el carnaval transforma las calles del oeste de Londres en una fiesta que atrae más de dos millones de personas en dos días.
El Trooping the Colour, la ceremonia del cumpleaños oficial del monarca celebrada en junio en Horse Guards Parade en el centro de Londres, es el mayor despliegue de ceremonial militar real del año, con centenares de soldados, músicos y jinetes en sus uniformes más espectaculares desfilando ante el Rey y la familia real. El Chelsea Flower Show, celebrado en mayo en los jardines del Royal Hospital Chelsea, es la exposición de jardines y flores más famosa del mundo, con diseñadores de jardines de todo el planeta presentando sus creaciones más elaboradas y los mejores cultivadores de flores y plantas presentando sus logros.
Wimbledon, el torneo de tenis más antiguo y prestigioso del mundo, se celebra en el All England Club en el sureste de Londres durante las dos últimas semanas de junio y la primera de julio. La hierba inmaculada de sus pistas, las fresas con nata de los puestos de comida, el silencio respetuoso del público durante el juego y la elegancia del Centre Court hacen de Wimbledon uno de los grandes eventos deportivos y sociales del año en el Reino Unido.
La noche de Guy Fawkes, el 5 de noviembre, conmemora el fracasado Complot de la Pólvora de 1605, cuando un grupo de conspiradores católicos, entre ellos el famoso Guy Fawkes, intentaron volar el Parlamento durante la apertura del año legislativo. Cada 5 de noviembre, toda Gran Bretaña enciende hogueras y lanza fuegos artificiales en el mayor espectáculo pirotécnico del año.
El Eisteddfod Nacional de Gales, celebrado en agosto, es el mayor festival de cultura y lengua galesa del mundo, con competiciones de poesía, música, canto y danza en galés que atraen a miles de participantes y espectadores de toda Gales y de la diáspora galesa internacional. El Gran Premio de Gran Bretaña de Fórmula Uno, celebrado en el circuito de Silverstone en Northamptonshire en julio, es uno de los eventos deportivos más importantes del calendario internacional.
Compras
El Reino Unido, y Londres en particular, es uno de los grandes destinos de compras del mundo. Oxford Street y New Bond Street son los ejes del comercio de lujo y moda en Londres: Oxford Street, con más de trescientas tiendas en menos de dos kilómetros, es la calle comercial más transitada de Europa, mientras que Bond Street, con sus boutiques de Cartier, Chanel, Louis Vuitton y Asprey, es la más exclusiva.
Harrods en Knightsbridge, ya mencionado, es el gran almacén más famoso del mundo. Liberty en Great Marlborough Street es el gran almacén más bello de Londres, con su estructura de entramado de madera y sus patios interiores llenos de telas, moda y objetos de diseño de una calidad excepcional. Fortnum and Mason en Piccadilly, proveedores de la familia real desde 1707, es la referencia en alimentación de lujo, especialmente té, mermeladas, galletas y confitería.
Las marcas de moda británica que han conquistado el mundo incluyen Burberry, con su icónico gabardina e impermeables de cuadros; Vivienne Westwood, la diseñadora punk que reinventó la moda de lujo; Paul Smith, con sus trajes de rayas multicolor; y Alexander McQueen, cuya obra combina el drama teatral con la artesanía de alta costura. Las tiendas de segunda mano y vintage de Portobello Road en Notting Hill y de Camden Market son el polo opuesto, con ropa, discos, libros y objetos de épocas pasadas a precios muy asequibles.
Los productos más característicos de Escocia incluyen el tweed de Harris, el tejido de lana que se fabrica a mano en las Hébridas Exteriores en colores y texturas de inspiración natural; el tartán, con sus diferentes pautas que identifican a los distintos clanes escoceses; y el cachemira escocés, reconocido mundialmente por su suavidad y calidad. Las mantas y tapices galeses, con sus diseños geométricos de colores intensos, son los textiles artesanales más característicos de Gales.
Viajes En Familia
El Reino Unido es un destino excelente para los viajes en familia, con una gran cantidad de atracciones pensadas específicamente para niños y jóvenes, así como lugares históricos y naturales que los fascinan a todas las edades.
El Warner Bros. Studio Tour The Making of Harry Potter, a las afueras de Londres en Leavesden, Hertfordshire, es la atracción turística más popular del Reino Unido para los niños y jóvenes. Los estudios donde se filmaron las ocho películas de Harry Potter se han convertido en un museo extraordinario donde los visitantes pueden caminar por los decorados originales, ver los trajes y accesorios reales y sumergirse en el universo mágico de J.K. Rowling. La visita, que dura entre dos y cuatro horas, es una experiencia de una intensidad emocional que enamora tanto a los niños que no han leído los libros como a los adultos que los conocen de memoria.
Legoland Windsor, a unos cuarenta minutos al oeste de Londres, es uno de los parques temáticos más visitados del Reino Unido, con atracciones, paseos y espectáculos construidos en torno al universo de Lego y pensados específicamente para niños de entre tres y doce años. Alton Towers en Staffordshire es el parque de atracciones más grande del país, con montañas rusas de clase mundial y atracciones acuáticas que mantienen a los adolescentes entretenidos durante el día entero.
El Museo de Historia Natural de Londres, ya mencionado, es uno de los más visitados por las familias con niños. Su colección de dinosaurios, su galería de ballenas y su sala de los minerales son imanes irresistibles para los curiosos de todas las edades. El Science Museum, adyacente al Natural History Museum en South Kensington, es igualmente fascinante, con exposiciones interactivas sobre exploración espacial, historia de la aviación, tecnología digital y ciencias del cuerpo que hacen el aprendizaje una actividad emocionante.
Los castillos escoceses son otra de las grandes atracciones familiares del país. El Castillo de Edimburgo, el Castillo de Stirling y los numerosos castillos en ruinas diseminados por los Highlands evocan un mundo de leyendas, batallas y reyes que captura la imaginación de los niños con una facilidad que ningún museo puede igualar. El Beamish Open Air Museum en el Durham es un pueblo vivo del siglo veintiuno con personajes disfrazados de la época que llevan a los visitantes a un viaje en el tiempo a la vida de principios del siglo veinte en el norte de Inglaterra.
El Eden Project en Cornualles es uno de los proyectos arquitectónicos y ambientales más extraordinarios del Reino Unido, un jardín botánico construido dentro de dos cúpulas geodésicas de dimensiones nunca vistas —la mayor tiene un diámetro de ciento diez metros— que albergan los ecosistemas de las selvas tropicales y el Mediterráneo dentro de los límites de Gran Bretaña. Los niños quedan invariablemente fascinados tanto por la arquitectura de las cúpulas como por la exuberancia vegetal de los jardines interiores.

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