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Japón: Guía de Viaje Completa

Japón: Guía de Viaje Completa

Velocidad

Introducción

Japón es uno de los destinos de viaje más fascinantes y singulares del mundo, un país que desafía toda clasificación fácil y que sorprende al visitante con su capacidad para contener, en un mismo espacio geográfico, siglos de tradición inmemorial y una modernidad que en muchos aspectos anticipa el futuro que el resto del mundo aún no ha alcanzado. Situado en el extremo oriental de Asia, el archipiélago japonés se extiende en un arco de islas volcánicas que desciende desde las brumas del norte helado de Hokkaido, con sus paisajes casi siberianos, hasta los arrecifes de coral tropicales de Okinawa, donde el mar turquesa se confunde visualmente con el Pacífico central. Con una superficie de aproximadamente 377.975 kilómetros cuadrados y una población de cerca de 125 millones de habitantes, Japón es la undécima nación más poblada de la Tierra, y pese a ello mantiene vastas extensiones de bosques montañosos, costas desiertas y paisajes rurales que parecen intactos desde tiempos inmemoriales.

Ningún otro país en el planeta ofrece la misma tensión creativa entre lo antiguo y lo nuevo. En Tokio, la megalópolis de más de 37 millones de habitantes que funciona como capital, los templos sintoístas milenarios se alzan a la sombra de rascacielos revestidos de pantallas LED, y los monjes budistas cruzan calles donde los robots atienden a los clientes en los restaurantes. En Kioto, antigua capital imperial durante más de un milenio, los jardines de roca y arena del período medieval conviven con las tiendas de lujo y las cafeterías de especialidad que atraen a viajeros de todo el mundo. En los campos de Hokkaido, los paisajes nevados de invierno ofrecen algunos de los mejores descensos de esquí del mundo, mientras que en las islas Ryukyu el mar turquesa guarda una vida marina de enorme riqueza.

El idioma oficial es el japonés, una lengua de singular complejidad que utiliza tres sistemas de escritura distintos: el hiragana, el katakana y el kanji. La moneda nacional es el yen japonés (JPY). El país cuenta actualmente con veintiséis sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que van desde los templos budistas de la era Asuka hasta las minas de oro de la isla de Sado. La capital nacional es Tokio, sede del gobierno imperial y del gobierno nacional, y de una concentración de actividad económica, cultural y creativa sin paralelo en el mundo.

El turismo en Japón ha experimentado un crecimiento espectacular en las últimas dos décadas. El país recibía alrededor de diez millones de visitantes internacionales al año a comienzos de los años 2010, y esa cifra se multiplicó por tres antes de la pandemia de COVID-19. Lo que atrae a los viajeros es difícil de resumir en pocas palabras: la gastronomía, que cuenta con más estrellas Michelin acumuladas entre sus ciudades que ningún otro país; la cortesía casi proverbial de sus habitantes; la eficiencia asombrosa de sus trenes de alta velocidad; la belleza de la flor del cerezo en primavera; la intensidad del follaje otoñal; la serenidad de los jardines zen; la energía eléctrica de los barrios de ocio nocturno; la profundidad de una cultura artística que incluye desde el teatro kabuki hasta el manga y el anime de alcance mundial.

Esta guía está concebida para acompañar al viajero hispanohablante en cada etapa del descubrimiento de Japón, desde los grandes iconos que ningún visitante debería perderse hasta los rincones menos conocidos que revelan la verdadera textura de la vida japonesa. Bienvenido a Japón, Nihon o Nippon como lo llaman sus propios habitantes, la tierra del sol naciente.

Historia y Contexto Cultural

La historia de Japón es una de las más largas y complejas del mundo, una sucesión de períodos que llevan nombres propios con resonancias casi poéticas: Jōmon, Yayoi, Kofun, Nara, Heian, Kamakura, Muromachi, Edo, Meiji, Showa. Cada uno de estos períodos dejó huellas profundas en el paisaje físico y cultural del país, y el viajero atento puede leer esa historia en los monumentos, las costumbres y los valores que configuran la vida cotidiana japonesa.

Los primeros pobladores del archipiélago, los pueblos de la cultura Jōmon, habitaron las islas hace más de quince mil años y dejaron una tradición de cerámica de extraordinaria antigüedad, considerada entre las más antiguas del mundo. En torno al año 300 a.C., nuevas oleadas migratorias procedentes del continente asiático introdujeron el cultivo del arroz en terrazas y la metalurgia, dando origen a la cultura Yayoi. Entre los siglos III y VI d.C., el período Kofun fue testigo de la aparición de poderosos clanes aristocráticos que construyeron gigantescas tumbas monticulares en forma de cerradura, conocidas como kofun, algunas de las cuales se cuentan entre las más grandes estructuras funerarias de la antigüedad en todo el mundo.

La llegada del budismo desde China y Corea en el siglo VI d.C. transformó profundamente la civilización japonesa. El príncipe regente Shōtoku Taishi promovió activamente la nueva religión y encargó la construcción de templos monumentales, incluyendo el complejo de Hōryū-ji, que sobrevive hasta hoy como el conjunto de edificios de madera más antiguo del mundo. A lo largo del período Nara (710-794 d.C.), el budismo se convirtió en la religión del Estado y la ciudad de Nara, primera capital permanente del país, fue diseñada siguiendo el modelo de la ciudad china de Chang'an.

El período Heian (794-1185 d.C.) fue la edad de oro de la aristocracia cortesana japonesa. La capital se trasladó a Kioto, entonces llamada Heian-kyō, y durante cuatro siglos la corte imperial floreció en un ambiente de refinamiento artístico y literario sin parangón. Esta fue la época de las grandes damas escritoras de la literatura japonesa: Murasaki Shikibu, autora de la Novela de Genji, considerada por muchos estudiosos la primera novela de la historia de la humanidad, y Sei Shōnagon, cuya obra El libro de la almohada ofrece un retrato incomparable de la vida cotidiana en la corte imperial.

El período medieval japonés (siglos XII-XVI) estuvo dominado por la figura del samurái y la institución del shogunato, un gobierno militar paralelo al imperial. Los shogunes de los clanes Minamoto, Ashikaga y Tokugawa ejercieron el poder efectivo mientras los emperadores conservaban una autoridad ceremonial en Kioto. El código del bushido, el camino del guerrero, configuró una ética de lealtad, valor y honor que dejó una impronta duradera en la cultura japonesa. Los castillos medievales, como el espectacular Himeji-jo, la fortaleza blanca de las garzas, son testimonios de ese período de guerra y esplendor arquitectónico simultáneos.

La era Edo (1603-1868), bajo el shogunato Tokugawa, fue un período de paz interna y aislamiento casi total del exterior. El país cerró sus fronteras a los europeos, con la sola excepción de un pequeño puesto comercial holandés en la isla de Dejima, en la bahía de Nagasaki. En ese caldo de cultivo, florecieron las artes populares urbanas: el teatro kabuki, las impresiones en madera ukiyo-e, la novela popular, la ceremonia del té y los jardines formales. La ciudad de Edo, hoy Tokio, creció hasta convertirse en una de las mayores urbes del mundo, con más de un millón de habitantes a finales del siglo XVIII.

La apertura forzada del país en 1853, cuando la flota del comodoro Perry de la marina norteamericana fondeó en la bahía de Uraga, desencadenó una crisis interna que culminó en la Restauración Meiji de 1868. El joven emperador Meiji asumió el poder efectivo, el shogunato fue abolido y el Japón se lanzó a una modernización acelerada que en apenas medio siglo lo convirtió en la primera potencia industrial de Asia. En 1905, derrotó a Rusia en una guerra que marcó la primera victoria de una nación asiática sobre una potencia occidental en la era moderna.

El siglo XX fue para Japón una sucesión de grandezas y tragedias. Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 pusieron fin a la Segunda Guerra Mundial de una manera que dejó heridas profundas en la memoria colectiva japonesa. La ocupación norteamericana posterior transformó el país: el emperador renunció a sus pretensiones de divinidad, se promulgó una constitución pacifista y se sentaron las bases del llamado milagro económico japonés. En las décadas de 1960, 1970 y 1980, Japón se convirtió en la segunda economía del mundo. Sony, Toyota, Honda, Panasonic: los nombres japoneses se convirtieron en sinónimos de fiabilidad tecnológica en todo el planeta.

La cultura japonesa contemporánea ejerce una influencia global difícil de exagerar. El manga y el anime han conquistado audiencias en todo el mundo. Los videojuegos japoneses, de Nintendo, Sony y Sega, definieron la industria del entretenimiento interactivo durante décadas. La moda japonesa ha influido en los diseñadores de todo el mundo. La cocina japonesa, con la difusión global del sushi, el ramen y la izakaya, ha cambiado los hábitos alimentarios de millones de personas en todos los continentes.

Geografía y Clima

Japón es un archipiélago compuesto por unas 6.852 islas, aunque la gran mayoría de la población y la actividad humana se concentra en las cuatro islas principales: Honshu, Hokkaido, Kyushu y Shikoku. Honshu es la isla más grande, el corazón del país, donde se sitúan las metrópolis de Tokio, Osaka y Kioto, así como el monte Fuji. Hokkaido, la isla más septentrional, tiene un carácter casi escandinavo en sus paisajes de montañas nevadas, lagos volcánicos y vastedad inhabitada. Kyushu, al suroeste, es cálida, volcánica y marcada por su historia de contacto con China y Corea. Shikoku es la más pequeña de las cuatro grandes islas, famosa por el circuito de peregrinación budista de los ochenta y ocho templos.

El territorio japonés es predominantemente montañoso, con apenas el 13 por ciento de la superficie total dedicada a usos agrícolas. Las montañas son en muchos casos volcánicas: Japón se asienta sobre el llamado Anillo de Fuego del Pacífico, y registra alrededor del diez por ciento de toda la actividad volcánica del planeta. El monte Fuji, con sus 3.776 metros de altura, es el volcán más famoso del país y el pico más elevado del archipiélago. La actividad volcánica tiene una cara hermosa: los onsen, los baños termales naturales alimentados por aguas geotermales, son uno de los grandes placeres de la vida y el turismo en Japón.

La sismicidad es otra consecuencia de la posición geológica del archipiélago. Japón es uno de los países más sísmicamente activos del planeta. El Gran Terremoto de Kantō de 1923 devastó Tokio y Yokohama. El devastador terremoto y tsunami del 11 de marzo de 2011, que sacudió la región de Tōhoku y desencadenó el accidente nuclear de Fukushima, fue el más poderoso en la historia registrada del país. La sociedad japonesa ha desarrollado una cultura de preparación ante desastres notablemente sofisticada.

El clima de Japón varía considerablemente de norte a sur. Hokkaido tiene inviernos fríos y nevados con temperaturas que pueden descender a menos veinte grados Celsius. La región de Kantō, donde se sitúa Tokio, goza de cuatro estaciones claramente diferenciadas: inviernos fríos pero relativamente secos, primaveras templadas y floridas, veranos calurosos y húmedos, y otoños frescos y coloridos. Okinawa y las islas Ryukyu tienen un clima subtropical con temperaturas cálidas durante todo el año.

El tsuyu, o temporada de lluvias, llega al archipiélago en junio y julio. Los tifones azotan el archipiélago principalmente en agosto y septiembre. La primavera y el otoño son, sin discusión, las mejores estaciones para visitar Japón. En primavera, los cerezos (sakura) estallan en flor en un espectáculo que congrega a millones de personas. En otoño, el koyo o follaje otoñal tiñe los bosques de rojos, naranjas y amarillos brillantes.

Tokio y la Región de Kantō

Tokio es una de las ciudades más extraordinarias del mundo. Técnicamente no es una ciudad sino una metrópolis administrativa que agrupa veintitrés barrios especiales, veintiséis ciudades, cinco pueblos y ocho aldeas, y junto con sus aglomeraciones periféricas forma el Gran Tokio, el área urbana más poblada del planeta con más de 37 millones de habitantes. Pese a su escala casi inimaginable, Tokio funciona con una fluidez, una limpieza y una puntualidad que dejan atónito a cualquier visitante que provenga de otras megaurbes del mundo.

El barrio de Asakusa, en el noreste de Tokio, es el corazón del Tokio histórico y popular. El templo budista Sensō-ji, fundado en el siglo VII, es el templo más visitado de Japón, con decenas de millones de visitantes al año. La enorme linterna roja de la Kaminarimon, o Puerta del Trueno y el Viento, es una de las imágenes más reconocibles de Japón. La calle Nakamise-dōri, que conduce desde la puerta exterior hasta el templo principal, es un pasaje cubierto de tiendas de souvenirs, dulces tradicionales y artesanías. Desde el barrio de Asakusa se puede contemplar el Tokyo Skytree, la torre de telecomunicaciones de 634 metros inaugurada en 2012, actualmente la estructura más alta de Japón.

El cruce de Shibuya es uno de los iconos visuales más reproducidos del mundo y posiblemente el semáforo peatonal más transitado del planeta: cuando se abre, cientos de personas cruzan simultáneamente desde todos los ángulos, formando una coreografía caótica y fascinante. En los alrededores del cruce se aglomera una oferta de tiendas de moda, centros de entretenimiento, restaurantes y clubes nocturnos prácticamente inagotable. Los grandes almacenes Shibuya 109 son un templo de la moda juvenil femenina.

Harajuku, contigua a Shibuya, es el epicentro mundial de la cultura kawaii, el estilo de lo adorable y lo excéntrico que ha conquistado las pasarelas internacionales. La calle Takeshita-dōri, peatonal y rebosante de tiendas de moda alternativa, es el lugar donde las subculturas juveniles japonesas se despliegan en todo su esplendor: lolitas con trajes victorianos en colores pastel, decoras cargadas de accesorios de plástico de colores, y aficionados al cosplay de inventiva inagotable. La cercana Omotesandō es la avenida de las marcas de lujo internacional, con flagships de Louis Vuitton, Prada, Chanel y Dior.

Shinjuku es la estación de tren más transitada del mundo, con más de tres millones de pasajeros diarios. Al este de la estación se extiende Kabukichō, el barrio de entretenimiento nocturno más grande de Asia oriental, un laberinto de izakaya, karaoke, clubs y restaurantes que nunca duerme. Al oeste se elevan los rascacielos del nuevo subcentro administrativo. El Shinjuku Gyoen, el jardín nacional más hermoso de Tokio, ofrece un refugio verde especialmente espectacular durante la floración del cerezo.

Akihabara, conocida popularmente como Akiba, es el paraíso mundial de la tecnología, el manga y el anime. Las calles están dominadas por tiendas de varios pisos que venden desde los últimos componentes de computadoras hasta figuras de colección de personajes de anime, mangas de todos los géneros y videojuegos de todas las épocas. Los cafés de maids, donde las camareras vestidas de criadas atienden al cliente con una teatralidad cuidadosamente coreografiada, son una de las curiosidades más características del barrio.

Ginza es el distrito más elegante y caro de Tokio, comparable con los Campos Elíseos de París o la Quinta Avenida de Nueva York. Las tiendas de los diseñadores más exclusivos del mundo se alinean en sus anchas avenidas, junto con galerías de arte, joyerías y los históricos grandes almacenes Mitsukoshi. Roppongi ha reinventado su imagen gracias a la creación de dos grandes museos de arte de clase mundial: el Mori Art Museum y el National Art Center.

teamLab Borderless y teamLab Planets son dos de las experiencias artísticas más originales del mundo contemporáneo. El colectivo artístico japonés teamLab crea instalaciones inmersivas digitales de una belleza alucinante, donde los visitantes caminan por espacios donde proyecciones de flores, peces, olas y luz colorean todas las superficies y responden a la presencia y el movimiento humano.

La región de Kantō que rodea Tokio ofrece también destinos de gran interés. Kamakura conserva el famoso Gran Buda al aire libre de Kōtoku-in, una estatua de bronce de catorce metros. Yokohama, la segunda ciudad más grande del país, ofrece su histórico barrio chino, su puerto modernizado y sus museos.

Kioto y la Región de Kansai

Si Tokio es el corazón latente del Japón moderno, Kioto es su alma histórica. Capital imperial durante más de un milenio, entre el año 794 y 1869, Kioto sobrevivió milagrosamente a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Alberga diecisiete sitios inscritos en el Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte del conjunto de Monumentos Históricos de la Antigua Kioto, y más de mil seiscientos templos budistas y santuarios sintoístas distribuidos por la ciudad y sus colinas circundantes.

El santuario de Fushimi Inari-taisha, al sureste de Kioto, es probablemente el más fotografiado de Japón. Consagrado al dios zorro Inari, protector del arroz y el comercio, el santuario principal data del año 711 y está rodeado de miles de torii, los arcos de madera lacada en naranja y negro. A lo largo de los senderos que ascienden por el monte Inari se suceden los torii en interminables túneles de color que se prolongan durante cuatro kilómetros hasta la cumbre. Caminar por esos túneles al amanecer, antes de que lleguen las multitudes, es una de las experiencias más memorables que ofrece Japón.

El Kinkaku-ji, el Pabellón Dorado, es el templo más reconocible de Kioto. Sus dos pisos superiores están recubiertos de láminas de pan de oro puro, y la estructura se refleja en las aguas de un estanque rodeado de jardines de musgo y pinos centenarios. El templo fue originalmente construido como villa de retiro del shogun Ashikaga Yoshimitsu en 1397, y convertido en templo zen budista a su muerte. Fue quemado intencionalmente por un joven monje novicio en 1950 y la historia del incendio inspiró la novela del mismo nombre de Yukio Mishima.

El bosque de bambú de Arashiyama, en las afueras occidentales de Kioto, tiene una atmósfera de irrealidad casi hipnótica. El sendero que serpentea entre los cañaverales de bambú gigante, donde los tallos se elevan doce y quince metros y el viento los agita con un susurro musical, es uno de los paisajes más evocadores del Japón. A los lados del bosque se encuentran los jardines del templo Tenryū-ji, uno de los jardines de la era Heian más bellos del país.

El barrio de Gion es el más famoso de los okiya, los distritos de las geishas tradicionales, que aún funcionan en Kioto. Las geishas, llamadas geiko en el dialecto de Kioto, y sus aprendizas, las maiko, son artistas tradicionales expertas en danza, música, conversación y los refinados rituales de la hospitalidad. Pasear por la calle Hanamikoji al atardecer con la esperanza de avistar a una maiko ataviada con kimono y maquillaje blanco de camino a una cita en una teahouse es uno de los grandes anhelos del turista en Kioto.

El templo de Kiyomizudera se alza sobre la ladera del monte Otowa sujeto sobre una plataforma de pilotes de madera sin usar un solo clavo, desde donde se contempla la ciudad y los valles circundantes. La fecha de fundación del templo se remonta al año 780. La cascada de Otowa, que brota bajo la plataforma principal, se divide en tres corrientes a las que se atribuyen poderes para conceder longevidad, éxito y amor.

El Nijō-jō, el castillo de Nijō, fue la residencia del shogun en Kioto y conserva los palacios interiores del Ninomaru mejor preservados del período Edo. Los suelos de los corredores interiores, construidos con técnica especial para producir un sonido al pisarlos, eran una medida de seguridad: se los conoce como suelos de ruiseñor por el gorjeo que producen bajo los pies.

Más allá de los monumentos célebres, Kioto ofrece también la experiencia de los machiya, las casas de ciudad tradicionales de madera convertidas en hoteles boutique, cafeterías y galerías de arte. El mercado de Nishiki-koji, el llamado mercado de la cocina de Kioto, con sus puestos de tofu, tsukemono y wagashi, es una manera de acercarse al alma cotidiana de la ciudad.

Osaka y Kobe

Osaka es el corazón culinario y comercial del oeste de Japón, una ciudad de carácter abierto, bullicioso y desenfadado que contrasta marcadamente con la sobriedad y el refinamiento de Kioto, su vecina a cuarenta minutos en tren. Los osakanos son famosos en Japón por su amor por la buena comida, por su sentido del humor y por su disposición a trabar conversación con desconocidos. El eslogan culinario de Osaka es kuidaore, que se podría traducir aproximadamente como arruinarse comiendo.

El barrio de Dotonbori, en el centro de la ciudad, es el epicentro de la vida nocturna y la gastronomía de Osaka. Sus canales bordeados de restaurantes y tiendas iluminados por neones de colores vivos son uno de los paisajes urbanos más fotografiados de Japón. Las calles peatonales que rodean el canal son un recorrido interminable de puestos de takoyaki (bolas de masa rellenas de pulpo), okonomiyaki (tortilla de col y mariscos) y kushikatsu (brochetas de carne y verdura rebozadas).

El Castillo de Osaka (Osaka-jo) es el monumento histórico más importante de la ciudad. Construido originalmente por el señor de la guerra Toyotomi Hideyoshi en el siglo XVI, fue destruido y reconstruido varias veces a lo largo de la historia. La torre principal actual alberga un museo de historia de la ciudad. El parque que rodea el castillo, con sus jardines de cerezos y murallas de piedra masiva, es uno de los mejores lugares de Osaka para el hanami primaveral.

Universal Studios Japan, uno de los cuatro parques de atracciones Universal del mundo, es el parque temático más popular de Japón y ofrece atracciones basadas en franquicias de películas de Hollywood, así como una zona dedicada al mundo de Nintendo, con atracciones inspiradas en los universos de Mario Bros, Zelda y Donkey Kong.

Kobe, a media hora de Osaka en tren, es la ciudad más cosmopolita de la región de Kansai, con una historia de apertura al comercio internacional que se remonta al período Meiji. El barrio de Kitano conserva impresionantes casas de estilo occidental conocidas como ijinkan. Kobe es también famosa en el mundo entero por su ternera wagyu, criada con métodos tradicionales que producen una carne de veteado graso único y un sabor incomparable.

Hiroshima y la Región de Chūgoku

Hiroshima es una ciudad de profunda resonancia histórica y, al mismo tiempo, una metrópolis vibrante y moderna que ha sabido reconstruirse desde las ruinas del pasado. El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, el bombardero norteamericano Enola Gay lanzó sobre la ciudad la primera bomba atómica utilizada en combate en la historia de la humanidad. La explosión devastó un radio de dos kilómetros y mató instantáneamente entre setenta y ochenta mil personas. Para finales de 1945, el número total de víctimas se estimaba entre noventa mil y ciento cuarenta mil muertos.

El Memorial de la Paz de Hiroshima, conocido en japonés como Hiroshima Heiwa Kinen-kōen, es el complejo más importante del mundo dedicado a la memoria de las víctimas de las armas nucleares. Su pieza central es el Domo de la Bomba Atómica (Genbaku Dome), la carcasa del antiguo Salón de Promoción Industrial, el único edificio que se mantuvo en pie en las inmediaciones del epicentro. Inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1996 como símbolo universal de la paz y la esperanza en la eliminación de las armas nucleares, el Domo es un testigo mudo de la destrucción pero también un monumento a la resiliencia humana.

El Museo Memorial de la Paz de Hiroshima es una visita perturbadora y necesaria. Sus exposiciones muestran, con un realismo sin concesiones, los efectos de la bomba sobre los cuerpos, los edificios y la vida cotidiana de los habitantes. Los testimonios personales de los hibakusha, los supervivientes de la bomba, son de una emotividad que muy pocas exposiciones del mundo pueden igualar.

A cuarenta minutos de Hiroshima en ferry, la pequeña isla de Miyajima, oficialmente llamada Itsukushima, es uno de los paisajes más icónicos de Japón. El gran torii de madera lacada en rojo del santuario sintoísta de Itsukushima, que se eleva sobre el mar como si flotara sobre las aguas cuando la marea está alta, es una de las imágenes más reproducidas de Japón. El santuario de Itsukushima, fundado en el siglo VI y reconstruido en el siglo XII, se adentra sobre el mar sobre palafitos de madera. Tanto el torii flotante como el santuario son Patrimonio Mundial de la UNESCO. La isla es también famosa por sus ciervos que deambulan libremente entre los visitantes y por las ostras cultivadas en sus aguas.

Nara y Nikkō

Nara fue la primera capital permanente del Japón en el siglo VIII y sigue siendo un destino extraordinario por la densidad de sus monumentos históricos. El Gran Buda de Tōdai-ji, con sus quince metros de altura y su peso de quinientas toneladas de bronce, es la escultura de metal más grande del mundo en su categoría y sigue irradiando una serenidad y una majestuosidad que no dejan indiferente a nadie. El salón que lo alberga, el Daibutsuden, es el mayor edificio de madera del mundo.

Los ciervos de Nara, sagrados según la tradición sintoísta como mensajeros de los dioses, vagan libremente por el parque y se han habituado tanto a la presencia humana que se acercan sin miedo y exigen con insistencia los crackers de arroz (shika senbei) que los vendedores ofrecen en las entradas del parque. Su astucia y persistencia en la búsqueda de comida tiene un punto cómico que ningún visitante puede evitar.

El santuario de Kasuga-taisha es uno de los más importantes del sintoísmo y es especialmente bello durante los festivales de encendido de linternas de febrero y agosto, cuando los más de tres mil faroles de piedra y bronce que bordean los senderos se encienden simultáneamente creando una atmósfera de ensueño. El templo de Hōryū-ji, a una decena de kilómetros al oeste de la ciudad, es el complejo de madera más antiguo del mundo, con estructuras que datan del siglo VII d.C.

Nikkō, a dos horas de Tokio en tren, es uno de los mayores conjuntos monumentales de Japón, sede del mausoleo del shogun Tokugawa Ieyasu, el Tōshō-gū, y de un complejo de templos y santuarios distribuidos entre bosques de cedros centenarios. El Tōshō-gū fue construido entre 1634 y 1636 y representa el apogeo del estilo decorativo del período Edo, con fachadas de madera cubiertas de tallas policromadas de flores, pájaros, dragones y demonios, y puertas chapadas en oro. El decorado de los tres monos sabios, no ver, no escuchar, no hablar, forma parte de este complejo y es uno de los iconos visuales más reconocibles de la cultura japonesa.

Hakone y el Monte Fuji

La región de Hakone, a menos de dos horas de Tokio en tren, es el destino de escapada por excelencia de los tokiotas y uno de los lugares donde se combinan de manera más espectacular las aguas termales, los paisajes volcánicos y las vistas al monte Fuji. La zona volcánica de Owakudani, donde las fumarolas y los charcos de lodo hirviente recuerdan que el volcán no está del todo dormido, produce los famosos kuro tamago, huevos cocidos en aguas sulfurosas que adquieren una cáscara negra y que según la leyenda añaden siete años a la vida de quien los come. Desde el lago Ashi, cuyas aguas reflejan el perfil del Fuji en días despejados, se puede cruzar en barcaza de estilo pirata y contemplar la montaña con su nieve perenne coronando el cono perfecto.

El monte Fuji, Fujisan en japonés, es el símbolo más universal de Japón, un volcán cónico perfectamente simétrico de 3.776 metros de altura que ha inspirado artistas, poetas y peregrinos desde tiempos inmemoriales. Las series de grabados ukiyo-e de Katsushika Hokusai, Las treinta y seis vistas del monte Fuji, y de Utagawa Hiroshige han hecho de la montaña una imagen reconocible en todo el mundo. El Fuji es considerado sagrado en la tradición sintoísta y fue durante siglos destino de peregrinación religiosa. Inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2013 como Fujisan, lugar sagrado y fuente de inspiración artística, recibe actualmente alrededor de trescientos mil escaladores al año durante la temporada oficial de ascenso, que va de julio a mediados de septiembre.

El ascenso al Fuji se puede comenzar desde varias estaciones, siendo la más popular la quinta estación del lado de Yoshida, a 2.305 metros de altura, desde donde se alcanzan los 3.776 de la cumbre en cuatro a seis horas de caminata. Los refugios de montaña en las estaciones superiores ofrecen cenas de ramen y curry, sacos de dormir y el espectáculo memorable del amanecer sobre las nubes, el goraiko que los japoneses consideran uno de los mayores privilegios que ofrece la montaña.

Hokkaido

Hokkaido, la más septentrional de las cuatro grandes islas de Japón, es una tierra de grandes espacios, naturaleza espectacular e identidad propia. La isla tiene una superficie de 83.456 kilómetros cuadrados pero solo aloja a alrededor de cinco millones de habitantes, concentrados principalmente en la capital Sapporo. El resto de la isla es un paisaje de montañas volcánicas, lagos cristalinos, bosques de abedul y llanuras agrícolas que en verano se cubren de lavanda, girasoles y otros cultivos en flor.

Sapporo, la quinta ciudad más grande de Japón, es conocida en todo el mundo por su festival de nieve, el Sapporo Snow Festival, que cada mes de febrero transforma el parque Odori en un museo al aire libre de esculturas gigantescas de hielo y nieve elaboradas por equipos de todo el mundo. Las esculturas pueden alcanzar alturas de quince metros y atraen a más de dos millones de visitantes cada año. Sapporo es también famosa por su cerveza exportada a todo el mundo y por sus restaurantes de carne genghis khan, el cordero a la parrilla que es especialidad local.

La región de Furano y Biei, en el centro de Hokkaido, ofrece en verano paisajes de una belleza casi irreal: los campos de lavanda de Farm Tomita, que florecen en julio, crean ondas moradas en las laderas de las colinas rodeadas de bosques verdes y montañas nevadas al fondo.

El Parque Nacional de Shiretoko, en la punta nororiental de Hokkaido, es uno de los ecosistemas más prístinos de Japón, inscrito en el Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2005. El nombre Shiretoko proviene del ainu, la lengua de los pueblos indígenas de Hokkaido, y significa el fin de la tierra. Osos pardos, ciervos sika, raposas y salmones en los ríos son los protagonistas de un espectáculo de naturaleza silvestre de primer orden.

Los resorts de esquí de Hokkaido, especialmente los de Niseko, Furano y Rusutsu, se han convertido en destinos de primer nivel para los esquiadores de todo el mundo. La nieve de Hokkaido, conocida como japow, es legendaria por su ligereza y sequedad, consecuencia de las borrascas árticas que se cargan de humedad sobre el mar de Japón y la sueltan en las montañas de la isla como una nieve de cristales finos y aireados.

Okinawa y las Islas Ryukyu

Okinawa y el archipiélago de las islas Ryukyu son la parte más tropical y culturalmente diferenciada de Japón, un territorio que formó durante siglos el reino independiente de Ryukyu, con su propia lengua, su propia arquitectura, su propia gastronomía y sus propias artes de combate. Incorporadas al Japón en 1879, las islas han mantenido una identidad propia que se expresa en la música, en la cocina, en los tejidos del bingata y en el karate, el arte marcial que se desarrolló en Okinawa a partir de las tradiciones locales de combate y de las influencias chinas.

Naha, la capital de Okinawa, tiene un centro histórico reconstruido alrededor del castillo de Shuri (Shurijo), la antigua residencia del rey de Ryukyu, construido con una arquitectura que combina las influencias japonesas, chinas y autóctonas de una manera única en el mundo. El castillo fue destruido durante la Batalla de Okinawa de 1945 y reconstruido entre 1989 y 1992. Los sitios Gusuku, los castillos de piedra del reino de Ryukyu distribuidos por el archipiélago, están inscritos en el Patrimonio Mundial de la UNESCO desde el año 2000.

Las aguas que rodean las islas Ryukyu son un paraíso para el buceo y el snorkel. Los arrecifes de coral de Okinawa son los más ricos de Japón en biodiversidad marina, con peces tropicales de colores vivos, tortugas marinas y rayas manta.

La cocina de Okinawa merece atención especial. El champuru, un salteado de tofu, verduras y carne, el goya o melón amargo, el cerdo de Okinawa cocinado lentamente con salsa de soja y el awamori, el aguardiente de arroz local, son sabores únicos. La dieta tradicional de Okinawa es estudiada por los nutricionistas de todo el mundo como posible explicación de la extraordinaria longevidad de los habitantes de las islas, que tienen una de las mayores concentraciones de centenarios del planeta.

Gastronomía Japonesa

La cocina japonesa es reconocida universalmente como una de las más refinadas, diversas y apasionantes del mundo, y el viajero que llega a Japón con apetito y curiosidad está a punto de vivir una de las mayores aventuras gastronómicas posibles. Tokio tiene más estrellas Michelin que cualquier otra ciudad del mundo, incluyendo París y Nueva York: en las distintas ediciones de la guía, la capital japonesa ha llegado a acumular más de doscientas estrellas entre sus restaurantes, desde los establecimientos de cocina kaiseki de una solemnidad ritual hasta los rincones de ramen o las freidurías de tempura donde un almuerzo impecable cuesta menos de diez euros.

El sushi es, para la mayoría del mundo, el símbolo por excelencia de la cocina japonesa. El sushi genuino, especialmente el nigiri-zushi de la tradición de Edo, consiste en pequeñas porciones de arroz avinagrado moldeadas a mano y coronadas por una loncha de pescado fresco o marisco. El atún (maguro), el salmón (sake), la vieira, el erizo de mar (uni) y el huevo de salmón (ikura) son algunos de los ingredientes más apreciados. En los kaiten-zushi, los restaurantes de sushi giratorio donde los platos circulan en cinta transportadora, se puede comer bien y abundante por precios muy razonables.

El ramen es quizás la comida más amada de Japón, una sopa de fideos de trigo en caldo que existe en tantas variedades regionales como prefecturas tiene el país. El ramen de Sapporo es de miso rico y contundente, con maíz y mantequilla. El de Hakata, en Fukuoka, es tonkotsu, un caldo de hueso de cerdo de color cremoso turbio y sabor potente. El de Tokio es shoyu, de soja, de color marrón claro y sabor más delicado. Los ramen-ya, los restaurantes especializados, son algunos de los locales más apasionados de la gastronomía japonesa, con maestros que dedican décadas a perfeccionar un caldo.

La tempura, la técnica de rebozar mariscos y verduras en una masa ligera y fina antes de freírlos en aceite de sésamo, fue introducida en Japón por los misioneros portugueses en el siglo XVI y perfeccionada hasta un grado de refinamiento extraordinario. La fritura debe ser brevísima para que el exterior quede crujiente y el interior casi crudo en el caso de los mariscos.

El wagyu, la carne de vacuno japonesa, es considerada por muchos especialistas la mejor del mundo. Las razas japonesas de vacuno producen una carne con un veteado de grasa intramuscular de una finura y distribución únicos, consecuencia de siglos de cría selectiva. Las variedades más prestigiosas llevan el nombre de sus regiones de origen: Kobe, Matsusaka, Ōmi, Yonezawa. La experiencia de comer un filete de wagyu de primera calidad, sea en shabu-shabu, en sukiyaki o simplemente a la plancha, es una que los amantes de la carne difícilmente olvidan.

El kaiseki es la alta cocina japonesa por excelencia, una sucesión de pequeños platos de elaboración impecable que siguen las estaciones y reflejan la filosofía estética del wabi-sabi. Un menú kaiseki puede consistir en diez o quince platos servidos en un orden ritual que progresa desde los aperitivos ligeros hasta el arroz, la sopa y los encurtidos finales.

El sake, el vino de arroz japonés, es una bebida de complejidad y elegancia muy superior a su reputación popular en Occidente. El sake de calidad se sirve frío o a temperatura ambiente para preservar sus aromas, y sus variedades van desde los junmai daiginjo de perfume floral hasta los bodai-moto de sabor rústico y profundo. Las prefecturas de Niigata, Fushimi (Kioto), Nada (Kobe) y Hiroshima son centros de producción reputados.

El whisky japonés ha conquistado los primeros puestos de las competiciones mundiales de destilados en las últimas dos décadas. Las destilerías de Suntory (Yamazaki, Hakushu) y Nikka (Yoichi, Miyagikyo) producen whiskies single malt de extraordinaria complejidad que se han convertido en objetos de culto entre los aficionados de todo el mundo.

Los konbini, los establecimientos de conveniencia abiertos las veinticuatro horas (7-Eleven, FamilyMart, Lawson), son una institución culinaria única en Japón. Sus vitrinas refrigeradas contienen onigiri (bolas de arroz rellenas), sándwiches, bento boxes de arroz y tempura, bollería dulce, bebidas calientes y frías y toda clase de especialidades. La calidad es consistentemente superior a lo que el concepto de comida rápida sugiere.

Artes Tradicionales y Espectáculo

Las artes tradicionales de Japón son un universo de una riqueza y una sutileza casi inabarcables, el producto de siglos de refinamiento acumulado en el que cada disciplina ha llegado a un nivel de perfección técnica que desafía la comprensión del espectador no iniciado.

El teatro kabuki es el más popular y accesible de los tres grandes teatros clásicos japoneses. Desarrollado a partir de los espectáculos de danza de las mujeres de Kioto a comienzos del siglo XVII, el kabuki fue prohibido para las mujeres y desde entonces todos los papeles, incluidos los femeninos, son interpretados por actores masculinos. Los onnagata, los actores especializados en papeles femeninos, son figuras de culto capaces de encarnar una feminidad idealizada que trasciende el realismo naturalista. Los grandes actores de kabuki llevan apellidos artísticos hereditarios venerados como un tesoro de linaje.

El teatro Noh es la más antigua de las artes escénicas del Japón, desarrollada en el siglo XIV por el maestro Zeami Motokiyo. A diferencia del kabuki, el Noh es una forma de teatro extremadamente contenida y estilizada, donde los movimientos son lentos y medidos hasta el extremo, los diálogos se recitan en una prosodia arcaica de ritmo hipnótico, y las máscaras de madera esculpidas a mano definen la identidad de los personajes.

El bunraku es el teatro de títeres japonés, declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Los títeres de bunraku son manipulados visiblemente por tres titiriteros: el titiritero principal mueve la cabeza y el brazo derecho del muñeco, mientras los otros dos controlan el brazo izquierdo y los pies. La coordinación entre los tres operadores es perfecta, y los movimientos del títere alcanzan una expresividad sorprendentemente emocionante.

La ceremonia del té, chanoyu o sadō, es una de las artes más refinadas de la cultura japonesa, una práctica en la que la preparación y el consumo de una taza de té matcha se convierten en un acto de meditación estética y filosófica. Los cuatro principios de la ceremonia, formulados por el maestro Sen no Rikyū en el siglo XVI, son wa (armonía), kei (respeto), sei (pureza) y jaku (tranquilidad).

La ikebana, el arte del arreglo floral japonés, va mucho más allá del simple ornamento decorativo occidental. Las principales escuelas de ikebana (Ikenobō, Ohara, Sogetsu) conciben el arreglo floral como una expresión filosófica donde el espacio vacío es tan importante como las flores y las ramas.

El sumo es el deporte nacional de Japón y uno de sus espectáculos más impresionantes, una forma de lucha en la que dos luchadores corpulentos (rikishi) intentan expulsar al adversario del círculo de tierra apisonada (dohyō). Los torneos oficiales de sumo se celebran seis veces al año en los grandes pabellones de Tokio, Osaka, Nagoya y Fukuoka, y la atmósfera de los torneos, con los rituales sintoístas de purificación con sal y la brevedad fulminante de los combates, es de una singularidad fascinante.

El taiko, la percusión tradicional japonesa, ha evolucionado desde una práctica ritual en los templos y festivales hasta convertirse en un arte escénico moderno de gran impacto visual y auditivo. Los grupos de taiko actuales, como Kodo o Ondekoza, tocan tambores de varios tamaños con una energía y una sincronización que producen en el espectador una experiencia visceral e inmediata.

Cultura Moderna y Entretenimiento

La cultura popular moderna de Japón es una de las más influyentes del mundo contemporáneo, y sus manifestaciones más características han conquistado audiencias globales con una velocidad y una profundidad que ningún analista cultural habría pronosticado hace cincuenta años.

El manga, el cómic japonés, es una industria cultural de dimensiones colosales que produce cada año decenas de miles de títulos en prácticamente todos los géneros imaginables. Los grandes maestros del manga, Osamu Tezuka, Akira Toriyama, Naoki Urasawa, Eiichiro Oda, Masashi Kishimoto, han creado personajes e historias que forman parte del imaginario popular mundial. Los kioskos y las librerías de Japón dedican enormes secciones al manga, y es común ver adultos leyendo mangas en los trenes de cercanías.

El anime, la animación japonesa, ha conquistado la pantalla global de una manera que las generaciones anteriores difícilmente habrían imaginado. El Studio Ghibli del maestro Hayao Miyazaki produce obras de una belleza visual y una profundidad narrativa que se sitúan entre las mejores de la historia de la animación mundial. El viaje de Chihiro, La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro, El castillo en el cielo: estas películas han sido vistas por cientos de millones de personas y han recibido los más altos reconocimientos de la industria cinematográfica, incluyendo el Óscar a la mejor película de animación. El Museo Ghibli en Mitaka, a las afueras de Tokio, es uno de los destinos más buscados por los fans del estudio, con entradas que se agotan con semanas de antelación.

La industria del videojuego japonesa definió la cultura del entretenimiento interactivo global durante décadas. Nintendo, con sus personajes de Mario, Link, Pikachu y Samus, y Sony, con su consola PlayStation, produjeron los títulos y los sistemas de juego más vendidos e influyentes de la historia. La cultura gamer tiene en Japón una presencia social más normalizada y transversal que en casi ningún otro país, con salones de videojuegos (game centers) que forman parte del paisaje urbano cotidiano.

Harajuku es el escaparate mundial de las subculturas de moda juvenil japonesa, donde la creatividad en el vestir no tiene límites y la originalidad es más valorada que la conformidad. Las distintas tribus de moda surgidas en los callejones de Harajuku a lo largo de las décadas, las lolitas góticas y sweet, los decora, los visual kei, han influido en diseñadores de todo el mundo y han contribuido a hacer de Japón una de las naciones más innovadoras en materia de moda callejera. El cosplay, el arte de disfrazarse de personajes de ficción, tiene en Japón su cuna y su máxima expresión, con eventos como el Comiket de Tokio que reúnen a cientos de miles de participantes y aficionados dos veces al año.

Actividades Al Aire Libre y Naturaleza

Japón es un destino excepcional para los amantes de la naturaleza y las actividades al aire libre, con una geografía variada que ofrece posibilidades de montañismo, senderismo, esquí, surf, buceo, ciclismo y muchas otras disciplinas en entornos de extraordinaria belleza natural.

El senderismo es quizás la actividad al aire libre más practicada en Japón. La red de senderos del país es una de las más densas y mejor señalizadas del mundo. Los senderos de los parques nacionales ofrecen travesías de todos los niveles de dificultad, desde los paseos familiares por los bosques de los alrededores de Tokio hasta las rutas de alta montaña de los Alpes Japoneses. La ruta de peregrinación Kumano Kodō, en la cordillera Kii, es una de las rutas de senderismo más antiguas y bellas del mundo, declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO y reconocida como única ruta de peregrinación que comparte distinción con el Camino de Santiago europeo.

Los Alpes Japoneses, la cadena montañosa que divide Honshu de norte a sur, ofrecen algunos de los mejores paisajes alpinos de Asia, con picos que superan los 3.000 metros y un espectacular corredor alpino accesible en teleférico desde Matsumoto hasta Toyama. La zona de Kamikōchi, en el parque nacional de Chūbu-Sangaku, es considerada uno de los paisajes más bellos de Japón, con el río Azusa fluyendo por un valle glaciar rodeado de montañas cubiertas de bosques.

El esquí y el snowboard tienen en Japón algunos de los mejores resorts del mundo, gracias a la calidad de la nieve, la longitud de las pistas y la calidad de las instalaciones. Niseko en Hokkaido, Naeba en Niigata, Hakuba en los Alpes Japoneses y Zao en Yamagata son los destinos más populares entre los esquiadores internacionales. El surf tiene también una cultura propia y arraigada, especialmente en las costas del Pacífico de Honshu y en las playas de Okinawa.

Los onsen, los baños termales, merecen una mención especial como actividad al aire libre. Los rotenburo, o baños exteriores, permiten bañarse en aguas geotermales calientes mientras se contempla el paisaje circundante, sea un bosque nevado en invierno, un jardín de follaje otoñal o un risco costero azotado por el mar. Las regiones de mayor concentración de onsen incluyen Hakone, Beppu en Kyushu, Noboribetsu en Hokkaido, Kusatsu en Gunma y Arima en la prefectura de Hyogo.

Las rutas ciclistas de Japón, especialmente la ruta Shimanami Kaidō que conecta las islas del mar Interior de Seto mediante una serie de puentes colgantes, son de las más espectaculares del mundo. La ruta de 70 kilómetros entre Onomichi y Imabari, que atraviesa seis islas por encima del mar de un color azul cobalto intenso, es considerada una de las mejores experiencias ciclistas de Asia.

Los Momentos Estacionales

Japón tiene una relación íntima y casi religiosa con las estaciones, y la naturaleza en sus distintos ciclos anuales se convierte en motivo de festivales, peregrinaciones, rituales culinarios y reflexiones sobre la vida y la fugacidad. El pueblo japonés heredó de la estética clásica el concepto de mono no aware, la melancolía del paso del tiempo y la conciencia de la belleza precisamente porque es efímera, y esa sensibilidad se manifiesta en la intensidad con que se vive cada estación.

La primavera es la estación más celebrada del año, y el hanami, la contemplación de los cerezos en flor, es su ritual central. El frente de la sakura avanza desde el sur hacia el norte a lo largo de semanas, y los medios de comunicación lo siguen con un fervor informativo comparable al de los pronósticos meteorológicos. Los parques de todo el país se llenan de japoneses que extendidos bajo los cerezos comen, beben sake y cerveza, cantan y celebran la efímera belleza de los pétalos que caen como nieve rosada.

El verano es la estación de los matsuri, los festivales religiosos populares que se celebran en prácticamente todos los templos y santuarios del país durante los meses de julio y agosto. Los grandes matsuri, como el Gion Matsuri de Kioto, el Awa Odori de Tokushima y el Nebuta Matsuri de Aomori, atraen a millones de visitantes con sus procesiones de enormes carrozas iluminadas, sus danzas tradicionales y sus fuegos artificiales (hanabi) sobre los ríos y las bahías. El Obon, el festival de los muertos de mediados de agosto, se celebra con danzas circulares (bon odori) y con la puesta a flote en los ríos de pequeñas linternas de papel encendidas (tōrō nagashi) que guían a los espíritus de vuelta al más allá.

El otoño es la segunda gran estación de la belleza natural, con el koyo o follaje otoñal que transforma los bosques del país en una paleta de rojos, naranjas, amarillos y dorados de una intensidad que rivaliza con el espectáculo primaveral de los cerezos. Los mejores lugares para el koyo incluyen los jardines de los templos de Kioto, los montes de Nikkō, los parques de Tokio, los bosques del norte de Japón y el Daisetsuzan de Hokkaido.

El invierno tiene su propio encanto. Las Illuminaciones, los espectáculos de iluminación navideña que adornan parques y centros comerciales de todo el país, son de una escala y una elaboración asombrosas. Los onsen de montaña se convierten en un placer sublime cuando la nieve cubre el paisaje exterior y la única tarea del viajero es sumergirse en las aguas calientes y contemplar en silencio el jardín nevado. El Oshōgatsu, el Año Nuevo japonés, es la festividad más importante del calendario, cuando millones de japoneses visitan los santuarios sintoístas para hacer sus ofrendas y sus deseos para el año que comienza, comen los platos tradicionales del osechi-ryōri y dan comienzo al ciclo anual con renovada esperanza.

Información Práctica

El viajero que planifica un viaje a Japón se beneficia de algunos datos prácticos esenciales. La moneda es el yen japonés (JPY), y aunque el país ha avanzado en la adopción de pagos electrónicos, el efectivo sigue siendo imprescindible en muchos lugares, especialmente en los templos, los mercados tradicionales, las tiendas más pequeñas y muchos restaurantes. Es recomendable llevar siempre una cantidad de yenes en efectivo suficiente para el día.

El acceso a internet es sencillo: se puede comprar o alquilar una tarjeta SIM de datos en el aeropuerto o en tiendas de electrónica, o alquilar un router WiFi de bolsillo (pocket WiFi) que permite conectar varios dispositivos simultáneamente. La cobertura es excelente en todo el país, incluyendo los trenes de alta velocidad y la mayoría de las zonas rurales.

Los visados para ciudadanos de la mayoría de los países latinoamericanos y europeos no son necesarios para estancias turísticas de hasta noventa días. Es conveniente verificar los requisitos específicos según la nacionalidad del viajero antes de partir.

Las horas de apertura habituales de los lugares de interés son de 9:00 a 17:00, con algunas variaciones. Muchos templos y santuarios cierran en determinadas fechas por festividades o eventos especiales. Se recomienda verificar los horarios actualizados en los sitios web oficiales.

El idioma oficial es el japonés, y aunque el inglés no es ampliamente hablado fuera de los grandes centros turísticos, la señalización en los aeropuertos, las estaciones de tren principales y los monumentos más visitados incluye traducciones al inglés. Las aplicaciones de traducción móvil, especialmente las que permiten la traducción de texto mediante la cámara del teléfono, son de gran utilidad para descifrar menús y carteles.

La propina no se practica en Japón y puede incluso resultar ofensiva si se ofrece de manera inapropiada. El servicio impecable que recibe el cliente es considerado parte del deber profesional y no requiere compensación adicional.

Veintiséis Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO

Japón cuenta con veintiséis sitios inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, una colección que abarca desde las obras arquitectónicas de madera más antiguas del mundo hasta paisajes naturales únicos y testimonios de la revolución industrial del siglo XIX. A continuación se describen todos ellos en el orden de su inscripción.

Monumentos Budistas en el Área de Hōryū-ji (1993). El complejo de Hōryū-ji, en la prefectura de Nara, alberga los edificios de madera más antiguos del mundo, con estructuras que datan del siglo VII d.C. Fundado por el príncipe Shōtoku Taishi para promover el budismo en Japón, el complejo incluye la pagoda de cinco pisos, el Salón Dorado y numerosas estructuras secundarias de extraordinaria importancia histórica y arquitectónica. Junto con el cercano Hōki-ji, esta inscripción reconoce el papel fundamental de la arquitectura budista en el desarrollo de la civilización japonesa.

Himeji-jo (1993). El castillo de Himeji, en la prefectura de Hyogo, es el ejemplo más perfecto y mejor preservado de la arquitectura militar del período Edo. Sus muros blancos y sus tejados curvos le han valido el sobrenombre de Castillo de la Garza Blanca. El complejo de ochenta y tres edificios fue construido y modificado a lo largo de los siglos XIV al XVII y nunca fue destruido ni en guerras ni en desastres naturales, lo que lo hace excepcionalmente raro entre los grandes castillos japoneses.

Yakushima (1993). La isla de Yakushima, en el extremo meridional de Kyushu, alberga uno de los ecosistemas forestales más antiguos y mejor conservados de Japón. Sus bosques de cedros yakusugi, algunos de los cuales tienen más de dos mil años de antigüedad, sirvieron de inspiración al artista Hayao Miyazaki para crear el bosque primordial de la película La princesa Mononoke. La isla, con sus montañas brumosas de más de 1.900 metros y sus precipitaciones entre las más altas de Japón, es un destino esencial para el ecoturismo de primer nivel.

Shirakami-Sanchi (1993). La cordillera de Shirakami-Sanchi, en la frontera entre las prefecturas de Aomori y Akita, alberga el mayor bosque virgen de hayas de Asia oriental, un ecosistema de enorme valor biológico que ha permanecido inalterado desde la última glaciación. El área central del parque, de acceso restringido, conserva hábitats de gran biodiversidad incluyendo el antílope japonés serow y el oso negro asiático.

Monumentos Históricos de la Antigua Kioto (1994). Esta inscripción agrupa diecisiete propiedades distribuidas en la ciudad de Kioto y sus municipios vecinos de Uji y Otsu, incluyendo algunos de los más famosos templos, santuarios y castillos de Japón: el Kinkaku-ji, el Ginkaku-ji, el Ryōan-ji, el Nijō-jō, el Kōryū-ji, el Daigo-ji y muchos otros. En conjunto, estos monumentos representan la cúspide del refinamiento cultural y artístico de la civilización japonesa a lo largo de más de mil años de historia.

Aldeas Históricas de Shirakawa-go y Gokayama (1995). Las aldeas de la región de Shirakawa-go, en la prefectura de Gifu, y de Gokayama, en la prefectura de Toyama, conservan ejemplos excepcionales de las casas gassho-zukuri, o casas de manos en oración, cuya característica techumbre de paja inclinada a sesenta grados fue diseñada para resistir las nevadas más pesadas del interior de Japón. Las aldeas de Ogimachi, Ainokura y Suganuma funcionan como comunidades vivas donde los residentes continúan habitando las casas tradicionales.

Memorial de la Paz de Hiroshima (Domo de la Bomba Atómica) (1996). El Genbaku Dome es la carcasa del antiguo Salón de Promoción Industrial de la Prefectura de Hiroshima, el único edificio que permaneció en pie en las inmediaciones del epicentro de la explosión atómica del 6 de agosto de 1945. Su inscripción como Patrimonio Mundial fue objeto de debate: Japón y Estados Unidos se abstuvieron en la votación, China apoyó la inscripción y la UNESCO la aprobó por mayoría. El Domo es hoy el símbolo más poderoso del mundo del sufrimiento causado por las armas nucleares y de la esperanza en la paz duradera.

Santuario Sintoísta de Itsukushima (1996). El santuario de Itsukushima, en la isla de Miyajima, es uno de los tres grandes paisajes del Japón clásico y uno de los más fotografiados del mundo. El gran torii flotante de madera lacada en rojo naranja se eleva sobre el mar del estrecho de Hiroshima en una visión que ha fascinado a los japoneses desde el siglo VI. El santuario principal, construido sobre palafitos que se adentran en el mar, data del siglo XII y combina el sintoísmo con los principios del paraíso del budismo en un conjunto arquitectónico de extraordinaria elegancia.

Monumentos Históricos de la Antigua Nara (1998). Esta inscripción agrupa los principales monumentos de Nara, primera capital permanente de Japón: el gran templo de Tōdai-ji con el Gran Buda más grande del mundo en su tipo, el santuario de Kasuga-taisha iluminado por tres mil linternas de piedra y bronce, el templo de Kōfuku-ji con su magnífica colección de esculturas budistas, el jardín imperial de Nara-kōen y otros sitios asociados. Todos ellos dan testimonio del esplendor del budismo japonés del período Nara y de la influencia decisiva de la civilización china Tang en el desarrollo del Estado japonés.

Santuarios y Templos de Nikkō (1999). El complejo de Nikkō, en la montañosa prefectura de Tochigi, incluye dos santuarios sintoístas y un templo budista de extraordinaria importancia histórica y artística: el Tōshō-gū, mausoleo del shogun Tokugawa Ieyasu; el Futarasan Jinja, santuario de los dioses de la montaña; y el Rinnō-ji, templo budista fundado en el siglo VIII. El Tōshō-gū, construido entre 1634 y 1636, es el ejemplo más elaborado del estilo decorativo japonés, con esculturas y lacas de una riqueza y una complejidad que no tienen equivalente en ningún otro monumento del país.

Sitios Gusuku y Propiedades del Reino de Ryukyu (2000). Esta inscripción reconoce nueve sitios relacionados con el antiguo reino de Ryukyu, incluyendo cinco castillos (gusuku) de piedra coralina, tres sitios sagrados (utaki) y el jardín de Shikinaen. Los castillos de Nakagusuku, Katsuren, Zakimi, Nakijin y Shuri son ejemplos únicos de una arquitectura que combina las influencias japonesas, chinas y los elementos autóctonos del pueblo ryukyuano. El conjunto testimonia el papel de Ryukyu como reino mercante que mantuvo relaciones comerciales con China, Japón, Corea y el sudeste asiático durante siglos.

Lugares Sagrados y Rutas de Peregrinación en la Cordillera Kii (2004). La cordillera Kii, en la península del mismo nombre al sur de Osaka, alberga una red de rutas de peregrinación de gran antigüedad que conectan los tres grandes complejos religiosos de Yoshino-Kumano, Kōya-san y Kumano. El Kōya-san, fundado en el siglo IX por el monje Kūkai (Kōbō Daishi), es el centro del budismo esotérico shingon en Japón y uno de los lugares más sagrados del budismo en todo el mundo. El Kumano Kodō es reconocido como única ruta de peregrinación que, junto con el Camino de Santiago en Europa, ostenta la distinción de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Shiretoko (2005). La península de Shiretoko, en el extremo nororiental de Hokkaido, es uno de los ecosistemas más prístinos y biodiversos del noreste asiático. Sus bosques vírgenes, sus costas rocosas, sus ríos de salmón y las corrientes de hielo marino del invierno crean condiciones únicas para la vida silvestre. El sitio alberga las mayores poblaciones de osos pardos y de aves rapaces de Japón, así como comunidades excepcionalmente ricas de mamíferos marinos y aves costeras. La interacción entre el ecosistema marino y el terrestre es el aspecto científicamente más significativo de este patrimonio.

Mina de Plata de Iwami Ginzan y su Paisaje Cultural (2007). Las minas de plata de Iwami Ginzan, en la prefectura de Shimane, fueron entre los siglos XVI y XX una de las minas de plata más productivas del mundo y un factor decisivo en el comercio del Pacífico y en las economías de China, Japón y Europa. El sitio inscrito incluye no solo las minas y sus instalaciones, sino también los pueblos de mineros, las rutas comerciales y los puertos que conectaban la región con los mercados internacionales, constituyendo un paisaje cultural de gran integridad histórica.

Hiraizumi — Templos, Jardines y Sitios Arqueológicos representativos de la Tierra Pura Budista (2011). El conjunto de Hiraizumi, en la prefectura de Iwate, fue la capital del clan Fujiwara del norte durante los siglos XI y XII y el mayor centro político y cultural del norte de Japón en su época. El templo de Chūson-ji, con su magnífico pabellón dorado el Konjikidō, y los jardines del Mōtsu-ji son expresiones excepcionales del ideal budista de la Tierra Pura, ese reino paradisíaco donde los seres iluminados renacen después de la muerte.

Islas Ogasawara (2011). El archipiélago de Ogasawara, conocido también como las Islas Bonin, se sitúa a unos mil kilómetros al sur de Tokio en el océano Pacífico y es accesible solo por barco en un viaje de veinticinco horas desde el puerto de Takeshiba. Las islas nunca han tenido conexión terrestre con ningún continente, lo que ha permitido el desarrollo de una fauna y flora endémica de gran singularidad, con numerosas especies de aves, reptiles y plantas que no existen en ningún otro lugar del planeta. El mar que las rodea es uno de los hábitats más importantes del Pacífico norte para los cetáceos.

Fujisan, lugar sagrado y fuente de inspiración artística (2013). El monte Fuji, con sus 3.776 metros de altura, es el volcán más alto de Japón y uno de los símbolos nacionales más reconocibles del mundo. Venerado como una divinidad desde tiempos inmemoriales por las tradiciones sintoísta y budista, el Fuji fue destino de millones de peregrinos a lo largo de los siglos y fuente de inspiración para las artes visuales, la poesía y la literatura japonesa. La inscripción reconoce el valor universal del Fuji como lugar sagrado y como fuente de inspiración artística, con especial referencia a las series de grabados ukiyo-e de Hokusai y Hiroshige que lo inmortalizaron.

Fábrica de Seda de Tomioka y Sitios Relacionados (2014). La fábrica de seda de Tomioka, en la prefectura de Gunma, fue la primera fábrica de seda modernizada de Japón, construida en 1872 durante el período Meiji con tecnología y maquinaria importadas de Francia. Junto con tres sitios relacionados, la inscripción refleja la rápida modernización tecnológica de Japón en la segunda mitad del siglo XIX, la importancia de la industria de la seda en ese proceso de modernización y el intercambio tecnológico entre Japón y Occidente que caracterizó el período.

Sitios de la Revolución Industrial Meiji en Japón: Hierro, Acero, Construcción Naval y Extracción de Carbón (2015). Esta inscripción agrupa veintitrés sitios industriales en once municipios de ocho prefecturas del Japón occidental que ilustran la primera exitosa industrialización por parte de un país no occidental, entre mediados del siglo XIX y principios del XX. Los sitios incluyen astilleros, altos hornos, minas de carbón y otras instalaciones industriales que transformaron Japón en una potencia industrial moderna en apenas cinco décadas.

La Obra Arquitectónica de Le Corbusier: una contribución extraordinaria al Movimiento Moderno (Museo Nacional de Arte Occidental, Tokio) (2016). El Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio, inaugurado en 1959, es el único edificio construido por el arquitecto franco-suizo Le Corbusier en Asia. Forma parte de una inscripción transnacional que reconoce diecisiete obras arquitectónicas de Le Corbusier distribuidas en siete países. El museo, en el parque de Ueno en Tokio, es un ejemplo paradigmático del lenguaje arquitectónico moderno de Le Corbusier, con su uso del hormigón visto, los pilotes, la planta libre y la rampa interior.

Isla Sagrada de Okinoshima y Sitios Asociados en la Región de Munakata (2017). La isla de Okinoshima, en la prefectura de Fukuoka, es uno de los lugares sagrados más importantes y mejor preservados del sintoísmo japonés. La isla ha sido objeto de veneración religiosa continua desde el siglo IV d.C. y es administrada por el Gran Santuario de Munakata. El acceso a la isla está extremadamente restringido: solo los sacerdotes sintoístas del santuario pueden visitarla una vez al año, y a los hombres que participan en esa visita anual se les prohíbe revelar lo que han visto en la isla. Todo lo que existe en la isla debe permanecer allí. Los miles de objetos votivos ofrendados durante siglos, desde joyas continentales hasta estatuillas budistas y espejos de bronce chinos, han permanecido intactos y constituyen uno de los archivos arqueológicos más extraordinarios del culto sintoísta antiguo y de las redes de intercambio con China y Corea durante el período Kofun.

Paisajes Culturales Ocultos de las Regiones de Nagasaki y Amakusa relacionados con el Cristianismo (2018). Esta inscripción reconoce doce componentes en las prefecturas de Nagasaki y Kumamoto que dan testimonio de la evangelización cristiana del siglo XVI, la persecución y prohibición del cristianismo durante el período Edo, la práctica clandestina de la fe durante más de doscientos años por los llamados kakure kirishitan (cristianos ocultos) y el restablecimiento de la libertad religiosa en el período Meiji. Las iglesias, los pueblos y los paisajes asociados son testigos únicos de esta historia excepcional de resistencia religiosa.

Grupo de Kofun de Mozu-Furuichi: Tumbas Monticulares del Japón Antiguo (2019). Las tumbas monticulares kofun del período Kofun (siglos III-VI d.C.) distribuidas en las ciudades de Sakai y Habikino, en la prefectura de Osaka, constituyen el conjunto de arquitectura funeraria más importante del Japón antiguo. La tumba de Daisen, atribuida al legendario emperador Nintoku, con sus 486 metros de longitud y una superficie de trescientas hectáreas, es la estructura funeraria más grande del mundo por superficie, superando incluso a las pirámides de Giza. El conjunto refleja la organización política y el poder de los gobernantes del Japón protohistórico.

Sitios Prehistóricos Jōmon del Norte de Japón (2021). Esta inscripción agrupa diecisiete sitios arqueológicos distribuidos en Hokkaido y la región de Tohoku que documentan la cultura Jōmon, una de las más longevas de la historia humana, activa desde el período final del Pleistoceno hasta el comienzo de la era Yayoi. Los sitios incluyen aldeas, centros ceremoniales y cementerios que ilustran el modo de vida sofisticado y las creencias espirituales de los pueblos cazadores-recolectores de Jōmon, que desarrollaron la cerámica en forma independiente hace más de quince mil años, en uno de los primeros experimentos de alfarería de la humanidad.

Isla de Amami-Oshima, Isla de Tokunoshima, Norte de la Isla de Okinawa e Isla de Iriomote (2021) — Natural — Este extraordinario sitio del Patrimonio Mundial natural en serie abarca cuatro grupos de islas del Archipiélago Ryukyu entre Kyushu y Okinawa, cubriendo aproximadamente 42.700 hectáreas de bosques subtropicales y entornos marinos. Estas islas preservan niveles extraordinariamente altos de biodiversidad y endemismo, incluyendo el conejo de Amami en peligro de extinción (Pentalagus furnessi), el pájaro carpintero de Okinawa, el gato de Iriomote (Prionailurus iriomotensis) y más de 1.800 especies de plantas vasculares. Los sitios representan un ejemplo sobresaliente de procesos ecológicos y biológicos en curso, con antiguos ecosistemas de bosque húmedo subtropical que se desarrollaron en aislamiento durante millones de años desde que estas islas se separaron de la plataforma continental asiática.

Minas de Oro y Plata de la Isla de Sado (2024). Las minas de oro y plata de la isla de Sado, en la prefectura de Niigata, fueron durante los períodos Edo y Meiji las más productivas de Japón y uno de los principales depósitos de metales preciosos del mundo en su época. La inscripción, aprobada en la sesión de 2024 del Comité del Patrimonio Mundial, reconoce el valor excepcional de los paisajes mineros, las galerías subterráneas, las instalaciones de procesamiento y los pueblos asociados que dan testimonio de la historia de la extracción de metales preciosos en Japón durante varios siglos.

Salud y Seguridad

Japón es uno de los países más seguros del mundo para los viajeros, con índices de criminalidad extremadamente bajos y una cultura de honestidad y ayuda al prójimo que se manifiesta en gestos cotidianos de una consistencia sorprendente. Es habitual que los japoneses devuelvan a las autoridades los objetos olvidados, y las comisarías de policía (koban) distribuidas por los barrios son un recurso siempre disponible para el viajero extraviado o en dificultades.

Desde el punto de vista sanitario, el agua del grifo es potable en todo el territorio nacional, la higiene alimentaria es rigurosa y los hospitales japoneses están entre los mejor equipados del mundo. Sin embargo, las consultas médicas pueden ser costosas para el viajero sin seguro, por lo que es muy recomendable contratar un seguro de viaje con cobertura médica adecuada antes de partir.

Los principales riesgos naturales a tener en cuenta son los terremotos, los tifones y las olas de calor estivales. En caso de terremoto, las autoridades locales dan instrucciones precisas por todos los canales de comunicación, incluyendo el sistema de alerta sísmica de los teléfonos móviles. Los tifones son predecibles con varios días de antelación y es posible ajustar los itinerarios para evitar las zonas de mayor impacto.

La asistencia sanitaria de emergencia se accede llamando al 119 (bomberos y ambulancias) o al 110 (policía). En los grandes hospitales de las ciudades principales, es posible encontrar personal médico que habla inglés, y existen clínicas orientadas específicamente a los pacientes extranjeros en las principales ciudades.

Transporte y Movilidad

El sistema de transporte de Japón es uno de los más eficientes, puntuales y cómodos del mundo, y dominar sus principios básicos es esencial para aprovechar al máximo un viaje al país.

El shinkansen, el tren bala japonés, es el símbolo más conocido del sistema de transporte del país. Los distintos tipos de shinkansen conectan Tokio con Osaka, Kioto, Hiroshima, Fukuoka, Sapporo, Sendai y muchos otros destinos a velocidades que pueden alcanzar los 320 kilómetros por hora. El tren opera con una puntualidad legendaria: el retraso promedio histórico de los shinkansen se mide en segundos. El JR Pass, el abono ferroviario para viajeros extranjeros, permite viajar de manera ilimitada en todos los servicios de la empresa JR (Japan Railways), incluyendo la mayoría de los shinkansen, y representa una opción económicamente ventajosa para los viajeros que planifican desplazamientos entre varias ciudades.

El metro de Tokio y los sistemas de tren urbano de las grandes ciudades son densos, rápidos y muy eficientes, aunque su complejidad puede resultar abrumadora al principio. Las tarjetas IC (Suica y Pasmo en el área de Tokio, Icoca en Osaka y Kioto) son tarjetas de prepago recargables que funcionan en todos los metros, trenes urbanos y autobuses del país, y que además pueden usarse para pagar en tiendas de conveniencia y en muchos otros establecimientos. Son el método más conveniente para moverse por las ciudades japonesas.

Los autobuses de larga distancia (highway buses) son una alternativa económica al shinkansen para viajes interurbanos, aunque son considerablemente más lentos. Los vuelos domésticos conectan las grandes ciudades con las islas más remotas, incluyendo Okinawa y Hokkaido.

El alquiler de vehículos es una opción práctica para explorar las zonas rurales, los parques nacionales y las regiones menos servidas por el transporte público. Se requiere permiso de conducir internacional, y el tráfico circula por la izquierda.

Etiqueta y Costumbres

La sociedad japonesa tiene un conjunto de normas y convenciones sociales cuyo conocimiento hace la experiencia del viaje más rica y ayuda a evitar situaciones de incomodidad involuntaria. Los japoneses son notablemente comprensivos con los errores de los extranjeros, pero siempre se agradecerá el esfuerzo de respetar las costumbres locales.

El descalzado de los zapatos al entrar en hogares, en muchos restaurantes de estilo japonés y en algunos templos y museos es una norma fundamental. La existencia de zapatillas de interior para el tránsito dentro de la casa, y de zapatillas específicas para el baño, es parte de esta costumbre. Es importante no confundir las zapatillas de pasillo con las de baño.

El comportamiento en los onsen (baños termales públicos) tiene sus propias normas: es obligatorio ducharse concienzudamente antes de entrar en el agua, y los tatuajes siguen estando prohibidos en muchos establecimientos tradicionales por su asociación histórica con la yakuza, aunque esto está cambiando gradualmente.

En los trenes, se espera que los pasajeros hablen en voz baja o guarden silencio, que pongan el teléfono en modo vibración, que no coman en los trenes de cercanías y que cedan el asiento a las personas mayores, a los embarazados y a las personas con discapacidad. Los asientos reservados (priority seats) están claramente marcados.

Las reverencias son la forma de saludo y agradecimiento habitual en Japón. El grado de inclinación varía según el contexto y la relación social entre las personas. Para el viajero extranjero, una reverencia leve de unos quince grados es apropiada en la mayoría de las situaciones cotidianas.

Compras

Las compras son una de las grandes atracciones de un viaje a Japón, tanto por la variedad y la calidad de los productos disponibles como por la sofisticación de la experiencia del comercio japonés. El servicio al cliente en Japón está llevado a niveles de atención, amabilidad y eficiencia que difícilmente se encuentran en ningún otro lugar del mundo: la bienvenida con la fórmula irasshaimase, el envoltorio impecable de los productos, la bolsa adicional para la lluvia, la entrega en la puerta del establecimiento.

Los grandes almacenes japoneses (depāto) son destinos de compras de primer nivel, con múltiples pisos dedicados a moda, artículos del hogar, electrónica, alimentos y restaurantes. Los sótanos de alimentación (depachika), donde se concentran los mejores productores de alimentos de la región y del país, son especialmente famosos por la calidad y la variedad de sus productos.

Los mercados de segunda mano de electrónica, los barrios de artesanía tradicional, las tiendas de papelería de diseño, los bazares de artículos de cocina y las tiendas de manualidades (hyakkin, las tiendas de cien yenes equivalentes de los eurobazares europeos) son también parte imprescindible de la experiencia de compra en Japón.

Los artículos más populares entre los viajeros incluyen la electrónica y los artículos de fotografía (a precios competitivos en Akihabara), la ropa y los accesorios de moda, los artículos de papelería y diseño gráfico, los alimentos y bebidas de calidad (sake, té matcha, snacks japoneses, confitería) y los artículos de artesanía tradicional (cerámica, lacas, tejidos, artículos de papel washi, juguetes tradicionales).

Vida Nocturna

La vida nocturna en las grandes ciudades japonesas es tan rica y variada como cualquier aspecto de la cultura del país, y adopta formas que a veces no tienen equivalente en el resto del mundo.

Las izakaya son el pilar de la socialización nocturna japonesa, los equivalentes de las tabernas o los bares de tapas del mundo hispanohablante. En una izakaya, los grupos de amigos, compañeros de trabajo o familiares se reúnen para beber cerveza, sake, shochu o whisky hielo mientras comparten pequeños platos de comida: yakitori (brochetas de pollo a la parrilla), edamame, tofu frío con jengibre, sashimi, ensaladas de seaweed. La atmósfera es ruidosa, informal y acogedora, y las izakaya más populares suelen estar en calles estrechas o en los laberintos de callejuelas que rodean las estaciones de tren.

Los bares de whisky japonés son otro elemento característico de la noche japonesa. Muchos de los mejores bares de whisky del mundo se encuentran en Tokio, Osaka y Kioto, y en ellos se pueden degustar raras botellas de las destilerías japonesas más reputadas junto con selecciones de whiskies escoceses, irlandeses y americanos de gran calidad. La cultura del whisky en Japón tiene una elegancia y un ritual que lo distinguen de la cultura del whisky en otros países.

El karaoke es una institución nacional que tiene en Japón su forma más sofisticada y democrática. A diferencia de la versión occidental del karaoke público, en Japón el karaoke se practica habitualmente en salas privadas alquiladas por horas, donde el grupo canta sin miedo al juicio de los extraños, en un ambiente de diversión desinhibida que cruza todas las fronteras sociales y generacionales.

Los clubes nocturnos de Tokio, Osaka y otras ciudades principales ofrecen una escena de música electrónica y dance de primer nivel internacional, con algunos de los mejores DJs del mundo actuando regularmente en los principales venues.

Viajes En Familia

Japón es un destino excelente para las familias con niños, con una amplia oferta de actividades, parques y atracciones pensadas para todas las edades y un entorno general de seguridad y comodidad que hace que los padres puedan relajarse.

Los parques de atracciones son numerosos y de alta calidad. Universal Studios Japan en Osaka es uno de los mejores del mundo, con sus mundos de Nintendo, Harry Potter y muchas otras franquicias. Tokyo Disneyland y Tokyo DisneySea son otros destinos de primer nivel para las familias. El Museo Ghibli en Mitaka es un sueño hecho realidad para los niños (y adultos) aficionados a las películas del Studio Ghibli, aunque las entradas deben comprarse con semanas o incluso meses de antelación.

Los templos y santuarios son generalmente accesibles para los niños y ofrecen experiencias culturales de gran impacto. Los ciervos de Nara son una atracción irresistible para los más pequeños. Los acuarios de Osaka, Okinawa y Tokio son de primera categoría mundial. Los museos de ciencia e historia natural de las grandes ciudades tienen secciones interactivas bien diseñadas para los visitantes infantiles.

El shinkansen es en sí mismo una experiencia emocionante para los niños y viajeros de todas las edades. La puntualidad, la velocidad y la comodidad del tren bala hacen que los desplazamientos entre ciudades sean parte del disfrute del viaje, no solo un medio para llegar al destino.

La gastronomía japonesa es generalmente bien recibida por los niños: los ramen, los udon, el sushi de kaiten, los takoyaki, los onigiri y los bento son alimentos que suelen gustar a los más pequeños. Las pastelerías y las tiendas de dulces japoneses (wagashi, dagashi) son un capítulo especialmente apreciado por los niños.

Alojamiento

Japón ofrece una gama excepcionalmente variada de opciones de alojamiento, desde los hoteles internacionales de lujo hasta los albergues juveniles de gestión impecable, pasando por las posadas tradicionales japonesas (ryokan) y los singulares hoteles cápsula.

El ryokan es la experiencia de alojamiento más auténticamente japonesa y una de las más memorables que puede ofrecer el país. Las posadas tradicionales, generalmente de tamaño pequeño o mediano, ofrecen habitaciones de tatami, cenas kaiseki de varios platos servidas en la habitación o en un comedor privado, yukata (bata ligera de algodón) para usar dentro de las instalaciones, acceso a los baños termales de la posada (onsen), y una hospitalidad personalizada y cuidadosa que refleja el omotenashi, la filosofía japonesa del servicio desde el corazón sin esperar retribución. Los ryokan más reputados de Japón se cuentan entre los alojamientos más extraordinarios del mundo y sus reservas se llenan con meses de antelación.

Los hoteles cápsula (capsule hotels) son otra experiencia única japonesa, donde cada huésped dispone de una cápsula de tamaño justo suficiente para dormir, leer y guardar los objetos personales, pero con instalaciones comunes de primera calidad. Originalmente pensados para los trabajadores que perdían el último tren de vuelta a casa, los hoteles cápsula modernos han evolucionado hacia establecimientos de diseño cuidado y equipamiento sofisticado que atraen a viajeros de todo el mundo como experiencia en sí misma.

Los hoteles urbanos de las cadenas internacionales y japonesas cubren todas las categorías, desde el lujo de los grandes hoteles históricos hasta las cadenas económicas de eficiencia impecable. Los business hotels, hoteles funcionales y económicos de las cadenas APA, Toyoko Inn, Dormy Inn y similares, ofrecen una relación calidad-precio excelente en las ciudades principales.

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Kanazawa: El Kyoto del Mar de Japón

Kanazawa, la capital de la prefectura de Ishikawa en la costa del mar de Japón, es uno de los destinos culturales más fascinantes del archipiélago y uno de los mejor conservados fuera de la lista de ciudades famosas. Denominada a veces el Kyoto del mar de Japón por su riqueza de monumentos históricos y su tradición de artes y artesanías, Kanazawa sobrevivió a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial casi intacta y mantiene barrios históricos de gran autenticidad donde los artesanos de lacas, cerámicas, tejidos de seda y hojas de pan de oro continúan trabajando con las mismas técnicas que emplearon sus antepasados en el período Edo.

El Kenroku-en, considerado uno de los tres jardines más hermosos de Japón junto con el Korakuen de Okayama y el Kairaku-en de Mito, fue construido a lo largo de más de cien años por los señores del clan Maeda y completado en el siglo XIX. Su nombre significa jardín de los seis atributos, en referencia a las seis cualidades que según la tradición china del diseño de jardines definen la perfección paisajística: espaciosidad, soledad, arte, antigüedad, suministro de agua y vistas amplias. En la temporada nevada del invierno, cuando los pinos del jardín son cubiertos con armazones de madera que los protegen del peso de la nieve y crean siluetas de cono perfectas sobre el blanco del suelo, el jardín adquiere un aspecto de xilografía japonesa tridimensional de belleza excepcional.

El Higashi Chaya-gai, el barrio de los teahouses del este, es el más grande y mejor conservado de los tres barrios de entretenimiento histórico de Kanazawa. Sus calles adoquinadas bordeadas de casas de madera de dos pisos con enrejado de listones oscuros albergan teahouses donde antaño los clientes pudientes de la ciudad eran entretenidos por geishas locales y que hoy funcionan como cafeterías, restaurantes y tiendas de artesanía. El barrio de los artesanos de Higashiyama conserva también talleres de pan de oro, la artesanía más representativa de Kanazawa, que produce el 99 por ciento de todo el pan de oro que se usa en Japón.

El Museo de Arte Contemporáneo del siglo XXI de Kanazawa, o Kanazawa 21, es uno de los museos de arte contemporáneo más visitados de Japón y uno de los mejores del mundo en su categoría. El edificio circular y transparente diseñado por el estudio SANAA (Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa) es en sí mismo una obra de arte, con salas de exposición que parecen flotar en el espacio. La instalación permanente más famosa del museo es Swimming Pool, de la artista argentina Leandro Erlich, una ilusión óptica donde los espectadores en el nivel superior ven a otras personas caminando en el fondo de una piscina llena de agua, mientras los visitantes del nivel inferior miran hacia arriba a través de una lámina de agua de cuarenta centímetros de grosor.

Matsumoto y la Región del Nagano

Matsumoto, en la prefectura de Nagano, es una ciudad de gran atractivo que combina un castillo medieval de primer nivel con el acceso a los Alpes Japoneses y una cultura local de notable sofisticación. El castillo de Matsumoto, también conocido como Castillo del Cuervo por su exterior lacado en negro, es uno de los cinco castillos nacionales del tesoro de Japón y uno de los más auténticos del país: a diferencia de muchos otros castillos japoneses reconstruidos en hormigón, el de Matsumoto es enteramente original de madera, con sus seis pisos de torre erguidos sobre los fosos que rodean el castillo y reflejados en sus aguas junto con el perfil nevado de los Alpes Japoneses al fondo.

La región de Nagano fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1998 y alberga algunos de los mejores resorts de esquí del Japón continental, especialmente en las zonas de Hakuba y Shiga Kogen. La Jigokudani Monkey Park, accesible desde el balneario de Yamanouchi, es famosa en todo el mundo por sus macacos japoneses que se bañan en los onsen naturales durante el invierno. Las fotografías de estos monos de cara roja sumergidos hasta el cuello en las aguas termales humeantes, con la nieve acumulada en sus cabezas y el vapor elevándose a su alrededor, son una de las imágenes más reconocidas del Japón natural.

Fukuoka y la Isla de Kyushu

Fukuoka, la mayor ciudad de la isla de Kyushu, es la puerta de Japón hacia Asia continental y una ciudad de gran vitalidad, conocida especialmente por su gastronomía, su carácter abierto y festivo y su modernidad cosmopolita. El ramen de Fukuoka, el tonkotsu, es uno de los estilos de ramen más famosos del mundo: un caldo turbio y cremoso de hueso de cerdo cocinado durante horas hasta deshacer completamente el colágeno, servido con fideos de trigo fino y recto y acompañado de lonchas de chashu (cerdo confitado), huevo marinado y alga nori. Los yatai, los puestos de comida callejera de Fukuoka, son únicos en Japón: pequeñas barras al aire libre cubiertas con toldos donde los clientes se aprietan en taburetes ante una cocina en miniatura para comer ramen, oden y yakitori al borde del río o bajo los árboles del parque Ohori.

Beppu, en la prefectura de Oita, es la ciudad de los onsen más famosa del Japón y uno de los destinos de turismo termal más importantes de Asia. La ciudad está literalmente perforada por miles de fuentes termales de diferentes composiciones minerales y temperaturas, y su horizonte está permanentemente velado por el vapor que se eleva de las fuentes. Las llamadas Jigoku, o infiernos de Beppu, son piscinas termales de colores espectaculares, desde el azul cobalto del Umi Jigoku (infierno del mar) hasta el rojo sangre del Chi no Ike Jigoku (infierno del estanque de sangre), que se visitan como atracciones turísticas en vez de para bañarse en ellas por sus temperaturas extremas.

Nagasaki, en el extremo occidental de Kyushu, es una ciudad de historia profunda y paisaje extraordinario, construida sobre colinas que rodean una bahía de una belleza casi mediterránea. Fue durante más de dos siglos la única ciudad de Japón abierta al comercio con el exterior, y esa historia de apertura dejó una huella duradera en su arquitectura, su cocina y su cultura. El parque de la Paz de Nagasaki conmemora la segunda bomba atómica, lanzada el 9 de agosto de 1945. El barrio de Glover Garden, donde el comerciante escocés Thomas Glover construyó su residencia en estilo occidental en el siglo XIX, ofrece vistas panorámicas sobre la bahía y la ciudad.

Arte, Diseño y Arquitectura Contemporáneos

Japón es uno de los países más innovadores del mundo en arquitectura y diseño contemporáneos, con una generación de arquitectos, diseñadores gráficos, diseñadores de producto y artistas cuya influencia se extiende por todo el planeta. Los nombres de Tadao Ando, Kengo Kuma, Toyo Ito, Fumihiko Maki, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa figuran entre los más importantes de la arquitectura mundial del siglo XX y XXI. La estética japonesa del minimalismo, la calidad material, la atención al detalle y la relación entre el espacio interior y el exterior ha influido profundamente en el diseño internacional.

El diseño gráfico japonés tiene una tradición de primer nivel mundial, desde los carteles de viaje del período Meiji y Taisho hasta los logotipos, los carteles de festivalesy la identidad visual de las empresas japonesas modernas, que a menudo alcanzan un nivel de refinamiento y originalidad que las convierte en piezas de arte en sí mismas. El movimiento Muji, el concepto de diseño de producto sin marca y de excelencia material austera, ha exportado la estética japonesa a todo el mundo y se ha convertido en una referencia global de diseño responsable y funcional.

Las ferias de arte de Tokio y de las principales ciudades japonesas, como la Art Fair Tokyo o Artissima Kyoto, son escaparates de la vitalidad del arte contemporáneo japonés y de su inserción en los circuitos artísticos internacionales. La isla de Naoshima, en el mar Interior de Seto, es uno de los proyectos de arte público más originales del mundo, donde los museos de arte contemporáneo diseñados por Tadao Ando, las instalaciones de artistas internacionales integradas en casas rurales abandonadas y las esculturas de Louise Bourgeois en el muelle han transformado una isla de pescadores en un destino de turismo artístico de primer nivel mundial.

Naturaleza y Vida Silvestre

La riqueza de la vida silvestre japonesa es una sorpresa para muchos visitantes que asocian el país principalmente con sus metrópolis. La combinación de latitudes que van de lo subártico a lo subtropical, la variedad de ecosistemas y el alto porcentaje de territorio en estado silvestre hacen de Japón uno de los países más diversos en biodiversidad de Asia temperada.

Los macacos japoneses (Macaca fuscata), también conocidos como monos de las nieves, son los primates que viven más al norte del mundo y pueden sobrevivir a inviernos de más de veinte grados bajo cero. Además de los famosos macacos bañistas de Jigokudani, se pueden observar colonias de macacos japoneses en estado semisalvaje en varios parques y reservas del país.

Las grullas de Japón (Grus japonensis) son uno de los símbolos más venerados de la naturaleza japonesa, asociadas en la cultura y el arte japoneses a la longevidad, la fidelidad y la gracia. El ave, críticamente en peligro a nivel mundial, cuenta con una de sus pocas poblaciones viables en los humedales de Hokkaido, donde puede observarse en los meses de invierno ejecutando sus elaboradas danzas de apareamiento sobre la nieve.

Los ciervos sika (Cervus nippon) son una presencia habitual en múltiples parques nacionales y santuarios del país, y además de los famosos ciervos sagrados de Nara se pueden observar en los bosques de muchas regiones del archipiélago. Las zorras japonesas (Zorro nippon) son otro animal que aparece con frecuencia en los parques naturales y en los bordes de los bosques de todo el país. Los osos negros asiáticos y los osos pardos de Hokkaido son más esquivos pero presentes en los parques nacionales de Shirakami-Sanchi y Shiretoko respectivamente.

La avifauna de Japón es extraordinariamente rica, con más de 700 especies registradas. Las grullas de corona roja de Hokkaido, los martines pescadores de las costas y los ríos, los faisanes japoneses en los campos, las cigüeñas orientales en los arrozales del norte y los tropicales de las islas Ryukyu son solo algunas de las especies que los ornitólogos de todo el mundo viajan a Japón para observar.

Festivales y Celebraciones Populares

Los festivales japoneses (matsuri) son una parte fundamental del calendario cultural y social del país y uno de los grandes atractivos para el viajero. Aunque los grandes festivales de Kioto, Tokio y Osaka son los más conocidos, prácticamente cada ciudad, pueblo y aldea del país tiene sus propios festivales ligados al calendario agrícola, a las tradiciones locales o a la historia de los templos y santuarios de la comunidad.

El Gion Matsuri de Kioto, celebrado a lo largo de todo el mes de julio con su culminación en el desfile del 17 de julio, es el festival más famoso de Japón y uno de los tres grandes matsuri nacionales junto con el Tenjin Matsuri de Osaka y el Kanda Matsuri de Tokio. Las magníficas carrozas (yamaboko) del desfile, algunas de ellas de hasta veinticinco metros de altura y ricamente decoradas con tapices flamencos del siglo XVI, brocados chinos y objetos de arte de todos los rincones del mundo, son el resultado de siglos de acumulación y de la prosperidad de los gremios de comerciantes de la Kioto medieval.

El Awa Odori de Tokushima, en la isla de Shikoku, es el festival de danza más grande de Japón, que durante cuatro días de agosto convierte la ciudad en un torbellino de grupos de bailarines y músicos (ren) que recorren las calles con su danza característica, de pasos desenfadados y movimientos de brazos estilizados, al ritmo de las flautas shinobue, los shamisen y los taiko. Según el dicho popular, tanto los tontos que bailan como los tontos que miran son igualmente tontos, así que más vale bailar.

El Sapporo Snow Festival de febrero, el Lantern Festival de Nara, el Nebuta Matsuri de Aomori con sus gigantescas linternas de papel pintado que representan figuras de guerreros y mitología budista, el Hakata Gion Yamakasa de Fukuoka donde los equipos de hombres corren cargando enormes carrozas decoradas, el Kanamara Matsuri de Kawasaki (el festival de la fertilidad más fotografiado del mundo) y el Jidai Matsuri de Kioto con su procesión histórica de un millar de participantes en trajes auténticos de cada período de la historia japonesa son solo algunos de los cientos de festivales que merecerían una mención detallada.