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Guía de Viaje a Bangladés

Guía de Viaje a Bangladés

Velocidad

Introducción

Bangladés es uno de los destinos más sorprendentes, menos visitados y más subestimados de todo el sur de Asia. Situado en el corazón del delta más grande del mundo, este país de poco más de 147.000 kilómetros cuadrados alberga una riqueza histórica, cultural, natural y gastronómica que desborda las expectativas de cualquier viajero que se atreva a descubrirlo. Bangladés no es un destino fácil, pero es un destino que recompensa con creces a quienes se aventuran más allá de los circuitos turísticos convencionales del sur de Asia.

Para los viajeros que llegan por primera vez, Bangladés puede parecer abrumador en un principio. La capital, Daca, es una de las ciudades más densamente pobladas del mundo, con millones de personas moviéndose en un caos aparente de rickshaws pintados de colores brillantes, CNGs —mototaxis de gas natural comprimido—, autobuses desvencijados y bicitaxis que compiten por cada centímetro de espacio en calles que nunca duermen del todo. Sin embargo, debajo de esa superficie frenética late el corazón cálido y hospitalario del pueblo bengalí, reconocido en todo el mundo por su generosidad, su curiosidad hacia el extranjero y su profunda cultura literaria y musical.

Bangladés es también un país de agua. El delta del Ganges-Brahmaputra-Meghna define el paisaje, el carácter y hasta la gastronomía de la nación. Los ríos no son simplemente elementos del paisaje: son la columna vertebral de la vida bangladesí. Los ferries de pasajeros transportan a millones de personas entre ciudades y aldeas remotas. Los pescadores lanzan sus redes al amanecer en aguas color jade. Las lluvias del monzón inundan hasta un tercio del territorio nacional cada año, y esas inundaciones, lejos de ser una maldición exclusivamente, son también una bendición que fertiliza las tierras y garantiza la abundancia agrícola que ha alimentado a este pueblo durante siglos.

El país cuenta con tres Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO: los Sundarbans, el bosque de manglares más grande del mundo y hogar del tigre de Bengala; la Ciudad Histórica de Mezquitas de Bagerhat, un testimonio islámico del siglo XV de extraordinaria elegancia arquitectónica; y las Ruinas del Vihara Budista de Paharpur, uno de los complejos monásticos budistas más importantes del sur de Asia. Estos tres sitios, muy distintos entre sí, ilustran perfectamente la diversidad de la herencia bangladesí.

La historia de Bangladés es también una historia de resistencia y de sacrificio. El país nació el 26 de marzo de 1971, tras una sangrienta guerra de liberación contra Pakistán en la que murieron entre uno y tres millones de personas, según las estimaciones más ampliamente aceptadas por los historiadores. La independencia de Bangladés fue conquistada con una valentía extraordinaria, y el recuerdo de esa lucha impregna la identidad nacional hasta el día de hoy. El movimiento por la lengua bengalí, que comenzó el 21 de febrero de 1952, cuando estudiantes bangladesíes murieron en las calles de Daca por el derecho a hablar y escribir en su idioma materno, es tan importante para la identidad nacional que la UNESCO convirtió esa fecha en el Día Internacional de la Lengua Materna, que hoy se celebra en todo el mundo.

La cocina bangladesí es una revelación. El pescado ilish, o hilsa, es el pez nacional y es considerado por muchos bengalíes como el más sabroso del mundo. El kacchi biryani de Daca es una preparación compleja y aromática de arroz y carne que los viajeros que lo prueban recuerdan durante años. Los dulces bengalíes, desde el mishti doi hasta el rasgolla y el sandesh, son una tradición milenaria de sofisticación culinaria. Y los pithas, pasteles de arroz preparados en invierno, evocan la conexión profunda entre la gastronomía bangladesí y las estaciones del año.

Viajar por Bangladés requiere paciencia, flexibilidad y una disposición abierta a lo inesperado. Las infraestructuras de transporte son complejas, los atascos en Daca pueden ser monumentales, y las condiciones de algunos alojamientos fuera de la capital son modestas. Pero ninguno de esos inconvenientes puede eclipsar la experiencia de navegar por los canales de los Sundarbans al atardecer, de escuchar el llamado a la oración desde lo alto del Fuerte Lalbagh, de caminar entre los estanques sagrados de Bagerhat mientras las tortugas asoman sus cabezas sobre el agua verde, o de tomar un té de cinco capas en Sreemangal mientras el horizonte se curva hacia las colinas cubiertas de plantaciones.

Esta guía ha sido escrita para acompañar al viajero curioso a través de todos los rincones esenciales de Bangladés, desde la megalópolis de Daca hasta las playas interminables de Cox's Bazar, desde los humedales de Sylhet hasta las colinas boscosas de Chittagong. Bangladés espera.

Geografía y Clima

Bangladés ocupa el extremo oriental del subcontinente indio, rodeado casi completamente por la India, excepto en el sureste, donde comparte una pequeña frontera con Myanmar, y en el sur, donde se abre al Golfo de Bengala. El país tiene una extensión aproximada de 147.570 kilómetros cuadrados, lo que lo convierte en uno de los países más pequeños de Asia, pero también en uno de los más densamente poblados, con una población estimada de más de 170 millones de habitantes.

La geografía de Bangladés está dominada de manera casi total por el gran delta formado por los ríos Ganges, Brahmaputra y Meghna, tres de los sistemas fluviales más grandes del mundo. Este delta, conocido como el delta del Ganges-Brahmaputra, es el delta más extenso del planeta, y cubre la mayor parte del territorio bangladesí con una planicie aluvial extremadamente fértil que apenas supera los pocos metros de altitud sobre el nivel del mar en la mayor parte de su extensión. Esta característica geográfica convierte a Bangladés en uno de los países más vulnerables del mundo al aumento del nivel del mar causado por el cambio climático.

Los ríos que atraviesan Bangladés no son simplemente cursos de agua: son las arterias del país. El Ganges entra en Bangladés desde la India y recibe el nombre local de Padma. El Brahmaputra, que desciende del Tíbet, se llama Jamuna en territorio bangladesí. Ambos confluyen en el centro del país para formar el Meghna, que finalmente desemboca en el Golfo de Bengala. Entre estos grandes ríos y sus innumerables afluentes, el territorio bangladesí está surcado por miles de canales, lagunas y cuerpos de agua que hacen del país una tierra fundamentalmente acuática.

En el sureste, la geografía cambia de manera radical. Los Chittagong Hill Tracts son una región de colinas boscosas y valles profundos que contrasta fuertemente con la planicie que domina el resto del país. Aquí el terreno sube hasta los 1.064 metros en el pico Saka Haphong, la montaña más alta del país, situada en el distrito de Bandarban. Esta región montañosa alberga a docenas de comunidades étnicas indígenas con lenguas, tradiciones y culturas propias, y ofrece paisajes de una belleza extraordinaria.

El Golfo de Bengala baña la costa sur del país, y en el sureste se encuentra la playa de Cox's Bazar, cuya orilla no interrumpida de 120 kilómetros la convierte en la playa continua más larga del mundo. Al sur y al suroeste, los Sundarbans forman una barrera de manglares entre la tierra firme y el océano, un ecosistema único en el que el agua dulce del delta se mezcla con el agua salada del mar.

El clima de Bangladés está determinado por el monzón, y el año puede dividirse en tres estaciones principales. La temporada seca e invernal, que va de noviembre a febrero, es considerada la mejor época para visitar el país. Las temperaturas son agradables, el aire es relativamente limpio y las lluvias son infrecuentes. Es durante estos meses cuando los caminos rurales son más accesibles, los Sundarbans son más cómodos para visitar y las ciudades están más animadas con festivales y celebraciones. Las temperaturas oscilan entre 15 y 25 grados centígrados durante este período.

La estación cálida y seca, de marzo a mayo, trae consigo temperaturas que pueden superar los 40 grados centígrados, especialmente en las regiones del norte y el oeste. El calor puede ser agotador, y los cortes de electricidad son frecuentes, aunque esta temporada tiene también su encanto, especialmente para quienes deseen ver las plantaciones de mango en plena producción o asistir al festival de Año Nuevo Bengali en abril.

El monzón, que generalmente llega a finales de mayo o principios de junio y dura hasta septiembre u octubre, transforma el país de manera radical. Las lluvias son abundantes e intensas, y una parte considerable del territorio bangladesí se inunda cada año. Aunque viajar durante el monzón es más complicado, no es imposible, y tiene su belleza particular: el país se vuelve exuberante y verde, los ríos cobran vida y los paisajes acuáticos alcanzan su máxima expresión. Sin embargo, los ciclones son un riesgo real durante esta estación, especialmente en las zonas costeras, y los viajeros deben mantenerse informados sobre el estado del tiempo.

Daca — La Ciudad de las Mezquitas y los Rickshaws

Daca, capital de Bangladés, es una ciudad que desafía cualquier descripción previa. Con una población estimada de entre 20 y 22 millones de personas en su área metropolitana, es una de las megaciudades más densas del mundo, y es, sin lugar a dudas, una de las más caóticas, más vitales y más fascinantes del planeta. Llegar a Daca por primera vez es una experiencia que sacude los sentidos: el ruido es constante, el tráfico parece imposible y el aire tiene una densidad propia. Y sin embargo, en pocas horas, el viajero descubre que Daca tiene un ritmo que se puede aprender, una lógica que se puede descifrar y una generosidad que no se puede resistir.

El corazón histórico de Daca es la Vieja Daca, conocida localmente como Puran Dhaka, un laberinto de calles estrechas, bazares bulliciosos y edificios mogoles y coloniales que coexisten en una superposición de siglos. La Vieja Daca es el lugar donde Daca nació como ciudad importante durante el período mogol, y es donde todavía hoy late con más fuerza la esencia tradicional de la ciudad. Aquí, los artesanos trabajan el metal, los tejedores producen telas jamdani, los vendedores de especias construyen pirámides de colores en sus puestos y los cocineros callejeros preparan biryani y kacchi que llenan el aire con aromas irresistibles.

El Fuerte Lalbagh es el monumento histórico más importante de la Vieja Daca. Construido durante el gobierno mogol del siglo XVII, fue iniciado en 1678 por el príncipe Muhammad Azam, hijo del emperador Aurangzeb, y aunque nunca fue completado, el fuerte que existe hoy es un ejemplo magnífico de la arquitectura mogol en Bengala. El complejo incluye una mezquita, el mausoleo de Bibi Pari, conocida también como "la fada del pari" o "la hada del palacio", y el Diwan-i-Aam o sala de audiencias pública. Los jardines del fuerte ofrecen un respiro verde en medio de la densidad urbana. El mausoleo de Bibi Pari, decorada con mármol blanco, piedras negras y terracota, es considerada una de las estructuras arquitectónicas más elegantes de la época mogol en Bangadés.

El Ahsan Manzil, conocido también como el Palacio Rosa por el color de su fachada, es otro de los grandes monumentos históricos de la Vieja Daca. Este palacio fue la residencia oficial de los Nawabs de Daca, los gobernantes muslmanes que administraron la ciudad durante el período colonial británico. Construido originalmente como una casa de campo por un comerciante francés en el siglo XVIII, fue posteriormente adquirido y transformado por la familia Nawab, que lo convirtió en un palacio de estilo indo-europeo de gran suntuosidad. El palacio fue gravemente dañado por un tornado en 1888 y reconstruido con la cúpula central que lo caracteriza hoy. En la actualidad, el Ahsan Manzil es un museo que conserva los muebles, fotografías, documentos y objetos de arte que pertenecieron a los Nawabs de Daca, y visitar sus salas es adentrarse en la historia social y política del Bangladés preindustrializado.

El Templo Dhakeshwari es el templo hindú más importante de Bangladés, y su nombre, que podría traducirse aproximadamente como "la diosa de Daca", revela su centralidad en la vida religiosa de la comunidad hindú bangladesí. El templo tiene orígenes que algunos historiadores remontan al siglo XII, aunque la estructura actual es el resultado de sucesivas reconstrucciones y ampliaciones a lo largo de los siglos. El templo alberga un sistema de diosas que incluye representaciones de Durga, y durante el festival de Durga Puja, en otoño, el Templo Dhakeshwari se convierte en el centro de celebraciones que atraen a decenas de miles de fieles hindúes de toda Bangladés.

La Mezquita de la Estrella, conocida en bengalí como Tara Masjid, es una de las joyas arquitectónicas de la Vieja Daca. Construida en el siglo XVIII y ampliada en el siglo XIX y en el siglo XX, la Tara Masjid es famosa por su extraordinaria decoración con azulejos de porcelana china y estuco en forma de estrellas que cubren la fachada y el interior con una profusión de color y detalles que no tiene comparación en la arquitectura religiosa bangladesí. El resultado es una mezquita de una belleza casi irreal, donde el blanco del mármol contrasta con el azul y el dorado de los azulejos y las estrellas doradas que dan nombre al edificio. La Tara Masjid es un lugar de culto activo, y los visitantes no musulmanes pueden entrar fuera de las horas de oración con la vestimenta adecuada.

La Mezquita Nacional Baitul Mukarram es la mezquita más grande de Bangladés y una de las mezquitas más grandes de Asia. Construida entre 1959 y 1968 en el corazón del moderno Daca, el Baitul Mukarram fue diseñado con una arquitectura inspirada en la Kaaba de La Meca, con una estructura de forma cúbica de ocho pisos que puede albergar a más de 40.000 fieles simultáneamente. La mezquita es el centro espiritual del islam bangladesí y el lugar donde se realizan las oraciones del viernes más concurridas de la capital.

Si hay un símbolo que define a Daca más que cualquier otro, ese símbolo es el rickshaw. Daca tiene la flota de rickshaws más grande del mundo, con estimaciones que sitúan el número de rickshaws activos en la ciudad en más de 400.000 unidades. Estos vehículos de tres ruedas, pedaleados por sus conductores y decorados con pinturas de una exuberancia extraordinaria, son mucho más que un medio de transporte: son una forma de arte, una declaración cultural y un elemento definitorio del paisaje urbano dacaíta. El arte del rickshaw bangladesí es una tradición popular de notable sofisticación. Los paneles traseros, las ruedas, los toldos y los laterales de los rickshaws son decorados por artistas especializados con imágenes que incluyen paisajes, personajes históricos, escenas del cine bangladesí, flores, pájaros y motivos geométricos en colores brillantes y contrastantes. El arte rickshaw ha sido reconocido internacionalmente como una forma de arte popular única, y algunos de sus mejores exponentes han expuesto sus obras en museos de todo el mundo.

La Terminal de Lanchas Sadarghat, situada a orillas del río Buriganga en la Vieja Daca, es uno de los puertos fluviales más concurridos del mundo y uno de los espectáculos más fascinantes que Bangladés puede ofrecer al viajero. Desde las primeras horas de la mañana hasta bien entrada la noche, cientos de embarcaciones de todos los tamaños —desde grandes ferries de varios pisos hasta pequeñas balsas de bambú— arriban y parten de Sadarghat, transportando a miles de pasajeros hacia destinos de todo el delta. La actividad en el puerto es continua e hipnótica. Cargadores con bultos inverosímiles en la cabeza corren por las pasarelas, vendedores ambulantes ofrecen frutas y agua, y los cláxones de los barcos crean una sinfonía industrial que se mezcla con los gritos de los marineros. Pasear por el embarcadero al atardecer, cuando el río se tiñe de naranja y los últimos ferries del día parten con sus luces encendidas, es una experiencia que queda grabada en la memoria.

El Palacio del Parlamento Nacional de Bangladés, conocido en inglés como Jatiyo Sangshad Bhaban, es considerado por muchos arquitectos y críticos una de las obras maestras de la arquitectura del siglo XX. Diseñado por el legendario arquitecto estadounidense Louis I. Kahn entre 1962 y 1983, el edificio fue construido a lo largo de dos décadas y atravesó la convulsión de la guerra de independencia de 1971. El resultado es una obra monumental y profundamente original, un enorme complejo de hormigón con formas geométricas que interactúan con la luz de maneras que cambian a lo largo del día, creando un juego de sombras y luminosidades de una belleza casi escultórica. El Palacio del Parlamento está rodeado por un lago artificial que refleja su masa imponente, y aunque el interior no está generalmente abierto al público, el exterior es accesible y es un destino ineludible para cualquier interesado en arquitectura.

El Museo Memorial de la Guerra de Liberación, inaugurado en 1996 y ampliado posteriormente, está dedicado a preservar la memoria del genocidio y la guerra que llevaron a la fundación de Bangladés en 1971. El museo documenta de manera sistemática y conmovedora los nueve meses de conflicto que costaron la vida a entre uno y tres millones de bangladesíes, incluyendo el exterminio masivo de intelectuales, estudiantes y civiles a manos del ejército pakistaní. A través de fotografías, documentos, armas, uniformes y testimonios personales, el museo narra la historia de la lucha por la independencia bangladesí de una manera que emociona profundamente a los visitantes, sean o no bangladesíes. La visita al Museo Memorial de la Guerra de Liberación es un paso obligatorio para cualquier viajero que desee comprender el Bangladés moderno en toda su profundidad.

La comida callejera de la Vieja Daca es un universo en sí mismo. El kacchi biryani de Daca, preparado con carne de cordero marinada en yogur y especias que se cocina lentamente junto con el arroz basmati en una olla sellada con masa de harina, es considerado por muchos conocedores uno de los mejores platos de biryani del mundo. Los restaurantes de la Vieja Daca que se especializan en kacchi, como los de las calles de Nalgola y Mirpur Road en el barrio de Chawkbazar, comienzan a preparar sus ollas desde las primeras horas de la madrugada para tenerlas listas al mediodía. El bakarkhani es otro clásico de la gastronomía de la Vieja Daca: un pan plano y crujiente, hecho con harina de trigo, ghee y especias, que se hornea en tandoor y que se come solo o acompañado de dal. El sistema de biryani de la Vieja Daca tiene también sus establecimientos legendarios, algunos de los cuales llevan décadas o incluso más de un siglo sirviendo el mismo plato con la misma receta, y que son objeto de peregrinación gastronómica por parte de dacaítas de todos los barrios de la ciudad.

Los Sundarbans

Los Sundarbans son uno de los lugares más extraordinarios y más extraños de la Tierra. Este inmenso bosque de manglares, que se extiende a lo largo de la costa del Golfo de Bengala en el delta del Ganges, con aproximadamente el 60 por ciento de su extensión en Bangladés y el 40 por ciento restante en la India, es el bosque de manglares más grande del mundo, con una extensión total de más de 10.000 kilómetros cuadrados. Los Sundarbans bangladesíes, con aproximadamente 6.017 kilómetros cuadrados, fueron declarados Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997.

El nombre Sundarbans proviene probablemente del árbol Sundari, el Heritiera fomes, que es la especie de mangle dominante en el bosque y que puede alcanzar alturas de más de 25 metros. Aunque la etimología exacta es debatida por los lingüistas y los naturalistas, lo que es indiscutible es que el paisaje de los Sundarbans es de una belleza salvaje y primordial: una red infinita de canales y estuarios de agua marrón que serpentean entre manchas de bosque denso donde las raíces de los manglares emergen del lodo oscuro como dedos fantasmales, y donde la frontera entre el agua y la tierra es tan tenue que a veces parece no existir del todo.

El tigre de Bengala, Panthera tigris tigris, es el habitante más famoso de los Sundarbans y el principal motivo por el que muchos viajeros se aventuran hasta este rincón remoto del mundo. Los Sundarbans albergan la mayor población de tigres de Bengala del mundo que vive en un hábitat de manglares, con estimaciones que sitúan entre 100 y 150 tigres en la parte bangladesí del bosque. Los tigres de los Sundarbans tienen una reputación especial entre los grandes felinos del mundo: son considerados los únicos tigres del mundo que nadan regularmente en agua salada, y tienen la particularidad de que los ataques a seres humanos son relativamente frecuentes, ya que los tigres de los Sundarbans han desarrollado el hábito de atacar a los pescadores y recolectores de miel que se internan en el bosque. Esta característica hace que los guardias forestales armados acompañen obligatoriamente a todos los grupos de visitantes durante los safaris en bote y las excursiones a tierra firme.

Además del tigre de Bengala, los Sundarbans albergan una fauna extraordinariamente rica y diversa. El cocodrilo de estuario, Crocodylus porosus, es el reptil más grande del mundo y habita los canales de los Sundarbans, donde puede alcanzar longitudes de más de seis metros. El delfín de Irrawaddy y el delfín del Ganges, ambas especies en peligro de extinción, nadan en los estuarios, y los avistamientos de delfines durante los safaris en bote son relativamente frecuentes. El ciervo manchado, conocido localmente como chital, habita en las zonas más alejadas del bosque, y sus manadas pueden verse pastando en los claros a primera hora de la mañana. Los macacos rhesus, las nutrias lisas de garras pequeñas, los jabalíes salvajes y decenas de especies de serpientes, incluyendo la pitón birmana y varias especies de víboras, completan una lista de mamíferos y reptiles de notable riqueza.

Las aves de los Sundarbans son una de las razones principales por las que los ornitólogos de todo el mundo visitan Bangladés. El bosque alberga más de 260 especies de aves registradas, incluyendo el martín pescador de espalda azul, el águila pescadora de vientre blanco, el pelícano pardo, el marabú argálico, la garza real, el cormorán grande y docenas de especies de limícolas y aves marinas que llegan en las migraciones de invierno. La gaviota de cabeza morena, el ostrero europeo y el chorlitejo de collar son solo algunas de las especies que los aficionados a la observación de aves pueden añadir a sus listas durante una visita a los Sundarbans.

El turismo en los Sundarbans se organiza casi exclusivamente a través de safaris en bote que parten desde los principales puntos de entrada al bosque, siendo el más accesible el que sale desde la ciudad de Mongla, a unas cuatro horas de Daca en ferry o autobús. Las agencias de turismo de Daca ofrecen paquetes de uno a cuatro días que incluyen el transporte en bote motorizado por los canales del bosque, las comidas, el alojamiento en el barco y la guía de los guardias forestales. Los botes navegan lentamente por los canales más estrechos, donde las ramas de los manglares forman arcos sobre el agua, y los guías señalan las huellas de tigres en el barro de las orillas, los nidos de águilas en las copas de los árboles altos y los cocodrilos que toman el sol en los bancos de arena.

El Santuario de Vida Silvestre de Kotka es una de las zonas más visitadas dentro del Parque Nacional de los Sundarbans bangladesíes. Kotka tiene una playa de arena fina que da directamente al Golfo de Bengala, rodeada de bosque de manglares, y es uno de los mejores lugares para observar ciervos manchados pastando en la playa al atardecer. También hay una torre de observación desde la que se puede disfrutar de vistas panorámicas del bosque y el mar. La Playa de Kachikhali, también dentro del Parque Nacional, es otra zona popular para la observación de fauna y para disfrutar del paisaje costero de los Sundarbans.

Los Sundarbans son, sin embargo, un ecosistema gravemente amenazado. El aumento del nivel del mar causado por el cambio climático es una amenaza existencial para este bosque: un aumento de tan solo 45 centímetros en el nivel del mar podría inundar permanentemente hasta el 75 por ciento de los Sundarbans. Los ciclones son otra amenaza recurrente: el ciclón Sidr de 2007 y el ciclón Aila de 2009 causaron daños enormes en el bosque y en las comunidades humanas que viven en su periferia. La pesca ilegal, la tala clandestina y la contaminación del agua son amenazas adicionales que las autoridades bangladesíes y los organismos internacionales de conservación trabajan para combatir con resultados desiguales. Visitar los Sundarbans responsablemente, a través de operadores de turismo que respetan las normas de conservación y contribuyen económicamente a la protección del bosque, es la manera más efectiva en que los viajeros pueden contribuir a la preservación de este patrimonio natural irreemplazable.

Chittagong y el Sureste

Chittagong, conocida oficialmente desde 2018 como Chattogram, es la segunda ciudad más grande de Bangladés y su principal puerto marítimo. Con más de cinco millones de habitantes en su área metropolitana y el puerto que maneja la gran mayoría del comercio exterior del país, Chittagong es el motor económico de Bangladés, aunque para el viajero resulta quizás más interesante como punto de partida hacia las maravillas naturales y culturales de la región sureste del país que como destino en sí misma. La ciudad tiene sus atractivos propios: el cementerio de guerra aliado de Chittagong, el barrio chino con sus templos ancestrales, la colina de Foy's Lake con sus jardines, y el mercado de pescado del puerto, donde los barcos descargan sus capturas cada mañana en una escena de vitalidad caótica que es un espectáculo en sí mismo. Sin embargo, es fuera de la ciudad donde el sureste de Bangladés revela su verdadera extraordinariedad.

Los Chittagong Hill Tracts, que comprenden los distritos de Rangamati, Khagrachhari y Bandarban, constituyen la única región montañosa de Bangladés y son el hogar de más de cincuenta etnias indígenas que se distinguen radical y claramente de la mayoría bengalí del país. Los Chakma, los Marma, los Tripura, los Bawm, los Mro, los Garo y muchos otros pueblos indígenas habitan estas colinas desde tiempos inmemoriales, y han desarrollado culturas, lenguas, religiones —el budismo Theravada predomina entre muchos de ellos— y sistemas de vida propios que persisten a pesar de décadas de presión demográfica y cultural. La región tiene una historia política compleja: durante los años setenta, ochenta y noventa, los Chittagong Hill Tracts fueron escenario de un conflicto armado entre el gobierno bangladesí y el movimiento de resistencia indígena Shanti Bahini, que terminó con la firma de un acuerdo de paz en 1997 cuyos términos siguen siendo objeto de disputas. Los viajeros que visiten la región encontrarán una hospitalidad genuina por parte de las comunidades indígenas, pero es importante hacerlo con respeto y sensibilidad hacia una historia de traumas y resistencia.

Bandarban es el distrito más montañoso y menos poblado de los Chittagong Hill Tracts, y es también el más espectacular en términos paisajísticos. El Lago Boga, un lago de agua turquesa situado a más de 900 metros de altitud en las colinas, es uno de los lugares más hermosos y más tranquilos de Bangladés. Rodeado por colinas cubiertas de bosque denso y aldeas de las comunidades Mro y Khumi, el Lago Boga tiene un origen oscuro: según la tradición local, el lago se formó misteriosamente de la noche a la mañana en la historia remota, y algunas comunidades locales consideran sus aguas como sagradas. El trekking desde Bandarban hasta el Lago Boga es una excursión de varios días que ofrece vistas espectaculares y la oportunidad de visitar aldeas indígenas remotas donde la vida cotidiana ha cambiado poco con respecto a generaciones anteriores.

El Nilgiri es el pico más accesible de las montañas de Bandarban y uno de los puntos de observación más impresionantes del país. A más de 2.200 pies de altitud, el Nilgiri ofrece vistas panorámicas sobre una sucesión de colinas cubiertas de bosque que se extienden hasta el horizonte en todas las direcciones, y en las mañanas despejadas de la estación seca, las nubes bajas que llenan los valles crean un paisaje de una belleza casi sobrenatural, como si las montañas flotaran sobre un mar de algodón. Hay un alojamiento de gestión militar en el Nilgiri que ofrece habitaciones con vistas extraordinarias, y es necesario reservar con antelación durante la temporada alta.

La Catarata Nafakhum, situada en el distrito de Bandarban cerca de la frontera con Myanmar, es considerada por muchos bangladesíes la cascada más hermosa del país. El acceso requiere un trekking de varios días a través del bosque y el cruce de varios ríos, y es necesario contar con guías locales y permisos especiales para visitarla, ya que la zona está próxima a la frontera. Pero el esfuerzo vale la pena: la catarata, con una caída de agua de más de 25 metros que se precipita sobre rocas de basalto negro en una zona de bosque tropical completamente virgen, es un espectáculo de una fuerza y una belleza que no tiene equivalente en el resto del país.

Rangamati es la capital del distrito del mismo nombre en los Chittagong Hill Tracts, y está situada a orillas del Lago Kaptai, un enorme lago artificial creado en los años sesenta por la represa de Kaptai en el río Karnafuli. El lago, que se extiende a lo largo de varios cientos de kilómetros cuadrados entre colinas boscosas, es uno de los paisajes lacustres más hermosos del sur de Asia. La ciudad de Rangamati, construida en parte sobre una serie de penínsulas que se adentran en el lago, tiene un encanto especial: sus mercados, donde mujeres Chakma venden telas tejidas a mano, joyas de plata y productos agrícolas, son un placer para los sentidos, y los paseos en bote por el lago, con paradas en aldeas indígenas y templos budistas situados en islas y orillas arboladas, son una de las experiencias más memorables que el sureste bangladesí puede ofrecer.

Cox's Bazar es, sin lugar a dudas, el destino turístico más popular de Bangladés entre los propios bangladesíes. La razón es simple: la playa de Cox's Bazar, con sus 120 kilómetros de orilla continua y no interrumpida de arena dorada que se extienden desde la ciudad homónima hasta la frontera de Myanmar, es la playa más larga del mundo en términos de extensión continua sin interrupciones geográficas. El Golfo de Bengala baña esta playa con olas de tamaño moderado que son perfectas para el baño, y el paisaje, con sus palmeras inclinadas, sus barcos de pesca pintados de colores y sus puestos de comida en la orilla, tiene una alegría sencilla y auténtica que resulta enormemente atractiva.

Cox's Bazar es también la puerta de entrada al Parque Nacional Himchari, una zona protegida de colinas boscosas que se eleva directamente desde la playa y que alberga elefantes salvajes, leopardos y una gran variedad de aves. Los elefantes de Himchari son una atracción importante: los viajeros que se aventuran por los senderos del parque a primera hora de la mañana tienen posibilidades razonables de encontrarse con manadas de elefantes asiáticos que bajan de las colinas a las zonas de agua cerca de la costa.

En los alrededores de Cox's Bazar se encuentra también el mayor asentamiento de refugiados del mundo. Los campamentos de refugiados rohingya de Ukhiya y Teknaf, que comenzaron a formarse durante la crisis de 2017 cuando más de 700.000 rohingyas huyeron del genocidio perpetrado por el ejército birmano en el estado de Rakhine, en Myanmar, albergan hoy a más de un millón de personas en condiciones de extrema precariedad. La situación de los rohingyas es una de las mayores crisis humanitarias del mundo contemporáneo, y la presencia de este enorme asentamiento a pocos kilómetros de las playas turísticas de Cox's Bazar crea una yuxtaposición de realidades que los viajeros responsables no pueden ignorar. Visitar los campamentos solo es posible a través de organizaciones humanitarias acreditadas, y cualquier visita debe hacerse con el máximo respeto por la dignidad y la privacidad de los residentes.

Bagerhat — Ciudad de las Mezquitas

La Ciudad Histórica de Mezquitas de Bagerhat, situada en el suroeste de Bangladés, en la confluencia de los ríos Bhairab y Daratana, cerca del borde norte de los Sundarbans, es uno de los tres Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO de Bangladés y uno de los más extraordinarios ejemplos de arquitectura islámica medieval del sur de Asia. Fundada en el siglo XV por el general turco Khan Jahan Ali, la ciudad fue en su día la capital de un extenso sultanato que dominó la región de Bengala occidental, y en su apogeo fue un centro de poder, comercio y cultura islámica de primera importancia.

Khan Jahan Ali, cuyo nombre completo era Ulugh Khan Jahan, fue un comandante militar que llegó a la región de Bengala a comienzos del siglo XV y que convirtió estos terrenos pantanosos y forestales al borde de los Sundarbans en una ciudad próspera gracias a un ambicioso programa de obras públicas que incluyó la construcción de mezquitas, mausoleos, estanques, carreteras y puentes. La ciudad que fundó, conocida entonces como Khalifatabad, llegó a tener más de 360 mezquitas, y aunque la mayoría de ellas han desaparecido o están en ruinas tras seis siglos de abandono parcial, las que sobreviven son de una calidad arquitectónica excepcional.

La Mezquita de los Sesenta Domos, conocida en bengalí como Shait Gumbad Mosque y también, erróneamente, como la Mezquita de los Setenta y Siete Domos —porque en realidad tiene 77 cúpulas y no 60—, es la mezquita más grande de Bangladés y una de las mezquitas medievales más importantes del sur de Asia. Construida en el siglo XV, probablemente hacia 1459, con una mezcla de ladrillo y terracota característica de la arquitectura del sultanato de Bengala, la Mezquita de los Sesenta Domos tiene unas dimensiones interiores de 49 metros de longitud por 33 metros de anchura, con 77 cúpulas sostenidas por 60 pilares de piedra en el interior. La arquitectura del edificio combina elementos del estilo del sultanato de Bengala con influencias mogolas y preislámicas, y la celosía de terracota de sus ventanas, que filtra la luz en patrones geométricos sobre el suelo de la sala de oración, es uno de los detalles más bellos de toda la arquitectura medieval bangladesí. En los estanques que rodean la mezquita viven tortugas que son consideradas sagradas por los lugareños, una mezcla fascinante de tradición islámica y creencias locales preislámicas que ilustra la manera en que el islam se adaptó a la cultura bengalí a lo largo de los siglos.

Además de la Mezquita de los Sesenta Domos, el sitio histórico de Bagerhat incluye el Mausoleo de Khan Jahan Ali, una estructura de ladrillo de una sola cúpula que contiene la tumba del fundador de la ciudad y que es un lugar de peregrinación activo para los musulmanes bangladesíes. El estanque de Khan Jahan Ali, que está lleno de grandes tortugas de agua que los devotos alimentan con ofrendas, crea una atmósfera de paz y misticismo que es única en toda Bangladés. Hay también la Mezquita de los Nueve Domos, la Mezquita Ronvijoypur, y decenas de ruinas dispersas por el paisaje agrícola que rodea el centro histórico, lo que convierte Bagerhat en un territorio perfecto para la exploración a pie o en bicicleta.

Paharpur — Monasterio Budista Antiguo

Las Ruinas del Vihara Budista de Paharpur, situadas en el noroeste de Bangladés, en el distrito de Naogaon, son el tercer Sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO de Bangladés y uno de los sitios arqueológicos más importantes del sur de Asia en su conjunto. El Somapuri Mahavihara, que es el nombre completo del complejo monástico, fue construido durante el reinado de Dharmapala, el segundo rey de la dinastía Pala, que gobernó la región de Bengala y Bihar entre los siglos VIII y XII de nuestra era. La fundación del monasterio se estima en el siglo VIII, probablemente entre el año 770 y el 810, y el complejo permaneció en activo durante varios siglos, hasta que fue destruido por una invasión exterior alrededor del siglo XII.

El Somapuri Mahavihara fue, en su apogeo, uno de los monasterios budistas más grandes e importantes del mundo conocido. El complejo, que tiene una planta cuadrada de casi 900 metros de perímetro, estaba organizado alrededor de un patio central con un templo principal en el centro. Las paredes exteriores del cuadrado estaban formadas por 177 celdas monásticas donde vivían los monjes, y se estima que el complejo pudo albergar a varios miles de monjes simultáneamente en sus mejores tiempos. El sitio fue conocido en todo el mundo budista de la época, y estudiantes y monjes provenientes de China, Tíbet, el sureste asiático y otras partes de Asia viajaban a Paharpur para estudiar el budismo Mahayana en sus escuelas.

Las ruinas que existen hoy, aunque son solo una fracción de lo que fue el complejo original, son de una impresionante extensión y de una enorme riqueza arqueológica. El elemento más llamativo del sitio son las plaquetas de terracota que cubren las paredes del templo central y que representan escenas de la vida cotidiana, figuras religiosas budistas, hindúes y jainistas, animales, flores y motivos geométricos en una variedad que los arqueólogos han estimado en más de dos mil diseños distintos. Estas plaquetas, que miden aproximadamente 30 por 30 centímetros, son el testimonio artístico más importante de la civilización Pala en Bangladés, y su calidad y variedad las convierten en uno de los conjuntos de arte medieval en terracota más ricos de toda Asia.

El museo de Paharpur, situado en el recinto del sitio arqueológico, conserva una selección de las esculturas, plaquetas, monedas y objetos cotidianos encontrados durante las excavaciones, y es una visita obligatoria para comprender el contexto histórico y artístico del monasterio. El sitio está situado en un entorno rural tranquilo, rodeado de campos de arroz y aldeas, y la visita se puede combinar con un recorrido por la zona norte de Bangladés, que incluye la ciudad de Rajshahi, famosa por su seda y sus mangos, y el templo Kantajew de Dinajpur.

El Delta Ganges-Brahmaputra y los Ríos

Comprender Bangladés sin comprender su relación con el agua es imposible. El país no solo está atravesado por ríos: está literalmente construido sobre el agua, formado por los sedimentos que el Ganges, el Brahmaputra y el Meghna han depositado durante milenios en su camino hacia el Golfo de Bengala. El delta del Ganges-Brahmaputra es el más grande del mundo, y Bangladés es esencialmente ese delta, una tierra que no existiría sin los ríos que la crearon y que siguen reconfigurándola continuamente.

El Ganges, que entra en Bangladés desde la India por el oeste bajo el nombre de Padma, es el río más sagrado del subcontinente indio, aunque en Bangladés su carácter es menos específicamente religioso que en la India y más profundamente cultural y existencial. El Padma es un río de dimensiones casi incomprensibles para quien llega de regiones sin grandes ríos: durante el monzón, su ancho puede superar los diez kilómetros, y la corriente tiene la fuerza de erosionar orillas enteras y crear y destruir islas de arena en cuestión de semanas. El Jamuna, que es el nombre bangladesí del Brahmaputra, es igualmente imponente, un río que baja del Tíbet cargado con los sedimentos del Himalaya y que tiene uno de los caudales más grandes del mundo. El Meghna, formado por la confluencia del Padma y el Jamuna, desemboca finalmente en el Golfo de Bengala en una boca tan ancha que el agua dulce llega hasta decenas de kilómetros adentro del mar.

Las tierras char son uno de los fenómenos más fascinantes y más trágicos de la geografía bangladesí. Los chars son islas de arena que emergen y desaparecen en los grandes ríos, formadas por los sedimentos que los ríos depositan y redepositán continuamente en su lecho. Millones de bangladesíes viven en los chars, en una existencia de extrema precariedad marcada por las inundaciones regulares que destruyen sus casas y sus cultivos, pero también por la fertilidad extraordinaria de las tierras recién formadas que permite cosechas abundantes. La vida en los chars es una expresión extrema de la adaptación humana al entorno natural, y los chareros —los habitantes de los chars— han desarrollado técnicas de construcción, agricultura y navegación específicamente adaptadas a su ambiente en perpetuo cambio.

La cultura de los botes es central en la vida bangladesí. En un país donde durante siglos los ríos han sido las principales vías de comunicación, el diseño, la construcción y la navegación de embarcaciones han alcanzado niveles de sofisticación notable. El nauka, el bote de remo tradicional bengalí, existe en decenas de variedades diferentes adaptadas a distintos usos y entornos acuáticos. Las lanzas, como los bangladesíes llaman a los ferries de pasajeros que conectan Daca con las ciudades del sur y del este del país, son embarcaciones de varios pisos que recuerdan a los steamboats del Misisipí en la América del siglo XIX, y navegar en una lanza nocturna de Daca a Barisal o de Daca a Khulna es una experiencia que condensa en pocas horas la esencia acuática de Bangladés.

Las inundaciones son la realidad más desafiante y al mismo tiempo más definitoria de la vida bangladesí. Cada año, durante el monzón, entre el 20 y el 30 por ciento del territorio del país queda inundado, y en los años de monzones especialmente intensos, como 1998, 2004 o 2017, la inundación puede afectar hasta el 68 por ciento del territorio. Las inundaciones destruyen cosechas, casas, infraestructuras y vidas humanas, y son la principal causa de desplazamiento interno en el país. Y sin embargo, las inundaciones son también la fuente de la extraordinaria fertilidad del suelo bangladesí: el limo que los ríos depositan durante las inundaciones es el material que hace posible tres o cuatro cosechas de arroz al año en algunos distritos, y sin ese aporte constante de sedimentos fértiles, la agricultura bangladesí sería infinitamente más pobre.

El aumento del nivel del mar es, junto con la intensificación del monzón y los ciclones, la amenaza climática más grave que enfrenta Bangladés. Con la mayor parte de su territorio a menos de diez metros sobre el nivel del mar, el país es extremadamente vulnerable a cualquier incremento en el nivel de los océanos. Las zonas costeras y el delta en particular ya sufren la intrusión de agua salada en los acuíferos de agua dulce, lo que hace imposible el cultivo en tierras que eran agrícolas hace solo unas décadas. Las estimaciones más pesimistas predicen que un aumento de un metro en el nivel del mar, que algunos modelos climáticos consideran posible para finales del siglo XXI, podría inundar permanentemente hasta el 17 por ciento del territorio bangladesí y desplazar a más de 20 millones de personas.

Los haors son humedales profundos de la región de Sylhet, en el noreste de Bangladés, que se inundan completamente durante el monzón y emergen como vastas llanuras de agua que albergan millones de aves migratorias y una biodiversidad acuática de notable riqueza. En la estación seca, los haors revelan sus tierras agrícolas, donde los agricultores cultivan arroz de temporada en campos que meses antes estaban bajo varios metros de agua. Este ciclo dramático de inundación y emergencia ha creado ecosistemas únicos y culturas adaptativas que no tienen paralelo en el resto del mundo.

El Bosque Pantanoso de Ratargul, situado en el distrito de Sylhet, es el único bosque pantanoso de agua dulce de Bangladés y uno de los pocos de este tipo que existen en el sur de Asia. Durante los meses del monzón, el bosque queda completamente inundado bajo cuatro a ocho metros de agua, y los árboles emergen del agua como columnas fantásticas en un paisaje que evoca los manglares pero está formado por especies de agua dulce. Visitar Ratargul en bote durante la inundación del monzón es una experiencia surreal y bellísima que está empezando a atraer cada vez más viajeros. En la estación seca, el bosque revela sus senderos y su suelo, y las raíces emergentes de los árboles crean estructuras naturales de una complejidad y una belleza que son absolutamente únicas.

La Región de Sylhet y los Jardines de Té

Sylhet, situada en el extremo noreste de Bangladés, en la región conocida como la Gran Bengala, es una ciudad que ocupa un lugar especial en la geografía espiritual, cultural y culinaria del país. Es conocida como la capital espiritual de Bangladés en parte gracias a la presencia del Dargah Hazrat Shah Jalal, el mausoleo del santo sufí Shah Jalal de Sylhet, que llegó a la región a principios del siglo XIV y que se convirtió en el principal instrumento de la islamización de la zona. El dargah, que alberga la tumba del santo y la de su discípulo Shah Paran, es uno de los lugares de peregrinación islámica más importantes de Bangladés y del noreste de la India, y los viernes, cuando decenas de miles de fieles llegan a rezar y a pedir la bendición del santo, el recinto del dargah vibra con una energía espiritual colectiva de una intensidad extraordinaria.

Pero Sylhet es también famosa, y quizás más conocida a escala internacional, por sus jardines de té. Las colinas suaves de la región de Sylhet, con su combinación de lluvias abundantes, suelos ácidos y clima templado, ofrecen condiciones perfectas para el cultivo del té, y la región produce actualmente más del 90 por ciento del té bangladesí. Los jardines de té de Sylhet se extienden sobre las colinas en una alfombra de un verde brillante e intenso que es, durante la estación seca, uno de los paisajes más bellos de Bangladés. Los visitantes pueden recorrer los jardines acompañados de guías, aprender sobre el proceso de cultivo y recolección del té —que sigue siendo realizado en gran medida a mano por trabajadoras que llevan cestas en la espalda y recogen las hojas con una habilidad y una velocidad impresionantes— y visitar las fábricas donde el té se procesa y se prepara para su exportación.

El Parque Nacional Lawachara es uno de los fragmentos de bosque tropical más importantes de Bangladés y el hogar de la población más accesible de gibón hoolock del país. El gibón hoolock, Hoolock hoolock, es el único primate con características de simio menor que existe en el subcontinente indio, y los Lawachara son uno de los pocos lugares donde se pueden observar estos animales en su hábitat natural con relativa facilidad. Los gibones son animales vocalmente activos: sus llamadas matutinas, que pueden escucharse desde lejos en el bosque, son una de las experiencias sonoras más evocadoras del mundo natural bangladesí. El parque alberga también elefantes asiáticos, leopardos, osos perezosos, y una extraordinaria diversidad de aves que incluye numerosas especies de trogones, pícidos y bulbules.

Sreemangal es una pequeña ciudad al sur de Sylhet que se ha ganado el título de "capital del té de Bangladés" y que es el punto de partida más cómodo para visitar los jardines de té, el Parque Nacional Lawachara y varios otros atractivos naturales de la región. La ciudad tiene una atmósfera colonial tranquila, con casas de la época británica rodeadas de jardines y avenidas arboladas que evocan la época en que los administradores británicos supervisaban las plantaciones de té de Assam y Bengala. Sreemangal es también famosa por una bebida única que solo existe en esta parte del mundo: el té de cinco capas. Este extraordinario brebaje, servido en vasos de vidrio transparente que revelan cinco estratos de líquidos de distintos colores y densidades —té negro, té verde, leche, limón y menta, entre otras posibilidades según la receta del preparador—, es una creación de maestros teeros locales que han convertido la preparación del té en una forma de arte visual y gastronómico.

La Catarata Madhabkunda, situada a unos 70 kilómetros al este de Sreemangal, es la cascada más grande y más visitada de Bangladés. Con una caída de agua de más de 160 metros sobre una pared de roca cubierta de vegetación tropical, Madhabkunda es un espectáculo de fuerza y belleza que atrae a miles de visitantes bangladesíes durante la temporada seca y que durante el monzón, cuando el caudal de agua aumenta dramáticamente, se convierte en una experiencia casi sobrecogedora. El sitio incluye también un parque ecológico y varios senderos que permiten explorar el bosque circundante.

El Tanguar Haor es un humedal excepcional de la región de Sylhet que ha sido reconocido internacionalmente por su importancia ecológica y designado como Sitio Ramsar, es decir, como humedal de importancia internacional bajo la Convención de Ramsar. El haor, que cubre una extensión de aproximadamente 100 kilómetros cuadrados, es uno de los humedales de agua dulce más importantes del sur de Asia, y alberga más de 200 especies de aves, incluyendo numerosas especies migratorias que llegan desde Siberia, China y otras partes de Asia en los meses de invierno. Los cisnes pequeños, los ánades reales, las cercetas de verano y decenas de especies de garzas y limícolas convierten el Tanguar Haor en uno de los mejores destinos de avistamiento de aves de Bangladés. Navegar por el haor al amanecer, cuando la luz rosada del sol naciente se refleja en el agua tranquila y las aves llenan el aire con sus llamadas, es una de las experiencias más serenas y más bellas que Bangladés puede ofrecer.

Todos los Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO En Bangladés

Bangladés cuenta actualmente con tres Sitios del Patrimonio Mundial de la UNESCO, que representan la diversidad de la herencia cultural y natural del país: uno natural, uno islámico medieval y uno budista antiguo. A continuación se presentan los tres sitios con su descripción y año de inscripción.

La Ciudad Histórica de Mezquitas de Bagerhat (1985)

La Ciudad Histórica de Mezquitas de Bagerhat fue inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1985. Fundada por el general turco-persa Khan Jahan Ali en el siglo XV, la antigua ciudad de Khalifatabad, actualmente conocida como Bagerhat, contiene un número extraordinario de monumentos islámicos medievales que incluyen mezquitas, mausoleos, estanques y puentes, todo construido principalmente con ladrillo en el estilo arquitectónico característico del Sultanato de Bengala. La Mezquita de los Sesenta Domos o Shait Gumbad Mosque, con sus 77 cúpulas, es el edificio más importante del conjunto y la mayor mezquita medieval de toda Bengala. El sitio es reconocido por la UNESCO no solo por su excepcional valor arquitectónico, sino también por ser testimonio de la llegada y el arraigo del islam en el subcontinente indio durante el período medieval.

Las Ruinas del Vihara Budista de Paharpur (1985)

Las Ruinas del Vihara Budista de Paharpur fueron inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1985, en el mismo año que Bagerhat. El Somapuri Mahavihara, construido en el siglo VIII bajo el patrocinio de la dinastía Pala budista, fue en su época uno de los centros de aprendizaje budista más importantes del mundo, y su influencia artística y arquitectónica se extendió por toda Asia, desde el Tíbet hasta el sudeste asiático. Las ruinas de este monasterio gigantesco, con sus cientos de celdas monásticas dispuestas en cuadrado alrededor del templo central, y su extraordinaria colección de plaquetas de terracota decoradas, constituyen el testimonio arqueológico más importante de la civilización budista Pala en el subcontinente indio.

Los Sundarbans (1997)

Los Sundarbans fueron inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1997 como Sitio Natural. El mayor bosque de manglares del mundo, que se extiende a caballo entre Bangladés y la India, fue reconocido por la UNESCO por su valor universal excepcional como hábitat para numerosas especies amenazadas, incluyendo el tigre de Bengala, el cocodrilo de estuario, el delfín del Ganges y el delfín de Irrawaddy, entre muchas otras. El ecosistema de los Sundarbans, con su compleja red de canales, estuarios y bosques de manglares, constituye también una barrera natural de primera importancia para la protección de las costas bangladesíes contra ciclones y marejadas ciclónicas.

Historia y Guerra de Liberación de Bangladés

La historia de Bangladés es una historia de una extraordinaria complejidad, que se extiende desde las civilizaciones antiguas del subcontinente indio hasta los dramas políticos del siglo XX, y que culmina en el nacimiento, entre fuego y sacrificio, de uno de los países más jóvenes del mundo.

Los territorios que hoy forman Bangladés han estado habitados de manera continua desde la antigüedad. Las excavaciones arqueológicas han revelado evidencias de asentamientos humanos que se remontan al menos al siglo VIII antes de nuestra era, y las referencias a la región de Bengala en textos sánscritos e históricos son abundantes desde mucho antes. El Imperio Maurya, que unificó la mayor parte del subcontinente indio bajo el gobierno del emperador Ashoka en el siglo III antes de nuestra era, incluyó partes de la actual Bangladés en su territorio, y la difusión del budismo que acompañó al reinado de Ashoka dejó huellas profundas en la cultura de la región.

El período Gupta, del siglo IV al VI de nuestra era, fue una época de florecimiento cultural y artístico en toda la región de Bengala. Sin embargo, fue la dinastía Pala, que gobernó Bengala y Bihar desde el siglo VIII hasta el siglo XII, la que dejó la herencia más visible en el territorio bangladesí actual. Los Pala fueron gobernantes budistas que patrocinaron la construcción de grandes monasterios, entre ellos el Somapuri Mahavihara de Paharpur, y que convirtieron la región en uno de los centros del aprendizaje budista de Asia. El declive de los Pala en el siglo XII abrió el camino para la conquista musulmana de Bengala.

La conquista musulmana de Bengala, iniciada a principios del siglo XIII por el general turco Muhammad bin Bakhtiyar Khilji, transformó radicalmente la demografía, la cultura y la vida religiosa de la región. En pocas décadas, el budismo y el hinduismo que habían dominado la región durante siglos cedieron terreno ante el islam, que gradualmente se convirtió en la religión mayoritaria de la Bengala oriental, la zona que hoy forma Bangladés. La islamización de Bengala fue un proceso gradual y complejo que combinó la conversión voluntaria, especialmente entre las castas bajas que encontraban en el islam una alternativa al sistema jerárquico hindú, con la acción misionera de santos sufíes como Shah Jalal de Sylhet, cuya influencia fue crucial en la islamización del noreste de la región.

El Sultanato de Bengala, establecido en el siglo XIV con su capital en Gaur, fue uno de los estados medievales más prósperos y culturalmente ricos del subcontinente indio. Bajo los sultanes de Bengala, Bagerhat fue fundada y la arquitectura del ladrillo bengalí alcanzó uno de sus momentos culminantes. El dominio mogol comenzó en 1576, cuando el general mogol Man Singh conquistó Bengala en nombre del emperador Akbar. Bajo los mogoles, Daca se convirtió en la capital de Bengala, y la ciudad alcanzó una prosperidad y una sofisticación que la convirtieron en una de las ciudades más importantes del mundo de su época. La muselina de Daca, que los contemporáneos describían como "tejido de aire" y "agua corriente" por su finura increíble, era el producto de lujo más codiciado de Asia, y la riqueza que generaba su exportación convirtió a Daca en una de las ciudades más ricas del mundo preindustrial.

La llegada de la Compañía Británica de las Indias Orientales y el establecimiento del dominio colonial británico en el siglo XVIII transformó radicalmente la economía y la sociedad de Bengala. La política comercial británica destruyó la industria textil de Daca, cuya muselina no podía competir con los tejidos industriales producidos en las fábricas de Lancashire, y la ciudad perdió buena parte de su prosperidad anterior. La partición de Bengala de 1905, intentada por los británicos por razones administrativas y políticas, fue revertida ante la presión del movimiento nacionalista indio, pero dejó como herencia profundas tensiones entre las comunidades hindú y musulmana de la región.

La partición del subcontinente indio en 1947, que creó los estados independientes de India y Pakistán, dividió también Bengala en dos partes: Bengala Occidental, que quedó dentro de la India, y Bengala Oriental, que se convirtió en la provincia oriental de Pakistán, separada por más de 1.500 kilómetros del territorio pakistaní occidental. Desde el primer momento, la relación entre las dos alas del nuevo estado pakistaní fue profundamente desigual y conflictiva. El gobierno pakistaní, dominado por las elites de Pakistán Occidental, trató a la población de Bengala Oriental como ciudadanos de segunda clase, imponiendo el urdu como único idioma oficial del país a pesar de que la gran mayoría de la población pakistaní tenía el bengalí como lengua materna.

El movimiento del idioma del 21 de febrero de 1952 fue el punto de inflexión que inició el proceso que culminaría en la independencia bangladesí. Cuando el gobierno pakistaní reafirmó su política de imponer el urdu como único idioma oficial, los estudiantes universitarios de Daca organizaron una protesta que fue reprimida con violencia letal por la policía pakistaní. Los jóvenes que murieron aquel día —Abul Barkat, Rafiquddin Ahmed, Abul Jabbar y Shafiur Rahman entre los más recordados— se convirtieron inmediatamente en mártires de la causa de la identidad bengalí, y el 21 de febrero pasó a ser el Día del Idioma, celebrado cada año en Bangladés con una intensidad emocional que no ha disminuido en más de siete décadas. En 1999, la UNESCO designó el 21 de febrero como Día Internacional de la Lengua Materna, en reconocimiento al sacrificio de los estudiantes dacaítas y al principio universal de la diversidad lingüística.

La Liga Awami, fundada en 1949 como partido político que representaba los intereses de la población bengalí de Pakistán Oriental, se convirtió en la fuerza política central de la resistencia bangladesí. Su líder, Sheikh Mujibur Rahman, conocido con el título honorífico de Bangabandhu, "Amigo de Bengala", fue el político más carismático y más amado de la historia bangladesí. Las elecciones generales pakistaníes de diciembre de 1970 otorgaron a la Liga Awami una mayoría aplastante que le habría dado el control del gobierno central de Pakistán, pero el gobierno militar pakistaní, encabezado por el general Yahya Khan, se negó a ceder el poder.

La noche del 25 al 26 de marzo de 1971, el ejército pakistaní lanzó la Operación Reflector, una campaña de represión masiva sobre la población civil de Bengala Oriental que constituye uno de los crímenes contra la humanidad más graves de la segunda mitad del siglo XX. En la primera noche de la operación, el ejército pakistaní masacró a cientos de estudiantes en la Universidad de Daca, ejecutó a intelectuales y periodistas identificados, y quemó barrios enteros de la Vieja Daca. Sheikh Mujibur Rahman fue arrestado y trasladado a Pakistán. Pero antes de ser arrestado, en las primeras horas del 26 de marzo, proclamó la independencia de Bangladés. La guerra de liberación había comenzado.

Durante los nueve meses que duró la guerra, entre el 26 de marzo y el 16 de diciembre de 1971, el ejército pakistaní perpetró sistemáticamente masacres de civiles, violaciones masivas y la destrucción de aldeas en una campaña de terror que la mayoría de los historiadores describen como genocidio. El número de víctimas es objeto de debate entre los académicos, pero las estimaciones más ampliamente aceptadas sitúan las muertes entre uno y tres millones de personas. Aproximadamente diez millones de refugiados cruzaron la frontera hacia la India huyendo de la violencia. El 16 de diciembre de 1971, el ejército pakistaní se rindió ante las fuerzas combinadas del Ejército de Liberación bangladesí y el ejército indio en el Estadio Ramna de Daca. Ese día, conocido como el Día de la Victoria, es la segunda festividad nacional más importante de Bangladés después del Día de la Independencia.

La Bangladés independiente enfrentó enormes desafíos en sus primeras décadas de existencia: la hambruna de 1974, que mató a decenas de miles de personas; el asesinato de Sheikh Mujibur Rahman y su familia en un golpe militar en 1975; una sucesión de gobiernos militares; y la pobreza generalizada que convirtió al país en sinónimo de subdesarrollo en la imaginación colectiva internacional. Sin embargo, Bangladés ha demostrado una capacidad de resiliencia y de desarrollo extraordinaria. El país logró reducir su tasa de pobreza de manera dramática, y la industria textil y de confección, que emplea a más de cuatro millones de trabajadores, en su gran mayoría mujeres, convirtió a Bangladés en el segundo mayor exportador de ropa del mundo, solo por detrás de China.

El colapso del edificio Rana Plaza en Savar, un suburbio de Daca, el 24 de abril de 2013, fue la mayor tragedia laboral de la historia de la industria de la confección. El edificio de ocho plantas, que albergaba varias fábricas de confección que producían ropa para marcas internacionales de primer nivel, se derrumbó en cuestión de segundos matando a 1.134 personas e hiriendo a más de 2.500. La tragedia puso de relieve las condiciones de trabajo frecuentemente deplorables en la industria textil bangladesí y provocó una ola de indignación internacional que llevó a reformas importantes en las normas de seguridad laboral y a una mayor responsabilidad de las marcas internacionales respecto a sus cadenas de suministro.

La crisis rohingya de 2017 fue otra tragedia de dimensiones internacionales que tuvo un impacto enorme en Bangladés. La campaña del ejército de Myanmar contra la minoría rohingya del estado de Rakhine, que el relator especial de la ONU calificó como una campaña con intención genocida, provocó la huida masiva de más de 700.000 rohingyas hacia Bangladés en pocas semanas, sumándolos a los cientos de miles que ya habían llegado en oleadas anteriores. Bangladés, uno de los países más pobres y densamente poblados del mundo, respondió abriendo sus fronteras y acogiendo a este flujo masivo de refugiados con una generosidad que fue reconocida internacionalmente, aunque la sostenibilidad de esta acogida a largo plazo sigue siendo uno de los mayores desafíos que enfrenta el país.

Cultura Bengalí y Artes

La cultura bengalí es una de las grandes culturas del mundo, con una tradición literaria, musical, filosófica y artística que tiene siglos de profundidad y que ha producido algunas de las obras más importantes de la literatura y el pensamiento del sur de Asia. El idioma bengalí, o bangla, es la lengua materna de más de 230 millones de personas en el mundo, lo que lo convierte en el séptimo idioma más hablado del planeta por número de hablantes nativos, y uno de los que tienen una tradición literaria escrita más antigua y más rica del subcontinente indio.

Rabindranath Tagore, nacido en Calcuta en 1861 y fallecido en 1941, es el más grande de los escritores en lengua bengalí y uno de los más importantes de la literatura mundial. Premio Nobel de Literatura en 1913, el primero en ser otorgado a un escritor asiático, Tagore fue un poeta, narrador, dramaturgo, compositor, pintor y filósofo cuya influencia sobre la cultura bengalí es tan profunda y tan omnipresente que resulta difícil de sobreestimar. Dos de los poemas de Tagore se convirtieron en himnos nacionales de países diferentes: "Amar Sonar Bangla" es el himno nacional de Bangladés, y "Jana Gana Mana" es el himno nacional de la India. Aunque Tagore nació y vivió principalmente en la India, es considerado una figura cultural fundamental igualmente por Bangladés, y su obra es parte central del currículo literario bangladesí.

El Ekushey febrero, el Día del Idioma, es la festividad cultural más importante de Bangladés, más incluso que cualquier fiesta religiosa. Cada año, en la medianoche del 20 al 21 de febrero, los bangladesíes de todo el país marchan hasta los Shaheed Minar, los monumentos a los mártires del idioma, para depositar flores y recordar a quienes murieron por el derecho a hablar en bengalí. En Daca, el Shaheed Minar central, situado junto a la Universidad de Daca, es el escenario de una ceremonia nocturna que atrae a centenares de miles de personas y que tiene la intensidad emocional de un acto de fe colectivo. El Ekushey acoge también la feria del libro de Daca más importante del año, que se celebra durante todo el mes de febrero y que atrae a millones de visitantes.

El Pahela Baishakh, o Año Nuevo Bengali, que se celebra el 14 de abril según el calendario gregoriano, es la festividad popular más colorida y más exuberante de Bangladés. La celebración central en Daca es la procesión Mangal Shobhajatra, organizada por los estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Daca, que consiste en una enorme desfile de disfraces, máscaras gigantes de animales y figuras míticas, y representaciones artísticas que recorren las calles de la capital entre cánticos, tambores y música. La procesión Mangal Shobhajatra fue inscrita en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO en 2016. El Pahela Baishakh es también una ocasión para vestir de blanco y rojo —los colores tradicionales de la festividad—, comer panta bhat y hilsa al amanecer, y celebrar la identidad bengalí en toda su complejidad cultural.

La muselina de Daca, conocida en bengalí como muslin y específicamente como jamdani cuando lleva decoración tejida, es uno de los tesoros culturales más extraordinarios de Bangladés. La muselina de Daca histórica, producida con el algodón phuti karpas que crecía exclusivamente en los márgenes del río Meghna, era tan fina que los europeos del siglo XVII la describían como "tejido de aire" o "agua corriente", y los emperadores mogoles la usaban como ropa de lujo supremo. La industria de la muselina fue destruida por el colonialismo británico, pero el tejido jamdani, que combina la técnica del telar con patrones decorativos tejidos en el propio proceso de fabricación, sobrevivió y fue inscrito por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2013.

El nakshi kantha es otro tesoro del patrimonio artístico bangladesí. Estas colchas bordadas, hechas tradicionalmente por mujeres bengalíes con telas viejas de sari cosidas en capas y decoradas con bordados que representan flores, pájaros, árboles, figuras humanas y motivos geométricos, tienen una tradición de siglos y son hoy en día tanto objetos de uso doméstico como objetos de arte altamente valorados por los coleccionistas nacionales e internacionales. Cada nakshi kantha es única, y los bordados narran historias personales y colectivas en un lenguaje visual que es específicamente bengalí.

La música Baul es la expresión musical más original y más profundamente bangladesí que existe. Los Baul son un movimiento místico sincrético que combina elementos del sufismo islámico, el vaishnavismo hindú y la filosofía tantrika, y que se expresa principalmente a través de la música y la poesía. Los cantantes Baul viajan de aldea en aldea, acompañándose del ektara, un instrumento de una sola cuerda, cantando canciones que tratan del amor divino, de la búsqueda del yo interior y de la liberación espiritual. El más célebre de los pensadores y músicos Baul fue Lalon Shah, conocido también como Fakir Lalon Shah, un poeta y filósofo del siglo XIX cuyas canciones siguen siendo cantadas por millones de bangladesíes y que influyó profundamente sobre Rabindranath Tagore. Las canciones Baul fueron inscritas por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2008.

El jatra es el teatro popular tradicional de Bengala, una forma de drama musical de gran intensidad emocional que tiene raíces en la tradición devocional hindú del siglo XVI y que ha evolucionado hasta convertirse en una forma de entretenimiento popular de masas. Las representaciones de jatra, que duran toda la noche y combinan actuaciones dramáticas, canciones, danzas y efectos especiales rudimentarios pero efectivos, son una institución en los pueblos y ciudades de Bangladés, especialmente durante los festivales y las noches de luna llena.

Los templos de terracota de Bangladés, especialmente los del distrito de Dinajpur en el norte del país, son otra expresión extraordinaria del arte y la arquitectura bengalí. El Templo Kantajew, construido en el siglo XVIII por el Raja Pran Nath Roy de Dinajpur y decorado con miles de plaquetas de terracota que cubren sus paredes exteriores con escenas del Mahabharata, el Ramayana y la vida cotidiana bengalí, es considerado el templo de terracota más hermoso de Bangladés y uno de los más bellos del subcontinente indio. Las plaquetas, de una fineza y una variedad extraordinarias, narran historias, representan dioses y diosas, animales y flores, batallas y escenas de amor, en una epopeya visual de barro cocido que es inseparable de la identidad cultural bangladesí.

La pintura contemporánea bangladesí ha producido artistas de talla internacional, formados en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Daca, fundada en 1948, que es la escuela de arte más antigua e importante del país. La tradición artística bangladesí contemporánea combina influencias de la miniatura mogol, la pintura popular bengalí, los patrones de los bordados nakshi kantha y los movimientos artísticos internacionales en una síntesis que está desarrollando un vocabulario visual propio y reconocible. Las galerías de arte de Daca, especialmente las de los barrios de Dhanmondi y Gulshan, son escenario de una actividad artística vibrante y de calidad creciente que merece la atención de los viajeros interesados en el arte contemporáneo del sur de Asia.

Gastronomía Bangladesí y Cultura Culinaria

La cocina bangladesí es una de las grandes cocinas del sur de Asia, aunque es mucho menos conocida internacionalmente que las cocinas india o pakistaní. Su característica más definitoria es la centralidad del pescado, que es la fuente de proteínas más importante en la dieta bangladesí y que ocupa en la cultura culinaria del país un lugar que no tiene paralelo en ninguna otra cocina de la región.

El pez hilsa, conocido en bengalí como ilish y en español como sábalo o alosa, es el pez nacional de Bangladés y es considerado por muchos bengalíes el pescado más sabroso del mundo. El ilish es un pez migratorio que remonta los ríos del delta del Ganges desde el Golfo de Bengala para desovar, y es en los ríos, especialmente en el Padma, donde los ejemplares más grandes y más sabrosos son capturados. La temporada del ilish, que dura principalmente desde julio hasta octubre, es una época de celebración gastronómica en todo Bangladés: el precio del ilish en el mercado marca el estado de ánimo de millones de familias, y la primera captura de la temporada es un acontecimiento noticiable. El ilish se prepara de docenas de maneras distintas, pero la más clásica y la más valorada es el shorshe ilish, donde el pescado se cocina en una salsa espesa de pasta de mostaza negra que resalta su sabor intenso y graso con una combinación de picante y amargo que es perfecta.

El kacchi biryani es la preparación más emblemática de la cocina de Daca y uno de los platos de arroz más refinados del subcontinente indio. La preparación del kacchi biryani es un proceso largo y meticuloso que comienza la noche anterior: la carne de cordero, cortada en trozos generosos, se marina en yogur, cebolla frita, jengibre, ajo, azafrán, cardamomo, canela, clavo y otras especias durante muchas horas. Al día siguiente, el arroz basmati, cocinado en agua con especias hasta el punto correcto de firmeza, se dispone sobre la carne marinada cruda en capas alternadas en una olla de barro o de metal, que se sella herméticamente con masa de harina y se cocina a fuego muy lento durante varias horas en el método conocido como dum, que permite que el vapor aromatizado cocine el conjunto perfectamente. El resultado es un plato de una profundidad de sabor y una complejidad aromática extraordinarias, donde el arroz absorbe los jugos de la carne y las especias en una fusión perfecta.

El aceite de mostaza es la grasa de cocción tradicional de la cocina bangladesí, y su sabor picante y pungente es uno de los elementos que más distingue la cocina bangladesí de las cocinas vecinas. Prácticamente todos los platos de pescado tradicionales de Bangladés se cocinan con aceite de mostaza, y el sabor del aceite de mostaza es tan fundamental para la experiencia culinaria bangladesí que los cocineros más puristas insisten en que es imposible reproducir fielmente el sabor de muchos platos bangladesíes usando cualquier otro tipo de grasa.

El dal, la sopa de lentejas o de otras leguminosas, es el plato cotidiano más básico e importante de la dieta bangladesí. No existe una forma única de dal bangladesí: hay docenas de preparaciones diferentes dependiendo de la leguminosa utilizada —lentejas rojas, lentejas negras, garbanzos, judías mungo— y de los condimentos y técnicas de preparación. El dal de lentejas rojas con tempero de cúrcuma, comino y chiles verdes frescos es probablemente el más común, y se consume con arroz en prácticamente todos los hogares bangladesíes todos los días.

El bhorta es otra preparación fundamental de la cocina bangladesí. El bhorta es un tipo de puré o pasta obtenida aplastando un ingrediente —puede ser berenjena asada, patata, tomate, fideos, yuca, y docenas de otras posibilidades— y mezclándolo con aceite de mostaza crudo, chiles verdes picados, cebolla cruda, ajo y sal. El resultado es un condimento de sabor intenso y vibrante que se come con arroz y dal como parte de la comida principal del día.

El panta bhat es el plato más humilde y al mismo tiempo más simbólicamente importante de la gastronomía bangladesí. Consiste en arroz hervido que se ha dejado fermentar ligeramente en agua durante la noche, y que se come frío o a temperatura ambiente al día siguiente, acompañado de sal, chiles verdes, cebolla cruda, bhorta de patata y, si la economía lo permite, un trozo de ilish frito. El panta bhat era el desayuno tradicional de los agricultores bengalíes durante siglos, y sigue siendo el desayuno que muchas familias rurales bangladesíes comen cada mañana. Se ha convertido también en un plato simbólico del Pahela Baishakh, el Año Nuevo Bengali, donde su consumo es un acto de afirmación de la identidad cultural bengalí.

Los dulces bengalíes son un capítulo aparte en la gastronomía bangladesí. La tradición de los dulces de leche incluye el mishti doi, el rasgolla y el sandesh, con raíces en la cultura bengalí de siglos de antigüedad y una sofisticación técnica que es el resultado de generaciones de especialización. El mishti doi, o yogur dulce, se prepara mezclando leche espesa reducida con azúcar moreno y una pequeña cantidad de yogur como cultivo iniciador, y se deja fermentar en vasijas de barro que absorben el exceso de líquido y concentran el sabor en una textura cremosa y densa con un regusto a caramelo que es simplemente inimitable. El rasgolla, bolas de queso fresco chenna cocidas en almíbar de azúcar hasta adquirir una textura esponjosa y jugosa, son el dulce más popular de toda la región de Bengala. El sandesh, elaborado con chenna mezclado con azúcar y aromatizado con cardamomo, azafrán o rosas, es el dulce de confitería más refinado de la tradición bengalí.

El mango es la fruta más amada de Bangladés, y el norte del país, especialmente los distritos de Rajshahi y Chapai Nawabganj, produce algunos de los mejores mangos del mundo. Las variedades bangladesíes de mango son decenas, cada una con su perfil de sabor, textura y temporada distintivos: el Fazli, el Langra, el Khirsapati, el Gopalbhog, el Ashwina y muchos otros son nombres que los amantes del mango bangladesíes conocen perfectamente. El jackfruit, o kathal en bengalí, es la fruta nacional de Bangladés, y puede alcanzar pesos de hasta 50 kilogramos en los árboles de los jardines y huertos bangladesíes.

Los pithas son los pasteles de arroz tradicionales bangladesíes, y su preparación es una tradición estrechamente vinculada a los meses de invierno. Existen decenas de tipos de pithas diferentes, desde los chitoi pitha, pequeñas tortitas de masa de arroz cocidas al vapor, hasta los nakshi pitha, pasteles de arroz fritos con elaboradas decoraciones grabadas en la masa. Los patishapta, obleas de arroz rellenas de coco rallado y azúcar de palma, son los pithas más populares, y su preparación en las tardes frías de diciembre y enero, con la familia reunida alrededor del fogón, es una de las experiencias culinarias y sociales más evocadoras de la vida doméstica bangladesí.

La región de Chittagong tiene su propia tradición culinaria que se distingue claramente de la cocina del resto del país. El mezbaan es una tradición de banquetes comunitarios originaria de Chittagong, donde se sirve carne de vaca cocinada de maneras distintas, incluyendo el kala bhuna, carne de vaca cocinada a fuego lento durante horas hasta que el curry se reduce y concentra en una pasta oscura y profundamente saborosa. El chucharo es otro plato típico de Chittagong, una preparación de arroz con carne y verduras que tiene los sabores específicos de la cocina chittagongiana.

El chotpoti es el aperitivo callejero más popular de Bangladés. Se prepara con garbanzos o guisantes blancos cocidos, servidos con papri —trozos crujientes de masa frita—, patata hervida, cebolla picada, chile verde, tamarindo, cilantro y una salsa de yogur ligeramente ácida. El resultado es una combinación de texturas, temperaturas y sabores —dulce, ácido, picante, crujiente, suave— que es perfecta para el clima de Bangladés y que se vende en puestos callejeros en todas las ciudades y pueblos del país.

Actividades Al Aire Libre y Naturaleza

Bangladés ofrece una variedad de experiencias en la naturaleza que sorprende a los viajeros que llegan con expectativas limitadas sobre las posibilidades del país. Desde las profundidades oscuras y misteriosas de los manglares de los Sundarbans hasta las cumbres nubladas de las colinas de Bandarban, desde los humedales de aves de Sylhet hasta las playas del Golfo de Bengala, Bangladés tiene mucho que ofrecer a los viajeros interesados en la naturaleza y las actividades al aire libre.

El safari en bote por los Sundarbans es la actividad de ecoturismo más espectacular que Bangladés puede ofrecer. Navegar lentamente por los canales del bosque de manglares, con la vegetación cerrándose sobre el agua y el sonido del bosque rodeando el bote, es una experiencia de inmersión en la naturaleza que no tiene equivalente en el resto del país. Los mejores momentos para la observación de fauna son el amanecer y el atardecer, cuando los ciervos manchados bajan a la orilla a beber, los pájaros están más activos y, en raras ocasiones afortunadas, un tigre puede ser visto asomándose al borde del agua. Las excursiones en bote duran generalmente entre dos y cuatro días, y incluyen paradas en tierra firme para caminar por los senderos del bosque siempre acompañados de guardias forestales armados.

La playa de Cox's Bazar, con su extensión interminable de arena dorada, es el mejor lugar del país para los amantes del mar. Las olas del Golfo de Bengala son generalmente manejables y el agua está templada durante la mayor parte del año, aunque la temporada del monzón trae olas más grandes y corrientes que hacen el baño potencialmente peligroso. Los atardeceres en Cox's Bazar, cuando el cielo se tiñe de naranja y rojo sobre el océano y los barcos de pesca regresan al puerto con sus redes repletas, son de una belleza extraordinaria y son el espectáculo visual más característico de la costa bangladesí.

El Santuario de Vida Silvestre de Teknaf, situado al sur de Cox's Bazar en una península que se extiende hacia la frontera con Myanmar, es una de las reservas naturales más importantes del sureste bangladesí. El santuario alberga elefantes salvajes, leopardos, osos perezosos y una gran variedad de aves, y sus paisajes de bosque tropical y costa rocosa son de una belleza austera y poderosa. Los paseos por los senderos del santuario al amanecer, cuando el bosque está más fresco y los animales están más activos, son una de las mejores oportunidades para la observación de fauna en esta parte del país.

El avistamiento de gibones en el Parque Nacional Lawachara es una de las experiencias de observación de fauna más emocionantes de Bangladés. Los gibones hoolock son primates de tamaño mediano con un pelaje negro en los machos y marrón dorado en las hembras, y sus llamadas matutinas —un dueto entre macho y hembra que puede escucharse desde kilómetros de distancia— son una de las señas sonoras más características del bosque tropical de Bangladés. Los guías del parque conocen los territorios de las distintas familias de gibones y pueden conducir a los visitantes hasta posiciones de observación desde las que se puede ver a los animales columpiándose entre los árboles con una agilidad y una gracia extraordinarias.

Nijhum Dwip, o "la isla silenciosa", es una isla ubicada en el delta del Meghna, en el Golfo de Bengala, que alberga la mayor manada de ciervos manchados de Bangladés fuera de los Sundarbans. La isla, accesible únicamente en bote, es un destino de turismo de naturaleza que está ganando popularidad entre los viajeros bangladesíes e internacionales. El Char Kukri Mukri es otra isla del delta similar, con manadas de ciervos, aves migratorias y un paisaje de manglares y playas de arena que es de una belleza salvaje e intacta.

El trekking en los Chittagong Hill Tracts, especialmente en los distritos de Bandarban y Rangamati, es la experiencia de montaña más rica de Bangladés. Los senderos conducen por bosques de bambú, aldeas de comunidades indígenas, cascadas y crestas desde las que las vistas se extienden sobre decenas de kilómetros de colinas verdes. El trekking hacia la Catarata Nafakhum, uno de los más exigentes del país, recompensa a quienes lo completan con la visión de una de las cascadas más espectaculares del sur de Asia. Es imprescindible contar con guías locales experimentados para cualquier trekking en los Chittagong Hill Tracts, ya que los senderos no siempre están bien señalizados y la proximidad de la frontera con Myanmar en algunas zonas hace necesario contar con los permisos correspondientes.

El avistamiento de aves en el Tanguar Haor durante los meses de invierno, entre noviembre y febrero, es una experiencia excepcional para los ornitólogos y amantes de la naturaleza. Las decenas de miles de aves migratorias que invernan en el haor crean un espectáculo visual de gran escala: vuelos de miles de aves que llenan el cielo, manadas de patos que nadan en formaciones sobre el agua, y garzas inmóviles en las orillas entre la vegetación acuática. Los mejores puntos de observación se alcanzan en bote, y los pescadores locales ofrecen sus embarcaciones como transporte a precios razonables.

El tour en bote por el Bosque Pantanoso de Ratargul, especialmente durante el monzón o inmediatamente después, es una experiencia de naturaleza que tiene algo de onírico. Navegar entre los troncos de los árboles que emergen del agua hasta donde alcanza la vista, con el silencio del bosque inundado roto solo por el sonido del agua y el canto de los pájaros, es una experiencia de soledad y belleza natural que queda profundamente grabada en la memoria. El acceso al bosque se realiza desde la ciudad de Sylhet en bote o en combinación de transporte terrestre y fluvial.

La navegación por el Lago Kaptai en los Chittagong Hill Tracts, con sus costas arboladas y sus islas habitadas por comunidades Chakma y otras etnias indígenas, es uno de los grandes placeres acuáticos de Bangladés. El lago, uno de los mayores de la región, tiene la escala suficiente para que la navegación en él se sienta como un viaje de exploración genuino, y los atardeceres sobre el agua, con las colinas silueteadas contra el cielo naranja, son de una belleza que ninguna fotografía puede capturar completamente.

Los tours en rickshaw por la Vieja Daca son, para muchos viajeros, la experiencia urbana más memorable de Bangladés. Subirse a un rickshaw pintado y dejarse llevar por las calles estrechas de Puran Dhaka, pasando junto a mezquitas centenarias y bazares llenos de vida, con el sonido de las campanas del rickshaw y el murmullo de la ciudad como banda sonora, es una inmersión total en la vida urbana bangladesí que ningún otro medio de transporte puede igualar.

Información Práctica de Viaje

El Aeropuerto Internacional Hazrat Shahjalal de Daca es el principal punto de entrada internacional a Bangladés. El aeropuerto tiene conexiones directas con numerosas ciudades de Asia, Oriente Medio y Europa, y es operado por las principales aerolíneas internacionales además de Biman Bangladesh Airlines, la compañía aérea nacional. El Aeropuerto Internacional Shah Amanat de Chittagong y el aeropuerto de Sylhet tienen también vuelos internacionales, aunque con menor frecuencia. Viajar a Bangladés desde España, por ejemplo, requiere generalmente una escala en una ciudad como Dubai, Doha, Abu Dabi, Estambul o Kuala Lumpur, con tiempos de viaje totales que oscilan entre 14 y 20 horas dependiendo de la ruta y la escala elegidas.

Los ciudadanos de la mayoría de los países pueden obtener un visado a la llegada en el Aeropuerto Internacional Hazrat Shahjalal, lo que simplifica considerablemente la planificación del viaje. El visado a la llegada es válido por 30 días y es renovable. Alternativamente, los ciudadanos de muchos países pueden solicitar un e-visa en línea antes de viajar, un proceso que generalmente tarda entre tres y cinco días laborables. Es aconsejable consultar con la embajada o consulado bangladesí más cercano o con el sitio web oficial del gobierno bangladesí para verificar los requisitos específicos para cada nacionalidad, ya que las regulaciones pueden cambiar.

La moneda de Bangladés es el Taka bangladesí, cuyo código ISO es BDT. Los cajeros automáticos son accesibles en Daca y en otras ciudades importantes, y las tarjetas de crédito internacionales se aceptan en hoteles, restaurantes y tiendas de nivel medio-alto, aunque el efectivo sigue siendo necesario en los mercados, el transporte local y los establecimientos más pequeños. El tipo de cambio varía, y es aconsejable cambiar moneda en los bancos o las casas de cambio autorizadas en lugar de con cambistas informales.

El idioma oficial de Bangladés es el bengalí, y es el idioma que se habla en prácticamente todos los contextos cotidianos. El inglés es ampliamente utilizado en los negocios, la administración, la educación superior y el sector turístico, y los viajeros anglófonos no tendrán generalmente dificultades para comunicarse en los hoteles, las agencias de viaje y los sitios turísticos principales. Sin embargo, en las zonas rurales y en los mercados locales, el conocimiento de algunas frases básicas en bengalí puede ser enormemente útil y es siempre muy apreciado por los locales.

La mejor época para visitar Bangladés es la temporada seca e invernal, de noviembre a marzo. Durante estos meses, el clima es agradable, las lluvias son raras, los caminos rurales son accesibles y la fauna de los Sundarbans y otras reservas naturales es más fácil de observar. Los festivales más importantes del año, incluyendo el Pahela Baishakh en abril, también ofrecen oportunidades para experiencias culturales únicas, aunque el calor de abril puede ser intenso. El monzón, de junio a septiembre, es el período menos cómodo para viajar, aunque tiene también su encanto particular para los viajeros aventureros.

El transporte dentro de Bangladés combina múltiples modalidades que varían enormemente en comodidad, velocidad y precio. En Daca, los rickshaws son el medio de transporte más conveniente para distancias cortas, mientras que los CNG, o mototaxis de gas natural comprimido, son más rápidos para distancias medias. Los autobuses interurbanos conectan Daca con todas las ciudades importantes del país, aunque los atascos de tráfico en las entradas y salidas de Daca pueden hacer que los viajes sean considerablemente más largos que las distancias físicas sugerirían. Los ferries de pasajeros, o lanzas, conectan Daca con las ciudades del sur y el este del país por vía fluvial, y son una experiencia de viaje memorable además de ser a menudo más rápidos que las carreteras durante el monzón.

El código de vestimenta en Bangladés es conservador, especialmente para las mujeres. Las mujeres viajeras deben cubrir los hombros y las rodillas en la mayoría de los contextos públicos, y deben cubrirse completamente con ropa suelta cuando visiten mezquitas u otros lugares religiosos. Los hombres deben también vestir con moderación, evitando los pantalones cortos en contextos formales o religiosos. En los hoteles internacionales y en las zonas turísticas como Cox's Bazar, el código de vestimenta es más relajado, pero el respeto por las normas locales es siempre apreciado y contribuye a crear mejores relaciones con la población local.

El alojamiento en Bangladés varía enormemente desde los hoteles de cadenas internacionales de cinco estrellas en Daca —como el InterContinental, el Westin, el Amari y otros— hasta los guesthouses modestos de las ciudades secundarias y los ecolodges de los Sundarbans y otras reservas naturales. En Cox's Bazar hay una amplia gama de hoteles y resorts que van desde los más básicos hasta los más lujosos, y los precios son generalmente más accesibles que en destinos comparables de la región.

En cuanto a salud, los viajeros deben consultar con su médico o con una clínica de medicina del viajero antes de partir para informarse sobre las vacunas recomendadas para Bangladés, que incluyen generalmente las vacunas contra la hepatitis A y B, la tifoidea, y dependiendo del itinerario, la vacuna contra el cólera y la profilaxis contra la malaria. El agua del grifo no es potable en Bangladés, y los viajeros deben consumir únicamente agua embotellada o agua hervida. La comida callejera de Bangladés, aunque generalmente deliciosa, debe consumirse con cierta precaución, eligiendo los puestos con mayor afluencia de clientes locales como indicador de frescura y calidad.

Festivales y Eventos

Bangladés es un país de festivales, y el calendario festivo bangladesí combina celebraciones islámicas, hindúes, budistas y seculares que reflejan la diversidad cultural y religiosa del país y la especificidad de su identidad bengalí.

El Pahela Baishakh, el Año Nuevo Bengali, celebrado el 14 de abril según el calendario gregoriano, es el festival secular más importante de Bangladés. La celebración central en Daca, la procesión Mangal Shobhajatra organizada por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Daca, es una de las imágenes más icónicas de la cultura bangladesí contemporánea: miles de personas vestidas de blanco y rojo llenan las calles llevando máscaras gigantes de pavos reales, elefantes y otros animales, mientras los músicos tocan y los cantantes entonan canciones de bienvenida al nuevo año. En todo el país, el Pahela Baishakh es ocasión para nuevos comienzos: las tiendas abren sus libros de contabilidad nuevos, las familias hacen visitas y las personas comparten comidas especiales que incluyen el panta bhat, el ilish frito y los dulces bengalíes tradicionales.

El Ekushey febrero es el Día del Idioma Materno, la festividad cultural más cargada de significado emocional de Bangladés. La celebración nocturna en el Shaheed Minar de Daca, cuando decenas de miles de personas marchan descalzas a medianoche para depositar flores en el monumento a los mártires del idioma, es una de las ceremonias de memoria colectiva más conmovedoras que existen en el mundo contemporáneo. Las flores que se depositan durante la noche transforman el monumento en una montaña de colores, y el olor de las gardenias y los crisantemos llena el aire de la madrugada dacaíta. El evento es un testimonio vivo del profundo apego del pueblo bangladesí a su idioma y a la memoria de quienes murieron por defenderlo.

El Día de la Independencia, el 26 de marzo, conmemora la proclamación de independencia de 1971, y es celebrado con desfiles militares y civiles, actos conmemorativos y programas culturales en todo el país. El Día de la Victoria, el 16 de diciembre, celebra la rendición del ejército pakistaní y la victoria final de la guerra de liberación, y es igualmente ocasión de desfiles, ceremonias y celebraciones populares que reafirman la identidad nacional bangladesí y el recuerdo del sacrificio de quienes hicieron posible la independencia.

El Eid ul-Fitr y el Eid ul-Adha son las dos festividades más importantes del calendario islámico bangladesí, y son ocasión de celebraciones familiares, intercambio de regalos, comidas especiales y visitas al cementerio para rezar por los difuntos. Durante el Eid, las ciudades bangladesíes se vaciaban de parte de su población, que regresa a los pueblos de origen de sus familias en los grandes éxodos festivos que congestionan las carreteras, los ferries y los trenes. El ambiente de los días previos al Eid en los bazares de Daca, con sus puestos de ropa nueva, sus vendedores de animales para el sacrificio y sus pastelerías que trabajan las veinticuatro horas para satisfacer la demanda de dulces, es uno de los espectáculos más vibrantes de la vida urbana bangladesí.

La Durga Puja es el festival hindú más importante de Bangladés, y aunque los hindúes representan solo el 8 o 9 por ciento de la población total del país, la Durga Puja se celebra con gran entusiasmo y visibilidad pública. En Daca, donde la comunidad hindú tiene una presencia histórica importante, los pandals —estructuras temporales elaboradamente decoradas que albergan las imágenes de la diosa Durga y su familia— llenan los barrios con luces y música durante cuatro días de celebración. El Templo Dhakeshwari es el centro de las celebraciones dacaítas, y el último día de la puja, cuando las imágenes de la diosa se llevan en procesión hasta el río Buriganga para ser sumergidas en el agua, la ceremonia atrae a miles de participantes y espectadores.

El Shakrain, o Festival de las Cometas, es una celebración popular específica de la Vieja Daca que se celebra el último día del mes bengalí de Poush, generalmente a mediados de enero. Durante el Shakrain, los tejados de la Vieja Daca se llenan de personas que lanzan cometas en un cielo que llega a estar cubierto de miles de ellas, y el festival termina con espectáculos de fuegos artificiales que iluminan la noche de la ciudad antigua. El Shakrain es un festival que tiene sus raíces en la cultura popular de la Vieja Daca y que mantiene una vitalidad extraordinaria a pesar de los cambios que han transformado el resto de la ciudad.

La Rash Mela es un festival hindú que se celebra en las islas de los Sundarbans durante el mes de noviembre o diciembre, y que atrae a peregrinos de toda la región. El festival incluye ceremonias religiosas, procesiones en bote y actuaciones de música y danza que tienen una energía festiva especial en el entorno único de los manglares. La Rash Mela combina devoción religiosa con una atmósfera festiva que es representativa de la religiosidad sincrética y de la relación especial entre los bangladesíes y el mundo natural de los Sundarbans.

Compras

Bangladés ofrece al viajero una variedad de artesanías y productos de calidad que son únicos o de difícil obtención en otros lugares del mundo.

Los saris jamdani, tejidos a mano con el algodón más fino en telares que pueden tardar semanas o incluso meses en producir una pieza de calidad, son el artículo artesanal más valioso que un viajero puede adquirir en Bangladés. Las mejores piezas de jamdani, producidas en el distrito de Narayanganj, cerca de Daca, son obras de arte textil de una belleza y una técnica extraordinarias, y su precio refleja las horas de trabajo manual que su producción requiere. La Tienda Aarong de BRAC, con sucursales en Daca y otras ciudades, ofrece una amplia selección de jamdanis y otros productos artesanales bangladesíes de alta calidad, con la garantía de que la producción sigue estándares éticos y apoya a las comunidades artesanales.

El nakshi kantha, las colchas bordadas bangladesíes, son otro artículo artesanal de gran valor y de una belleza que es exclusivamente bengalí. Las mejores piezas, producidas por cooperativas de bordadoras en los distritos rurales del norte y el noreste del país, son objetos de arte doméstico que han empezado a interesar a coleccionistas internacionales. En los mercados de Daca, especialmente en el área de Karwan Bazar y en las tiendas especializadas de Mirpur, se pueden encontrar nakshi kanthas de distintos tamaños y calidades a precios que varían ampliamente según la complejidad del trabajo.

La seda de Rajshahi, producida en la ciudad de Rajshahi y sus alrededores, es una seda de una textura y un brillo característicos que la distinguen de otras sedas asiáticas. Los saris de seda de Rajshahi, con sus colores brillantes y sus diseños elaborados, son uno de los artículos más apreciados del mercado bangladesí de textiles. El sari de Tangail, un sari de algodón o de mezcla de algodón y seda producido en la ciudad de Tangail, al norte de Daca, es otro tipo de sari bangladesí muy apreciado por su calidad y su diseño.

Las pinturas de rickshaw, que reproducen en soporte plano las imágenes y motivos que decoraban los paneles de los rickshaws dacaítas, son uno de los recuerdos más originales que un viajero puede traer de Bangladés. Algunos artistas especializados han adaptado el arte del rickshaw a formatos y soportes más adecuados para la decoración doméstica, y sus obras pueden encontrarse en las galerías de arte de Daca y en algunas tiendas de artesanías del área de la Vieja Daca. Estos objetos son piezas únicas que llevan la firma personal del artista y que son genuinas manifestaciones del arte popular bangladesí.

Los objetos de terracota, desde pequeñas figuras decorativas hasta jarrones y platos elaborados, son otro artículo artesanal bangladesí de notable calidad. Las figuras de terracota del norte del país, especialmente las producidas en los talleres de las tradiciones artesanales que tienen sus raíces en la misma tradición que produjo las plaquetas de Paharpur, son de un valor estético real y son cada vez más valoradas por los coleccionistas.

Los productos de yute —bolsas, alfombras, tapetes, cestos— son artículos que Bangladés produce en grandes cantidades y de buena calidad. El yute, conocido como "el oro de Bengala", fue durante siglos el cultivo de exportación más importante del país, y aunque su importancia económica ha disminuido considerablemente con la llegada de los materiales sintéticos, Bangladés sigue siendo uno de los mayores productores mundiales de yute de alta calidad. Los productos de yute bangladesíes tienen además la ventaja de ser completamente biodegradables y de producción sostenible, lo que los hace atractivos para los consumidores conscientes del impacto ambiental de sus compras.

El té de Sylhet, especialmente los tés de jardín de calidad superior, son un excelente recuerdo gastronómico de Bangladés. Las tiendas de té en Sreemangal y en Sylhet ofrecen una amplia variedad de tés de distinto origen y calidad, y los vendedores más especializados pueden explicar las diferencias entre los tés de distintos jardines y estaciones de cosecha con la misma competencia con que un sommelier describe los vinos.

El Nuevo Market de Daca, también conocido como New Market, es el mercado cubierto más grande de la ciudad y un laberinto comercial donde se puede encontrar prácticamente cualquier cosa, desde telas y ropa hasta electrónica, libros, especias y artículos para el hogar. La Ciudad Bashundhara, uno de los centros comerciales más grandes del sur de Asia, ofrece una alternativa más moderna y climatizada para las compras en Daca, con tiendas internacionales, restaurantes y cines bajo un mismo techo enorme.