
La América Colonial y las Trece Colonias 1607-1754
Introducción
El período comprendido entre 1607 y 1754 representa una de las eras más formativas en la historia de lo que hoy conocemos como los Estados Unidos de América. Durante estos 147 años, los colonos ingleses establecieron comunidades permanentes a lo largo de la costa oriental de América del Norte, transformando un paisaje habitado por millones de pueblos indígenas en un conjunto de trece colonias distintas, cada una con su propio carácter, economía, estructura social y relación con la madre patria. Esta era de la América colonial no fue una historia simple ni uniforme de progreso. Fue, en cambio, un proceso turbulento, violento y frecuentemente contradictorio que involucró la desposesión de los nativos americanos, la esclavitud de cientos de miles de africanos, las ambiciones espirituales de disidentes religiosos, los cálculos comerciales de mercaderes e inversores, las aspiraciones de hombres y mujeres ordinarios en busca de tierras y oportunidades, y el surgimiento gradual de instituciones y tradiciones políticas que con el tiempo evolucionarían hacia la democracia americana.
Comprender la América colonial es esencial para cualquier estudiante de Historia de Estados Unidos porque los patrones establecidos durante este período — la tensión entre el autogobierno colonial y la autoridad imperial británica, la centralidad de la raza y la esclavitud en la economía sureña, el carácter religioso de la sociedad de Nueva Inglaterra, el dinamismo comercial de las Colonias Centrales, y las complejas relaciones entre los colonos europeos y las naciones indígenas — establecieron los cimientos sobre los cuales se construyó toda la historia americana posterior. La Revolución de 1776 no puede entenderse sin comprender el siglo y medio de experiencia colonial que la precedió.
Jamestown y la Fundación de Virginia
La historia de la América colonial inglesa comienza en Jamestown, Virginia, donde el 14 de mayo de 1607, aproximadamente 104 colonos ingleses enviados por la Virginia Company of London establecieron el primer asentamiento inglés permanente en América del Norte. La Virginia Company era una compañía por acciones autorizada por el rey Jacobo I de Inglaterra en 1606, y sus motivaciones eran principalmente comerciales. Los inversores que financiaron la expedición a Jamestown esperaban encontrar oro y plata, descubrir un paso noroeste hacia Asia y explotar los recursos que ofreciera la nueva tierra.
Los primeros años de Jamestown fueron catastróficos. De los 104 colonos originales, solo 38 sobrevivieron el primer año. El "tiempo de hambruna" de 1609-1610 fue el punto más bajo de la colonia. Durante el invierno de 1609-1610, la población de Jamestown se desplomó de aproximadamente 500 a alrededor de 60 personas. Los colonos desesperados supuestamente recurrieron a comer caballos, ratas, serpientes y, según algunos relatos, incluso los cuerpos de los muertos.
La figura más asociada con la supervivencia de Jamestown en sus primeros años es el Capitán John Smith, un soldado y aventurero que se distinguió por su energía y capacidad organizativa. Smith impuso disciplina militar a los colonos, haciendo cumplir la regla de que quienes no trabajaran no comerían. Sus relatos incluyen la famosa historia de su captura por guerreros de los Powhatan y su supuesto rescate por Pocahontas, la joven hija del jefe Powhatan. Algunos historiadores modernos argumentan que lo que Smith presenció fue en realidad una ceremonia de adopción en la que Powhatan estaba simbolicamente "matando" a Smith como enemigo y luego "adoptándolo" como subordinado dentro de la Confederación Powhatan.
La Confederación Powhatan, alianza de aproximadamente treinta tribus de habla algonquina lideradas por el jefe supremo Wahunsenacah (conocido por los ingleses como el Jefe Powhatan), tomó inicialmente la decisión estratégica de suministrar alimentos a los colonos en dificultades, viendo en los ingleses potenciales aliados que podrían proporcionar acceso a herramientas metálicas, armas y otros bienes. La relación se volvería más conflictiva a medida que la expansión inglesa amenazara las tierras y la autonomía de los Powhatan.
El Tabaco, el Sistema de Headright y la Mano de Obra Colonial
La transformación de Jamestown de una empresa comercial fracasada en una colonia viable llegó a través del tabaco. John Rolfe recibe el crédito por desarrollar una variedad de tabaco comercialmente viable cruzando la variedad local áspera con semillas más suaves de las Indias Occidentales, probablemente obtenidas de Trinidad. El tabaco salvó a Virginia económicamente, pero también moldeó fundamentalmente la estructura social de la colonia, sus demandas de mano de obra y su expansión territorial.
El problema con el cultivo del tabaco era que requería una intensa mano de obra humana. La solución de la Virginia Company fue el sistema de headright, introducido alrededor de 1618. Bajo este sistema, cualquiera que pagara el pasaje de un colono a Virginia recibía una concesión de cincuenta acres de tierra. Esto creó un poderoso incentivo para importar mano de obra: cuantos más trabajadores trajera un plantador a Virginia, más tierra podía reclamar.
Los primeros africanos llegaron a Virginia en agosto de 1619, cuando un corsario holandés vendió "20 y tantos negros" a colonos ingleses en Point Comfort. El estatus legal preciso de estos primeros africanos fue ambiguo durante décadas, con algunos siendo tratados similarmente a los sirvientes contratados. Sin embargo, a lo largo del siglo XVII, el estatus de los africanos en Virginia fue progresiva y deliberadamente degradado por la ley.
La Cámara de Burgueses y la Primera Asamblea Representativa
El mismo año en que llegaron los primeros africanos a Virginia, 1619, también fue testigo de un evento de enorme significancia constitucional: la convocatoria de la primera asamblea legislativa electa en las Américas. La Cámara de Burgueses de Virginia, formada por veintidós representantes electos, se reunió el 30 de julio de 1619 en la iglesia de Jamestown para considerar legislación que afectaba a la colonia. Aunque los poderes de la asamblea eran limitados, estableció el precedente de que los colonos ingleses en América tenían derecho a participar en la elaboración de las leyes que los gobernaban.
La Rebelión de Bacon y el Cambio Hacia la Esclavitud Racial
Las tensiones acumuladas entre los plantadores ricos, los ex sirvientes contratados pobres y los pueblos indígenas de la frontera estallaron en 1676 en lo que se conoció como la Rebelión de Bacon. Nathaniel Bacon lideró una serie de ataques no autorizados contra los pueblos indígenas a lo largo de la frontera de Virginia. Cuando el Gobernador William Berkeley se negó a comisionar la milicia de Bacon, Bacon dirigió su movimiento contra el propio gobierno colonial. Su ejército, que incluía tanto colonos blancos pobres como hombres africanos esclavizados que buscaban la libertad, marchó sobre Jamestown y la incendió en septiembre de 1676.
La Rebelión de Bacon envió ondas de choque a través de la clase plantadora de Virginia. El espectáculo de colonos blancos pobres y africanos esclavizados haciendo causa común contra la élite colonial fue profundamente alarmante. La solución a la que los plantadores recurrieron cada vez más fue la aceleración de la esclavitud racial. Los africanos esclavizados, a diferencia de los sirvientes contratados blancos, no completarían sus servicios y se convertirían en competidores libres y descontentos por la tierra y el poder político.
Maryland y el Acta de Tolerancia Religiosa
Maryland fue establecida en 1632 como una colonia propietaria para el segundo Lord Baltimore, Cecilius Calvert, un aristócrata católico. En 1649, la Asamblea de Maryland aprobó el Acta de Tolerancia Religiosa, también conocida como la Ley de Tolerancia de Maryland. Esta ley garantizaba la libertad religiosa a todos los cristianos que creyeran en la Trinidad, convirtiendo a Maryland en uno de los primeros lugares del mundo angloparlante en codificar un grado de tolerancia religiosa.
Los Peregrinos, el Pacto del Mayflower y la Colonia de Plymouth
Mientras las colonias de Chesapeake se conformaban según ambiciones comerciales y la economía del tabaco, un tipo muy diferente de asentamiento inglés echaba raíces en Nueva Inglaterra. Los Separatistas, un grupo de disidentes protestantes radicales que se habían separado completamente de la Iglesia de Inglaterra, organizaron una expedición al Nuevo Mundo donde esperaban establecer una comunidad piadosa libre de la corrupción del Viejo Mundo.
En septiembre de 1620, aproximadamente 102 pasajeros zarparon de Plymouth, Inglaterra, a bordo del Mayflower. Antes de desembarcar, los pasajeros masculinos redactaron y firmaron el Pacto del Mayflower el 11 de noviembre de 1620. Los signatarios acordaron "comprometerse y combinarse juntos en un cuerpo político civil" y enmarcar "leyes justas e iguales para el bien general de la Colonia". El Pacto del Mayflower estableció el precedente de que el gobierno legítimo deriva del consentimiento de los gobernados.
La supervivencia de la Colonia de Plymouth durante su primer invierno fue precaria. Casi la mitad de los colonos murió de enfermedad y exposición entre noviembre de 1620 y la primavera de 1621. La supervivencia de la colonia fue enormemente ayudada por el pueblo Wampanoag, particularmente por Tisquantum (Squanto), quien habló a los colonos y sirvió como intérprete entre los colonos de Plymouth y el jefe Wampanoag Massasoit.
La Gran Migración y la Colonia de la Bahía de Massachusetts
El desarrollo mucho más consecuente fue la Gran Migración de 1630-1640, durante la cual aproximadamente 20,000 puritanos navegaron desde Inglaterra hasta la Bahía de Massachusetts. Los puritanos estaban profundamente insatisfechos con la dirección del protestantismo inglés bajo el rey Carlos I, quien estaba empujando a la Iglesia de Inglaterra en una dirección más ceremonial que los puritanos consideraban un retorno al catolicismo.
La Colonia de la Bahía de Massachusetts fue organizada bajo el liderazgo de John Winthrop, quien en su famoso sermón "Un Modelo de Caridad Cristiana" articuló la visión que animaría al puritanismo de Nueva Inglaterra por generaciones: "debemos considerar que seremos como una ciudad sobre una colina. Los ojos de todo el pueblo están sobre nosotros."
La colonia se caracterizó por una combinación distintiva de práctica democrática y principio teocrático. Por un lado, la colonia desarrolló un robusto sistema de autogobierno local centrado en el ayuntamiento, en el que los habitantes masculinos libres se reunían para discutir y votar sobre asuntos locales. Por otro lado, la participación política estaba vinculada a la membresía en la iglesia.
La Fundación de Harvard y el Impulso Educativo
Una de las expresiones más reveladoras del compromiso puritano con una fe letrada y bíblicamente fundamentada fue la inversión temprana y enfática de la colonia en la educación. Harvard College fue fundada en 1636, apenas seis años después del establecimiento de la Colonia de la Bahía de Massachusetts, convirtiéndola en la institución de educación superior más antigua de los Estados Unidos. Su propósito principal era formar un ministerio letrado para las iglesias de Nueva Inglaterra.
Roger Williams, Anne Hutchinson y la Disidencia Religiosa
Roger Williams fue un ministro carismático que llegó a la Bahía de Massachusetts en 1631 y pronto se distinguió por sus puntos de vista radicales. Williams argumentó que los magistrados civiles no tenían autoridad sobre los asuntos de conciencia, que el Estado no tenía derecho a exigir conformidad religiosa, y que los colonos ingleses no tenían derecho sobre las tierras que ocupaban porque pertenecían a los pueblos indígenas. En 1636 fue desterrado de la colonia y fundó Providence, que se convirtió en el núcleo de Rhode Island, una colonia que ofrecía completa libertad religiosa.
Anne Hutchinson presentó un tipo diferente de desafío. Una mujer sumamente inteligente y carismática, Hutchinson comenzó a celebrar reuniones en su casa en Boston donde comentaba los sermones de la semana. Avanzó una posición teológica llamada Antinomismo, argumentando que la mayoría de los ministros de la colonia predicaban un "pacto de obras". Fue procesada en 1637, convicta de "injuriar a los ministros" y desterrada de la colonia en 1638.
Connecticut y las Órdenes Fundamentales
Thomas Hooker llevó a un grupo de colonos desde Massachusetts hacia el Valle del Río Connecticut en 1636, fundando la ciudad de Hartford. En 1639, las ciudades ribereñas de Connecticut redactaron las Órdenes Fundamentales de Connecticut, que muchos historiadores consideran como la primera constitución escrita en la historia de América.
Los Juicios de Brujas de Salem
Los Juicios de Brujas de Salem de 1692-1693 fueron quizás el episodio más dramático y perturbador en la historia de la Nueva Inglaterra puritana. La crisis comenzó cuando varias niñas jóvenes comenzaron a exhibir convulsiones y otros síntomas que fueron interpretados como signos de posesión demoníaca. Las acusaciones se propagaron rápidamente, alimentadas por tensiones comunitarias, animosidades personales y miedo genuino.
Al final de la crisis, los tribunales de Salem habían condenado a veintinueve personas por brujería. Diecinueve fueron ahorcadas; un hombre fue aplastado hasta la muerte con piedras pesadas cuando se negó a presentar alegaciones. Aproximadamente 150 a 200 personas fueron encarceladas y acusadas. Los juicios se basaron en lo que se llamó "evidencia espectral", testimonio de que el espíritu del acusado había aparecido al acusador en un sueño o visión.
La Guerra del Rey Felipe y el Fin de la Nueva Inglaterra Indígena
El evento más catastrófico en la Nueva Inglaterra del siglo XVII fue la Guerra del Rey Felipe, combatida de 1675 a 1676. La guerra recibió ese nombre por Metacom, el hijo del jefe Wampanoag Massasoit, quien lideró una amplia coalición de naciones indígenas en un intento desesperado de detener la expansión de los asentamientos ingleses.
La guerra fue proporcionalmente la más mortífera en la historia de América. Aproximadamente seiscientos colonos ingleses fueron asesinados, pero las pérdidas indígenas fueron mucho mayores: se estima que tres mil personas indígenas murieron en batalla o por enfermedad y hambre, mientras que miles más fueron capturadas, esclavizadas y vendidas a plantaciones en el Caribe y otros lugares. Metacom fue asesinado en agosto de 1676. Su cabeza fue cortada y exhibida en una pica en Plymouth durante más de dos décadas.
Las Colonias Centrales: Nueva York
Nueva York fue inicialmente colonizada no por los ingleses sino por los holandeses. La Compañía Holandesa de las Indias Occidentales estableció la colonia de Nueva Holanda en la década de 1620. Los holandeses crearon el sistema de patroon, concediendo grandes fincas a lo largo del Río Hudson a personas adineradas que acordaban traer cincuenta colonos a sus tierras. En 1664, una flota inglesa bajo el mando del Duque de York navegó al puerto de Nueva Amsterdam y exigió la rendición de la colonia. La colonia fue renombrada Nueva York.
Las Colonias Centrales: Pensilvania y los Cuáqueros
La más idealista de las Colonias Centrales fue Pensilvania, fundada en 1681 cuando el rey Carlos II otorgó una vasta extensión de tierra a William Penn. Penn era miembro de la Sociedad de Amigos, comúnmente conocidos como Cuáqueros. Los Cuáqueros creían que cada ser humano tenía una "Luz Interior" de lo divino dentro de ellos, lo que significaba que todas las personas, independientemente de su género, raza o clase social, eran iguales ante Dios.
Penn llamó a su colonia un "Experimento Santo" en tolerancia religiosa y social. Su Marco de Gobierno de 1682 garantizaba la libertad religiosa a todos los que creían en Dios. Philadelphia, la capital que Penn estableció, creció rápidamente para convertirse en la ciudad más grande de la América colonial a mediados del siglo XVIII.
Las Colonias Sureñas: las Carolinas
La concesión de Carolina de 1663 fue dada por el rey Carlos II a ocho de sus partidarios más leales, conocidos como los Señores Propietarios. John Locke ayudó a redactar las Constituciones Fundamentales de Carolina en 1669, aunque el documento nunca fue efectivamente implementado en los asentamientos coloniales reales.
Las dos partes de Carolina se desarrollaron en direcciones bastante diferentes. Carolina del Norte atrajo a pequeños agricultores que establecieron una sociedad relativamente igualitaria de colonos independientes. Carolina del Sur, centrada en el puerto de Charles Town, se desarrolló en una dirección muy diferente. Muchos de sus primeros colonos venían directamente de Barbados, trayendo con ellos la cultura de plantación y la fuerte dependencia de la mano de obra esclavizada. La cultura Gullah, desarrollada entre los africanos esclavizados del Bajo País, combinó elementos de varias lenguas de África Occidental con el inglés, creando una rica síntesis cultural.
Georgia: Colonia Amortiguadora y Refugio de Deudores
Georgia fue la última de las trece colonias en establecerse, fundada en 1733 bajo el liderazgo de James Oglethorpe. Su visión para Georgia combinó varios objetivos: servir como amortiguador militar contra la Florida española y Louisiana francesa, proporcionar un nuevo comienzo para los ingleses que habían sido encarcelados por deudas, y crear una colonia de pequeños agricultores independientes. Los fideicomisarios de Georgia inicialmente prohibieron la propiedad de personas esclavizadas dentro de la colonia, pero estas restricciones fueron revocadas en 1751.
Las Economías Coloniales: Tabaco, Pescado y Trigo
Las trece colonias eran económicamente diversas. Las colonias de Chesapeake de Virginia y Maryland estaban dominadas por la economía del tabaco. La relación de Inglaterra con sus colonias estaba gobernada por la teoría del mercantilismo, y las Actas de Navegación, una serie de leyes aprobadas a partir de 1651, requerían que el comercio colonial se condujera en barcos ingleses y que ciertos bienes se vendieran solo a Inglaterra.
La economía de Nueva Inglaterra estaba construida sobre una base muy diferente, basada en la pesca, la construcción naval y el comercio. El comercio triangular era uno de los sistemas comerciales más importantes que vinculaba a Nueva Inglaterra con la economía atlántica más amplia. Las Colonias Centrales desarrollaron otro patrón económico más, con suelos fértiles bien adecuados para el cultivo de granos, convirtiéndose en la "canasta de pan" de la América colonial.
El Gran Despertar
El evento religioso más transformador del período colonial fue el Gran Despertar, una ola de avivamientos protestantes evangélicos que barrió las colonias desde la década de 1730 hasta la de 1740. El Gran Despertar fue el primer movimiento religioso masivo en la historia americana y tuvo profundas consecuencias sociales, culturales y políticas.
El Gran Despertar fue encendido y sostenido por un notable grupo de ministros, del cual el más importante fue George Whitefield, un evangelista nacido en Inglaterra que realizó siete viajes a América entre 1738 y su muerte en 1770. Whitefield predicaba al aire libre en lugar de en edificios de iglesias, atrayendo multitudes de miles desde Georgia hasta Nueva Inglaterra.
Jonathan Edwards fue la gran fuerza intelectual y teológica del Gran Despertar en Nueva Inglaterra. Su sermón más famoso, "Pecadores en las Manos de un Dios Airado", pronunciado en Enfield, Connecticut, en julio de 1741, usó vívidas imágenes del poder de Dios y la pecaminosidad humana para inducir el tipo de terror existencial que los avivacionistas creían era la condición previa necesaria para la conversión genuina.
El Gran Despertar tuvo profundos efectos sociales y políticos que iban más allá de sus dimensiones estrictamente religiosas. Al desafiar la autoridad de los ministros establecidos e insistir en que las personas ordinarias podían experimentar a Dios directamente, el Gran Despertar socavó la jerarquía religiosa tradicional y fomentó un espíritu de cuestionamiento de la deferencia a la autoridad más ampliamente. El Gran Despertar también estimuló la fundación de varias universidades nuevas asociadas con el movimiento evangélico, incluyendo Princeton (1746), Dartmouth (1769) y Brown (1764).
La Política Colonial y la Negligencia Saludable
La estructura de gobernanza colonial británica consistía en colonias reales, colonias propietarias y colonias charter. Las colonias charter de Connecticut y Rhode Island fueron las más autónomas, eligiendo virtualmente a todos sus propios funcionarios. Lo que unía a todas las colonias era el poder de las asambleas coloniales sobre la tributación y las asignaciones.
La "negligencia saludable" fue la política asociada con el Primer Ministro británico Robert Walpole. El enfoque permisivo de Walpole hacia las colonias permitió que las instituciones políticas coloniales y el hábito del autogobierno crecieran y maduraran a lo largo de varias décadas. Cuando Gran Bretaña invirtió el curso después de la Guerra Francesa e India y comenzó a hacer cumplir estrictamente las regulaciones mercantiles e imponer nuevos impuestos, los colonos experimentaron este cambio no como la afirmación legítima de la autoridad imperial sino como una desviación tiránica de la práctica establecida.
El Juicio Zenger y la Libertad de Prensa
Un hito temprano importante en el desarrollo de las libertades civiles americanas fue el Juicio Zenger de 1735. John Peter Zenger fue un impresor nacido en Alemania que publicó el New-York Weekly Journal, un periódico muy crítico con el Gobernador William Cosby de Nueva York. Andrew Hamilton, el abogado defensor de Zenger, argumentó que la verdad debería ser una defensa contra la difamación. El jurado absolvió a Zenger a pesar de las instrucciones contrarias del juez, estableciendo el principio en la conciencia colonial americana de que la verdad es una defensa contra la difamación.
La Guerra Francesa E India 1754-1763
La Guerra Francesa e India fue el conflicto mundial que llevó el período colonial a su punto de crisis y puso en movimiento la cadena de eventos que condujo directamente a la Revolución Americana. La fase norteamericana de la guerra comenzó con una escaramuza en el Valle de Ohio en mayo de 1754, involucrando a un joven oficial de milicia de Virginia llamado George Washington.
El Congreso de Albany y el Plan de Unión de Franklin
La creciente amenaza francesa llevó a representantes de siete colonias a reunirse en Albany, Nueva York, en junio de 1754. Benjamín Franklin de Pensilvania propuso un Plan de Unión que habría creado un gobierno intercolonial permanente con el poder de gestionar relaciones con los pueblos indígenas, regular el asentamiento occidental y recaudar ejércitos e impuestos para la defensa común. Franklin acompañó su Propuesta del Plan de Unión con uno de los dibujos editoriales más famosos de la historia americana: un grabado en madera de una serpiente cortada en ocho segmentos con la leyenda "Únete o Muere." El Plan de Unión fue rechazado unánimemente.
La Guerra y Sus Puntos de Inflexión
Los primeros años de la Guerra Francesa e India fueron mal para los británicos y sus aliados coloniales. En julio de 1755, el General Edward Braddock lideró una gran fuerza británica y colonial hacia el Fuerte Duquesne francés (ahora Pittsburgh) y fue emboscado por una fuerza francesa e indígena más pequeña en lo que se conoció como la Derrota de Braddock.
La guerra giró decisivamente a favor de Gran Bretaña después de que William Pitt se convirtiera en Secretario de Estado en 1757. La Batalla de las Llanuras de Abraham, librada el 13 de septiembre de 1759, fuera de las murallas de Quebec, fue una de las batallas más consecuentes en la historia norteamericana. Las fuerzas británicas bajo el General James Wolfe escalaron los acantilados debajo de Quebec durante la noche y formaron sus líneas en el terreno plano sobre la ciudad. Tanto Wolfe como el comandante francés Montcalm fueron mortalmente heridos en el combate.
El Tratado de París de 1763 y Sus Consecuencias
El Tratado de París de 1763 fue arrollador en sus consecuencias. Gran Bretaña ganó todo el territorio francés al este del Mississippi, incluyendo Canadá y la región de los Grandes Lagos. Francia fue eliminada del continente norteamericano. La Proclamación de 1763, emitida por el rey Jorge III en octubre de 1763, prohibió el asentamiento colonial al oeste de los Montes Apalaches, declarando la región transapalachiana como una "zona de caza" reservada para los pueblos indígenas. Irritó a los especuladores de tierras y a los colonos y señaló que la política imperial británica era fundamentalmente contraria a los intereses coloniales.
Sociedad Colonial: Clase, Género y Raza
La sociedad colonial americana era jerárquica. En la cima del orden social estaban la élite colonial, por debajo de ellos los "clases medias", por debajo de estos los "órdenes inferiores", y en el fondo estaban los sirvientes contratados y los esclavizados.
El estatus legal de las mujeres en la América colonial estaba gobernado por el principio de covertura, derivado del derecho consuetudinario inglés. Bajo la covertura, una mujer casada no tenía identidad legal separada de su esposo. La tradición puritana otorgó a las mujeres un estatus espiritual algo más elevado, ya que la teología puritana enfatizaba la igualdad espiritual de hombres y mujeres ante Dios.
El sistema de servidumbre contratada, mediante el cual muchos europeos pobres vinieron a las colonias, involucró de cinco a siete años de servicio a un amo a cambio del costo del pasaje a través del Atlántico. Las condiciones para los sirvientes contratados eran a menudo brutales.
El declive de la servidumbre contratada y el auge de la esclavitud racial fueron procesos interrelacionados. Los propietarios de plantaciones encontraron que los africanos esclavizados, aunque más caros de adquirir, eran más rentables a largo plazo porque su esclavitud era de por vida y sus hijos también eran esclavizados.
Herencia y Significado del Período Colonial
Los 147 años entre la fundación de Jamestown en 1607 y el estallido de la Guerra Francesa e India en 1754 fueron fundamentales en todos los sentidos. Las instituciones más democráticas de la colonia, el ayuntamiento, la asamblea electa, el juicio con jurado, establecieron hábitos de autogobierno y democracia participativa que serían la base del gobierno republicano americano. La institución colonial más opresiva, la esclavitud racial basada en la raza, estableció un sistema de jerarquía racial y explotación económica cuyas consecuencias se extendieron mucho más allá de su abolición formal en 1865.
El período colonial también estableció las regiones geográficas y culturales básicas de los Estados Unidos: la tradición de Nueva Inglaterra de democracia basada en ciudades y empresa comercial, la tradición sureña de agricultura de plantación y jerarquía racial, la tradición del Atlántico Medio de diversidad étnica y dinamismo comercial. La Guerra Francesa e India, al eliminar a los franceses del continente norteamericano y al impulsar a los británicos a poner fin a su política de negligencia saludable, puso en marcha los eventos que conducirían directamente a la Revolución Americana.
Fuentes
www.countryreports.org history.state.gov - Oficina del Historiador, Departamento de Estado de los Estados Unidos loc.gov - Biblioteca del Congreso, Colección American Memory nps.gov - Servicio de Parques Nacionales, recursos históricos de la América Colonial americanhistory.si.edu - Museo Nacional Smithsoniano de Historia Americana encyclopediavirginia.org - Enciclopedia Virginia, Virginia Humanities plimoth.org - Recursos educativos de Plimoth Patuxent masshist.org - Sociedad Histórica de Massachusetts colonialsociety.org - Sociedad Colonial de Massachusetts gilderlehrman.org - Instituto Gilder Lehrman de Historia Americana digitalhistory.uh.edu - Historia Digital, Universidad de Houston history.org - Fundación Colonial Williamsburg mountvernon.org - Mount Vernon de George Washington, recursos educativos monticello.org - Fundación Thomas Jefferson en Monticello hsp.org - Sociedad Histórica de Pensilvania
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La Religión Colonial Más Allá del Puritanismo
Si bien el puritanismo domina la narrativa de la Nueva Inglaterra colonial, el panorama religioso de la América colonial era mucho más diverso y complejo de lo que cualquier tradición única puede capturar. En las colonias de Chesapeake y el Sur, la Iglesia de Inglaterra, la iglesia anglicana, era la iglesia establecida, respaldada por impuestos públicos y con una posición legal privilegiada. Las vestiduras anglicanas ejercían un poder significativo en el gobierno local. Sin embargo, la práctica anglicana en Virginia y las Carolinas era notablemente más relajada y menos doctrinalmente rigurosa que el puritanismo.
La Iglesia Reformada Holandesa desempeñó un papel significativo en la vida religiosa de Nueva York, traída por los colonos holandeses originales y mantenida por generaciones posteriores de colonos de ascendencia holandesa. La inmigración alemana a Pensilvania y las Colonias Centrales trajo una extraordinaria variedad de denominaciones protestantes a las costas americanas. Los menonitas y amish, ambos descendientes de la tradición anabaptista de la Reforma Radical, se asentaron en el condado de Lancaster y otras partes de Pensilvania, trayendo sus tradiciones distintivas de pacifismo, separación comunitaria del mundo circundante y agricultura experta.
Los bautistas eran una denominación de rápido crecimiento en todo el período colonial, particularmente en el Sur y en Rhode Island. El judaísmo estuvo presente en la América colonial desde un período muy temprano. La primera comunidad judía de América del Norte fue establecida en Nueva Amsterdam en 1654, cuando veintitrés judíos sefardíes llegaron de Brasil. La sinagoga Touro de Newport, dedicada en 1763, es el edificio de sinagoga más antiguo que sobrevive en los Estados Unidos.
Los Pueblos Indígenas y la América Colonial
Cualquier relato honesto de la América colonial debe confrontar la experiencia de los pueblos indígenas que habitaban la tierra antes de la llegada europea y que fueron progresivamente desaposeídos, desplazados y en muchos casos destruidos por la expansión colonial. La fuerza más devastadora en el impacto europeo sobre los pueblos indígenas fue la enfermedad epidémica. Los pueblos indígenas de América del Norte no tenían inmunidad a las enfermedades con las que los europeos habían vivido durante siglos: viruela, sarampión, influenza, tifus y otras.
La Confederación Powhatan, que dominaba el estuario de Virginia en el momento de la fundación de Jamestown, sufrió dos guerras devastadoras contra los colonos ingleses. Las Guerras Anglo-Powhatan de 1610-1614 y 1622-1632 fueron desencadenadas por el incesante avance inglés sobre las tierras de los Powhatan. La segunda guerra Powhatan, lanzada por el jefe Opechancanough en marzo de 1622, mató a aproximadamente un cuarto de la población inglesa de Virginia en un solo día.
Las ciudades de oración, comunidades de indígenas cristianos establecidas por el misionero puritano John Eliot en Massachusetts, representaron un intento de incorporar a los pueblos indígenas al orden colonial mediante la conversión y la asimilación cultural. Eliot tradujo la Biblia al idioma massachusett, la primera Biblia impresa en América. Sin embargo, las ciudades de oración fueron instituciones profundamente ambiguas que requerían que los indígenas abandonaran no solo su religión tradicional sino sus patrones de asentamiento y roles de género.
La Confederación Iroquesa y la Diplomacia Colonial
La alianza indígena políticamente más sofisticada y militarmente más poderosa en el noreste de América del Norte fue la Haudenosaunee, conocida por los ingleses como la Confederación Iroquesa o las Seis Naciones. La confederación fue fundada en algún momento antes del contacto europeo a través de un proceso de paz orquestado por el legendario Hacedor de la Paz y Hiawatha, quienes persuadieron a cinco naciones en guerra (Mohawk, Oneida, Onondaga, Cayuga y Seneca) a deponer las armas y unirse en una confederación gobernada por una Gran Ley de la Paz. En 1722 el pueblo Tuscarora fue admitido como sexta nación.
La Confederación Iroquesa ocupó el territorio estratégicamente vital entre las colonias inglesas y las colonias francesas de Nueva Francia. Ambas potencias europeas compitieron intensamente por la alianza Iroquesa, ofreciendo bienes comerciales, reconocimiento diplomático y asistencia militar. Los Iroqueses jugaron a las dos potencias europeas una contra la otra con considerable habilidad, manteniendo generalmente la neutralidad formal mientras comerciaban con ambos lados.
La Cultura y la Vida Intelectual Coloniales
La cultura colonial americana fue moldeada por las condiciones específicas de la vida colonial. La cultura impresa colonial se desarrolló rápidamente desde el establecimiento de la primera imprenta en Cambridge, Massachusetts, en 1638. El Almanaque del Pobre Ricardo de Benjamin Franklin fue una publicación anual enormemente popular que combinaba información práctica con proverbios ingeniosos y máximas filosóficas. Franklin también era el científico colonial más destacado; sus experimentos eléctricos de finales de la década de 1740 y principios de la de 1750 lo establecieron como uno de los científicos líderes en el mundo atlántico.
La tradición puritana produjo una rica tradición de poesía religiosa, autobiografía espiritual y escritura histórica. Anne Bradstreet, a menudo considerada la primera poeta publicada americana, produjo una sustancial cantidad de poesía que combinaba la piedad puritana con la observación personal. La narrativa de cautiverio de Mary Rowlandson, publicada en 1682, describía sus experiencias como prisionera de guerreros Narragansett durante la Guerra del Rey Felipe y se convirtió en uno de los textos más ampliamente leídos en la Nueva Inglaterra colonial.
La cultura afroamericana en la América colonial fue una síntesis creativa forjada bajo condiciones de extrema opresión. Los africanos esclavizados trajeron consigo ricas tradiciones culturales, formas musicales, prácticas religiosas, conocimientos hortícolas, habilidades artesanales y tradiciones narrativas, y adaptaron y transformaron estas tradiciones en el nuevo contexto americano. El ring shout, una danza religiosa circular que combina el canto de llamada y respuesta con el movimiento rítmico, fue practicado por personas esclavizadas en todo el Sur y representó una fusión de las tradiciones religiosas de África Occidental con elementos del cristianismo.
La Medicina y la Ciencia Coloniales
La medicina colonial se basaba en gran medida en una combinación de la teoría humoral europea, remedios populares y el conocimiento práctico acumulado por los practicantes individuales. La viruela fue la enfermedad epidémica más temida del período colonial, matando a aproximadamente el treinta por ciento de los infectados y dejando a los sobrevivientes con cicatrices permanentes. La controversia sobre la inoculación de la década de 1720 fue uno de los grandes debates de salud pública de la América colonial: cuando el Reverendo Cotton Mather de Boston aprendió de su hombre africano esclavizado Onesimus que los africanos occidentales practicaban una forma de inoculación contra la viruela, promovió la práctica entre la población de Boston durante la epidemia de 1721.
Las Vidas y Contribuciones de las Mujeres Coloniales
Las vidas de las mujeres coloniales estaban moldeadas por las restricciones legales de la covertura y la enorme importancia práctica del trabajo de las mujeres en la economía doméstica colonial. Un hogar colonial era una unidad de producción además de consumo: las mujeres hilaban y tejían tela, hacían velas y jabón, conservaban alimentos, criaban ganado lechero, atendían huertos y realizaban docenas de otras tareas esenciales para la supervivencia del hogar.
Las mujeres africanas que eran esclavizadas en las colonias ocupaban una posición aún más restringida. Eran propiedad, podían ser compradas y vendidas y separadas de sus hijos, y estaban completamente sujetas a la explotación sexual de sus esclavizadores. Sin embargo, las mujeres afroamericanas también encontraron maneras de mantener prácticas culturales, nutrir lazos familiares y comunitarios, y resistir su opresión de maneras tanto grandes como pequeñas.
Las Redes Comerciales Coloniales y el Comercio Atlántico
La economía colonial estaba integrada en una vasta red comercial atlántica que conectaba las trece colonias con Gran Bretaña, el Caribe, África Occidental, el sur de Europa y el mundo atlántico más amplio. Las colonias de plantaciones del Sur estaban profundamente integradas en la economía atlántica como productoras de cultivos de materias primas para los mercados europeos y británicos. Los grandes plantadores de tabaco y arroz del Sur colonial eran esencialmente empresarios capitalistas que tomaban sus decisiones de inversión en respuesta a los precios de los productos básicos establecidos en Londres y Amsterdam.
El Comercio de Esclavos y Sus Dimensiones Coloniales
La trata transatlántica de esclavos fue una de las empresas comerciales más consecuentes y brutales en la historia de la humanidad, y las trece colonias estaban profundamente implicadas en ella. Entre 1619 y 1808, aproximadamente 400,000 africanos fueron importados directamente a lo que hoy es los Estados Unidos.
El Pasaje del Medio, el cruce desde África Occidental hasta las Américas, fue una de las experiencias más horrorosas en la historia de la humanidad. Los africanos esclavizados eran apilados en las bodegas de los barcos negreros en condiciones de extremo hacinamiento, privados de alimentos y agua adecuados, y expuestos a enfermedades epidémicas. Las tasas de mortalidad durante el Pasaje del Medio variaban significativamente, pero en promedio quizás del doce al quince por ciento de las personas esclavizadas transportadas murieron durante la travesía.
La población esclavizada de Virginia creció de aproximadamente 300 en 1650 a aproximadamente 16,000 en 1700 y a más de 100,000 para 1750. La población esclavizada de Carolina del Sur superaba en número a la población blanca de la colonia en una proporción de aproximadamente dos a uno para mediados del siglo XVIII.
La Regulación de la Esclavitud En el Derecho Colonial
El marco legal para la esclavitud fue elaborado en una serie de estatutos coloniales promulgados entre la década de 1660 y la de 1720. La ley de Virginia de 1662 que establecía que el estatus de los hijos seguía el estatus de la madre fue el estatuto fundamental crucial. Esta ley transformó la esclavitud de una condición potencialmente temporal en una hereditaria. Una ley de 1667 declaró que el bautismo cristiano no liberaba a las personas esclavizadas.
El Código de Esclavos de Carolina del Sur de 1696 fue modelado directamente en el Código de Esclavos de Barbados de 1661, reflejando la transferencia directa de la cultura de plantación del Caribe al Sur continental por los colonos de Barbados que fundaron Carolina del Sur.
El Autogobierno Colonial: de la Carta Al Control de la Corona
La relación constitucional entre las colonias y el gobierno británico evolucionó significativamente entre 1607 y 1754. Las colonias reales fueron gobernadas de acuerdo con un patrón consistente: la Corona nombraba a un gobernador que servía como jefe ejecutivo y comandante de las fuerzas militares coloniales, mientras que la cámara baja de la legislatura era elegida por los hombres libres propietarios.
Lo que unía a todas las colonias era el poder de las asambleas coloniales sobre la tributación y las asignaciones. Las luchas de poder entre los gobernadores reales y las asambleas electas fueron una de las características definitorias de la política colonial. Las asambleas coloniales que querían el salario de su gobernador pagado, sus asignaciones militares financiadas o sus iniciativas de política apoyadas tenían que negociar con asambleas que eran cada vez más hábiles en el uso del apalancamiento fiscal para extraer concesiones constitucionales.
Los Periódicos Coloniales y la Esfera Pública
El desarrollo de una esfera pública colonial fue estrechamente relacionado con el crecimiento de la prensa colonial. El primer periódico colonial publicado continuamente fue el Boston News-Letter, que comenzó su publicación en 1704. Para la década de 1720 y 1730, los periódicos se publicaban en Boston, Nueva York, Filadelfia y varias otras ciudades coloniales. Los periódicos coloniales eran vehículos importantes para el debate político y la formación de la opinión colonial.
La Vida Urbana Colonial
Las trece colonias eran abrumadoramente rurales, pero las ciudades coloniales eran desproporcionadamente importantes como centros de comercio, cultura, política y comunicación. Para mediados del siglo XVIII, Filadelfia, Nueva York, Boston y Charleston eran centros urbanos sustanciales. Filadelfia era la ciudad colonial más grande para 1750, con una población de aproximadamente 15,000 a 20,000 habitantes. Era el capital comercial de las Colonias Centrales y un centro de vida intelectual y cultural.
La Cultura Militar Colonial y la Experiencia de la Frontera
La experiencia colonial de la guerra era tanto más frecuente como más íntima que la experiencia de la mayoría de los civiles europeos durante el mismo período. La milicia colonial era la institución militar básica. Todo hombre colono en condiciones físicas era teóricamente miembro de la milicia, requerido de proporcionar su propia arma y presentarse a los desfiles y entrenamientos periódicos.
El Plan de Albany En Perspectiva Histórica
El Plan de Unión de Albany de Benjamin Franklin de 1754 merece especial atención como tanto una propuesta práctica para el gobierno colonial como un hito intelectual en el desarrollo del pensamiento político americano. El plan era notable por su ambición: propuso crear una unión permanente de las colonias bajo un Gran Consejo compuesto de representantes electos de cada colonia, con un Presidente General nombrado por la Corona.
El rechazo del Plan de Unión dejó a las colonias dependientes de la cooperación ad hoc y el liderazgo militar británico durante la Guerra Francesa e India. Pero el Plan de Albany estableció una plantilla que resultaría enormemente influyente dos décadas después. Los Artículos de la Confederación, adoptados en 1781, y la Constitución de 1787, que los reemplazó, fueron ambos, de diferentes maneras, sucesores del Plan de Albany.
Resumen: Temas Clave de la Unidad 2 del Ap
Para los estudiantes que se preparan para el examen AP de Historia de los Estados Unidos, el período colonial desde 1607 hasta 1754 puede organizarse en torno a varios temas clave. El tema del trabajo y la economía es central para comprender el período colonial. El tema de la migración y el asentamiento abarca no solo la bien conocida historia de la migración europea sino también la migración forzada de africanos esclavizados y el desplazamiento de los pueblos indígenas de sus tierras.
El tema de la gobernanza y el desarrollo político traza la elaboración gradual de las instituciones políticas coloniales, desde la primera Cámara de Burgueses en 1619 hasta las maduras asambleas coloniales de mediados del siglo XVIII. El tema de la creencia religiosa y la práctica va desde la Gran Migración puritana hasta la diversidad religiosa de las Colonias Centrales y el desafío democratizador del Gran Despertar a la jerarquía religiosa.
El tema de las interacciones entre pueblos, colonos europeos, naciones indígenas y africanos esclavizados, es quizás el tema más importante y más complejo del período colonial. La historia colonial no es simplemente una historia de logros europeos; es una historia de intersección, conflicto, intercambio y transformación mutua entre pueblos de antecedentes y posiciones de poder vastamente diferentes.
Finalmente, el tema de la identidad colonial, el surgimiento gradual de un sentido de ser americano como distinto de ser inglés, es crucial para comprender cómo los colonos llegaron a resistir la autoridad británica. Para 1754, los colonos americanos habían desarrollado identidades regionales distintas, intereses económicos, tradiciones políticas y prácticas culturales que los distinguían de sus homólogos en Inglaterra, incluso cuando continuaban pensando en sí mismos como súbditos británicos. La Guerra Francesa e India, paradójicamente, tanto fortaleció la lealtad colonial hacia Gran Bretaña, ya que los colonos lucharon juntos por la causa británica, como sembró las semillas de su disolución, al crear las condiciones para las políticas británicas de posguerra que impulsarían a las colonias a la revolución.
Fuentes Adicionales
www.countryreports.org history.state.gov - Departamento de Estado de los Estados Unidos loc.gov - Biblioteca del Congreso, Proyecto American Memory nps.gov - Servicio de Parques Nacionales americanhistory.si.edu - Museo Nacional Smithsoniano de Historia Americana encyclopediavirginia.org - Enciclopedia Virginia plimoth.org - Plimoth Patuxent masshist.org - Sociedad Histórica de Massachusetts gilderlehrman.org - Instituto Gilder Lehrman de Historia Americana digitalhistory.uh.edu - Historia Digital, Universidad de Houston
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Jamestown: Análisis Profundo de los Primeros Años
El análisis de los primeros años de Jamestown revela una historia de expectativas fallidas y adaptación forzosa que definió el carácter de la colonización inglesa en las décadas posteriores. La Virginia Company of London, que financió la expedición de 1607, era una empresa comercial privada cuya motivación principal era el beneficio económico. Sus patrocinadores, entre ellos numerosos aristócratas y comerciantes londinenses, esperaban recuperar su inversión a través del descubrimiento de metales preciosos, el comercio con las poblaciones indígenas y la eventual exportación de commodities valiosos a los mercados ingleses. Estas expectativas resultaron ser profundamente erróneas.
Los 104 hombres que llegaron a la bahía de Chesapeake en mayo de 1607 a bordo de tres barcos, el Susan Constant, el Godspeed y el Discovery, estaban mal equipados para el tipo de empresa colonial que en realidad necesitaban emprender. Muchos eran gentlemen, hombres de clase media y alta que habían crecido en un contexto urbano inglés y no tenían experiencia con el trabajo agrícola manual. Algunos eran artesanos cuyas habilidades específicas, como los fabricantes de vidrio y los refinadores de destilación, resultaron completamente inútiles en el contexto colonial. Muy pocos tenían la experiencia de subsistencia en el campo que hubiera sido más valiosa.
El sitio elegido para el asentamiento, una península en el Río James, fue una decisión tácticamente comprensible pero médicamente desastrosa. La ubicación era fácilmente defendible contra los ataques navales españoles, y los colonos estaban genuinamente preocupados por la posibilidad de un ataque español, ya que España consideraba toda la costa atlántica norteamericana como territorio propio bajo las bulas papales de 1494. Sin embargo, el sitio era bajo, pantanoso y rodeado de agua salobre que era inadecuada para beber. Las condiciones eran perfectas para la reproducción de mosquitos portadores de malaria, y la colonia fue plagada por la enfermedad desde sus primeros meses.
La relación de la colonia con la Confederación Powhatan fue inicialmente ambivalente y con el tiempo se volvió conflictiva. El jefe Powhatan, cuyo nombre personal era Wahunsenacah, era un estadista de considerable habilidad que había construido su confederación mediante una combinación de diplomacia y conquista durante las décadas anteriores a la llegada de los ingleses. Vio en los ingleses tanto una amenaza potencial como una oportunidad: una amenaza porque su presencia en el corazón de su territorio era claramente una intrusión que podría crecer y eventualmente desafiarlo, y una oportunidad porque los ingleses poseían herramientas de metal, armas de fuego y otros bienes que podían ser valiosos en las relaciones de poder intertribales de los Powhatan.
La estrategia inicial de Powhatan fue, por lo tanto, la de mantener a los ingleses vivos pero dependientes. Si mantenía a los colonos con vida a través de suministros de alimentos, tendría una clase de clientes a quienes podría vender su amistad a un precio cada vez mayor. Si los ingleses se volvían demasiado poderosos o asertivos, siempre podría retirar esos suministros y esperar que la colonia colapsara por sí misma. Esta estrategia funcionó parcialmente en los primeros años, cuando las tensiones entre las dos partes eran manejadas a través de la diplomacia y el comercio.
El papel del Capitán John Smith en la supervivencia de la colonia fue considerable, aunque Smith mismo era un historiador poco confiable de sus propias hazañas. Lo que está claro de los registros contemporáneos es que Smith impuso una disciplina que los colonos inicialmente resistieron pero que resultó esencial para la supervivencia. Su exploración sistemática de la región de la Bahía de Chesapeake produjo mapas detallados y conocimiento de las poblaciones indígenas que serían invaluables para la expansión posterior. Y sus negociaciones con los jefes Powhatan, aunque tensas y a veces violentas, establecieron las líneas de comunicación que mantuvieron a la colonia con suministros de alimentos durante períodos críticos.
El matrimonio en 1614 de John Rolfe con la hija de Powhatan Amonute, conocida por los ingleses como Pocahontas y luego bautizada como Rebecca, representó un momento crucial en las relaciones anglo-Powhatan. Para los Powhatan, el matrimonio fue probablemente comprendido como un arreglo político que colocaba a la colonia inglesa en una relación de alianza y subordinación con la Confederación Powhatan; Pocahontas no era simplemente una novia individual sino una representante de la autoridad de su padre. Para los ingleses, el matrimonio fue celebrado como evidencia de que los indígenas podían ser "civilizados" a través de la conversión cristiana y la integración en la sociedad inglesa.
La Economía del Tabaco: Detalles y Consecuencias
El éxito del tabaco como cultivo comercial fue más rápido y más completo de lo que nadie hubiera podido predecir en los primeros años desesperados de la colonia. Para 1617, solo cuatro años después de que Rolfe comenzara sus experimentos, Virginia estaba exportando 20,000 libras de tabaco a Inglaterra anualmente. Para 1627, esa cifra había aumentado a 500,000 libras; para 1700, superaba los 38 millones de libras. El tabaco se convirtió en la columna vertebral de la economía de Chesapeake durante el siglo XVII, y su cultivo dioforma a prácticamente todos los aspectos de la sociedad colonial de Virginia y Maryland.
El sistema de plantación que emergió alrededor del cultivo del tabaco era profundamente diferente de la visión original de la Virginia Company de asentamientos compactos con funciones económicas diversificadas. En cambio, los plantadores de tabaco buscaban tierras extensas a lo largo de los ríos que conectaban con la Bahía de Chesapeake, porque el transporte fluvial era el único medio práctico para mover grandes cantidades de tabaco al mercado. La result fue un modelo de asentamiento disperso con plantaciones individuales separadas por grandes distancias, sin la concentración urbana que caracterizaba a las comunidades de Nueva Inglaterra.
El ciclo económico del tabaco era también un ciclo de dependencia. Los plantadores se endeudaban con los mercaderes londinenses para financiar la compra de herramientas, ropa y otros bienes necesarios, y usaban sus cosechas de tabaco para pagar esas deudas. Cuando los precios del tabaco caían, como a menudo ocurría, los plantadores encontraban que sus cosechas no eran suficientes para cubrir sus deudas, lo que los llevaba a más endeudamiento. Esta trampa de deuda era particularmente dañina para los plantadores pequeños y medianos, que tenían menos capacidad de absorber las pérdidas que los grandes propietarios.
El problema de la fertilidad del suelo también fue un factor determinante en la expansión territorial de Virginia. El tabaco agota los nutrientes del suelo más rápidamente que casi cualquier otro cultivo importante; una parcela típica podía producir buenas cosechas durante tres o cuatro años antes de que su fertilidad se agotara. Los plantadores, en lugar de desarrollar prácticas de gestión del suelo que hubieran preservado la tierra para un uso continuo, simplemente se mudaban a nuevas tierras cuando las antiguas se agotaban. Esta práctica extensiva requería un suministro constante de nuevas tierras, lo que a su vez requería la expansión continua del asentamiento inglés al interior, con todos los conflictos con los pueblos indígenas que eso implicaba.
El Sistema de Servidumbre Contratada: Detalles y Realidades
La servidumbre contratada fue el mecanismo laboral principal de las colonias de Chesapeake durante la mayor parte del siglo XVII. Un contrato de servidumbre era típicamente un acuerdo de cuatro a siete años en virtud del cual el sirviente aceptaba trabajar para un maestro a cambio del pago del pasaje al Nuevo Mundo, alimentos, ropa y alojamiento durante el período de servicio, y "libertad de pagos" al final del contrato.
Las condiciones para los sirvientes contratados eran con frecuencia brutales. Los maestros tenían amplios poderes legales para disciplinar físicamente a sus sirvientes; los golpes eran comunes y legales. Los sirvientes que intentaban escapar podían ser recapturados y tenían tiempo adicional añadido a sus contratos. Las sirvientas que quedaban embarazadas tenían sus contratos extendidos para compensar al maestro por la pérdida de su servicio durante el embarazo y la recuperación. Los sirvientes tenían pocos recursos legales contra el maltrato de sus maestros, y los casos que llegaban a los tribunales raramente fallaban a favor del sirviente.
Sin embargo, la servidumbre contratada también ofrecía la posibilidad de movilidad social hacia arriba. Los sirvientes que sobrevivían a su período de servicio salían como personas libres con un estatus legal completo. Las cuotas de libertad, aunque a menudo inadecuadas, les daban un punto de partida para el establecimiento independiente. Y en las primeras décadas de la colonia, la tierra era suficientemente abundante y barata que los ex sirvientes podían en ocasiones adquirir propiedades y convertirse en agricultores independientes.
Este potencial de movilidad social ascendente fue lo que llevó a tantos ingleses pobres a firmar contratos de servidumbre. La alternativa, quedarse en Inglaterra como jornaleros sin tierra o artesanos poco calificados, ofrecía pocas perspectivas de mejora. El riesgo del pasaje difícil, las duras condiciones de servicio y la alta mortalidad en el clima de Chesapeake parecían valer la pena por la oportunidad de la eventual libertad y posible propiedad de tierras.
El Desarrollo de las Instituciones Políticas Coloniales
Las instituciones políticas que desarrollaron las colonias durante el período de 1607 a 1754 fueron tanto el resultado de la experiencia práctica como el producto de ideas políticas explícitas sobre los derechos de los ingleses y las bases del gobierno legítimo. La evolución de estas instituciones es una historia de gradual afirmación del poder colonial frente a la autoridad imperial.
La Cámara de Burgueses de Virginia, establecida en 1619, fue el primer experimento en gobierno representativo en las Américas inglesas. Aunque su existencia inicial fue precaria, sobrevivió a la revocación del estatuto de la Virginia Company en 1624 y a la transformación de Virginia en una colonia real, y creció en poder y sofisticación a lo largo del siglo XVII y principios del XVIII. Para mediados del siglo XVIII, la Cámara de Burgueses era una institución legislativa madura con procedimientos establecidos, precedentes históricos y un profundo sentido de sus propios derechos y prerrogativas.
El Pacto del Mayflower de 1620, aunque un documento breve y en ciertos sentidos provisional, estableció un principio político de enorme importancia: que el gobierno legítimo debe basarse en el consentimiento de los gobernados, expresado a través de un pacto o contrato social. Este principio fue central en la tradición política de Nueva Inglaterra y fue elaborado en el Pacto de Cambridge de 1636 y en las Órdenes Fundamentales de Connecticut de 1639.
Los ayuntamientos de Nueva Inglaterra fueron otra institución política crucial. En el sistema del ayuntamiento, todos los hombres libres de una comunidad se reunían periódicamente para debatir y votar sobre los asuntos locales: el establecimiento de impuestos locales, la construcción y mantenimiento de carreteras, la selección de funcionarios locales, la regulación del uso de la tierra y otras cuestiones que afectaban la vida cotidiana. El ayuntamiento fue una forma de democracia directa que fomentó la participación política activa y el hábito del debate público.
La Demografía Colonial: Crecimiento y Diversidad
La población colonial creció de manera espectacular durante el período de 1607 a 1754. En 1650, la población colonial total era de aproximadamente 50,000 personas, casi todas inglesas, con un número relativamente pequeño de africanos esclavizados y unos pocos holandeses en Nueva York. Para 1700, la población había crecido a aproximadamente 250,000; para 1750, había alcanzado más de 1,100,000.
Este crecimiento fue impulsado por múltiples factores. Las tasas de fertilidad entre los colonos europeos eran notablemente altas por los estándares de la época: las mujeres coloniales en promedio daban a luz de siete a ocho hijos, y las tasas de mortalidad infantil, aunque altas por los estándares modernos, eran más bajas que en muchas partes de Europa. La disponibilidad de tierras y la posibilidad de establecer un hogar independiente estimularon el matrimonio temprano y las familias numerosas.
La diversidad étnica y religiosa de las colonias también creció considerablemente durante este período. La primera mitad del siglo XVIII vio grandes oleadas de inmigración alemana, principalmente a Pensilvania y las regiones adyacentes. Los escoceses-irlandeses, protestantes de origen escocés que habían sido instalados en el Ulster irlandés por el gobierno británico en el siglo XVII, emigraron a América en grandes números a partir de la década de 1710, asentándose principalmente en las regiones fronterizas de Pensilvania, Virginia y las Carolinas. Los hugonotes franceses, protestantes expulsados de Francia por la revocación del Edicto de Nantes en 1685, establecieron comunidades en Carolina del Sur, Virginia y Nueva York.
El Gran Despertar: Análisis Profundo
El Gran Despertar de las décadas de 1730 y 1740 representa uno de los fenómenos sociales más complejos e históricamente significativos del período colonial. Para comprender su importancia completa, es necesario ir más allá de su descripción como simplemente un avivamiento religioso y examinar su papel en la transformación de la vida social, política y cultural colonial.
George Whitefield, el predicador itinerante inglés cuyas giras por las colonias encendieron el avivamiento, fue un personaje genuinamente extraordinario. Tenía un don natural para la oratoria pública que fue completamente excepcional en una época sin amplificación electrónica. Los contemporáneos que lo oyeron predicar repetidamente describieron cómo su voz podía proyectarse a grandes distancias al aire libre sin perder claridad ni fuerza. Benjamin Franklin, ese observador preciso y escéptico, asistió a un sermón de Whitefield en Filadelfia y calculó que la voz del evangelista podía ser oída por 30,000 personas reunidas en un espacio abierto.
Whitefield también entendió, de maneras que sus contemporáneos encontraron a la vez fascinantes y perturbadoras, el poder de la atención pública y la publicidad. Publicó sus diarios de predicación, que se convirtieron en best sellers en ambos lados del Atlántico. Cultivó relaciones con los propietarios de periódicos, que le proporcionaron cobertura generosa. Organizó sus giras para maximizar el impacto público, moviéndose de ciudad en ciudad de una manera que generaba anticipación y expectativa.
Jonathan Edwards representó el polo intelectual y teológico del Gran Despertar. Edwards era un filósofo de considerable sofisticación, uno de los primeros pensadores americanos en comprometerse seriamente con la filosofía empirista de John Locke y aplicarla a preguntas teológicas. Su "Sinners in the Hands of an Angry God" es recordado principalmente como una pieza de retórica aterrorizante, pero Edwards también escribió obras de considerable profundidad filosófica, incluyendo su "Freedom of the Will" (1754) y "Original Sin" (1758), que han permanecido como textos importantes en la historia del pensamiento filosófico americano.
Las consecuencias sociales y políticas del Gran Despertar son difíciles de exagerar. Al enseñar a las personas ordinarias que podían y debían juzgar por sí mismas la calidad espiritual de su liderazgo religioso, el Gran Despertar fomentó un hábito de pensamiento crítico e independiente que se extendió más allá del ámbito religioso. Las personas que habían aprendido a rechazar a un ministro espiritualmente inadecuado estaban preparadas para aplicar la misma lógica crítica a los líderes políticos que encontraban inadecuados. La democratización de la autoridad religiosa que el Gran Despertar promovió fue una preparación intelectual y cultural para la democratización de la autoridad política que la Revolución promovería.
El Gran Despertar también creó las primeras redes de comunicación verdaderamente intercoloniales. Los periódicos que cubrían los viajes de Whitefield eran leídos en todas las colonias. Las controversias religiosas que el avivamiento suscitó eran debatidas en foros públicos desde Boston hasta Charleston. Las nuevas instituciones que el avivamiento creó, especialmente los nuevos colegios, tenían estudiantes de múltiples colonias. Este tejido de comunicación y contacto intercolonial fue el precursor del tipo de organización política intercolonial que habría de ser necesaria para la resistencia a las políticas británicas en la década de 1760 y más tarde.
La Sociedad Colonial y los Patrones de Asentamiento
Los patrones de asentamiento de las diferentes regiones coloniales reflejaban las diferencias en economía, religión y estructura social. Nueva Inglaterra se asentó principalmente en pequeñas ciudades compactas con tierra agrícola comunal dividida entre los hogares de la ciudad. El modelo de ciudad de Nueva Inglaterra, con su común central, meetinghouse y tierras periféricas, fue una expresión del énfasis puritano en la comunidad del pacto. Las ciudades eran, en teoría, comunidades unidas en un acuerdo religioso y civil compartido, y sus disposiciones físicas reflejaban esa visión comunitaria.
El Sur colonial se asentó en un patrón muy diferente de plantaciones dispersas a lo largo de las vías fluviales. La gran plantación era la unidad básica de la sociedad sureña, autosuficiente en muchos aspectos, con su propia fuerza de trabajo esclavizada, sus propios artesanos, su propia estructura de almacenamiento y procesamiento, y en muchos casos su propio muelle donde los barcos comerciantes venían a cargar tabaco o arroz para el mercado.
Las Colonias Centrales desarrollaron patrones de asentamiento más variados que reflejaban su mayor diversidad étnica y religiosa. Los pueblos quákeros de Pensilvania seguían un modelo algo similar al modelo de ciudad de Nueva Inglaterra, aunque con menos énfasis en la conformidad religiosa. Los asentamientos alemanes en el interior de Pensilvania desarrollaron sus propios patrones distintivos, con granjas más grandes que las típicas de Nueva Inglaterra pero más compactas que las plantaciones sureñas. Las ciudades portuarias de Filadelfia y Nueva York eran centros comerciales con poblaciones diversas e instituciones culturales cada vez más sofisticadas.
La Experiencia Indígena: Resistencia y Adaptación
La historia de los pueblos indígenas durante el período colonial no es simplemente una historia de victimización pasiva. A pesar de la catastrófica pérdida de población, tierra y poder político, los pueblos indígenas de las costas orientales se resistieron activamente al avance colonial, negociaron las mejores condiciones que podían obtener, y adaptaron sus culturas y economías para sobrevivir en condiciones radicalmente cambiantes.
Las naciones indígenas de la región del noreste desarrollaron estrategias diversas para hacer frente a la presión colonial. Algunas, como los Mohawk, eligieron una alianza cercana con los ingleses, comerciando con ellos y a veces luchando junto a ellos contra los enemigos comunes, tanto indígenas como europeos. Esta alianza proporcionó acceso a bienes comerciales valiosos, especialmente herramientas de metal y armas de fuego, que cambiaron radicalmente las posibilidades militares y económicas Mohawk. Otras naciones buscaron la alianza con los franceses, que tenían una presencia colonial menos invasiva y una mayor disposición a adaptarse a las formas de vida indígenas.
El comercio de pieles fue uno de los procesos más transformadores de las primeras décadas del contacto. Las naciones indígenas que podían proporcionar pieles de castor y otros animales a los comerciantes europeos podían obtener acceso a bienes manufacturados que elevaban enormemente su productividad y poder militar. Pero el comercio de pieles también creó dependencias que erosionaron la autosuficiencia indígena a lo largo del tiempo. Las economías indígenas que se centraban en la producción de pieles para el comercio se volvían vulnerables a las fluctuaciones de la demanda europea; cuando la moda del sombrero de castor eventualmente disminuyó en Europa, las economías indígenas que habían reorganizado su producción alrededor de ese artículo quedaron en una posición difícil.
La misionización cristiana, practicada por misioneros franceses jesuitas entre los pueblos del norte y por misioneros puritanos como John Eliot entre los pueblos de Nueva Inglaterra, fue otra fuerza transformadora. La conversión al cristianismo no era simplemente un cambio de creencias religiosas; llevaba consigo todo un conjunto de prácticas culturales diferentes: el estilo de vida sedentario de los agricultores europeos en lugar del ciclo estacional de los pueblos cazadores-recolectores; la división de género europea que confinaba a las mujeres al hogar en lugar del papel más activo de la mujer en la producción económica indígena; la escritura alfabética en lugar de los sistemas de comunicación oral y pictórica indígenas.
La Prehistoria de la Revolución
El período colonial desde 1607 hasta 1754 puede leerse como la prehistoria de la Revolución Americana, el largo período de gestación durante el cual las condiciones que hicieron posible la ruptura con Gran Bretaña se desarrollaron gradualmente. Esto no quiere decir que la Revolución fuera inevitable, ni que los colonos estuvieran consciente y deliberadamente preparándose para ella durante todo este período. Por el contrario, la gran mayoría de los colonos durante el período de 1607-1754 se consideraban leales súbditos británicos y estaban orgullosos de su identidad inglesa y su herencia constitucional.
Pero las estructuras que hicieron posible la Revolución estaban tomando forma durante este período. Las asambleas coloniales estaban acumulando experiencia y precedente en el ejercicio del poder legislativo. La cultura política colonial estaba desarrollando un vocabulario de derechos y resistencia que estaba profundamente arraigado en la tradición constitucional inglesa. Las iglesias y escuelas de Nueva Inglaterra estaban produciendo una élite letrada y políticamente sofisticada. La prensa colonial estaba creando un público capaz de participar en el debate político a través de la comunicación impresa.
Y la experiencia de la Guerra Francesa e India, que cae justo al final de nuestro período, fue el catalizador que convirtió estas potencialidades en acción política real. La guerra expuso los límites de la cooperación militar colonial bajo el liderazgo británico, frustró las aspiraciones de expansión westward de los colonos con la Proclamación de 1763, y proporcionó a Gran Bretaña tanto el pretexto, la deuda de guerra que había que pagar, como la motivación, la necesidad de controlar más estrechamente un territorio vastamente expandido, para la imposición de las nuevas políticas que enojaron tanto a los colonos que los llevaron a la rebelión.
El estudio de la América colonial es por lo tanto indispensable para cualquier comprensión de la historia americana posterior. Los debates sobre raza y esclavitud que dominaron la política americana del siglo XIX tienen sus raíces en las decisiones tomadas en los tribunales y legislaturas coloniales del siglo XVII. Las instituciones democráticas del siglo XVIII tienen sus precedentes en los ayuntamientos y asambleas del período colonial. Las tradiciones religiosas que siguen modelando la vida americana tienen sus orígenes en las comunidades de fe del período colonial. Y los conflictos sobre tierras, soberanía y justicia que caracterizan las relaciones entre los Estados Unidos y las naciones indígenas hasta el día de hoy tienen sus raíces en las interacciones del período colonial.
Fuentes Finales
www.countryreports.org history.state.gov loc.gov nps.gov americanhistory.si.edu encyclopediavirginia.org plimoth.org masshist.org gilderlehrman.org digitalhistory.uh.edu
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La Esclavitud Colonial En Detalle: Leyes, Vida y Resistencia
La institución de la esclavitud en la América colonial fue tanto una realidad económica fundamental como un sistema de control social y político de enorme complejidad. Para comprender plenamente cómo la esclavitud colonial moldeó la sociedad americana, es necesario examinar no solo las leyes y las estructuras económicas, sino también las experiencias vividas de las personas esclavizadas y las formas en que resistieron su opresión.
Las leyes de esclavitud que se desarrollaron en las colonias durante el período de 1660 a 1720 constituyeron un sistema legal coherente diseñado para definir a los africanos esclavizados como propiedad absoluta de sus dueños y para hacer de la esclavitud una condición hereditaria permanente. La ley de Virginia de 1662 que estableció que el estatus de los hijos seguía al de la madre fue la piedra angular de este sistema. Esta ley tenía implicaciones profundas y a menudo ignoradas: al convertir a los hijos de mujeres esclavizadas automáticamente en esclavos, independientemente de quién fuera el padre, la ley creó un incentivo perverso para la explotación sexual de las mujeres esclavizadas por parte de sus dueños blancos. Los hijos nacidos de esas uniones eran, según la ley, propiedad del dueño, lo que añadía a su riqueza.
La ley de 1667 que declaró que el bautismo cristiano no liberaba a las personas esclavizadas fue igualmente importante. En los primeros años de la colonia, había cierta ambigüedad sobre si un africano bautizado como cristiano podría reclamar la libertad sobre la base de la igualdad cristiana. La ley de 1667 cerró esta laguna jurídica, dejando claro que la condición de esclavo era determinada por la raza y la ascendencia, no por la religión.
Los Códigos de Esclavos de finales del siglo XVII y principios del XVIII añadieron capas adicionales de restricción. En Virginia, una ley de 1705 compiló las regulaciones anteriores en un código integral que privaba a los africanos esclavizados de prácticamente todos los derechos legales, prohibía a los negros libres de dar testimonio en cualquier caso que involucrara a una persona blanca, restringía los movimientos de las personas esclavizadas mediante el sistema de pases, y establecía castigos severos para el escape, el robo y otras formas de resistencia.
A pesar de estas restricciones legales opresivas, las personas esclavizadas en la América colonial encontraron formas de resistir su condición, tanto de maneras grandes como pequeñas. La resistencia cotidiana tomó muchas formas: fingir enfermedad para evitar el trabajo, actuar como si se entendieran mal las instrucciones, trabajar deliberadamente de manera lenta e ineficiente, robar pequeñas cantidades de alimentos o bienes, sabotear herramientas o equipos, y mantener viva la memoria de Africa y la libertad a través de cuentos, canciones y prácticas culturales.
La resistencia más dramática tomó la forma de fugas y rebeliones. Las personas esclavizadas que escapaban, si podían llegar a las regiones del interior o a Florida (que estaba bajo el control español y ofrecía relativa libertad a los esclavos que huían de las colonias inglesas), a veces podían mantenerse en libertad. El establecimiento de Gracia Real de Santa Teresa de Mosé en la Florida española en 1738, una ciudad libre para ex esclavos americanos al norte de San Agustín, fue un destino importante para los que huían de Carolina del Sur. La Rebelión de Stono en Carolina del Sur en 1739, en la que aproximadamente sesenta africanos esclavizados marcharon hacia Florida matando a colonos blancos en el camino, fue el levantamiento de esclavos más grande de la América colonial.
Nueva Inglaterra: Estructura Social y Vida Cotidiana
La Nueva Inglaterra colonial fue frecuentemente idealizada incluso por sus propios habitantes como un modelo de vida ordenada y piadosa, pero la realidad era considerablemente más complicada. La sociedad de Nueva Inglaterra era jerárquica: los ministros y los magistrados estaban en la cima, seguidos por los comerciantes y agricultores prósperos, y luego por los artesanos, los agricultores más pequeños y los trabajadores asalariados. Al fondo se encontraban los sirvientes, los pobres de la ciudad y los escasos pero presentes esclavos africanos de Nueva Inglaterra.
La economía agrícola de Nueva Inglaterra era fundamentalmente diferente de la economía de plantación del sur. Las granjas de Nueva Inglaterra eran típicamente pequeñas, de 50 a 150 acres, y cultivadas principalmente por los miembros del hogar familiar con apoyo ocasional de sirvientes contratados o jornaleros contratados. El objetivo principal de la granja de Nueva Inglaterra era la autosuficiencia: producir suficiente alimento para la familia durante todo el año, con un pequeño excedente para vender en el mercado local o intercambiar con los vecinos.
El paisaje comercial de Nueva Inglaterra era complejo. Los puertos de Boston, Newport, Providence y New Haven eran centros de comercio activo, y la clase mercantil de estas ciudades estaba involucrada en redes comerciales que se extendían por todo el mundo atlántico. Los bienes que los mercaderes de Nueva Inglaterra compraban y vendían incluían productos de la pesca y la silvicultura, ron destilado de melaza del Caribe, textiles y manufacturas importados de Inglaterra, y, en el caso de algunos mercaderes de Newport, personas africanas esclavizadas.
La vida intelectual y cultural de Nueva Inglaterra colonial era notable por su nivel. Las tasas de alfabetización eran las más altas de cualquier sociedad de la época, y la cultura impresa era muy activa. Las obras impresas iban desde sermones y teología hasta relatos de cautiverio, poesía religiosa, historia y tratados políticos. La Primer de Nueva Inglaterra, que fue el texto de lectura básico para generaciones de niños de Nueva Inglaterra, no solo enseñaba las letras del alfabeto sino que también transmitía el catecismo calvinista, asegurando que la alfabetización y la formación religiosa fueran inseparables.
Las Relaciones Coloniales Con Gran Bretaña: Tensiones y Acuerdos
Las relaciones entre las colonias y la Gran Bretaña durante el período de 1607 a 1754 fueron complejas y cambiantes. En términos generales, el período fue uno de cooperación dentro de un marco imperial, con fricciones ocasionales que generalmente se resolvían a través de la negociación y el compromiso. La política de negligencia saludable de Walpole significaba que la supervisión imperial era laxa, y las colonias habían desarrollado una considerable autonomía práctica.
Sin embargo, había tensiones estructurales en la relación que eventualmente resultarían ser insolubles. Las colonias y Gran Bretaña tenían intereses económicos que a veces divergían. Los mercaderes coloniales querían comerciar con quien ofreciera los mejores precios, incluidos los mercaderes holandeses, franceses y de las Indias Occidentales españolas. Las Actas de Navegación requerían que el comercio colonial se canalizara a través de los puertos ingleses y en los barcos ingleses, restricciones que los mercaderes coloniales a menudo encontraban onerosas y que frecuentemente evadían a través del contrabando.
Las tensiones militares también estaban presentes. Las colonias dependían de la protección naval y militar británica, pero resistían los intentos de los gobernadores reales de recaudar fondos para los ejércitos. Los soldados británicos estacionados en las colonias a menudo eran vistos con suspicacia por los habitantes coloniales, que sospechaban que su presencia era tanto un medio de control colonial como un mecanismo de defensa.
La Formación de la Identidad Americana
Uno de los procesos más fascinantes e históricamente significativos del período colonial fue la formación gradual de una identidad americana distintiva, diferente de la identidad inglesa de la que se había derivado. Este proceso fue gradual e incompleto al final de nuestro período, y muchos colonos en 1754 todavía habrían descrito su identidad principal como inglesa, con la lealtad colonial como un complemento secundario. Sin embargo, las condiciones que alimentarían el desarrollo de una conciencia nacional americana más fuerte estaban ya claramente en su lugar.
Las diferentes regiones coloniales habían desarrollado identidades regionales distintas que eran el producto de sus diferentes historias, economías y culturas. Un virginiano de la costa del tabaco tenía poco en común con un Quaker de Pensilvania o un pescador de la costa de Maine, más allá de su condición compartida de ser súbditos del rey inglés y sus derechos compartidos como ingleses. Pero estas diferentes identidades regionales coexistían con la conciencia de que los colonos compartían ciertas experiencias que los distinguían de los ingleses metropolitanos.
Los colonos habían ganado la tierra a través del trabajo duro, el peligro y el sufrimiento. Habían construido comunidades de la nada. Habían desarrollado sus propias instituciones y tradiciones. Habían aprendido a vivir en un mundo físico radicalmente diferente del de Inglaterra y a relacionarse con pueblos y culturas que los ingleses en casa apenas conocían. Estas experiencias compartidas no crearon automáticamente una identidad nacional americana, pero crearon las materias primas con las que tal identidad podría ser construida cuando las circunstancias lo requirieran.
Las circunstancias que requerirían esa construcción llegarían en la década siguiente al fin de la Guerra Francesa e India en 1763, cuando la Gran Bretaña comenzaría a presionar sus reclamaciones de soberanía sobre las colonias de maneras que los colonos encontrarían intolerables. Pero esa es la historia de la Unidad 3 del AP, no de la Unidad 2. Lo que la Unidad 2 nos enseña es el largo proceso de preparación, las décadas de construcción de instituciones, el desarrollo de tradiciones políticas, el establecimiento de patrones económicos, la elaboración de identidades culturales que hicieron posible que una revolución exitosa ocurriera cuando el desafío llegara.
La América colonial de 1607 a 1754 no fue un preludio sencillo a un resultado inevitable. Fue un período extraordinariamente rico y complejo de historia humana en su propio derecho, lleno de logros y atrocidades, de idealismo y brutalidad, de construcción de comunidades y destrucción de comunidades. Su estudio cuidadoso y honesto es esencial para cualquier comprensión de lo que los Estados Unidos son, cómo llegaron a ser lo que son, y qué trabajo queda por hacer para realizar las promesas de libertad, igualdad y justicia que los colonos proclamaron, a menudo sin cumplirlas.
Análisis Comparativo de las Regiones Coloniales
Un análisis comparativo de las tres principales regiones coloniales, Nueva Inglaterra, las Colonias Centrales y las Colonias del Sur, revela que la América colonial no era una entidad uniforme sino un conjunto de sociedades distintas que compartían ciertos rasgos fundamentales pero diferían profundamente en su estructura económica, organización social, práctica religiosa y cultura política.
Nueva Inglaterra se distinguió por su alta densidad de asentamientos en comunidades pequeñas y compactas, su sistema de educación relativamente universal, sus altas tasas de alfabetización, sus instituciones de autogobierno local muy desarrolladas (especialmente el ayuntamiento) y su identidad religiosa cohesiva basada en la tradición congregacionalista de raíces calvinistas. La economía de Nueva Inglaterra era diversificada, con una mezcla de agricultura de subsistencia, industria pesquera, construcción naval y comercio atlántico. Las granjas de Nueva Inglaterra eran pequeñas y de propiedad familiar, y aunque había diferencias de riqueza dentro de las comunidades de Nueva Inglaterra, la brecha entre los ricos y los pobres era considerablemente menor que en las colonias del sur.
Las Colonias Centrales, especialmente Pensilvania y Nueva York, eran las más étnica y religiosamente diversas de las trece colonias. Esta diversidad era tanto una fuente de dinamismo económico como un desafío para la coherencia política y social. Sin la uniformidad religiosa de Nueva Inglaterra ni la homogeneidad aristocrática de la élite de planters del Sur, las Colonias Centrales desarrollaron una cultura política más pluralista y negociada. El comercio era el eje de la vida económica, con Filadelfia y Nueva York convirtiéndose en los centros comerciales más dinámicos de la América colonial para mediados del siglo XVIII.
Las Colonias del Sur, dominadas primero por el tabaco de Chesapeake y luego por el arroz y el índigo de las Carolinas y Georgia, desarrollaron la estructura social más marcadamente jerárquica de las regiones coloniales. La gran plantación, con su señor planter en la cima y su fuerza de trabajo esclavizada en la base, era la unidad fundamental de la organización económica y social. La cultura de la élite planter del Sur imitaba conscientemente la aristocracia terrateniente inglesa, con sus casas grandes, sus hábitos de hospitalidad y entretenimiento ostentosos, y su dominio de la vida política local.
El Comercio Triangular En Detalle
El comercio triangular que vinculaba a Nueva Inglaterra, África Occidental y el Caribe fue uno de los sistemas comerciales más importantes y moralmente problemáticos del período colonial. Aunque el término "triangular" simplifica lo que en realidad era una red comercial compleja y multidireccional, capta los elementos esenciales de un sistema que distribuía el tabaco, el azúcar, el ron y los seres humanos esclavizados a través del Atlántico.
Los mercaderes de Nueva Inglaterra, especialmente los de Newport, Rhode Island, y otras ciudades portuarias, estaban profundamente involucrados en la trata de esclavos transatlántica. Armaban barcos negreros, financiaban expediciones de trata de esclavos y se beneficiaban de la venta de personas esclavizadas en el Caribe y las colonias del sur. Al mismo tiempo, comerciaban en los productos del trabajo esclavizado, especialmente el azúcar y la melaza del Caribe, que procesaban en ron en las destilerías de Nueva Inglaterra.
Este involucramiento de Nueva Inglaterra en la esclavitud a menudo se subestima en los relatos populares de la historia colonial, que tienden a asociar la esclavitud principalmente con el Sur. Pero la economía de Nueva Inglaterra estaba profundamente entrelazada con la esclavitud a través del comercio, incluso si los propios colonos de Nueva Inglaterra rara vez eran dueños de esclavos en números significativos. La riqueza que financió la sofisticada vida cultural y comercial de Boston, Newport y otras ciudades de Nueva Inglaterra provenía, en parte significativa, de la explotación del trabajo esclavizado.
El Papel de la Religión En la Vida Cotidiana Colonial
Para los colonos del siglo XVII y principios del XVIII, la religión no era un aspecto separado de la vida separado de la economía, la política y la cultura social: era el marco dentro del cual se entendía toda la existencia. Esta integración de la religión en todos los aspectos de la vida es difícil de apreciar plenamente desde una perspectiva secular moderna, pero es esencial para comprender cómo la gente del período pensaba sobre sus vidas y sus comunidades.
Para los puritanos de Nueva Inglaterra, cada enfermedad, cada fracaso de las cosechas, cada éxito económico, cada conflicto comunal era un signo potencial de la providencia de Dios, ya fuera su favor o su desaprobación. Los predicadores regulares de los miércoles y los días de ayuno eran ocasiones para que la comunidad examinara colectivamente su comportamiento y renovara su pacto con Dios. Los días de Acción de Gracias eran ocasiones para celebrar las misericordias de Dios. Las epidemias eran ocasiones para la autoexaminación pública y el arrepentimiento. La interpretación religiosa de los eventos naturales y sociales penetraba cada aspecto de la vida pública en Nueva Inglaterra colonial.
Las comunidades de las Colonias Centrales, con su mayor diversidad religiosa, necesariamente desarrollaron formas más pluralistas de relacionar la religión con la vida pública. La visión cuáquera de la "Luz Interior" universal significaba que los Cuáqueros esperaban que la revelación divina guiara la toma de decisiones tanto en la reunión de negocios cuáquera como en la legislatura colonial. Los inmigrantes alemanes traían consigo tradiciones religiosas que a menudo enfatizaban la separación de la comunidad de fe del mundo más amplio, más que la transformación del mundo a través del poder político.
Impacto a Largo Plazo del Período Colonial
El período colonial de 1607 a 1754 estableció patrones e instituciones que determinaron el curso de la historia americana durante siglos. Varios de estos legados merecen especial atención.
El primer legado fue el establecimiento de la democracia representativa como forma básica de gobierno. Las asambleas coloniales electas que se desarrollaron durante este período establecieron el principio de que los gobiernos deben rendir cuentas a sus constituyentes a través de representantes elegidos. Este principio, que los colonos derivaron de la tradición constitucional inglesa y adaptaron a las condiciones americanas, se convirtió en la piedra angular del sistema político americano.
El segundo legado fue la institucionalización de la esclavitud racial. Las decisiones tomadas en las décadas de 1660 a 1710 para convertir la esclavitud en una condición hereditaria basada en la raza, y para privar a las personas esclavizadas de derechos legales, tuvieron consecuencias que persisten hasta el día de hoy. Las estructuras de desigualdad racial que la esclavitud estableció durante el período colonial continuaron moldeando la sociedad americana mucho después de la abolición formal de la esclavitud en 1865.
El tercer legado fue el desplazamiento y la marginación de los pueblos indígenas. Las políticas coloniales de toma de tierras, ya sea a través de la compra nominal, la conquista militar o simplemente la ocupación, despojaron a los pueblos indígenas de sus patrias ancestrales y crearon los patrones de conflicto y marginación que han continuado caracterizando las relaciones entre los Estados Unidos y las naciones indígenas.
El cuarto legado fue la diversidad religiosa y la tradición de libertad religiosa. La variedad de tradiciones religiosas que coexistieron en las colonias, a veces en tensión pero en última instancia sin destruirse mutuamente, creó el precedente para el pluralismo religioso que se consagró en la Primera Enmienda de la Constitución.
El quinto legado fue la tradición de libertad de prensa y expresión. El Juicio Zenger y la larga historia de periódicos coloniales que desafiaban a las autoridades establecieron un precedente para la libertad de expresión que también fue consagrado en la Primera Enmienda.
Estos legados, tanto los positivos como los negativos, hacen del período colonial una parte indispensable de la historia americana que cualquier ciudadano informado necesita comprender.
El Pensamiento Político Colonial y Sus Fundamentos Intelectuales
El pensamiento político de los colonos americanos durante el período de 1607 a 1754 no se desarrolló en un vacío intelectual. Estaba profundamente enraizado en la tradición constitucional inglesa, en la teología protestante y, hacia mediados del siglo XVIII, en las ideas de la Ilustración europea. Comprender estas fuentes intelectuales es esencial para comprender por qué los colonos respondieron a las políticas británicas posteriores de la manera en que lo hicieron.
La tradición constitucional inglesa proporcionó el vocabulario básico del pensamiento político colonial. La Magna Carta de 1215, el Petition of Right de 1628 y el Bill of Rights de 1689 (resultado de la Gloriosa Revolución) fueron todos entendidos como estableciendo el principio fundamental de que los súbditos ingleses libres no podían ser gravados sin su consentimiento expresado a través de sus representantes. Este principio fue la piedra angular del argumento colonial contra la tributación sin representación que se convertiría en el grito de batalla de la resistencia colonial en la década de 1760.
La teología protestante también fue una fuente importante del pensamiento político colonial. El calvinismo, que dominaba tanto el puritanismo de Nueva Inglaterra como el presbiterianismo escocés-irlandés de la frontera, enseñaba que los seres humanos están naturalmente corrompidos por el pecado y no pueden ser confiados con poder sin controles. Esta visión pesimista de la naturaleza humana, paradójicamente, respaldaba el apoyo al gobierno representativo: si nadie podía ser confiado con el poder sin restricciones, entonces el poder debía ser dividido y equilibrado entre múltiples instituciones con la capacidad de controlarse mutuamente.
Las ideas de los filósofos de la Ilustración, especialmente John Locke, también comenzaron a penetrar en el pensamiento político colonial durante la primera mitad del siglo XVIII. El argumento de Locke de que el gobierno se deriva de un contrato social entre gobernantes y gobernados, que los seres humanos tienen derechos naturales a la vida, la libertad y la propiedad, y que los pueblos tienen el derecho a resistir a los gobernantes que violan esos derechos, resonó profundamente con los colonos que ya habían desarrollado sus propias instituciones de autogobierno y su propia experiencia de participación política.
El resultado de estas diversas fuentes intelectuales fue un pensamiento político colonial que era al mismo tiempo conservador, en el sentido de que se basaba en tradiciones y precedentes históricos, y radical, en el sentido de que esas tradiciones y precedentes podían ser aplicados para justificar una resistencia significativa a la autoridad establecida. Esta combinación de conservadurismo y radicalismo fue lo que hizo que la Revolución Americana fuera algo diferente de una simple revuelta: fue una revolución fundamentada en principios que sus participantes creían que ya estaban incorporados en la ley y la práctica constitucional inglesa.
Los Orígenes del Federalismo Americano
Uno de los aspectos más interesantes y a menudo subestimados del período colonial es la manera en que sirvió como campo de pruebas para lo que eventualmente se convertiría en el federalismo americano, el sistema de gobierno dividido entre una autoridad central y las unidades constituyentes. Durante el período colonial, el equivalente de las unidades constituyentes eran las colonias individuales, cada una con su propio gobierno, su propia legislatura y sus propias leyes. La autoridad central era el gobierno imperial británico, encarnado en el rey, el Parlamento y las agencias coloniales como la Junta de Comercio.
Las fricciones entre la autoridad colonial y la imperial durante el período de 1607 a 1754 anticiparon muchos de los debates que rodearían al federalismo americano en el período posterior a la Revolución. ¿Qué asuntos deberían ser manejados por los gobiernos locales y cuáles por la autoridad central? ¿Quién tiene el poder de tributación, la autoridad central o las unidades constituyentes? ¿Pueden las unidades constituyentes anular las leyes de la autoridad central? ¿Qué sucede cuando los intereses de las diferentes unidades constituyentes son incompatibles entre sí?
El rechazo del Plan de Unión de Albany en 1754 ilustra la profundidad del compromiso colonial con la soberanía local. Las colonias estaban dispuestas a cooperar con Gran Bretaña en la defensa común, pero eran profundamente reacias a ceder cualquier soberanía a un gobierno intercolonial. Esta actitud persistiría durante y después de la Revolución: los Artículos de la Confederación de 1781 crearon una unión muy laxa que preservaba la soberanía de los estados individuales, y solo después de que resultara claro que esta unión era demasiado débil para gobernar eficazmente los estados acordaron la Constitución de 1787, con su sistema de federalismo más equilibrado.
Las Comunicaciones Coloniales y la Formación de la Opinión Pública
Los sistemas de comunicación del período colonial eran primitivos por los estándares modernos, pero eran sorprendentemente eficaces para su época y desempeñaron un papel crucial en la formación de la vida pública colonial. El correo postal, los periódicos, los sermones, los panfletos y la comunicación oral a través de redes de viajeros, comerciantes y ministros itinerantes todos contribuyeron a la creación de una esfera pública colonial en la que los asuntos de interés común podían ser debatidos y en la que la opinión pública podía ser formada y expresada.
El sistema postal colonial fue mejorado significativamente bajo el liderazgo de Benjamin Franklin, quien sirvió como Postmaster General de las colonias a partir de 1753. Franklin reformó las rutas postales, aceleró los tiempos de entrega y redujo las tarifas, facilitando la circulación de periódicos y correspondencia a través de las colonias. Estas mejoras en la infraestructura de comunicaciones tuvieron consecuencias políticas importantes: hicieron posible que los líderes políticos y empresariales de diferentes colonias coordinaran sus actividades con mayor eficacia, y facilitaron la difusión de noticias e ideas que fomentaron la formación de una conciencia intercolonial.
Los sermones dominicales y de días especiales eran otra forma importante de comunicación pública. Los ministros coloniales, especialmente en Nueva Inglaterra, comentaban regularmente sobre los asuntos públicos desde el púlpito, interpretando los eventos actuales a la luz de los principios teológicos y políticos. Estas interpretaciones, que frecuentemente circulaban en forma impresa como sermones publicados, eran una forma de comunicación política de considerable importancia. La tradición del "sermón de elección", en la que un ministro predicaba ante la legislatura en los días de elección, era una forma especialmente directa de vincular la reflexión teológica con la política práctica.
El Período Colonial y la Historiografía Americana
El período colonial ha sido interpretado de manera muy diferente por diferentes generaciones de historiadores, y estas interpretaciones han cambiado significativamente en respuesta a cambios en las preocupaciones culturales y políticas más amplias.
Las primeras historias del período colonial, escritas principalmente en el siglo XIX por historiadores como George Bancroft, tendían a interpretar el período como el preludio inevitable al grandioso experimento democrático americano. En esta interpretación, la América colonial era el escenario en el que los gérmenes de la libertad y la democracia se desarrollaban gradualmente, preparándose para florecer plenamente en la Revolución y la Constitución.
Los historiadores del siglo XX comenzaron a cuestionar esta narrativa progresista y a enfatizar los aspectos más oscuros del período colonial: la brutalidad de la esclavitud, el genocidio efectivo de los pueblos indígenas, la opresión de las mujeres. La historia social, que emergió como campo dominante en las décadas de 1960 y 1970, desplazó el enfoque desde los "grandes hombres" hacia las experiencias de los grupos ordinarios y marginados: esclavos, mujeres, trabajadores, indígenas.
La historiografía más reciente ha tendido hacia enfoques más matizados que reconocen tanto las contribuciones positivas del período colonial, especialmente el desarrollo de instituciones democráticas y la tradición de libertad religiosa, como sus profundas fallas morales, especialmente la esclavitud y el desplazamiento indígena. Esta interpretación matizada es la que los estudiantes del AP deben emular en sus propios análisis históricos.
Conclusión Extendida
El estudio de la América colonial es, en última instancia, el estudio de los orígenes de los Estados Unidos, con toda la complejidad, la ambigüedad y la contradicción que ese origen implica. Las colonias del período de 1607 a 1754 establecieron los patrones fundamentales de la vida americana: sus instituciones políticas, sus estructuras económicas, sus tradiciones religiosas, sus jerarquías sociales y sus conflictos raciales. Comprender ese período con honestidad y profundidad es indispensable para cualquier comprensión seria de la América moderna.
Para los estudiantes del AP, este período representa no solo un conjunto de hechos y fechas que memorizar para el examen, sino una oportunidad para desarrollar las habilidades de pensamiento histórico que son el objetivo final del curso. El pensamiento histórico incluye la capacidad de analizar las causas y consecuencias de los eventos, de comparar diferentes experiencias y perspectivas, de comprender el cambio y la continuidad a lo largo del tiempo, y de evaluar la evidencia histórica de manera crítica. El período colonial ofrece un campo extraordinariamente rico para el desarrollo de todas estas habilidades.
La América colonial fue un lugar de esperanza y desesperación, de construcción de comunidades y destrucción de comunidades, de idealismo y brutalidad. Fue el lugar donde se sentaron los cimientos de la nación más poderosa de la historia moderna. Y fue el lugar donde se sembraron las semillas de las tensiones y conflictos que continuarían moldeando esa nación durante siglos. Su estudio honesto y comprometido es la mejor preparación posible tanto para el examen AP como para la ciudadanía informada.

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