
La Revolución Reagan y el Ascenso del Conservadurismo
Introducción
Las décadas que abarcan desde finales de los años setenta hasta principios de los años noventa representan uno de los períodos de transformación más trascendentales de la historia política moderna de los Estados Unidos. La elección de Ronald Reagan a la presidencia en noviembre de 1980 no marcó simplemente un cambio de administración, sino la culminación de un movimiento conservador que se había extendido por décadas y que transformó fundamentalmente la gobernanza estadounidense, la política exterior, la filosofía económica y la vida cultural de la nación. La Revolución Reagan, como llegó a conocerse, bebió de profundas fuentes de descontento ideológico que se habían ido acumulando desde al menos principios de los años sesenta, canalizando las frustraciones con la gobernanza liberal, las ansiedades de la Guerra Fría, la convulsión social y el estancamiento económico hacia una coalición política coherente que dominaría la política estadounidense durante una generación y alteraría los términos del debate público de maneras que persistirían mucho tiempo después de que el propio Reagan hubiera abandonado el escenario.
Para comprender la Revolución Reagan en toda su complejidad, es indispensable situar este período dentro del marco más amplio de la historia política del siglo veinte. El Nuevo Trato de Franklin D. Roosevelt había establecido un consenso político que perduró durante décadas: el gobierno federal tenía un papel legítimo y necesario en la regulación de la economía, la provisión de una red de seguridad social y la protección de los ciudadanos frente a los excesos del capitalismo sin restricciones. Este consenso fue ampliado y profundizado por la Gran Sociedad de Lyndon B. Johnson en los años sesenta, con programas que extendían la asistencia médica a los ancianos y los pobres, invertían masivamente en educación y vivienda, y atacaban la pobreza como un problema sistémico que requería respuestas sistémicas. Sin embargo, incluso en el momento de su mayor influencia, este consenso liberal generó reacciones y resistencias que con el tiempo se convertirían en la base del ascenso conservador.
La Revolución Reagan no puede entenderse tampoco sin considerar los cambios demográficos, culturales y económicos que transformaron la sociedad estadounidense en el período de posguerra. El crecimiento de los suburbios, el declive de las ciudades industriales del noreste y el Medio Oeste, el surgimiento del Cinturón del Sol como nueva zona de prosperidad y crecimiento poblacional, la diversificación racial y étnica de la nación, la revolución sexual y feminista de los años sesenta y setenta, y el colapso de la economía manufacturera de posguerra crearon las condiciones para una profunda reconfiguración política. Reagan supo leer estos cambios con notable agudeza política y construyó una coalición que unía a grupos antes dispares: trabajadores blancos de la clase obrera del Norte que se sentían abandonados por el Partido Demócrata, blancos del Sur que rechazaban los avances de los derechos civiles y la intervención federal en los asuntos raciales, evangélicos y católicos conservadores alarmados por los cambios sociales y culturales de la era, empresarios y ejecutivos corporativos que anhelaban la desregulación y la reducción de impuestos, y anticomunistas de línea dura que exigían una postura más firme frente a la Unión Soviética.
El período que se extiende desde la elección de Reagan en 1980 hasta el fin de la presidencia de George H.W. Bush en enero de 1993 vio no solo la transformación de la política interior estadounidense sino también el final de la Guerra Fría, el colapso del comunismo soviético, la reunificación alemana, la primera guerra del Golfo Pérsico y el surgimiento de un orden mundial radicalmente nuevo. Estos eventos internacionales de enorme magnitud se entretejieron con los debates y las luchas políticas internas de maneras que hacen de este período un objeto de estudio de primera importancia para comprender la América contemporánea. El presente artículo examina en detalle cada uno de los principales temas, eventos y debates del período, buscando ofrecer una visión completa, equilibrada y analíticamente rigurosa de uno de los momentos más influyentes y controvertidos de la historia política estadounidense.
Las Raíces del Conservadurismo Moderno
El conservadurismo que Reagan encarnó y potenció no surgió de la nada en 1980. Sus raíces intelectuales y organizativas se remontan a los años cuarenta y cincuenta, cuando un puñado de pensadores, editores y activistas comenzaron el lento y difícil trabajo de construir una alternativa coherente al consenso liberal dominante. Friedrich Hayek, cuya obra El camino de servidumbre fue publicada en 1944, ofreció una crítica filosófica del socialismo y la planificación centralizada que influyó profundamente en los pensadores conservadores estadounidenses. Milton Friedman, el economista de la Universidad de Chicago, desarrolló a lo largo de las décadas siguientes una poderosa argumentación en favor del libre mercado, la libre empresa y la limitación del papel del gobierno, argumentación que culminaría en su influyente libro Capitalismo y libertad de 1962 y en su popular serie de televisión Libre para elegir de 1980.
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