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Historia del Dopaje y la Integridad Deportiva

Una historia completa del dopaje en el deporte desde la estricnina antigua hasta Lance Armstrong, el programa estatal ruso y la era moderna de la AMA

Velocidad

Introducción

El dopaje en el deporte es el uso de sustancias y métodos que mejoran el rendimiento y que han sido prohibidos por las diversas federaciones internacionales específicas de cada deporte y por la Agencia Mundial Antidopaje. La historia del dopaje se extiende desde la antigüedad (con diversos atletas de la antigua Grecia que, según se documenta, consumían estimulantes y tónicos variados durante los Juegos Olímpicos de la Antigüedad) hasta la era moderna de programas de dopaje estatal sistemáticos y casos individuales de gran relevancia que han configurado el panorama deportivo internacional en su conjunto. La sustancial respuesta institucional al dopaje ha dado lugar al moderno marco de control antidopaje administrado por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA, fundada en 1999), las diversas organizaciones nacionales antidopaje y las distintas unidades de integridad antidopaje específicas de cada deporte, entre ellas la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU, fundada en 2017) y otras.

La era moderna del dopaje ha producido casos individuales extraordinarios que han configurado de manera sustancial el panorama más amplio de la integridad deportiva. El resultado positivo de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, el escándalo BALCO de principios de la década de 2000, el caso Marion Jones, la investigación sobre Lance Armstrong y la sustancial Decisión Razonada de la USADA de 2012, el programa de dopaje estatal ruso de 2014 documentado en el Informe McLaren, el caso de meldonium de Maria Sharapova en 2016, y otros casos de diversa índole han configurado de manera sustancial el panorama del control antidopaje. La continua y sustancial respuesta institucional al dopaje ha proseguido a lo largo de los años posteriores.

Este artículo examina la historia completa del dopaje desde la antigüedad, pasando por el uso de estricnina por Thomas Hicks en el maratón olímpico de San Luis 1904, el consumo generalizado de anfetaminas en diversos deportes profesionales durante las décadas de 1950 y 1960, la muerte de Tom Simpson en el Mont Ventoux durante el Tour de Francia de 1967 a causa del consumo de anfetaminas y el agotamiento por calor, el programa de dopaje estatal de Alemania Oriental (Tema de Planificación Estatal 14.25, vigente entre 1972 y 1989), el resultado positivo de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, el Asunto Festina en el Tour de Francia de 1998, la fundación de la AMA en 1999, el escándalo BALCO y el caso Marion Jones, la investigación sobre Lance Armstrong y la Decisión Razonada de la USADA de 2012, el programa de dopaje estatal ruso de 2014 documentado en el Informe McLaren, el caso de meldonium de Maria Sharapova, el sustancial programa del pasaporte biológico posterior, la era moderna del control antidopaje que incluye la destacada Unidad de Integridad del Atletismo, y el futuro de una de las cuestiones estructurales más trascendentes a las que se enfrenta el deporte internacional contemporáneo.

Dopaje Antiguo y de Principios del Siglo XX

El uso de sustancias para mejorar el rendimiento ha sido documentado a lo largo de toda la historia del deporte competitivo. Diversos atletas de la antigua Grecia utilizaban al parecer distintos estimulantes herbales, corazones y testículos de animales, y otras sustancias que se creía potenciaban el rendimiento atlético. Los gladiadores de la antigua Roma empleaban presuntamente diversos estimulantes y tónicos. Las distintas competiciones atléticas medievales y de la temprana Edad Moderna en diversas culturas incluían también prácticas de consumo de sustancias.

La era moderna temprana del dopaje competitivo estuvo sustancialmente marcada por las tradiciones del ciclismo profesional y del atletismo de principios del siglo XX. El maratón olímpico de San Luis 1904 produjo uno de los incidentes individuales de dopaje más trascendentales del deporte moderno temprano. El maratonista estadounidense Thomas Hicks, que resultaría ser el medallista de oro, recibió estricnina (un estimulante en dosis pequeñas, letal en dosis mayores) y brandy por parte de su equipo de apoyo durante la carrera. Hicks cruzó la línea de meta en un estado de colapso inminente y solo pudo ser reanimado posteriormente mediante una intervención médica considerable. El uso de estricnina en el maratón olímpico de San Luis 1904 ha sido objeto de una atención histórica posterior muy notable.

La entrevista de 1924 a Henri Pélissier realizada por el periodista francés Albert Londres en un café de Coutances durante el Tour de Francia de 1924 produjo una de las piezas fundacionales del periodismo de investigación ciclista. Pélissier, que había abandonado la carrera en señal de protesta por lo que él describía como condiciones y normas inhumanas, mostró a Londres las diversas píldoras, cocaína, cloroformo y distintos estimulantes que él y sus compañeros ciclistas habían estado usando. El artículo publicado por Londres en Le Petit Parisien generó una atención posterior considerable hacia las prácticas de dopaje más generalizadas del ciclismo profesional.

La era más amplia de los años treinta y cuarenta en el dopaje competitivo estuvo sustancialmente marcada por el descubrimiento y la síntesis de las anfetaminas. El uso militar generalizado de anfetaminas durante la Segunda Guerra Mundial (con diversas fuerzas militares aliadas y del Eje empleando anfetaminas para mantener el estado de alerta en combate durante distintas operaciones) estableció de forma significativa el posterior consumo civil a mayor escala. Las amplias aplicaciones posteriores de las anfetaminas en el ciclismo profesional de posguerra y en otros deportes profesionales a lo largo de los años cincuenta y sesenta generaron una atención posterior considerable.

Los Juegos Olímpicos de Roma 1960 produjeron una de las primeras muertes individuales relacionadas con el dopaje ampliamente reportadas en una competición internacional de primer nivel. El ciclista danés Knud Enemark Jensen se desplomó durante la prueba contrarreloj en ruta por equipos de 100 kilómetros y falleció; la autopsia reveló la presencia de anfetaminas y del estimulante sintético Roniacol. Aunque la muerte de Jensen fue la primera directamente vinculada al uso de sustancias para mejorar el rendimiento en los Juegos Olímpicos, el problema más amplio del dopaje había estado presente durante décadas y se expandiría rápidamente con el desarrollo de los esteroides sintéticos y otros nuevos productos farmacéuticos en los años siguientes.

Tom Simpson, el dopaje de Estado en Alemania Oriental

La muerte del ciclista profesional británico Tom Simpson el 13 de julio de 1967 en el Mont Ventoux durante el Tour de Francia de 1967 constituyó uno de los fallecimientos individuales por dopaje de mayor trascendencia en cualquier época. Simpson, campeón mundial de ciclismo en 1965, intentaba completar la exigente ascensión al Mont Ventoux durante el Tour. El calor extremo imperante en ese momento (aproximadamente 45 °C) combinado con el consumo significativo de anfetaminas que Simpson había ingerido antes de la etapa provocó complicaciones cardiovasculares mortales. Simpson se desplomó dos veces durante la ascensión —siendo la célebre frase que se le atribuye tras el primer colapso «volved a ponerme en mi bicicleta»— antes de sufrir el colapso fatal cerca de la cima.

La autopsia posterior reveló un consumo considerable de anfetaminas junto con una ingesta significativa de coñac. La muerte de Simpson suscitó una atención posterior sustancial hacia las prácticas de dopaje más generalizadas en el ciclismo profesional. El COI y diversas federaciones internacionales implementaron programas antidopaje cada vez más estrictos a lo largo de finales de los años sesenta y la década de 1970. Los Juegos Olímpicos de Ciudad de México de 1968 pusieron en marcha uno de los primeros programas integrales de controles antidopaje en la historia olímpica.

El Plan Estatal de Alemania Oriental Tema 14.25, el extenso programa de dopaje de Estado de la República Democrática Alemana que operó entre 1972 y 1989, fue uno de los programas de dopaje individual más vastos de cualquier época. Dicho programa fue dirigido por el Servicio de Seguridad del Estado de Alemania Oriental (la Stasi) y se administró de forma sistemática a aproximadamente 10 000 atletas de la República Democrática Alemana en diversas disciplinas deportivas. Los medalleros olímpicos de Alemania Oriental en los Juegos de Múnich 1972, Montreal 1976, Moscú 1980, 1984 (boicot de Alemania Oriental) y Seúl 1988 se vieron considerablemente inflados gracias a este programa estatal de dopaje.

El programa de dopaje de Estado de Alemania Oriental generó logros individuales extraordinarios que han perdurado como récords mundiales en diversas pruebas durante las décadas siguientes. El récord mundial femenino de 800 metros de 1:53.28, establecido por Jarmila Kratochvilova de Checoslovaquia en 1983 —con informes que apuntan a que Kratochvilova se vio considerablemente influida por las prácticas de dopaje de Alemania Oriental pese a su nacionalidad checoslovaca—, los diversos récords mundiales de natación de Alemania Oriental, los récords mundiales de lanzamiento de peso y otras pruebas de campo, así como otros registros, han permanecido vigentes durante gran parte de las décadas posteriores.

Las revelaciones posteriores sobre el programa de dopaje de Estado de Alemania Oriental han generado una atención considerable. Las diversas consecuencias para la salud de los atletas de la antigua Alemania Oriental —entre ellas graves complicaciones cardiovasculares posteriores, importantes complicaciones reproductivas y otros problemas de salud— han sido objeto de una atención sustancial. Los distintos programas de compensación para los atletas de la antigua Alemania Oriental impulsados por el Gobierno alemán tras la reunificación han continuado a lo largo de las décadas siguientes.

Los Juegos Olímpicos de Montreal 1976 dieron lugar al destacado caso individual de dopaje de la nadadora de Alemania Oriental Petra Schneider, quien se vio considerablemente afectada por las prácticas de dopaje de Estado de Alemania Oriental pese a ser menor de edad en el momento en que fue dopada de forma significativa. Schneider estableció posteriormente un notable récord mundial de los 400 metros estilos individual en 1982 que se mantuvo durante aproximadamente 15 años.

1988: Ben Johnson y la era moderna del dopaje

La final masculina de los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Seúl del 24 de septiembre de 1988 produjo uno de los incidentes individuales de dopaje más trascendentes en la historia del deporte. El velocista canadiense Ben Johnson derrotó al estadounidense Carl Lewis con un tiempo récord mundial de 9,79 segundos. Johnson dio positivo por el esteroide anabolizante estanozolol en las 72 horas posteriores a la carrera y fue despojado de su medalla de oro y de su récord mundial, en lo que constituyó la descalificación por dopaje más dramática de la historia olímpica hasta ese momento.

El positivo de Johnson obligó a una reflexión fundamental sobre la prevalencia del uso de sustancias dopantes en el atletismo de élite. La posterior Comisión Dubin en Canadá (1988-1989) documentó el dopaje sistemático en el atletismo canadiense, y las extensas investigaciones que se sucedieron generaron una atención considerable. Las diversas investigaciones realizadas en otros países revelaron que el consumo de drogas era endémico en el deporte de élite en la mayoría de las disciplinas y de los países durante ese período.

El escándalo de Seúl condujo directamente al establecimiento de programas de controles fuera de competición y aceleró el desarrollo de tecnologías de detección más sensibles. Las sustanciales reformas antidopaje del COI, incluida la implementación en 1991 de los controles fuera de competición para diversas disciplinas olímpicas, produjeron mejoras considerables. Las distintas organizaciones nacionales antidopaje, entre ellas el programa antidopaje del Comité Olímpico de los Estados Unidos, contribuyeron asimismo a posteriores avances.

El Asunto Festina de 1998 en el Tour de Francia expuso de manera contundente las prácticas sistemáticas de dopaje en el ciclismo profesional. El vehículo oficial del equipo ciclista Festina fue inspeccionado por las autoridades aduaneras francesas antes del inicio del Tour, con el consiguiente hallazgo de grandes cantidades de EPO (eritropoyetina), esteroides anabolizantes y diversas otras sustancias prohibidas. La investigación que siguió generó una atención generalizada, y el equipo Festina se vio obligado a retirarse del Tour, mientras que su líder Richard Virenque fue posteriormente sancionado con una prohibición de competir.

Las autoridades deportivas francesas presentaron cargos penales contra varios dirigentes del equipo Festina. Los distintos procesos judiciales emprendidos contra miembros del equipo Festina suscitaron una amplia atención. El Asunto Festina puso al descubierto de forma contundente las prácticas sistemáticas de dopaje que habían existido a lo largo del ciclismo profesional, y las investigaciones más amplias que se desencadenaron posteriormente generaron una atención considerable.

La creación de la Agencia Mundial Antidopaje en noviembre de 1999 estuvo impulsada en gran medida por el Asunto Festina y por las preocupaciones más amplias sobre el dopaje sistemático. La Conferencia Mundial sobre Dopaje en el Deporte celebrada en 1999 en Lausana, Suiza, estableció el marco fundacional de la AMA. El desarrollo institucional posterior de la AMA ha continuado a lo largo de las décadas siguientes.

BALCO, Marion Jones, Lance Armstrong

El escándalo de Bay Area Laboratory Co-Operative (BALCO), surgido entre 2003 y 2004, fue uno de los casos de dopaje más trascendentales de cualquier época. La investigación federal de BALCO identificó que aproximadamente 30 deportistas de élite, entre ellos la velocista estadounidense Marion Jones, el velocista estadounidense Tim Montgomery, el beisbolista Barry Bonds, el jugador de la NFL Bill Romanowski y otros varios, habían utilizado la sustancia conocida como «the Clear» (tetrahidrogestrinona, THG, un esteroide de diseño creado específicamente por los químicos de BALCO para eludir los controles antidopaje vigentes), así como diversas otras drogas potenciadoras del rendimiento.

La investigación de BALCO produjo importantes consecuencias legales para varios responsables de la organización, entre ellos el fundador de BALCO Victor Conte (quien se declaró culpable de distribución de esteroides y blanqueo de dinero en 2005 y fue condenado a cuatro meses de prisión federal) y el director del laboratorio BALCO Patrick Arnold. Las exhaustivas investigaciones posteriores sobre diversos clientes de BALCO acarrearon graves consecuencias deportivas para varios atletas.

Marion Jones forjó una de las carreras individuales más extraordinarias en el atletismo femenino de velocidad a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000. Jones ganó cinco medallas en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 (tres de oro y dos de bronce), la cifra más alta alcanzada por una mujer estadounidense en una sola edición de los Juegos Olímpicos. Su confesión en 2007 de haber utilizado drogas potenciadoras del rendimiento a lo largo de toda su carrera, incluidos los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, suscitó una enorme atención posterior. Jones devolvió sus cinco medallas olímpicas de Sídney 2000 y fue posteriormente condenada a seis meses de prisión federal por cargos relacionados de perjurio.

El caso de Lance Armstrong constituyó la culminación más relevante de la tradición investigadora más amplia del ciclismo, desarrollada de manera decisiva a partir del Asunto Festina de 1998 y diversas investigaciones posteriores. Armstrong ganó el Tour de Francia siete veces consecutivas entre 1999 y 2005, configurando una de las carreras ciclistas individuales más extraordinarias de cualquier época. Su notable recuperación del cáncer testicular diagnosticado por primera vez en octubre de 1996, unida a su posterior dominio en el Tour de Francia, generó una considerable atención cultural.

Las acusaciones de dopaje contra Armstrong comenzaron a circular a lo largo de sus años de victorias en el Tour, con el brillante periodista británico David Walsh publicando el destacado libro de 2004 L.A. Confidentiel: Les Secrets de Lance Armstrong (con el coautor Pierre Ballester) y diversas otras publicaciones de carácter investigador. Armstrong respondió a las acusaciones con rotundas negativas, acciones legales contra sus acusadores y agresivas campañas de relaciones públicas, ganando numerosas demandas por difamación durante ese período.

La Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA) emitió su Decisión Razonada contra Armstrong en octubre de 2012. Dicha Decisión Razonada documentó un dopaje sistemático por parte del equipo U.S. Postal Service, que incluía el uso de EPO, transfusiones de sangre, testosterona, hormona de crecimiento humana y diversos agentes enmascarantes. Se despojó a Armstrong de sus siete títulos del Tour de Francia, sus demás resultados profesionales fueron igualmente eliminados de los registros oficiales y se le impuso una inhabilitación de por vida del ciclismo profesional. Armstrong confesó posteriormente el dopaje sistemático en una entrevista concedida en enero de 2013 a Oprah Winfrey. Sus ulteriores disputas legales con el gobierno de los Estados Unidos por las alegaciones relativas a la Ley de Reclamaciones Falsas en relación con el patrocinio del equipo U.S. Postal Service concluyeron con el pago de un acuerdo de 5 millones de dólares en 2018.

El dopaje de Estado ruso y el Informe McLaren

El programa de dopaje de Estado ruso documentado en el Informe McLaren de 2016 fue uno de los programas de dopaje estatal más exhaustivos de cualquier época. La investigación llevada a cabo por el abogado canadiense Richard McLaren en nombre de la AMA documentó el dopaje sistemático patrocinado por el Estado ruso en múltiples deportes, entre ellos el atletismo, la natación, el levantamiento de pesas, la lucha, el biatlón, el esquí de fondo y otros deportes. Las diversas instituciones del Ministerio de Deportes de Rusia, incluido el Servicio Federal de Seguridad ruso (FSB), estuvieron directamente implicadas en las operaciones de dopaje.

El extenso Informe McLaren documentó que durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014, el Servicio Federal de Seguridad ruso había operado un laboratorio paralelo en el que las muestras positivas eran sustituidas por muestras limpias a través de un orificio en la pared que separaba el laboratorio antidopaje olímpico de Sochi —donde el director antidopaje ruso Grigory Rodchenkov había sido el principal responsable del programa de dopaje— de la sala contigua. La posterior deserción de Rodchenkov hacia los Estados Unidos y su colaboración con la investigación de la AMA generaron una considerable atención pública.

El Informe McLaren identificó que aproximadamente 1.000 deportistas rusos de más de 30 disciplinas deportivas habían sido afectados por el programa de dopaje de Estado. Las diversas respuestas posteriores del COI y de las distintas federaciones internacionales incluyeron la prohibición parcial de participación de deportistas rusos en los siguientes Juegos Olímpicos, entre ellos los de Río 2016, PyeongChang 2018, Tokio 2020, Pekín 2022 y París 2024. Los deportistas rusos que lograron demostrar que no formaban parte del sistema de dopaje pudieron competir bajo diversas denominaciones, entre ellas «Atletas Olímpicos de Rusia» en PyeongChang 2018 y «ROC» (Comité Olímpico Ruso) en Tokio 2020 y Pekín 2022.

Las complicaciones derivadas de la aplicación de las sanciones antidopaje a Rusia se han prolongado durante los años siguientes. La decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo de diciembre de 2020 redujo la prohibición impuesta al equipo nacional ruso de cuatro años a dos, quedando la bandera y el himno nacional rusos proscritos en diversas competiciones internacionales, incluidos los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y Pekín 2022. La invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022 complicó aún más la cuestión más amplia de la participación deportiva rusa.

Los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín 2022 dieron lugar al caso de la patinadora rusa Kamila Valieva. Valieva, de 15 años, dio positivo por trimetazidina —un medicamento cardíaco prohibido— antes de los Juegos de Pekín. La posterior resolución del Tribunal de Arbitraje Deportivo permitió a Valieva competir tanto en el evento por equipos como en el individual mientras continuaba la investigación más amplia. El fallo posterior del TAS dictado en enero de 2024 descalificó a Valieva y al equipo ruso del evento por equipos, adjudicándose posteriormente la medalla de oro a los Estados Unidos. El caso Valieva suscitó una considerable atención en torno a la cuestión más amplia del dopaje en deportistas menores de edad en distintas disciplinas.

Aplicación moderna — Sharapova, pasaporte biológico, AIU

El destacado caso de meldonium de Maria Sharapova en 2016 produjo uno de los casos de dopaje individuales más prominentes de los últimos años. Sharapova dio positivo por meldonium en el Abierto de Australia de 2016 en enero de ese mismo año. El meldonium había sido añadido a la lista de sustancias prohibidas de la AMA el 1 de enero de 2016, y Sharapova había estado tomando la sustancia bajo supervisión médica por lo que ella describió como diversas afecciones de salud, entre ellas una deficiencia de magnesio. Sharapova fue inicialmente sancionada con dos años de suspensión, reducidos a quince meses tras el recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo. Regresó al tenis competitivo en 2017 y continuó compitiendo hasta su retirada en 2020.

El programa del pasaporte biológico fue introducido por la UCI en 2008 y fue adoptado posteriormente por World Athletics y diversas otras federaciones internacionales. El pasaporte biológico proporciona un seguimiento longitudinal de los parámetros biológicos de los atletas (hematocrito, hemoglobina, reticulocitos y otros marcadores) para identificar patrones sospechosos que puedan indicar dopaje incluso cuando los controles específicos de sustancias resultan negativos. El programa del pasaporte biológico ha producido sanciones considerables en diversos deportes.

La Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) fue establecida en 2017 por World Athletics como la principal estructura independiente de aplicación de la integridad en el atletismo. La AIU ha llevado a cabo investigaciones de gran alcance en diversas áreas, entre ellas el dopaje, el fraude de edad, la integridad en las apuestas y otros asuntos. La dirección de la AIU, que incluye a Brett Clothier y otros funcionarios, ha dado lugar a una aplicación normativa de considerable envergadura.

Los programas de análisis retroactivo han producido resultados positivos en diversas competiciones. Las muestras almacenadas de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 han sido sometidas a nuevos análisis a lo largo de los años posteriores, y los correspondientes positivos retroactivos han dado lugar a sanciones significativas, incluida la descalificación retroactiva de diversos medallistas. Las muestras almacenadas de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 han sido igualmente sometidas a nuevos análisis. Los programas de análisis retroactivo continúan generando descalificaciones posteriores.

Las diversas organizaciones nacionales antidopaje han seguido evolucionando. La Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA) sigue siendo la principal organización antidopaje estadounidense. UK Anti-Doping (UKAD), el Centro Canadiense para la Ética en el Deporte (CCES), la Autoridad Australiana Antidopaje en el Deporte (posteriormente Sport Integrity Australia) y diversas otras organizaciones nacionales han continuado desarrollando actividades de considerable importancia. La cooperación internacional entre las distintas organizaciones nacionales antidopaje ha proseguido a lo largo de las décadas siguientes.

Amaños de Partidos e Integridad Deportiva en Sentido Amplio

Más allá del dopaje, el panorama general de la integridad deportiva ha sido moldeado de manera significativa por diversos casos de amaño de partidos en distintos deportes. El sonado escándalo de los Black Sox de 1919 en la Major League Baseball fue uno de los primeros grandes casos modernos de amaño, y los ocho jugadores de los Chicago White Sox que habían aceptado pagos de apostadores para perder deliberadamente la Serie Mundial de 1919 fueron posteriormente vetados del béisbol profesional.

El escándalo de amaño de partidos en el críquet durante los años noventa y dos mil marcó profundamente el panorama de la integridad en ese deporte. La revelación en el año 2000 de los contactos entre apostadores indios y diversos jugadores internacionales de críquet generó una atención considerable. El capitán sudafricano Hansie Cronje fue identificado como una de las figuras centrales, y tanto su admisión de haber aceptado pagos de apostadores indios como la posterior prohibición de por vida que se le impuso suscitaron gran atención. La muerte de Cronje en un accidente de aviación en 2002 también concitó una atención significativa.

El escándalo de amaño de jugadas puntuales en el críquet pakistaní en 2010 tuvo importantes consecuencias judiciales. El partido de prueba disputado en Lord's en 2010 entre Pakistán e Inglaterra se vio perturbado por graves acusaciones de que los lanzadores rápidos pakistaníes Mohammad Asif y Mohammad Amir habían lanzado deliberadamente bolas nulas en entregas concretas como parte de un acuerdo de amaño de jugadas con apostadores con sede en Londres. El capitán pakistaní Salman Butt, junto con Asif y Amir, fueron posteriormente condenados por un tribunal penal inglés y vetados del críquet.

El escándalo de amaño de jugadas puntuales en la Indian Premier League de 2013 implicó a varios jugadores de la IPL y llevó a la suspensión de las franquicias Chennai Super Kings y Rajasthan Royals durante dos temporadas. La posterior intervención del Tribunal Supremo de la India exigió reformas sustanciales en la gobernanza de la Junta de Control del Críquet en la India (BCCI).

El escándalo del Calciopoli en el fútbol italiano en 2006 marcó de forma determinante el panorama de la integridad del fútbol italiano. Diversos clubes de fútbol italiano, entre ellos la Juventus, el AC Milan, la Fiorentina, la Lazio y el Reggina, fueron sancionados con distintas medidas disciplinarias, incluidos descensos de categoría en la Serie A y deducciones de puntos. Las reformas en la gobernanza del fútbol italiano derivadas de aquel escándalo han continuado durante los años posteriores.

Otros numerosos casos modernos de amaño de partidos en distintos deportes —incluidas las preocupaciones por el amaño en el tenis (con las consiguientes investigaciones de la Tennis Integrity Unit), en el snooker, en la lucha de sumo en Japón, y en otros ámbitos— han seguido configurando el panorama general de la integridad deportiva. La respuesta institucional al amaño de partidos ha continuado desarrollándose a lo largo de las décadas siguientes.

El futuro de la integridad deportiva, conclusión y fuentes

El futuro de la integridad deportiva se enfrenta a una serie de preguntas significativas en la tercera década del siglo XXI. La continua y sustancial evolución de las sustancias y métodos de mejora del rendimiento (siendo las preocupaciones emergentes en torno al dopaje genético una de las principales), la continua respuesta sustancial a las diversas consecuencias del dopaje de Estado ruso, el continuo y sustancial crecimiento de las apuestas en línea y las preocupaciones subsiguientes sobre la manipulación de resultados, la continua y sustancial evolución de las capacidades de las pruebas biométricas, y diversos otros cambios, seguirán configurando el panorama más amplio de la integridad deportiva.

La importante cuestión del dopaje genético ha seguido siendo objeto de considerable atención. Las diversas tecnologías de edición genética CRISPR-Cas9, los distintos enfoques de terapia génica que podrían mejorar sustancialmente el rendimiento atlético, y otras tecnologías emergentes han generado una atención significativa en torno a la pregunta más amplia de si el marco moderno de aplicación del antidopaje puede responder adecuadamente a la mejora genética futura.

La cuestión más amplia de la defensa de los derechos de los deportistas dentro del marco de aplicación del antidopaje ha seguido siendo objeto de considerable atención. Los diversos grupos de defensa de los derechos de los atletas han continuado abogando por reformas procesales sustanciales, incluidas mejoras en los procesos de apelación, en los procesos de exención de uso terapéutico (TUE) y en otros aspectos. La continua evolución de las sucesivas revisiones del Código de la AMA ha seguido abordando diversas preocupaciones de orden procesal.

La cuestión más amplia de cómo los distintos organismos deportivos internacionales deben responder a los casos históricos de dopaje ha seguido siendo objeto de considerable atención. Los diversos resultados de las votaciones al Salón de la Fama en relación con los jugadores de béisbol de la Era de los Esteroides, las conmemoraciones ciclistas con registros sustancialmente alterados, los recálculos en los libros de récords del atletismo y otros asuntos han continuado generando atención significativa.

La integridad deportiva seguirá evolucionando. El continuo y sustancial crecimiento de la estructura comercial del deporte profesional, la continua y amplia respuesta institucional a las preocupaciones sobre el dopaje y la manipulación de resultados, el continuo y sustancial desarrollo de las distintas tecnologías de aplicación, la continua y sustancial cooperación internacional entre las diversas organizaciones nacionales antidopaje, y otros cambios, seguirán configurando el panorama más amplio de la integridad deportiva a lo largo de las próximas décadas. Sin embargo, el principio fundamental del deporte limpio —el compromiso esencial con la competencia justa que ha sustentado continuamente la tradición deportiva internacional desde los antiguos Juegos Olímpicos— ha seguido siendo el pilar del deporte internacional durante más de 2.800 años y no muestra señales de desvanecerse.

Entre las fuentes se incluyen: Mark Fainaru-Wada and Lance Williams, Game of Shadows: Barry Bonds, BALCO, and the Steroid Scandal That Rocked Professional Sports (Gotham, 2006); David Walsh, Seven Deadly Sins: My Pursuit of Lance Armstrong (Simon and Schuster, 2013); David Walsh and Pierre Ballester, L.A. Confidentiel: Les Secrets de Lance Armstrong (La Martinière, 2004); Tyler Hamilton and Daniel Coyle, The Secret Race: Inside the Hidden World of the Tour de France (Bantam, 2012); Reed Albergotti and Vanessa O'Connell, Wheelmen: Lance Armstrong, the Tour de France, and the Greatest Sports Conspiracy Ever (Gotham, 2013); William Fotheringham, Put Me Back On My Bike: In Search of Tom Simpson (Yellow Jersey, 2002); Richard McLaren, McLaren Independent Investigations Report into Sochi Allegations (WADA, 2016); Grigory Rodchenkov, The Rodchenkov Affair: How I Brought Down Putin's Secret Doping Empire (Penguin, 2020); Steven Ungerleider, Faust's Gold: Inside the East German Doping Machine (Thomas Dunne, 2001); USADA, Reasoned Decision of the United States Anti-Doping Agency on Disqualification and Ineligibility of Lance Armstrong (USADA, octubre de 2012); cobertura de BBC Sport, bbc.co.uk/sport (registros y archivos); cobertura de L'Équipe, lequipe.fr; archivos de la Agencia Mundial Antidopaje, Montreal.