
Laos: La Joya Más Pacífica del Sudeste Asiático
Hay lugares en el mundo donde el tiempo parece haberse detenido, donde la modernidad llega tarde y sin prisa, donde la vida transcurre al compas de los rios, las campanas de los templos y el murmullo de los monjes en oracion. Laos es uno de esos lugares. Enclavado en el corazon del Sudeste Asiatico, este pais sin litoral es, para muchos viajeros que han tenido el privilegio de visitarlo, la experiencia mas autentica, mas conmovedora y mas transformadora de toda la region.
Mientras sus vecinos Tailandia y Vietnam se han convertido en destinos de turismo masivo, repletos de rascacielos, centros comerciales y miles de turistas buscando la foto perfecta, Laos ha permanecido fiel a si mismo con una especie de gracia involuntaria. No fue deliberado, no fue planeado por ninguna junta de turismo. Fue simplemente la consecuencia de decadas de aislamiento politico, de una pobreza que paradojicamente preservo lo que en otros lugares el dinero destruyo, y de una mentalidad nacional que valora la paz por encima de todo.
Los laosianos tienen una expresion que resume su filosofia de vida: "bo pen nyang", que se traduce aproximadamente como "no hay problema" o "no importa". Es la respuesta laosiana universal a casi cualquier contratiempo. Se perdio el autobus. Bo pen nyang. El restaurante se quedo sin el plato que pediste. Bo pen nyang. La lluvia arruino los planes del dia. Bo pen nyang. Esta actitud, que podria parecer indolencia a los ojos de un occidental apresurado, es en realidad una profunda sabiduria sobre como vivir en armonia con las circunstancias, como encontrar contentamiento en lo que existe en lugar de angustiarse por lo que falta.
Se ha llamado a Laos el "Mediterraneo de Asia", no por su clima costero sino por su ritmo de vida tranquilo, su enfasis en el placer de las cosas simples, en la buena comida, en la conversacion, en el descanso. La cultura de la hamaca es real aqui: es perfectamente aceptable, incluso esperado, pasar largas horas meciendose entre dos palmeras, contemplando el rio o simplemente dejando pasar las horas. No hay urgencia. No hay prisa. El tiempo en Laos tiene una textura diferente.
Luang Prabang, la antigua capital real del pais, es considerada por muchos expertos en patrimonio y viajeros veteranos como la ciudad mejor conservada del Sudeste Asiatico. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, esta ciudad es una joya arquitectonica donde templos budistas dorados conviven con villas coloniales francesas en perfecta armonia, donde las calles no tienen ni un solo edificio alto, donde al amanecer decenas de monjes de color azafran descienden en silencio por las calles para recibir las ofrendas de los fieles. Es una escena que parece sacada de otro siglo, y en cierta forma lo es.
El Rio Mekong, uno de los grandes rios del mundo, es la arteria vital de Laos. No hay forma de entender este pais sin entender el Mekong. Nacido en las montanas del Tibet, el Mekong recorre mas de cuatro mil kilometros antes de desembocar en el Mar de China Meridional a traves del Delta del Mekong en Vietnam. Durante casi toda la extension de Laos, el Mekong forma la frontera occidental del pais con Tailandia, pero va mas alla de ser una linea fronteriza: es la fuente de vida, de alimento, de transporte, de comercio y de significado espiritual para millones de laosianos. Las aldeas se construyen a su orilla. Los pescadores lanzan sus redes cada manana en sus aguas color cafe con leche. Los barcos lentos lo surcan llevando viajeros y mercancias entre ciudades que no tienen carretera. El Mekong es Laos en estado liquido.
Pero Laos es tambien un pais marcado por una de las tragedias mas grandes y menos conocidas de la historia del siglo XX. Entre 1964 y 1973, durante la Guerra de Vietnam, los Estados Unidos lanzaron sobre Laos mas de dos millones de toneladas de bombas, convirtiendo a este pequeno pais en el mas bombardeado per capita de toda la historia de la humanidad. Se lanzaron mas bombas sobre Laos que sobre toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial. Aproximadamente el treinta por ciento de esas bombas, la mayoria siendo submuniciones en racimo del tamano de una pelota de tenis, no explotaron al caer y permanecen enterradas en los campos y bosques de Laos hasta el dia de hoy. Se estima que hay todavia ochenta millones de estas bombas sin explotar en el suelo laosiano, y cada ano matan o mutilan a decenas de personas, muchas de ellas ninos que las confunden con juguetes o chatarra vendible. Es una herida que no termina de cicatrizar, una guerra que tecnicamente termino hace mas de cincuenta anos pero que sigue cobrando victimas.
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